martes, 3 de marzo de 2026

Las Tablas de Daimiel es el humedal más extenso cercano a Madrid

Pareja de ánsares comunes, Tablas de Daimiel
Daimiel y las Tablas

Estamos todos de acuerdo en que el nombre de la localidad de Daimiel está asociado en el imaginario colectivo español al parque nacional y que podría ser un motor económico para la localidad.

El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel se constituyó en 1973, y en 1980 los Reyes de España inauguraron sus instalaciones.

Pues bien, nada parece haber cambiado para Daimiel desde entonces: esa población tiene un trazado tortuoso, muy escaso mobiliario urbano, apenas hay construcciones nuevas, sus casas están descuidadas en su aspecto exterior, apenas existen comercios, y los bares, cafeterías y restaurantes brillan por su ausencia.

Después de recorrer con el coche durante más de 20 minutos las calles de la localidad para encontrar un bar donde picar algo antes de la jornada de aves de la tarde, sentí una sensación entre desolación y disgusto.

La renta sube, pero la inversión baja

Sin vida en la calle, sin apenas transeúntes, sin comercio, sin bares -que son el ocio más básico del español como centro de reuniones y de contacto de los habitantes de un pueblo- el dinamismo se circunscribe a los hogares y a los desplazamientos en coche para buscar el ocio fuera. Tampoco me topé con parque alguno. El aspecto es cutre y desolador.

Cuando finalmente encontré una cafetería-restaurante, no tenían nada para picar, ni raciones, ni bocadillos, ni tapas. “sólo patatas fritas” me dijo la joven y rubia tabernera manchega. Me señaló que sólo daban menús -el local estaba lleno- pero que había que reservar y que ya no había mesas.

La bonhomía del pueblo debía rejuntarse allí, a juzgar por el buen aspecto y animosidad de los comensales, y su imagen era mucho más saludable que el de sus decrépitas casas.

Plano de las Tablas de Daimiel
El ayuntamiento actual de Daimiel es del Partido Popular, que no parece haber hecho mucho por sus convecinos. Aunque esto va bastante más allá: el Partido Socialista Obrero Español gobierna Castilla-La Mancha desde 1983 hasta la actualidad, con el paréntesis de 2011 a 2015, el decir 35 años, que ya es bastante para haber hecho algo y no echar la culpa a la oposición.

De estos, José Bono, ese bulto sospechoso nacionalizado dominicano para sus gestiones patrimoniales, ocupó el cargo de presidente de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha durante seis legislaturas consecutivas (1983-2004), venciendo siempre por mayoría absoluta. Es decir, 21 años cobrando y mangoneando el dinero de los castellanos y manchegos con su aprobación total. ¿Incultura? ¿desidia? ¿conformismo? Y así está la región, alimentando políticos y empobreciendo el campo. 

La bandera de Castilla-La Mancha se compone de dos cuarteles, estando el derecho en blanco, exactamente lo que ha hecho el PSOE por la región en todos estos años: NADA.

La susodicha tabernera del único bar localizado debió de apiadarse de mi cara de resignación castellana-leonesa, región donde hasta en el pueblo más perdido te preparan un bocata sin apelar a la caridad, y me puso 3 cuñas de queso con el botellín, que eso sí que lo hacen bien por aquí, aunque sin pan … ¡snif!

Con el café del desayuno que traía desde Madrid, esas exiguas cuñas y un botellín 0,0 busqué algún otro lugar para comer lo que fuera, y como el segundo cuartel de la bandera citada: NADA.

Molino de Molemocho
Así que me dirigí al parque nacional sin poder diferenciar el rugido del motor del coche del de mi estómago, con la mente puesta en las aves y no en las sensaciones internas, y llegué hasta el molino de Molemocho, con edificios de piedra, un bonito sendero de madera y el agua del Guadiana por todas partes, y con una cafetería bien grande, pero cerrada desde hacía mucho tiempo, según me dijo un hombre que barría el porche. Tampoco estaba abierto el molino, con un horario muy cómodo para los trabajadores: cerrado de 14:30 a 16:30. Y yo llegué pasadas las dos y media. Más bien ese molino no mola nada.

A un kilómetro estaba ya el parque y yo sabía que no había más que una triste máquina de agua en un desangelado recinto de cristales sucios con una tristísima y resignada trabajadora que no tenía más trabajo que entregar a cada visitante un cutre-folio por una cara con una información tan parca que mejor que se la ahorren, porque no vale ni de papel higiénico.

Folleto de Las Tablas de Daimiel
Esto, señores es el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, dirigido por Sara Aagesen, con la misma ineptitud de su predecesora Teresa Ribera: un parque nacional español al que se accede por una carretera estrecha, malamente peraltada, bacheada, donde los SUVs de los urbanitas timoratos te empujan hasta el inexistente arcén, casi obligándote a parar para que no te pulvericen el retrovisor, sin servicio de hostelería, con un centro de visitantes pelado y depresógeno, con un panfleto cutre por única información, y si preguntas sobre las mejores zonas para ver determinadas aves, no tienen ni puta idea. Una sola funcionaria para todo un parque nacional y sin formación ni medios, ni folletos, ni guías, ni ost …

Cafetería cerrada desde hace tiempo
Pero la ministra está condecorada con la Orden Civil al Mérito Ambiental. Se ve que en la Administración del PSOE las jabonadas se dan independientemente de los méritos en la gestión. Aunque seguro que se entiende porque se comporta como un perro de presa del “cambio climático”; de hecho, la ministra Aagesen ha anunciado este pasado enero que llevará a la Fiscalía, concretamente a la unidad especializada en delitos de odio, los ataques en redes sociales contra profesionales de divulgación climática y meteorología. Ciertamente una alumna aventajada de la dictadura climática globalista impuesta en España por el PSOE.

https://www.hispanidad.com/economia/aagesen-dispara-su-locura-climatica-quiere-convertir-en-delitos-odio-criticas-divulgadores-climaticos-en-redes-sociales_12064662_102.html



Casa tradicional a la entrada del Parque
El público también se las trae 

Este parque lo visitan entre 100.000 y 190.000 personas al año. Hoy domingo al mediodía, habría unas 150 personas deambulado por las pasarelas con cochecitos de bebes, haciéndose selfies en grupo y, en definitiva estorbando a los que vamos a ver pájaros, que creo que éramos 3 con ópticas, de los que dos eran fotógrafos. El resto vertía comentarios como:

“Eso es una avutarda”, le estaba diciendo a su esposa un señor mayor, cuando estaban viendo ánsares y un flamenco.

“A esos seguro que les echan comida, si no, cómo iban a estar ahí”, decía otro señor muy versado, haciendo gala de su autoridad masculina ante unas cuantas hembras humanas.

“Mira a esos patitos” dirigido a sus hijos, cuando estaban viendo fochas y somormujos, una señora muy cariñosa con sus cachorros.

“Qué pato con peluca tan raro”, sobre el mismo preciso somormujo de antes, unas mujeres de mediana edad, más interesadas que sabiondas.

Entrada al Parque
“Mira, papi, lleva hasta prismáticos”, una niña de unos 9 años refiriéndose a mí. Increíble, hasta para una niña pequeña, demostrando que sus padres nunca le dijeron que era tan necesarios para ver aves.

Y claro, es que el centro de “interpretación” del parque nada interpreta, porque nada ofrece. Y la Junta de Castilla-La Mancha debe de estar ocupada en otros menesteres que no son los de la educación ambiental efectiva de sus ciudadanos, los cuáles se entretienen en arrancar los nidos de golondrinas del interior de los observatorios de aves, dejar latas de refrescos allí o pintarrajear con mensajes amorosos las paredes de madera (otras veces me he encontrado gente fumando canutos dentro).

Ánsar común
Mucho me temo que la ausencia de parques urbanos en Daimiel, una población de casi 18.000 habitantes, les lleva a utilizar los domingos el “parque” que tienen más a mano, como si de un estanque se tratase, desconociendo el motivo y los usos de un parque nacional, que no son unos jardines ni un parque de ocio, sino una reserva con criterios lúdico-educativos no lúdico-ociosos.

Pero esto es perfectamente explicable, porque desde 1980, año en el que se supone que el parque debería estar funcionando e informando y educando a los niños (algunos ya de 45 años), los distintos gestores de los ministerios de medio ambiente han estado, literalmente, tocándose los cojones.


Pareja de ánsares comunes
Foto: Zenobita
La visita al parque

Una vez que aparco, unos valencianos talluditos con camisetas de su comunidad autónoma traspasan un cordón del parque, como haría un “arao”, y no precisamente el ave marina, buscando desesperadamente el área recreativa, donde se dispusieron a pegar unos balonazos. ¿Se trata de un uso autorizado en un parque nacional donde a escasos 100 metros están ya los marjales donde crían las aves?

Pienso, para no delinquir, que todos los españoles, independientemente de su formación y cultura, tienen derecho al acceso a las áreas protegidas, y que algunas de las aves de la zona están ya acostumbradas a los gilipollas.

Al fin y al cabo allí el raro soy yo, porque, ni soy socialista, ni soy de Castilla-La Mancha, ni tengo niños que llevar a pasear, ni me hago selfies para instagramear, ni voy a pasar el día a ver un estanque con patos, y ellos también pagan impuestos, faltaría más.

Ánsar común (Anser anser)
Foto: Zenobita
Así que me tranquilizo y veo qué puedo hacer en un día de tanto trajín, intentando no salir en las fotos de otros, esquinándome para poder pasar con el telescopio y no chocarme con las decenas de cochecitos, las embarazadas orondas y los niños traviesos; intentando sonreír cuando el griterío de los infantes me espantan las aves y cuando los padres dejan que sus amados retoños sobresalgan de medio cuerpo de las troneras de los refugios mientras gritan “pato, pato, pato”; y llamando la atención -amablemente se intenta- a los curiosos que se arrellanan en mi banco, a 30 cm. de mi cara, moviéndome el banco mientras hago digiscoping con el telescopio. Pero es que ni automarginándome en una esquina del observatorio conseguía algo de tranquilidad.

A pesar de todo, aproveché todo lo que pude y empecé generar mentalmente esta agridulce queja, que se disuelve cuando recuerdo la escuadrilla de moritos comunes que me sobrevoló en perfeta formación y a gran velocidad en dirección a la Torre de Prado Ancho. Sólo por esto ya valió la pena el viaje de más de 4 horas ida y vuelta desde Madrid, el hambre, el atasco dominguero de vuelta y los disgustos en un lugar de la Mancha, de cuyo nombre siempre me acuerdo.


Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris)
Foto: Zenobita
Especies de aves avistadas:

  • Cerceta pardilla (10)
  • Ánsar común (+30)
  • Pato colorado (3 parejas)
  • Focha común (+50)
  • Gaviota reidora (+50)
  • Zampullín común (2 parejas)
  • Somormujo lavanco (1)
  • Cigüeña común (1)
  • Aguilucho lagunero ♀ (1)
  • Lavandera blanca (2)
  • Ánade real (2 parejas)
  • Morito común (8)
  • Flamenco rosa (1)
  • Urraca (1)
  • Paloma bravía (2)


Nivel del agua en el embarcadero.
01/03/2026




Marjal de Las Tablas al atardecer.
01/03/2026


Nido de golondrina destruido.
Interior de un observatorio


Itinerarios de la visita a Las Tablas de Daimiel

https://www.lastablasdedaimiel.com/itinerarios_lavisita_33.html


Enlaces a artículo de Daimiel en El Zenobita

Las Tablas de Daimiel, jornada para ver a un enfermo moribundo


Nota

Todas las fotos de este artículo han sido realizadas en las Tablas de Daimiel el 01/03/26 por El Zenobita.