miércoles, 9 de septiembre de 2026

El sendero de los Álamos Blancos

El Valle de los Caídos desde
el sendero de Álamos Blancos

Ruta desde el Alto del León

Las grandes y lejanas excursiones, planificadas con antelación y precedidas de intensa emoción, no tienen que ser las que más satisfacciones nos proporcionen.

A veces son las improvisadas el mismo día, y las más cercanas, las que nos deparan las más agradables sorpresas y gratas sensaciones.

El pasado domingo, 6 de septiembre, nos levantamos pronto en casa y quisimos aprovechar el día, tal vez en la piscina, tal vez en el campo, o ambas cosas.



Búnker republicano al principio del recorrido


Buscando someramente por Wikiloc encontramos una irregular excursión que comenzaba en el Alto del León -o de Los Leones-, a unos 40 minutos en coche de Madrid, un hito por el que he pasado bastantes más de 300 veces en los últimos decenios, pero en el que nunca había reparado, por cercano, por demasiado uniforme su paisaje y por ser una densidad tupida de pinos silvestres con una predecible pobreza de sotobosque.

Al fin y al cabo nosotros casi siempre buscamos paisajes, cuestas exigentes y avistamiento de aves para planificar medianamente una excursión.

La elegida fue Cabeza Líjar, por las vistas y por unos búnkeres de la Guerra Civil que por allí se encuentran. Así que llegamos enseguida y nos tomamos un refrigerio sobre la una de la tarde en el restaurante de la cima del Alto del León, que separa Madrid de Segovia.

Escombrera en el Alto del León

Con una carga estomacal de clara con limón y un pincho irrelevante de patata que no recuerdo, nos encaminamos por el sendero de la cima hasta Peguerinos, y a las pocas decenas de metros nos encontramos ya con un búnker, sucio y desatendido, con una puerta arrancada de metal, evidenciando la dejadez del patrimonio histórico militar en el que tienen sumida la administración autonómica y del Estado este tipo de fortificaciones. Una escombrera acompaña al refugio para que no tengamos dudas de que la desidia y la acumulación de mierda también son patrimonio de la empresa privada en España.

La cima tiene un aparcamiento del que no se ocupa nadie, ni con sentido estético ni práctico, con grandes baches y hasta neumáticos reventados y arrinconados.

Estación de la Escuadrilla de Transmisiones Nº 3
Ejército del Aire y del Espacio

Andamos ya, y pasamos por unas antenas de comunicaciones del Ejército del Aire, valladas doblemente y con afiladas concertinas, 

No nos dimos casi cuenta, pero la ruta no nos llevaría hasta Cabeza Líjar, de pura mierdosa que era en esa aplicación móvil, subida por unos descontrolados que afirmaban conocer la zona con los ojos cerrados.

Nos llevó por parte del sendero marcado con una doble banda, verde y blanca, llamado Álamos Blancos, después Wikiloc nos sacó de la ruta y nos internó en un helechal-piornal casi impracticable, sin camino visible alguno que nos hizo ilocalizable la senda para transitar, tal vez por un crecimiento de la vegetación durante la pandemia de hace 5 años, tal vez porque no existía camino alguno y los andarines de Wikiloc se lo inventaron, sin respetar ni una línea de jabalíes para apañar un poco el avance.

El sendero a veces
tiene marcas borrosas

El caso es que hubo que dar la vuelta en redondo para no extraviarnos en una sierra ciertamente grande y demasiado uniforme, con el omnipresente Valle de los Caídos más allá de las copas de los pinos silvestres, de unos 70-80 años.

Esto nos demoró unos 30 minutos, y casi intuyendo, nos plantamos de nuevo en el cruce con la senda, marcada de blanquiverde. Fue un alivio, pues no me apetecía usar Google maps para intentar ir campo a través para cortar alguna senda que casi nunca viene marcada. Comimos y maldijimos a los promotores tan expertos de ese recorrido, disculpando con pandemias y aventurismo su mierdiruta montañera propuesta.

Fortificación del Cerro de Álamos Blancos



Al poco de reiniciar la marcha, subimos una cuesta, para ver otra zona toscamente fortificada. Ciertamente ningún ingeniero republicano debió de aparecer por allí, porque he visto construcciones del Calcolítico de mucha mejor factura.

Después otro pequeño repecho, y oculto entre la vegetación, un cartel indicando los famosos “álamos blancos”, que no sin sino unos extraordinarios álamos temblones, algunos de gran porte, y toda una rareza en esta zona. Junto a ellos, una especie de amontonamiento de grandes parapetos toscos para, supuestamente, defender unas posiciones amenazadas por el Ejército nacional desde la ladera opuesta de Cabeza Líjar.

Y acabó la ruta, que es de ida y vuelta y no circular.

Álamos temblones,
cerro de Álamos Blancos 

La decepción y contrariedad de un recorrido tan mal indicado en la referida app se fue tornando en emoción y alegría por los helechos y quitameriendas vistos en praderas y solanas; por la media docena de centenarios pinos silvestres de la época de Carlos III; por mostajos de Suecia repoblados; piornos, estepas de montaña,  enebros rastreros, zarzamoras, escaramujos, majuelos y acebos -en cantidades relictas- y, sobre todo, por el aspecto de un bosque con restos de arqueología vegetal y con repoblaciones ya maduras, pero que necesitan una entresaca de pinos para dejar crecer otras especies que den variedad ecológica y recursos alimenticos a este bosque, casi monocultivo de pino silvestre, un espectáculo para la vista, como un espectáculo de lanzas, pero debajo de los cuales casi nada crece.

Pino silvestre de la Pinosilla, 250 años
En algún claro llegamos a ver un minúsculo brote de encina, pero ni rastro de rebollo, una especie que debió de poblar toda la zona antes de una intensa roturación para paliar con rapidez la fuerte erosión de laderas casi despobladas hasta la primera mitad del siglo XX.


Ver y reconocer un mostajo de porte arbóreo (Sorbus aria) y puntuales repoblaciones de mostajo de Suecia (Sorbus intermedia) fue casi la mejor de las sensaciones del día, superada sólo por la contemplación de los álamos temblones y los gigantes silvestres anaranjados.


ESPECIES IDENTIFICADAS


Revolcadero de jabalíes
junto a acebos

ANIMALES

Trepador azul (Sitta europaea)

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)

Jabalí (Sus scrofa), por revolcadero junto a unos pies de acebos.


VEGETALES

Álamo temblón (Populus tremula) +20

Pino silvestre (Pinus sylvestris) +10.000

Encina (Quercus ilex rotundifolia) 1

Mostajo (Sorbus aria) 1

Mostajo de Suecia (Sorbus intermedia) 4

Mostajo (Sorbus aria). 
hojas y frutos
Zarzamora (Rubus spp.) +10

Majuelo (Crataegus monogyna) 2

Escaramujo (Rosa canina) +4

Acebo (Ilex aquifolium) +2

Enebro rastrero (Juninperus communis nana) 1

Estepa de montaña (Cistus laurifolius) +100

Quitameriedas (Colchicum montanum) +500

Helecho común (Pteridium aquilinum) +10.000

Piorno ? (Cytisus oromediterraneus) +100
Esta especie no ha sido identificada con seguridad.



Búnker de observación republicano

Contexto de la posguerra

Durante la contienda civil española (1936-1939), el Alto del León fue un frente de batalla estratégico y fuertemente disputado. La vegetación original quedó completamente arrasada por los bombardeos, las trincheras y la tala para fortificaciones.

En 1939 se diseñó el Plan General de Repoblación de España. Siguiendo estas directrices, la Dirección General de Montes comenzó a plantar pinos masivamente en la Sierra de Guadarrama para frenar la erosión del suelo y recuperar la cubierta verde.

La espesura actual del pinar del Alto del León oculta una gran cantidad de búnkeres, pozos de tirador y fortines construidos en la roca, los cuales quedaron integrados y mimetizados en el paisaje forestal a medida que los pinos plantados en la posguerra fueron creciendo.


Guadarrama, huellas de la guerra


Enlaces

Conocer los árboles singulares de Guadarrama



Laderas de pendiente media con pino silvestre y
suelo tapizado de helechos


Nota: Todas la fotos ha sido tomadas el mismo día de la excursión por el autor de este blog.











No hay comentarios: