martes, 22 de noviembre de 2016

Recorrido por la senda del Robledal, Tejera Negra


Cuerda de las Berceras desde La Torrecilla,
Hayedo de Tejera Negra
Sierras españolas: subsistencia, repoblación y ecología

España es pródiga en valiosos enclaves naturales de montaña, preservados por los usos agrícolas y selvícolas tradicionales, pero también agredidos por ellos.

Durante décadas del siglo XX, esos usos tradicionales fueron enfrentados a la fuerza con los ingenieros agrónomos y de caminos, ganándoles éstos la partida.

Aterrazamientos y plantaciones masivas de pinos y eucaliptos, construcción de presas, canales de riego y carreteras, y en definitiva: “el progreso” cambiaron la fisonomía y la conservación de un país mayoritariamente rural y muy tradicional para mejorar sus condiciones higiénicas, sanitarias y económicas, pero en detrimento del medio natural.

Río Lillas junto al
Puente de Pizarra
Si bien la repoblación forestal consiguió frenar la erosión de siglos de nuestros montes, depredados por economías de subsistencia, y proporcionó un dosel para la colonización de otras especies vegetales, también alteró el paisaje y la biocenosis existentes.

Los pantanos destruyeron cursos fluviales y se repoblaron los montes con especies alóctonas, en un nefasto ejemplo de cultivo forestal del medio. 

Después de esa vorágine, el bosque plantado creció, los embalses se integraron en el paisaje y casi todos nos acostumbramos a sus feos bordes fluctuantes. Aunque en muchos sitios los árboles crecieron raquíticos por no ser más que pedregales y en otros ardieron como teas debido a sus resinas y a lo uniforme de la composición de las plantaciones.

Los pocos enclaves botánicos y faunísticos sobrevivientes prosperaban por el olvido administrativo y lo escarpado del terreno, a salvo del hacha, del arado y del fuego, y así hasta que las autonomías metieron la zarpa para “intervenir”, en un ejemplo claro de que –en lo natural- casi siempre es mejor dejarlo estar.


Hayas jóvenes en Tejera Negra
El Hayedo de Tejera Negra 

Un ejemplo controvertido es el Hayedo de Tejera Negra, un enclave de hayas excepcional por su latitud y longitud, y por ser vestigio de un bosque casi desaparecido en la Iberia más abajo del Cantábrico y los Pirineos.

Talado a mata rasa en numerosas ocasiones -las últimas acontecieron en 1860 y 1960- ha recuperado parte de su antiguo esplendor debido a la protección de la que goza desde 1974, sin embargo sus recientes talas, la acumulación de sus restos y las intervenciones dentro de su perímetro nos llevan a ponerlo como un mal ejemplo de la gestión de una zona que debe ser protegida de manera exhaustiva y con las intervenciones justas, eligiendo a los más capacitados para que sea un ejemplo de gestión por su singularidad en todo el Sistema Central. 

Hoy en día el nombre “tejera” le viene grande, pues apenas no existen otras masas de árboles que no sean las de melojos, pinos silvestres y hayas y, por lo que parece, en Tejera Negra sólo hay un tejo que sea visible desde la parte pública de las sendas.

Ya estuve en la zona en octubre de 2010 y es un buen momento para valorar lo desafortunado de su gestión.


Puente de Pizarra, al comienzo de la ruta
La Senda del Robledal, el recorrido
13/11/16

El Hayedo de Tejera Negra pertenece al Parque Natural Sierra Norte de Guadalajara, declarado en 2011.

La senda elegida para recorrerlo fue El Robledal (17 km.), cruzando el río Lillas por el puente de lanchas de pizarra, todo un principio de acierto, pues es sencillo y bellísimo.

Los melojos, jaguarzos, manchas de brezo, pinos silvestres y viejos enebros rastreros es lo que nos encontraremos a nuestro paso al principio del recorrido. 

Todos árboles y arbustos de pequeño porte, dando la sensación de que no hace más de 60 años el terreno no era sino un pelado erial expuesto a la erosión y al clima inmisericorde de estas montañas agrestes de pizarras y cuarcitas.

El aspecto es el de un bosque abierto y aclarado, con escaso dosel arbóreo. Hay profusión de pino silvestre, especie autóctona en la zona, pero de repoblación en su gran mayoría, no habiendo encontrado ejemplares de más de 5 ó 6 décadas.

Roble de Las Güensas
El primer gran ejemplar de árbol que encontramos es un melojo de unos 300 años, el roble de Las Güensas (Las Huensas), testigo mudo y solitario de un robledal que conoció mejores tiempos. Su tronco corto y rechoncho tal vez lo salvó de la tala por no poder proporcionar unas vigas de buen tamaño para la construcción.

Según avanzamos, los pinos silvestres se elevan para proporcionar sombra y es entonces cuando empezamos a ver hayas salpicando el bosque de coníferas. 

Hay una de porte considerable a la izquierda del camino, tal vez de unos 150 años. El resto no parece tener más de 60 años, y hay algunos pies jóvenes ramoneados por los herbívoros.

Hay zonas de acceso restringido, pero las alambradas están caídas en varias partes. Muchos troncos están aserrados por la base sin ningún tipo de protección visible contra la pudrición o los parásitos, en una escena dantesca y nefasta de mala gestión selvícola y paisajística, con los troncos muertos amontonados.

Puente sobre el arroyo Carretas
Numerosos árboles muertos se apilan en barreras en la ladera, y maderos procesados se amontonan junto a unos puentes prefabricados que tienen peor aspecto que una imitación mala de Ikea, con planchas de refuerzo metálicas que indican a las claras las deficiencias escandalosas de su diseño.

La corta senda del hayedo visitable (Senda de Carretas) es un remedo de la Gran Vía madrileña un domingo por la tarde, tal es la proliferación de público de todas las edades y procedencias.

Alguna gente recoge hojas y ramas secas para decorar su casa, algo que deberían saber que está prohibido, aunque no he visto ningún cartel que lo advierta. Y otra tira sus desperdicios orgánicos con total impunidad detrás de las jaras, para que no se vea.

Senda de Carretas, viniendo de
la Senda del Robledal
Los serbales cuajados de bayas excesivamente maduras, los pocos espinos albares con semillas en óptimo estado de consumo y los muchos escaramujos ya pasados son las únicas notas de color de este parque natural, si exceptuamos el amarillo de las hayas que rompe la monotonía de sus copas verdes y troncos grises habituales.

Hay frutos suficientes para las aves, pero que apenas las consumen, porque no están. También encontramos excrementos de zorro con muestras de digestión de frutos de serbal por todo el camino.


El mobiliario del parque

Muchos parques naturales españoles, alemanes y finlandeses, que son los que más conozco, son seguidistas del mobiliario y señalizaciones puestos de moda por los parques estadounidenses creados a principios del siglo xx, imitando burda o acertadamente porches de madera, postes de señalización, puentes y paneles informativos, al modo de pequeños yellowstones, laminando la rica arquitectura popular que debe hacer distintivo a cada parque.

Y en España es especialmente sangrante por el acervo cultural existente.

Urge cesar a los gestores y promotores del desaguisado en el Parque Natural Hayedo de Tejera Negra –tan escasos de cultura y buen gusto- y sustituirlos por técnicos con suficiente conocimiento arquitectónico local, para que no los veamos tan risibles como al paisano de Guadalajara al que se le encasqueta un sombrero tejano en vez de una boina y se le hace pasar por autóctono, en un ejercicio grotesco propio de actuaciones dirigidas por centros de poder que desconocen y desprecian la idiosincrasia de cada lugar.


Aparcamiento masivo junto al Río Lillas.
Vista desde Junta de los Cerros
El aparcamiento y los visitantes

La masificación del aparcamiento es más de lo mismo, pues debe retraerse hasta el mismo centro de interpretación de Cantalojas, anulando el más próximo al hayedo. Debe permitir el acceso en coche sólo a los discapacitados, mayores de 60 años, embarazadas y menores de 12 años. El resto, que se ponga un poquito en forma y recorra los 7 kms. hasta el hayedo desde Cantalojas, les será muy beneficioso.


Actuaciones y recomendaciones

Debe prohibirse completamente el uso maderero del hayedo y permitir su crecimiento natural; deben recogerse los troncos cercenados; retirar los restos de construcciones de puentes, sustituir éstos por pasarelas de piedra; plantar especies vegetales de estirpes autóctonas y locales acompañantes del hayedo e ir sustituyendo las alóctonas como el pino negral con la mayor de las precauciones para evitar solaneras y erosiones innecesarias.

Maderos procesados tirados en el bosque
También es necesario que la guardería del parque esté presente en el recorrido para controlar su uso. Recordar a los que tiran desperdicios y recolectan vegetales que están en una zona protegida, y que guardarse la porquería que generan en una bolsa no les va a suponer gran quebranto de peso.

Apenas vi un tejo de unos 400 años y escasos saúcos en las escorrentías, no estaría de más hacerles compañía, como la que tienen espléndidos serbales, tapizantes gayubas, jaras, genistas y brezos. ¿Qué tal unos acebos y abedules visibles como los que también existen muy dispersos en el interior del parque?

Y algunos álamos temblones más, alisos, fresnos y sauces en sus riberas de arroyos.


La gestión forestal de la Junta de Castilla-La Mancha

Resulta indignante, vergonzoso e inexplicable que en un parque natural que tiene el hayedo más extenso del Sistema Central (400 ha) y uno de los más meridionales de Europa, con verdaderas reliquias botánicas llamadas hayas, esté siendo talado para "favorecer la expansión del bosque autóctono", a la vez que se dejan tirados los troncos muertos y los restos de construcciones burdamente "rústicas" junto a un arroyo. No necesitamos construcciones a quienes nos basta con la contemplación de la Naturaleza en su estado más puro.


Haya talada en el
Hayedo de Tejera Negra


La Junta de Castilla-Mancha
tala hayas relictas


La estética del parque
acumulando maderos




Taina Grande
Las construcciones en Tejera Negra

Ver una nueva, derruída y abandonada gran construcción de pizarra negra con estructura de madera y teja árabe en este parque es ver una puta mierda.

La Taina* Grande de Tejera Negra expresa bien a las claras la falta de criterio antropológico, estético y de capacidad de gestión de quien construye con dinero público cada cuatro años y luego se “olvida” de su mantenimiento.

La Taina Grande debe restaurarse con maderos de roble o pino, presentes en la zona, y techarse con cubierta vegetal, con bálagos o pajas de centeno o trigo. Y no me vale eso de que con teja árabe se han techado “históricamente” las tainas de la zona, porque también lo han sido con uralita y no quiero ni imaginarme una justificación de semejante aberración a no ser que sea para una película vintage de los años 70.

Techar con barro cocido en una zona donde no lo hay desvirtúa el paisaje y agrede al ojo.

Las lechadas de cemento que allanan la ribera del río Lillas en sus proximidades, junto a un precioso afloramiento rocoso de pizarra, son una actuación de alta restauración del gobierno de Castilla-La Mancha equiparable a sellar un retablo barroco con un pegote de mocos.

Debe actuarse de inmediato para poner en búsqueda y captura a sus promotores y ejecutores.


Escaramujos cerca del centro de interpretación
Especies vegetales

La razón de ser de este parque son sus especies vegetales, y en especial el haya, que aquí es relicta, en uno de los enclaves más occidentales y sureños de su distribución europea y española.

Son muchas las especies vegetales de este parque natural que hemos visto en los casi 22 km. de nuestro recorrido a pie, sin embargo no podemos decir que sea un enclave botánico majestuoso.

Y tampoco hemos podido realizar un examen pormenorizado de las especies que no sea la del reconocimiento sobre la marcha de las especies leñosas.

Por orden de avistamiento, las especies que hemos reconocido son:

Pino silvestre (Pinus sylvestris), enebro rastrero (Juniperus communis nana), jaguarzo (Cistus laurifolius), jara pringosa (Cistus ladanifer), piorno (Cytisus sp.) melojo (Quercus pyrenaica), haya (Fagus sylvatica), Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi), tejo (Taxus baccata) , brezo rubio (Erica australis aragonensis), álamo temblón (Populus tremula), saúco (Sambucus nigra), frambuesa (Rubus idaeus), zarzamora (Rubus ulmifolius), serbal silvestre (Sorbus aucuparia), mostajo (Sorbus aria), escaramujo (Rosa canina), majuelo (Crataegus monogyna) y enebro (Juniperus communis hemisphaerica).

Según información del parque, también existen brezo blanco (Erica arborea), brecina (Calluna vulgaris), pino negral (Pinus pinaster), aulagas (Genista sp.) y otras especies escasamente representadas, como abedules, fresnos y helechos.


Álamo temblón

El haya más vieja de la
Senda El Robledal


Tejo centenario


Cuatro árboles singulares de Tejera Negra:  un cerezo, un tejo, un roble y un haya.



Origen y futuro botánico del hayedo de Tejera Negra

Visto el hayedo sin ojo experto, diríase que es una plantación reciente, pero la abundancia de rebrotes en sus troncos talados, el vigor de esos mismos rebrotes en unos suelos querenciosos para el haya y el acompañamiento de especies vegetales típicas, nos hablan de una existencia del haya en estos pagos de algunos miles de años, tal vez acantonada por las sequías ibéricas después de su expansión desde el norte de Iberia y tal vez cruzada naturalmente con ejemplares de estirpes europeas llegados a estas montañas huyendo de la última gran glaciación.

Si se mantiene al menos la gestión actual, dentro de 100 años veremos un bosque de gruesas hayas como las de los mejores bosques norteños españoles.


La ruta por la Senda del Robledal y Senda de Carretas (22 km)

En el parque existen dos rutas circulares para realizar a pie, señalizadas con paneles interpretativos y balizas: la Senda de Carretas (6 Km.) y la Senda del Robledal (17 Km. con posibilidad de enlazarla y continuar por la de Carretas). Esta última fue nuestra opción elegida, pasando por La Carbonera y totalizando 22 km.

Existe una ruta circular señalizada para bicicletas que llega al río Zarzas (21 Km).



Mapa interactivo del Hayedo de Tejera Negra. Pulsar primero en el mapa y luego en los recuadros*

*El recuadro "Puente" muestra una panorámica del inicio de la ruta,
con el Puente de Pizarra y las Tainas del Río, después de salvar el puente que no aparece en la fotografía



Glosario

Una taina, en Guadalajara y Soria, es un cobertizo para el ganado. Preferentemente para el lanar, para protegerlo de los rigores climáticos y de los depredadores.

Enlaces

Historia del haya en España y Europa

Juniperus communis subsp. hemisphaerica

Turismo en Castilla-La Mancha, el Hayedo de Tejera Negra 

Excursión al Hayedo de Tejera Negra

Visitar el Hayedo de Tejera Negra

Turismo en Guadalajara: el Hayedo de Tejera Negra

El Parque Natural Hayedo de Tejera Negra

Erica australis aragonensis en el Hayedo de Tejera Negra

El Hayedo de La Predosa

Ruta a Fuente Mundo, el Molino y el Haya de la Herguijuela

Hayedos en otoño

Los 20 mejores hayedos de España

Hayedos acidófilos atlánticos con sotobosque de Ilex y a veces de Taxus (Quercion robori-petraeae o Ilici-Fagenion)

Los brezos españoles


Nuevas citas de haya y de especies características de su cortejo florístico en el Valle del Río Lozoya, Sierra de Guadarrama

Climatic and human effects on the post-glacial dynamics of Fagus sylvatica L. in NW Iberia


 



viernes, 18 de noviembre de 2016

Hitchcock en Madrid, después de muerto

Exposición Hitchcock, más allá del suspense
Una vez traduje libremente el apellido Hitchcock a un pequeño entusiasta de sus películas y nos pasamos una mañana de risas.

Por azar conocía un significado de la palabra inglesa “hitch” (remangar) y también el de “cock” en su acepción más extendida y menos vulgar: gallo. Así que, permitiéndome una licencia de tiempos verbales, la traduje como “gallo remangao” (Hitched cock). Y ciertamente podía imaginarme los pliegues de su papada enrollándose en su oronda cabeza, coronada por una cresta roja.

De esto ya hace bastantes meses, y no le di más importancia a mi ocurrencia ni la contrasté.

Volví incluso a reírme con una parodia filmada por mi pequeño amigo de la celebérrima Psicosis, donde dos peluches protagonizaban la espeluznante escena de la bañera, con una Marion Crane bastante peluda ...





Y así, con esos buenos precedentes me decidí a ver la exposición de Hitchcock en la Fundación Telefónica, de acertado diseño, muy instructiva y de visita obligada para cualquier interesado en la cultura del siglo XX.



Policía patrullero de autopista, Psicosis




Agonía, en Psicosis
Hitchcock, más allá del suspense

El maestro del suspense puede considerarse un genio o no, eso es lo de menos, porque lo importante es que fue un innovador que influyó en el cine que vino después, fuese de terror o no.

También es un eslabón que enlaza las técnicas del cine mudo con las del sonoro, pues trabajó en ambos, pero no traicionó la expresividad del cine no sonoro; absorbió, además, el expresionismo alemán de los 20 y los 30, un comienzo espectacular del cine que se vio truncado por la irrupción del cine sonoro y los avatares políticos de Europa.

Hay mucho de cine alemán en Hitchcock, pero también su socarronería es muy británica, y ambas características las trasladó a EE.UU., donde realmente había mercado para sus películas y para las de muchos otros que emigraron antes que él.


El ojo muerto, Psicosis
La época dorada de Hitchcock coincidió, no por casualidad, con la aceptación estética de las vanguardias pictóricas, la eclosión de la moda femenina de la posguerra y la influencia de algunos españoles famosos en su obra, el cubista Picasso, Buñuel -¡cuánto me recuerda el ojo muerto de Psicosis al de Un perro andaluz! - el surrealista Dalí y el excelso diseñador Balenciaga.


Un perro andaluz, de Buñuel
Hitchcock nos demostró que un hombre feo, hijo de polleros, acomplejado y católico en un país protestante puede generar una corriente de elegancia, humor y terror capaz de hacernos ver que los grandes hombres son casi siempre inquietos por atormentados, creativos por necesidad e imperfectos en su vida privada, pero sublimes en su trabajo.

Seguramente Hitchcock nunca podría haber nacido en EE.UU. ni en otro país que no fuera Gran Bretaña, ni tampoco hubiera existido sin esa influencia del cine alemán, que alimentó sus inquietudes tempranas.

Mi opinión sobre si realmente era un genio tampoco importa, pero creo que no es ésa una de sus características. Sus obras tempranas adolecen de la capacidad para dejarnos boquiabiertos, y muestran la construcción de su personalidad como autor que experimenta con varios géneros, que se introduce en el misterio, muchas veces como al estilo de las novelas de Agatha Christie. 

Con el tiempo, empero, se van afilando su ingenio y su técnica, y ya pasa a expresar lo que realmente quiere.


Tippi Hedren en Los pájaros
Su mente torturada y en ocasiones cruel (por sus complejos, su fatuidad británica y una abyección propia de un personaje psicopatológico) gracias al cine no quedó varada en la estupefacción, el ostracismo, la ilegalidad o la demencia.

Estoy seguro de que Hitchcock disfrutó asesinando en la pantalla a estereotipos humanos que no fue capaz de aniquilar en la realidad. Sublime arte éste, el cine, que encarrila en la sociedad a los marginados que expulsó antes de sus vías.

Su gran sentido estético y la calidad de ejecución y terminación de sus obras las coloca en el terreno de la pintura, la literatura y el teatro, por lo que su cine basta como muestra por sí solo para que esa actividad sea reconocida como arte.


Cartel de Psycho
Psicosis

El título original de la película “Psycho” es mucho más ambiguo que el de la traducción española: Psicosis, y también más clarificador.

Porque “Psycho” es un psicótico, pero además un psicópata e incluso se puede traducir por “morboso” un significado que, tal vez, casa más con el espíritu del cineasta.








Dónde y cuándo

Espacio Fundación Telefónica
C/Fuencarral, 3. Madrid

Del 5 de octubre de 2016 al 5 de febrero de 2017


Enlaces

Exposición de Hitchcock en Fundación Telefónica


Apéndice


El apellido Hitchcock

Un apellido aparentemente tan sencillo como éste es difícil de pronunciar correctamente para un hispanohablante, y aún más escribirlo sin comernos una letra.

Y desentrañar su significado se torna aún más peliagudo.


Hick en inglés es un paleto, un pueblerino, un palurdo o un cateto y cock es un gilipollas, y también un capullo. Seguro que a más de una se le pasó por la cabeza regalar a Alfred esos calificativos.

O también imaginaron la acepción más vulgar de cock, no sin cierta aprensión. 

O incluso adivinaron su deseo de crear un corral con sus rubias gallinitas actrices. Al fin y al cabo, en una comida con Truffaut había dicho que los actores eran ganado.

El apellido tiene significados más siniestros, como el de amartillar un arma (cock), pero el origen del apellido Hitchcock es mucho más inocente y pueril, tal vez para disgusto de quien se relamía deseando rubias delgadas, serias y estilosas, las asesinaba vicariamente en siniestras casas o les lanzaba feroces gaviotas a la cara con riesgo de que les picotearan los ojos.

Realmente el apellido Hitchcock refiere el nombre de un ascendiente: “el hijo de Richard”.

Hitch es un antiguo hipocorístico infantil de Richard y Cock es su diminutivo más común.

Y es que Hick, Hitch o Nick es una antigua forma alterada para expresar afecto o familiaridad del nombre Richard. La R inicial pasó a convertirse en H, como por ejemplo en Hodge por Roger, o en Hob por Robert.

Y cock es un sufijo diminutivo medieval, así que “el pequeño Ricardito” podría ser una de las traducciones literales más acertadas que, libremente, podríamos traducir por el "retoño de Ricardito".

Un inocentísimo apellido para quien ha sido el mayor intrigante del cine del siglo XX.










martes, 11 de octubre de 2016

Los árboles viejos frente a los pinos de repoblación

Tejo milenario de Barondillo, en Guadarrama
Fuente: Internet
Con la muerte de las personas ocurre diferente que con la muerte de los árboles: el que mata a un niño es el más execrable de los criminales, y algo parecido ocurre con los árboles longevos, al contrario que con el arboricida de pequeños plantones. Y esto tiene su lógica.

La majestuosidad de un árbol añoso, su vigor y la comunidad faunística, vegetal y fúngica asociada a sus ramas, hojas, raíces y corteza forman un ecosistema en sí mismo, que sobrevive incluso al árbol en sus huecos, en su materia inerte. 

Por eso es un crimen acabar con un gran ejemplar, máxime si los hombres además lo han dotado de significado cultural, mágico, e incluso viven de él.

El Roblón de la Pernía (Palencia)
Fuente: Internet
Los gigantescos roblones de nuestras sierras, las grandes encinas, los castaños y olmos enormes, los tejos viejísimos, los centenarios olivos y las sabinas eternas son patrimonio cultural de todos los españoles, porque estaban allí antes incluso de que sus dueños o sus abuelos pisaran esas tierras.

Los dueños de esas tierras que los talan y las administraciones que los destruyen en aras del "progreso" son criminales, porque un crimen es una acción voluntaria de matar o herir gravemente a alguien -o a algo vivo, añadiría yo- y es también una acción indebida o reprensible, aunque no sea un delito grave porque no lo quieren las autoridades.

A los criminales que matan árboles longevos, les diré que además de gentes sin escrúpulos son idiotas, porque aquel árbol que plantan joven en su lugar nunca lo verán crecer tanto como el que han talado, y arrebatan a los demás las sensaciones más místicas y sublimes que pueden tenerse con la mera contemplación de un ser vivo, testigo de los avatares del tiempo y de los hombres.

Olivera Grossa de Villajoyosa
Fuente: Internet
¿Para qué entrar más en el deterioro ecológico que supone, si su propia idiotez les ciega el entendimiento para comprenderlo?

Tampoco me parece defendible la tala de árboles, cualesquiera que sea su edad. He plantado decenas de árboles en los montes y llanos de Castilla y Extremadura, algunos de ellos en la culta ciudad de Valladolid, que lo es para tener facultades universitarias, pero zafia en mantener sus árboles y arbustos en los jardines, porque los sucesivos ayuntamientos me los han talado, siendo algunos de ellos de varios metros de altura.

Uno era un excelente ejemplar de 5 metros y 10 cm de diámetro de Ulmus minor, fuerte y vigoroso como no había otro en toda la desdichada capital, afectada por la grafiosis hasta en las meninges de sus jardineros-taladores.

Y también otros, como un recio y juvenil pino piñonero que molestaba al actual concejal de medio ambiente, muy de izquierdas para piarla, pero tan iletrado como los otros.

Mentecatos estúpidos esos jardineros y los alcaldes que lo permitieron, nombrando concejales paleolíticos.


Los árboles más viejos

Encina de Tres Patas, de Mendaza (Navarra)
Fuente: Internet
Poder determinar la edad de un árbol vivo es difícil y siempre tendemos a equivocarnos, porque las condiciones naturales dan crecimientos muy diferentes para las mismas especies y no siempre se puede usar la barrena pressler, un instrumento que es peligroso para el árbol.

España es pródiga en árboles añosísimos por la abundancia de montañas poco accesibles a las talas y por las características de varias de sus especies autóctonas: sabinas, tejos y encinas, y de especies que algunos consideran importadas en tiempos pretéritos, como los olmos, los castaños y los olivos.

Teniendo en cuenta ésto y que a todos nos encanta tirar por lo alto, incluyo una serie de enlaces de árboles muy viejos en España; algunos ya vivían antes de que los romanos pisaran España. Y todos mucho antes de que la caterva de necios que nos gobierna y se hincha los bolsillos con sus talas legales e incendios no perseguidos saliera de la caverna de la inopia.


Encina milenaria de Mota del Cuervo
Fuente: Internet
La Encina de Mota del Cuervo (Cuenca), posiblemente un ejemplar doble. Es considerada una de las encinas más grandes de Europa.

La Encina de Tres Patas de Mendaza (Navarra) posiblemente sea también un ejemplar doble. Se le calcula una edad de 1200 años.

Pero según otros, la encina más vieja de Europa está en Sant Joan de Labritja, Ibiza, y se le calcula unos 500 años de edad.


Recuerdo una gran encina en Salamanca a la que le habían estimado unos 800 años de edad, como su universidad, símbolo también del escudo de la ciudad. Se encontraba detrás de la Catedral y según leí en el periódico local de la época, unos pintores que estaban de reformas vertieron pintura en una alcantarilla al pie del árbol y murió envenenado.

Triste y sonrojante final para un ser vivo con el que no pudieron ni terremotos ni invasiones pero sí un cubo de pintura vertido por personas sin educación ecológica.

Afortunadamente la protección de esos viejísimos seres está cambiado, y hasta hay concursos para fomentar su conservación en Europa.

Los candidatos españoles a Árbol Europeo del Año 2016 fueron:

La Gran Carrasca de El Pedregal un impresionante ejemplar de trece metros de altura y 4,70 metros de perímetro, de al menos 400 años. Este árbol compitió con la Olma de Guadarrama (Madrid), la Matasequoia del Centro de Investigación Forestal de Lourizán (Pontevedra), el Tejo de Bermiego (Asturias), los Olmos del Parque de los Príncipes en Sax (Alicante), el Pino-roble de Canicosa (Burgos) y el Fresno El Abuelo de la Dehesa de Moralzarzal (Madrid).

El pino-roble de Canicosa nos representó en esta edición, quedando en un magnífico quinto puesto de quince candidatos europeos.


Enlaces









Flora autóctona frente a flora repoblada

Frente a la existencia de una gran variedad de especies arbóreas en España, la repoblación de los montes españoles se ha realizado en el siglo XX con algunas pocas especies de rápido crecimiento y de fácil aprovechamiento, en parte para combatir la erosión, pero también para generar un beneficio a corto plazo sin pensar en las necesidades ecológicas de los montes españoles.

Eucaliptos y pinos foráneos, otras coníferas españolas fuera de contexto y estirpes homogéneas han constituido durante décadas el castigo de nuestros reductos biológicos más valiosos. 

Con todo, evitar la erosión y favorecer un dosel protector a las frondosas para su recuperación se nos antoja al menos suficiente éxito, aunque tenemos mucho trabajo por delante para restaurar los montes españoles como pudieron estar antes de las grandes talas históricas por las administraciones y los particulares.



Mapa de distribución de Pinus pinaster en España y Sur de Europa
Fuente: www.euforgen.org
El pino negral, el rey de las repoblaciones

El Pinus pinaster o pino negral es la segunda* especie arbórea en extensión superficial en España, donde ocupa en masas monoespecíficas una superficie próxima a 1.060.000 ha, aunque está presente mezclada con otras especies en 620.000 ha adicionales.


Esa cifra total está constituida tanto por pinares naturales como por repoblaciones, ya que se trata de la especie con la que se ha reforestado una mayor superficie en España; desde 1940 hasta 1983 se estima la repoblación de unas 800.000 ha (Solís, 2003), parte de las cuales sin embargo se han perdido por incendios.

Se puede decir que es la única especie forestal presente, en mayor o menor medida, en todas las provincias españolas, exceptuando las islas. El centro de diseminación de Pinus pinaster parece situarse en la Serranía de Cuenca (Gil, 1991), desde donde se expandió siguiendo las líneas montañosas.

Su expansión, lo mismo que su extinción reciente en diversas áreas, parece estar muy unida a la actividad humana y, en concreto, a la frecuencia de incendios (Alcalde et al., 2004). Se considera que esta especie tienen un importante papel serial en la vegetación española, como fase previa a la instalación de frondosas, si bien en determinadas circunstancias puede tener un carácter climácico, sobre todo en zonas con limitaciones de sustrato, como las dolomías o areniscas del sur peninsular, o las arenas de gran potencia de la Meseta castellana.


Macrorrestos encontrados en el yacimiento de Hontalbilla (Segovia) aportan importante información sobre el carácter autóctono del pino negral en el manto de arenas del sector meridional de la cuenca del Duero, lo que induce a pensar que el pino negral es una especie integrante del paisaje vegetal de la Meseta en el Holoceno.

Desde una perspectiva selvícola es útil considerar dos subespecies, reconocibles por su localización y morfología: la subespecie atlantica (pino marítimo) y la subespecie mesogeensis (pino resinero, negral o rodeno).

Pinus pinaster es la especie española del género que se adapta mejor al aprovechamiento resinero, particularmente en Soria, Cuenca, León, Guadalajara o Albacete.


*El Pinus sylvestris es la especie de pino en España con mayor cantidad de pies adultos y el Pinus halepensis la que mayor superficie ocupa.


Fuentes

La superficie forestal española en cifras


Silvicultura de Pinus pinaster