domingo, 10 de febrero de 2013

Cambiar una batería de coche


Cambiar la batería de un Opel Astra 1.6 Club

La batería Opel de mi coche pasó a mejor vida hace ya una semana. Era de 12v/55 Amp y no muy eficaz, según me indicaron tanto el técnico del seguro que me lo arrancó como el vendedor de Aurgi.

Así que decidí ponerle una de 60 Amp marca Aurgi que me costó 74’95 €, frente a los 99,95 que me pedían por una Bosch.

Las baterías son una de aquellas cosas que no deben transportarse andando, en dos ruedas o en metro, por lo cafre de su peso, cercano a los 20Kg.

Y tampoco tomarse a la ligera su instalación, pues forma un conjunto con el regulador de tensión (conjunto alternador-regulador-batería), y que si está defectuoso puede hacer que las baterías nuevas nos duren apenas unos meses.


La tarde de autos

Después de arrastrar ese bloque macizo, que era atraído con violencia hacia el Infierno de debajo de mis pies, llegué hasta el coche.

Abrí la puerta y desenclavé el capó con el mando de dentro que se encuentra en la parte lateral inferior izquierda bajo el tablero y muy cerca de la puerta. Lo volví a poner en su posición inicial.

Retiré la radio –tengo una de esas que se quita una parte como antirrobo-.

Luego salí fuera y levanté el capó tirando del tirador que sale de la rejilla del radiador y que tiene una marca roja. Subí la tapa y la sujeté con la varilla con atención, para no correr el riesgo de convertirme en un sándwich por accidente.

Como hasta ahora habrá algunos, que tocando las gónadas, se estén descojonando por lo prolijo de la explicación, los invito a tener paciencia, una virtud que nace de la inteligencia, porque no todos saben lo mismo y muchos agradecen más un exceso de explicación que una falta de ella.

Ahora observamos la batería vieja, un mazacote cuadrado que no pone “batería”, pero que es fácilmente reconocible por estar a la derecha y tener dos bornes conectados, que dicen + y -.

Si no sabes lo que es un borne, no hay de qué preocuparse, pero si a estas alturas aún no has localizado la batería o ni siquiera has podido abrir el capó, necesitas ayuda urgente, y no de un psicólogo.

Lo que hay que tener en cuenta es que cambiar una batería de este tipo de coche puede parecer muy sencillo, pero no lo es.


Herramientas necesarias

Necesitas una llave de tubo con múltiples medidas para desprender la batería, pues el óxido puede haber bloqueado la única tuerca. Y una llave fija del 10 u 11, depende, para desconectar los bornes o tuercas atornilladas en cada polo (+ y -). Tampoco estarían de sobra unos alicates aislantes y un destornillador grande. Y por supuesto, toallitas higiénicas para la suciedad de la cuna de la batería y de tus manos.

Empezamos por poner la BATERÍA NUEVA en lugar seguro –y nunca la volcaremos- cubierta aún con sus protectores de plástico verdes (en el de la marca elegida). Si quitáramos el del polo + veríamos que, además lleva una cubierta roja de borne adicional. ¡Pero no lo haremos aún!


Desconectar la batería vieja

Ahora debemos QUITAR PRIMERO EL POLO NEGATIVO (-) de la BATERÍA VIEJA. No tengamos miedo, pero sí mucha precaución, de no tocar ambos polos con un objeto metálico o con nuestras manos (o cara) que haga de puente, podemos cagarla.

Cogeremos la llave fija y desenroscaremos la tuerca del polo -, apartando el cable fuera para que no haga contacto. La llave es enteramente metálica, pero NO PASA NADA. Si sale una chispita no dejemos caer del susto la llave, pues podría caer justo sobre los dos bornes a la vez y provocar un estallido ... nooo, te lo has creído, sería una fuerte descarga, pero peligrosa

Hacemos ahora lo mismo con el polo +, apartando igualmente el cable. Lo haremos con cuidado para no dañar la tuerca.

Si no se soltara la tuerca con el cable, podemos ayudarnos de los alicates suavemente o/y del destornillador, con cuidado de no tocar los dos polos a la vez.

Ahora nos tocaría desencajar de su cuna la batería.


Sacar la batería de su cuna

Cuando tocamos con la mano uno de los polos de la batería, incluso desconectado, podemos percibir una pequeña corriente, y hasta un chispazo, pero no tiene importancia ... puede ser electricidad residual o incluso estática.

Con nuestra batería vieja desconectada nos ponemos a desatornillar la placa de sujeción de la batería, quizá la operación menos peligrosa pero más difícil de todas. Usaremos la llave de tubo, sin hacer burradas, para no dañar el alambre de la varilla del aceite que tenemos a mano izquierda y los cables que puedan estorbarnos. Esa tuerca está a la izquierda, junto a la base.

Una vez retirada la tuerca, movemos un poco la pequeña placa de sujección y sacamos con cuidado la batería, la depositamos en el suelo, alejada de elementos metálicos y perfectamente horizontal –si es posible-. Podemos poner una pizca de grasa en el tornillo si estuviera oxidado para cuando lo volvamos a enroscar.

Ahora montamos la batería nueva –con sus protectores aún puestos- y atornillamos la placa de sujeción.

Quitamos ahora la protección verde y la capucha roja del POLO POSITIVO (+) y atornillamos la tuerca al borne desnudo. Debe quedar bien firme y colocada, pues de lo contrario se podrían producir fallos en la conducción eléctrica.

Ponemos la capucha roja y la tapa verde sobre el polo positivo de la batería vieja.

Ahora quitamos la tapa verde del POLO NEGATIVO (-) y conectamos el borne que queda, bien firme, sin deformar la tuerca por el exceso de fuerza o una mala elección del número de la llave fija.

Colocamos la tapa verde retirada en el polo negativo de la batería vieja.


Venga, vamos dentro del coche

Nos metemos dentro del coche y ponemos suavemente el contacto ... ruuummm ... que maravilla, como la seda ...

Ahora bajamos las ventanillas delanteras con los mandos eléctricos hasta el tope –debe hacer cada una un ligerísimo clic. Ahora las subimos hasta el tope y debemos escuchar, de nuevo, ese ligerísimo clic. ¿Qué hemos hecho? Hemos Reprogramado las ventanillas para que podamos pulsar el botón, soltar y que sigan subiendo solas. De lo contrario deberíamos mantener pulsado el botón continuamente para que subieran o bajaran, un verdadero coñazo. Y es que al sacar la batería ocurren estas cosas.

Una vez hecho esto, debes salir a dar un paseo para disfrutar de nuevo de tu coche, con nueva energía y pegarle una duchita, que buena falta le hace. Pero si no te das una vuelta, tú te lo pierdes y al coche le dará igual.

Por tu parte, si lo has conseguido, prémiate con un buen carajillo, cocacola o cafelito cortao, porque tú lo vales.


Y si se os ha dado como la seda, podéis montaros un pequeño negociete para sacarles los cuartos a quienes se quedaron abriendo el capó.









sábado, 9 de febrero de 2013

Madrid apesta a pipí

El ahorro y la corrección política nos llevará a comer m ...

Vivir en la capital de España nunca ha sido fácil, excepto en ciertos tiempos y para algunas personas; y aún así, salir a la calle ha supuesto siempre un ejercicio de paciencia y autocontrol.

Algo de esto me ha pasado estos últimos días. Ayer, por ejemplo me acerqué a mi querido pero no siempre bien cuidado coche a ver si estaba entero, porque temo por los rayones y los espejos. Iba a colocarle una batería recién comprada, como un nuevo corazón que lo despertase del largo sueño de diez días sin energía.


Pero al llegar, vi que le habían arrancado los tapacubos traseros, con tal saña que se llevaron el plomillo de una de las ruedas.

Sentí en la fealdad desnuda de sus llantas, negras y sucias,  la misma sensación que leyendo el Príncipe Feliz de Wilde, cuando era poco a poco despojado de sus joyas y hojas de oro por su amada golondrina, sólo que esta vez fueron los cuervos los saqueadores.



Un poco más allá salía de su casa un tipo con su perra sin atar, la cuál se despatarró sobre el asfalto y vertió sus escurrajas sobre el negro alquitrán, corriendo calle abajo en un reguero interminable. El susodicho sujeto, a la sazón un trabajador “normal” por su atuendo, no prestó atención, de tan “normal” que lo veía. Porque realmente le importaba tres cojones lo que yo opinara.



Y otra más: la semana pasada, sin ir mucho más allá, mi admirado panadero llevaba suelto a su carísimo can y le dejó miccionar sobre las ruedas de un lujoso coche aparcado. También un ejercicio de civismo extremo, porque él mismo no se bajó los pantalones; algo que sí hacen los suramericanos –no seré cínicamente correcto- de mi calle, sin girarse siquiera de cara a la pared, apestando a cerveza y hablando en una jerga tan incomprensible como sus actos.

La basura se ha adueñado de la calle, los olores de las alcantarillas se escapan por los orificios de las tapas. Hasta el desagüe de mi casa apesta, tal vez por la dejadez de los colectores, porque estoy harto de limpiar las tuberías.

Las ratas han hecho su aparición, atropelladas por los coches, y a las vivas se las intuye.

No es sorprendente que el Ayuntamiento apeste cuando lo hacen las propias entrañas de la ciudad.




¡Baldea ya de una puta vez las alcantarillas y el consistorio, Botella!

















El cosechador de energía

Aprovechando la energía electromagnética excedente


La omnipresencia de los campos electromagnéticos lleva implícito entenderlos como un simple flujo de corriente.

Estamos rodeados de campos electromagnéticos que estamos produciendo para transferencia de información o como un subproducto.


Muchos de esos campos tienen mucha capacidad y pueden ser cosechados con bobinas (inductores) o diodos de alta frecuencia.


Como corresponde, construí dispositivos especiales de cosecha que son capaces de acceder a muchos campos electromagnéticos para explotarlos.


La energía es almacenada en una batería común. De modo que tú puedes, por ejemplo, obtener energía superflua de una fuente de alimentación, como una máquina de café, un teléfono móvil o de un cable elevado manteniendo el cosechador directamente dentro del campo electromagnético, cuya fuerza es indicada por un LED sobre el cosechador.


Dependiendo de la fuerza del campo electromagnético es posible cargar un batería pequeña en un día. El sistema quiere ser una opción para garantizar el acceso a unas fuentes de energía que ya existen pero no se utilizan.


Explorando esas fuentes se puede crear una nueva conciencia sobre los espacios electromagnéticos invisibles.


Hay dos tipos de cosechadores para diferentes campos electromagnéticos: uno más pequeño, que es adecuado para bajas frecuencias por debajo de 100hz que puedes encontrar en la red común (50/60 Hz, 16,7 Hz) y uno mayor que es adecuado para bajas y altas frecuencias como transmisiones de radio (~100MHz), GSM (900/1800MHz) hasta Bluetooth y WLAN (2,4GHz).


Fuentes de campos electromagnéticos aprovechables


Catenarias, máquinas de café, expendedoras de billetes en tranvías, estaciones transformadoras y GSM (Groupe Spécial Mobile, Sistema global para comunicaciones móviles o Global System for Mobile Communications).



Nota: 
Este artículo es una traducción de Zenobita, cuyo original podréis encontrar en el siguiente enlace:









domingo, 6 de enero de 2013

Cabalgata 2013 y Roscón de Reyes


La Cabalgata de Reyes en Madrid y el roscón de El Corte Inglés


Pocas cosas hay tan madrileñas como ver la cabalgata y tomarse un chocolate con roscón al finalizar la misma.

La enorme Cabalgata de Reyes 2013 discurrió con el recorrido vallado por el Paseo de La Castellana, en previsión de que carrozas, caballos y elefantes pudieran arrollar a alguien, como sucedió ese mismo día en Málaga. Porque los niños no son adultos y algunos adultos irresponsables de los ayuntamientos no lo saben.

La desorganización fue evidente, con los caballos de la Policía Municipal y unos abanderados muy por delante de las primeras carrozas. La música era escasa y el recorrido corto para una ciudad de 4 millones de habitantes con muchos niños, que por su corta estatura acababan subidos a los árboles, a farolas y a escaleras, un riesgo añadido por ver algo que les aporta felicidad.

Volviendo al desfile, los Reyes se agolpaban al final del mismo, apelotonados y a la carrera para llegar a Cibeles, en unas carrozas mucho menos altas y vistosas que las de promotores de cine y televisión.

No se ha mimado este evento, como si fuera un compromiso incómodo. Pero la Botella debe saber que la imagen de capacidad de gestión y organización de un evento de masas por parte del Ayuntamiento de Madrid ha quedado en evidencia. Apena que ni esto lo sepan hacer bien y si no ha habido heridos es porque la Providencia ayuda.

El discurso de Melchor en Cibeles seguro que fue mucho más interesante que el de SM Juan Carlos I el día de Navidad.

En los aledaños de Cibeles, en la Calle Prim, una famosa cafetería me sopló la escalofriante cantidad de 5'50 euros por un chocolate con un trozo de roscón con nata, habida cuenta de que uno entero en el Corte Inglés cuesta 8'50 euros y da para media docena de comensales.

A continuación incluyo la receta del roscón de Reyes de El Corte Inglés, uno de los más consumidos y transparentes en su composición. Le pido a los Reyes Magos que el próximo año velen por nuestra salud y pongan sólo ingredientes naturales, principalmente pensando en la salud de los niños, pero también en la de todos.

Y por favor, ¡quítenle las jodidas frutas escarchadas!


Masa:
Harina de trigo, huevo pasteurizado (huevo y conservador E-211), mantequilla (mantequilla, conservador (ácido láctico concentrado), leche desnatada en polvo, fermento liofilizado), agua, azúcar, enternecedor (sacarosa, glucosa, levulosa, lactosa, sorbitol y maltosa), agua de azahar, levadura, pasta de limón y naranja (piel de limón y naranja, sacarosa, jarabe de glucosa, conservantes (E-202, E211 y E-223) y esencia), mejorante (antiapelmazante E-170, harina de trigo, antioxidante E-300 y enzimas) y sal.

Relleno de Trufa (40%):
Preparado De trufa (nata ligera (6% en el producto final), leche desnatada, grasas vegetales hidrogenadas, emulgentes E-471, E435 y estabilizante carragenato), nata (13% con respecto al producto final) (estabilizadorE-407), azúcar, agente estabilizador (azúcar, dextrosa, suero de leche, gelatina, maltodextrina, almidón modificado E-1414, sal y cacao en polvo).

Decoración:
Fruta confitada (calabazate verde, calabazate rojo, cereza verde, cereza roja, naranja, azúcar, jarabe de glucosa y fructosa, ácido cítrico, colorantes (E-120, E-100, E-133, E-127), conservadores (E-202, E-220, E-211)), azúcar, almendra y huevo.


Contiene sulfitos y puede contener trazas de sésamo y soja.










jueves, 3 de enero de 2013

El relojero de la calle La Sal

El autómata de la Antigua Relojería

Madrid es una ciudad con muchos bares, cafés, centros comerciales y teatros, pero no hay muchos autómatas o relojes singulares.

En la calle de la Sal, que desemboca en la Plaza Mayor, se encuentra uno de estos escasos y originales muñecos animados, que representa un relojero.

Un oso bajo un madroño lo acompaña en sus movimientos cadenciosos, mientras una riada humana discurre bajo el dintel que los acoge.

Artistas callejeros, vendedores, pedigüeños pícaros y hasta pobres verdaderos conviven en esta interesantísima calle junto al relojero y al oso, que a pesar de estar siempre mirando desde lo alto, pasan desapercibidos para los atribulados viandantes, más pendientes de escaparates y espectáculos a ras de tierra que del relojero silencioso que quiere saludar a todos.








domingo, 9 de diciembre de 2012

Decoración navideña laica en Madrid

El Ayuntamiento se avergüenza de poner símbolos religiosos en Navidad


En el barrio de Tetuán, calle de Bravo Murillo, debe de pensar el concejal de distrito que si pone motivos navideños de Navidad (en esta ciudad hay que recalcar lo obvio) se le va a soliviantar la población musulmana, quizá por aquello de que hay muchos en el barrio, porque hay una mezquita o porque el nombre mismo "Tetuán" se presta a ello.


Lo que debe ya saber dicho concejal de distrito, es que además de muchas iglesias católicas y otras cristianas, la población del barrio es mayoritariamente española y latinoamericana y que a muchos nos gustaría que un partido "conservador", español y que gobierna Madrid, capital de España, mayoritariamente católica, no se avergonzara de poner símbolos navideños en la luces que celebran estas fiestas.

Gobernar para las minorías es una actitud que practican tanto el PP como el PSOE, ambos grupos con un desmedido amor por el poder y el dinero, pero no por el sentido común. Pues si han de quedar bien con laicos, musulmanes, homosexuales militantes, extranjeros y otras minorías, quienes les votan son españoles cristianos, aunque sólo lo sean de tradición.

Por favor, señores gestores del PP. Sean un poco más sensibles a los que les votan y a otros que no lo hacemos pero que deseamos sentirnos en España con sus tradiciones, aunque sólo sea por una puta vez al año. Gracias.  








sábado, 8 de diciembre de 2012

El Museo Arqueológico ahora es el MAN


El MAN o Museo Arqueológico Nacional ¿un nuevo estropicio? 


Desde que la Universidad de Salamanca es USAL, la Complutense UCM y el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León es MUSAC, ya nada será lo mismo. Tampoco desde que el Museo de Ciencias Naturales de Madrid fue saquedo y masacrado de manera aberrante por la museística "moderna", y de eso ya hace años.


La campaña emprendida por la inefable esperanza Aguirre y por el obtuso de lentes Gallardón de dotar de cartelería bilingüe a Madrid es de arcada arquitectónica, porque como todo el mundo "sabe", Madrid es una ciudad bilingüe, en inglés. Tal vez en los estatutos secretos de la Comunidad de Madrid así se recoja, o tal vez sus jefes reales, que no son el PP, les han "inducido" amablemente a ello.

La barbarie que se ciñó sobre el decimonónico y bellísimo Museo de Ciencias Naturales de Madrid lo convirtió en una insulsa colección de objetos polvorientos, bajo la torpe idea de la didáctica, que no han conseguido ni echándole imaginación.

Esta vez le ha tocado el turno al MAN, que lleva ese nombre porque así irán más tías a verlo. Me echo a temblar de lo que serán capaces de hacer los nuevos arquitectos para que todo parezca más limpio y totalmente desligado del exterior del edificio, porque conservarán sólo la cáscara.

Es lo mismo que en este país, que parece el mismo, pero que los arquitectos universales de los mandiles están derribando por dentro de una manera aterradora.

Esperemos que a nadie con tendencias museísticas "modernas" se le ocurra meter mano al Museo Geominero, no sea que nos quedemos sin el único representante decimonónico de los grandes museos que quedan en este desdichado Madrid de los arquitectos.


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Cartelería bilingüe en Madrid