sábado, 2 de julio de 2016

Las influencias del cómic fantástico y de terror

Dos viejos comiendo, Goya
La Literatura

Para entender la ilustración contemporánea en el cómic fantástico y de terror, debemos remitirnos a los inicios del Romanticismo literario de Byron (†1824), Shelley (†1851), Espronceda (†1842) y Goethe  (†1832) y a la llamada novela gótica, por reacción al racionalismo imperante salido de la Revolución Francesa.

Dos precedentes literarios antirracionalistas fueron la obra Aventuras del Barón de Münchhausen, de Rudolf Erich Raspe (1737-1794), donde se narran desde el viaje a lomos de una bala de cañón a una expedición a la Luna; y el muy anterior Los viajes de Gulliver (1726), de Jonathan Swift, ambos enmarcados en la literatura fantástica, que bebe de las fuentes de Don Quijote de la Mancha (1605), que critica satíricamente a los inverosímiles libros de caballerías del siglo XV imaginando quimeras.

Más tarde, los hermanos Jacob y Wilhem Grimm, publican entre 1812 y 1815 sus dos volúmenes de Cuentos para la infancia y el hogar, ampliada en 1857 y que se conocen popularmente como Cuentos de hadas de los hermanos Grimm, de gran impacto sociológico y psicológico en varias generaciones e inspiración inagotable para otros artistas.


Lady Godiva, Waterhouse
La Pintura

También el cómic fantástico debe su influencia a los pintores prerrafaelitas como Edward Robert Hughes (†1914) con su temática de hadas (Fairy painting) y a la mitológica de J. W. Waterhouse (†1917).

La influencia de éstos se dejará sentir en el desarrollo del Modernismo o Art Nouveau, con un gran exponente en el pintor y artista decorativo checo Alfons Mucha (1860-1939) y en el pintor simbolista austríaco Gustav Klimt (1862-1918).

Pero, casi con seguridad, es Goya (†1828) y sus Pinturas Negras del XIX el referente pictórico de donde arranca la ilustración tenebrosa, mágica y fantástica que aún nos embarga en Occidente.



Una princesa de Marte
Ilustración: Frank Schoonover
La ciencia ficción postgótica

El siglo  XIX avanza y nos trae al mismísimo Julio Verne y a H. G. Wells, enmarcados en una sociedad amante del espiritismo y la ciencia. Son considerados los padres de la Ciencia Ficción y muchas de sus novelas se han ilustrado y posteriormente plasmado en imágenes en movimiento. 

Los escritores E. A. Poe (n. 1809), H. P. Lovecraft (n. 1890) y otros menos conocidos, surtieron de ideas a los ilustradores de los años siguientes y a guionistas y dibujantes de cómics durante la gloriosa década de los 80 del siglo XX para revistas como Dossier Negro, Cimoc, Zona 84, Tales from the Crypt o Creepy. 

Y llegamos a Edgar Rice Burroughs y su Una princesa de Marte, una novela de fantasía científica publicada en la pulp magazine All-Story Magazine en 1912, bajo el título de  Under the Moons of Mars.

Plena de lances de espada y hazañas temerarias, la novela es considerada un ejemplo de literatura barata del siglo XX o pulp fiction, una especie de novela de caballerías de la época que da el salto desde el Oeste americano hasta el planeta Marte.


All-Story Magazine, 1913
Pertenece a su serie Barsoom, siendo por ella reconocido Burroughs como el inspirador más directo del siglo XX del cómic fantástico.

La serie Barsoom estimuló la imaginación de escritores como Jack Vance, Ray Bradbury, Arthur C. Clarke, Robert A. Heinlein y John Norman. Incluso Carl Sagan, el pionero de la Exobiología, leyó A Princess of Mars cuando era niño.

El ilustrador Frank Schoonover, perteneciente a la llamada The Golden Age of Illustration ayudó a poner Una Princesa de Marte en la senda del cómic.


La influencia mutua entre el cine y el cómic fantástico

El expresionismo alemán nos mostró lo gótico y misterioso en las pantallas del incipiente cine en los años 20, como El gabinete del Doctor Caligari, de Robert Wiene.

Boris Karloff en
Bride of Frankenstein (1935)
De los años 30 a los 50 las películas de lo que se conoce como Ciencia Ficción son de bajo presupuesto, con excepciones notables en el cine de terror: Drácula (1931) y Frankenstein (1931).

Las películas bélicas de la II Guerra Mundial dieron lugar a excelentes publicaciones gráficas como Hazañas Bélicas, uno de los cómics españoles más influyentes de la Historia, pero enmarcados en el realismo más convencional.

En Estados Unidos el cómic bélico llegó a ser considerado un medio subversivo durante la era de la Caza de Brujas.

The Thing (1951), Los crímenes del museo de cera (1953), Godzilla (1954), La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) y entretenidas películas de serie B, algunas excelentes, como La mujer y el monstruo, influyeron al cómic casi tanto como la historieta gráfica al séptimo arte. Excepto las comentadas y unas pocas más, la mayor parte de esas películas sólo son soportables para una legión de frikis amantes de lo vintage, entre los cuáles me cuento.


Ilustración de Chesley Bonestell
Aunque a Ray Harryhausen se le considere el padre de los efectos especiales (Earth vs. The Flying Saucers, 1956 y 20 Millions Miles to Earth, 1957), los ilustradores han contribuido notablemente a realizar decorados y al desarrollo de los efectos especiales, entre los que destaca Chesley Bonestell, que trabajó en Destination Moon (1950), When Worlds Collide (1951), La guerra de los mundos (1953) y Conquest of Space (1955) e inspiró los decorados en Planeta prohibido (1956).

Conquest of Space (1955) está inspirada en el libro The Conquest of Space (1949) escrito por Willy Ley y en las ilustraciones de Chesley Bonestell aparecidas en el libro Across the Space Frontier (1952).



Los años 60: El color y la libertad sexual

Barbarella, de Roger Vadim
El cine en color había sido ya una atractiva realidad desde finales de los años 20 con el Technicolor. Entre 1929 y 1930, Hollywood había hecho tanto uso del color, que se pensaba incluso que no se volverían a hacer películas en ByN. De esa época es  Doctor X (1932).

Sin embargo, la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial obligaron a los directores a volver al blanco y negro. Desde los 50 el color regresó para quedarse, buscando además contrarrestar la pérdida de espectadores por la naciente televisión, aún en ByN. 

Quedaron entonces el color y la ausencia de él como recursos estilísticos, utilizando el claroscuro del blanco y el negro para el terror y los efectos de los colores brillantes para la Ciencia Ficción. Además de por evidentes razones económicas.

De hecho, también los cómics fantásticos siguieron estas pautas, combinando portadas atractivas en color con contenidos mayoritariamente en blanco y negro. Tampoco la imprenta podía ofrecer imágenes de calidad en color a bajo coste, ofreciendo unos punteados de excesivo grosor.

Los dibujantes solían hacerlo en ByN y luego había otros profesionales que coloreaban las viñetas, lo cuál provocaba no pocos conflictos por el resultado.

La invención de la píldora anticonceptiva y los avances sociales en la igualdad de los sexos, causaron una verdadera revolución en las costumbres sexuales de los norteamericanos, y dio paso a un cambio notable en lo referente a la sexualidad, de lo cual se hicieron eco el cine y el cómic.


Supernova, de Bielsa
Los años 60 del siglo XX se cierran con la película Barbarella (1968), de tanta inspiración para la generación de los 80. El dibujante de su cartel -Boris Vallejo- encumbrará el cómic fantástico de esa época con sus portadas, promoviendo a la heroína femenina moderna, una mujer sensual y de acción.

Barbarella comenzó siendo una historieta francesa de Ciencia Ficción en 1962, creada por Jean-Claude Forest donde, al estilo de Flash Gordon, se mueve de planeta en planeta, pero empleando la seducción para sus propósitos.


Vampirella, de Pepe González
Barbarella revolucionó el cómic de la época, convirtiéndose en la primera de una serie de heroínas fantaeróticas como Jodelle (Les Aventures de Jodelle, 1966), y extendiendo su influencia hasta España, donde el guionista Víctor Mora y el dibujante José Bielsa crearon Supernova en 1972.

Forrest J. Ackerman escribió Vampirella (1969), una secuela de la exitosa Barbarella, esta vez proveniente del planeta Drakulon; fue dibujada, entre otros, por Pepe González y por Frank Frazetta.

La extensa obra de Frazetta -maestro de maestros- influyó en Boris Vallejo y en Yusuke Nakano, artista principal del video juego de Nintendo La Leyenda de Zelda, un relato de espadas y hechicería.
  

Los años 70: la fantasía heroica

En los años 70, se produce el auge de la fantasía heroica, gracias al éxito de la reedición de la historieta Conan el Bárbaro con ilustraciones de Frazetta (mediados de los 60), un personaje creado ya en 1932 por el escritor Robert E. Howard.

Vampirella
de Frank Frazetta
La fantasía heroica se ha mezclado con la ciencia ficción desde el principio, como en John Carter (Una princesa de Marte) o en Flash Gordon. Aunque seguramente haya sido el cómic de Flash Gordon el icono de lo fantástico más imitado por dibujantes, guionistas y directores de cine hasta la aparición de la serie Star Trek (1966) y la película Star Wars (1977).

Creado por el dibujante Alex Raymond en 1934, Flash Gordon ha tenido en el cine su adaptación en estética steampunk: Flash Gordon (1980) de Mike Hodges.

Flash Gordon fue, sin embargo, una propuesta de la King Features Syndicate para contrarrestrar el éxito de Buck Rogers (1928), considerado como la primera tira de Ciencia Ficción de la Historia.






Wolff, de Maroto
La fantasía heroica en España

En esos años destacan los dibujantes españoles Esteban Maroto (Wolff, Korsar y Dax, el guerrero). Dax se publicó primero en el suplemento del diario Pueblo (1971). Rebautizado como Dax, the warrior se editó por la revista Eerie, de Warren Publishing.

Y también Víctor de la Fuente (Haxtur, 1969), siendo ésta obra uno de los grandes hitos del cómic español. En España se publicó en Trinca (1969) y en Estados Unidos en las revistas de Warren: 1984 (1979) y Eerie (1980).


5 por Infinito, de Maroto
El guionista Víctor Mora y el ilustrador Ambrós crearon El Corsario de Hierro (1970), aunque estrictamente pertenece al género de Aventuras, en la línea de otros anteriores como El Capitán Trueno (1956) y El Jabato (1956), con Francisco Darnís de dibujante, que pertenecen al género de Piratas.

Dentro de lo estrictamente fantástico y espacial, el gran Maroto crea 5 por Infinito en colaboración con el grupo de la Floresta en 1967. Hoy en día es mi cómic favorito de Ciencia Ficción por sus guiones y atractivos dibujos, alejados del fárrago de gran cantidad de historias al uso.

Poseo un ejemplar que utilicé para dar mis primeros pasos en el mundo de la ilustración, y he descubierto algunas de sus páginas empapelando el club de blues La Coquette, curiosamente mi club favorito en Madrid.


Invasion of the Saucer Men (1957)
comedia de horror cósmico
Los 80. Los efectos especiales, el Cine absorbe al Cómic

Mientras no aparecieron los efectos especiales más avanzados, el cómic ofrecía la mejor verosimilitud sobre lo mágico e inverosímil. Nuestra imaginación hacía volar a naves y brujas, y dar vida a los espectros, entre las tinieblas más evocadoras.

Platillos volantes y murciélagos colgando de hilos grotescamente visibles, monstruos de goma filmados fotograma a fotograma o disfraces aberrantes ... Los efectos especiales entre los años 50 y 70 acababan ridiculizando buenas historias, pero esto comienza a revertirse acercándonos a los años 80.

Stephen King, el rey de la novela de terror, nos provoca coulrofobia con It, un payaso asesino, un personaje más del universo King, que tanto ha dado al cómic y al cine, y que introduce a Carrie (1976) en el imaginarium fantástico después de la aterradora Regan de El Exorcista (1973), escrita por W. P. Blatty, en la que levita y se retuerce en su lecho de tal forma que se ha ganado la fama de ser la película más aterradora de todos los tiempos.

Isacc Asimov (Yo, Robot), junto con Robert A. Heinlein (Las brigadas del espacio) y Arthur C. Clarke (El Centinela), fueron considerados en vida como los «tres grandes» escritores de ciencia ficción. No es casualidad la enorme influencia que ejercieron en el cine de todo el siglo XX.


2001, una odisea del espacio (1968)
Mención especial merecen la adaptación al cine de 2001, una odisea del espacio (1968) por Kubrik a partir del cuento El Centinela (1948) de Clarke, y la perturbadora El planeta de los simios (1968) por Schaffner, del libro de Pierre Boulle.

Ambas modificarán definitivamente la estética de la Ciencia Ficción en el Cine.

Un punto de inflexión más impactante en el público llega primero con Star Wars (1977) de George Lucas, de fantasía heroica y espectaculares efectos especiales, y luego con Alien, el octavo pasajero (1979), de Ridley Scott, que acierta a englobar terror con ciencia ficción y buenos efectos especiales.

Fotógrafos como Diane Arbus (1923-1971) aportarán también sus escalofríos al cine, a través de la infancia terrorífica de sus fotos de gemelas, absorbidas icónicamente por El Resplandor (1980) de Kubrik en su hotel solitario.

Arbus es un ejemplo de cómo el cine influye a la fotografía, y ésta, de nuevo, al cine. Fotógrafa de la deformidad y la discapacidad humanas, decidió retratar personas en psiquiátricos y sórdidas habitaciones de hotel a raíz de ver la película La parada de los monstruos (1932), de Tod Browning, autor del Drácula de 1931.

La parada de los monstruos también inspiró al grupo The Ramones la canción Pinhead, en una demostración clara de interdependencia entre las distintas artes.
Poltergeist (1982) dirigida por Tobe Hooper
Y posteriormente Poltergeist (1982) escrita por Steven Spielberg pondrá cara de ángel para siempre al miedo con Carol Anne.

El historietista Berni Wrightson ilustró numerosos trabajos de Stephen King, como la película Creepshow (1982), mezclando cine y cómic de terror de manera admirable: miedo y humor a partes iguales.

Durante los 80, las secuelas de las películas Star Trek (1966), Star Wars (1977) y Alien (1979) con magníficos efectos especiales, contribuirán a que el cine del espacio mantenga su tirón en las pantallas y se vendan cómics basados en ellas.


Cassandra Peterson en Elvira, Princess of the Dark
Dentro del universo ochentero, tengo especial predilección por la película Elvira, Mistress of the Dark (1988), de la maravillosa Cassandra Peterson, en la que se combinan comedia, goticismo y sensualidad en una mezcla muy muy explosiva.

La serie La Familia Monsters (1964), el personaje Drácula, y la mismísima Vampirella fueron una inspiración de primera mano para el personaje de esa peculiar película ambientada en Massachusetts que fue Elvira.


Burlesque. El tassel twirling o girar de borlas de Elvira


La otras influencias: la música

Música, literatura y teatro se han reatroalimentado desde siempre para crear ambientes con los que impresionar a los espectadores. Desde el teatro clásico.

La muerte va asociada a la tristeza y el evitarla lleva a situaciones desasosegantes, que la música ha tratado de imitar con percusión y viento, pero también con voces mortecinas.

La pasión y muerte de Cristo es el hecho luctuoso que inspira a los músicos cuando los instrumentos empiezan a sofisticarse. Y los coros de los monjes se toman en ocasiones como causantes de horror por una sociedad que comenzaba a paganizarse pero también a creer en espíritus en los inicios del Romanticismo.

Es como si esos europeos ateos, pero de herencia cristiana, se hubieran alejado de Dios y sus misterios y hubiesen recuperado su trascendencia a través del misterio de la muerte, rebelándose contra el exceso de racionalidad de su época.
Psicosis, de Hitchcock

En el siglo XVIII, influenciado por Buxtehude, Johann Sebastian Bach creaba Tocata y fuga en re menor (1707), música que representa el culmen de la música de horror y misterio, cuando originalmente fue más una pieza de Stylus phantasticus destinada a probar la capacidad de los órganos que una obra dedicada a la grandeza de Dios.

Chopin en 1837 compuso su Marcha fúnebre y Camille Saint-Säens su Danse macabre en 1874, dos obras de referencia.

Desde el principio, también el cine de terror usó la música para estimular el sentimiento de miedo, algo de lo que adolecía por completo el cómic, basado en el silencio y la imaginación.

Los efectos sonoros acompañaban al terror, como en Drácula (1931) y en El fantasma de la ópera (1943) de Arthur Lubin, con música de Edward Ward.

La Noche de Halloween (1978) de Carpenter asoció indisolublemente la música al cine de terror y se constituyó en un efecto más para crear atmósfera, aunque ya lo hubiéramos visto antes en Psicosis (1960) de Hitchcock.

Al principio de los 80, los cómics y el cine fantástico sirvieron de inspiración al movimiento musical de los nuevos románticos, como Ultravox, Visage y Duran Duran, que toma su nombre precisamente, éste último, del doctor de Barbarella. Un doctor que tortura a la bella Barbarella con una máquina de producir orgasmos, justo el argumento de El Clic, del ilustrador italiano Milo Manara.

Uno de los temas principales de Duran Duran fue Electric Barbarella.


Robert Smith, The Cure
El movimiento musical gótico-siniestro será paralelo y también su lado más oscuro, como el grupo The Cure, o Parálisis Permanente, cercano éste casi al punk. Ello inspirará un nuevo tipo de cómic, transgresor, de temática descarnada y musical: el fanzine.

Los años 80, tan pródigos en producción audiovisual vivirán también la eclosión del steampunk, subgénero literario de la ciencia ficción especulativa. Se inspira en las obras de H. G. Wells y Julio Verne y se ambienta en la época victoriana, con anacronismos tecnológicos muy atractivos y mucho vapor. 

William Gibson, con su delirante Neuromante (1984), nos introduce en un planeta Tierra distópico y sórdido donde la tecnología se integra en los organismos y produce más problemas que beneficios. 


El retorno a lo gótico. La influencia del personaje Vampirella

Pero volvamos al cómic. El desarrollo científico de la segunda posguerra mundial y sus efectos perversos: la Guerra Fría y las Guerras de Corea y Vietnam, la carrera espacial y el cine fantástico de los 60, trajeron la fantasía heroica de los 70 y el retorno de los valores anteriores a las dos guerras mundiales, como el misterio, la magia y los héroes

Vampirella por Pepe González
Modelo: Juana de Haro
Retornaron entonces E. R. Burroughs con sus Princesa de Marte y Tarzán de los monos, Superman, Batman, Conan el Bárbaro y Flash Gordon, con nuevos personajes góticos como Vampirella, en el que se involucró el referente mundial de la ilustración fantástica Frank Frazetta.

Frazetta acabó envuelto involutariamente en la polémica profesional de quién dibujaba mejor a Conan, si él o Boris Vallejo. Aunque no hubo discusión con Vampirella, decantándonos casi en mayoría por la espectacular belleza de las ilustraciones realizadas por Pepe González tomando de modelo a una española morena, Juana de Haro. Otro contrapunto a la rubia e "inocentona" Barbarella.

No podemos olvidarnos de Richard Corben, otro importante ilustrador, de estilo enormemente personal que aborda lo fantástico, en ocasiones desde lo grotesco, como el mismo Goya.

La fantasía heroica rescató El señor de los anillos para el cine en 2001, pero antes las figuritas de Warhammer Fantasy habían reproducido el universo Tolkien en plástico y resina, generando también maravillosas ilustraciones en su revista oficial.


Ilustración de Victoria Francés
Si Barbarella representó la aceptación de la heroína sexy como contrapunto al héroe musculoso y brutal, al guerrero de torso desnudo, y al astronauta masculino intrépido, Vampirella nos metía directamente en el universo del cómic para adultos, sensual, perversa, retornando a lo gótico del cómic, donde había empezado todo, como una rediviva Carmilla (1872) de Sheridan Le Fanu.


El presente y el futuro

En España tenemos actualmente una ilustradora gótica que entronca con toda la tradición de lo vampírico y misterioso, es Victoria Francés, y se pone muy de actualidad bajo el paraguas de Anne Rice y sus Crónicas vampíricas.

Otros ilustradores jóvenes y amantes de lo gótico, como Alba Pilar nos reconfortan pensando en que lo gótico es tan inmortal como los mismos vampiros.

En la escena internacional, artistas como Anna Rokka abordan el horror cósmico en instalaciones de plástico que entroncan con la influencia de Barbarella.

Hoy en día, después de la crisis del cómic en los 80, casi no se ven publicaciones de cómic fantástico y de terror en los kioskos españoles. Tenemos que irnos a tiendas especializadas llenas de merchandising, tal vez porque sus escenas se han transformado desde los 90, cobrando vida en las pantallas de cine, home cinemas, ordenadores y consolas.

Y muy pronto, estaremos dentro ...





Frank Frazetta


Richard Corben



Boris Vallejo


Enlaces

El terror gótico y la novela de terror

Vampirella, de Ackerman

Historia de Vampirella

Versiones de Vampirella

El arte de Vampirela, cuando los dibujantes españoles conquistaron el mundo

¿Quién es mejor Frank Frazetta o Boris Vallejo?


El Marqués de Del Bosque y los Tercios de Flandes

Marqués de Del Bosque
Derrota en el Mundial de Francia 2016

La larga agonía de la Selección Española de Fútbol me recuerda a la de los viejos Tercios de Flandes, que se enseñorearon de los campos de batalla europeos durante el siglo XVI, repitiendo estrategia durante el primer tercio del XVII hasta que acabaron aniquilados en Rocroi (1643).

Hoy (2016), como en ese siglo, la tumba del marqués Del Bosque ha sido Francia, esta vez en Saint-Denis, París, deshecho su ejército por los italianos (2-0). Los Tercios repitieron continuamente durante décadas exitosas su estrategia de las picas y arcabuces, sin embargo la guerra moderna y sus teóricos ya les habían encontrado el truco. Y a Del Bosque, muchos ya le han visto el plumero.

En el XVII, holandeses y franceses acabaron con la hegemonía española en Europa y en el mismo Mundo, y se apuntaron los ingleses al carro.

Otra vez los holandeses, como antaño en batalla naval de Las Dunas (1639), dejaron en evidencia a los invencibles españoles. El 5-1 en el Mundial de Brasil 2014 no fue sino la antesala del final de una época, que el Marqués se resistía a abandonar. 2016 ha sido el final de esa hegemonía: cesará en su cargo el 31 de julio, después de dos vergonzosas derrotas ante Croacia (1-2) e Italia (0-2), y después de haber ganado con apuros a los checos (1-0) y haber aplastado a los turcos (3-0) como en Lepanto (1571). 

Batalla de Rocroi (1643) por Ferrer-Dalmau (2011)
Pocos pensaban que el ridículo de la Copa Confederaciones, con la derrota ante Brasil (2013) significara nada. 

Pero es que no hay peor ciego que el que no quiere ver y peor error que el aferrarse al pasado porque se quiera agotar un sistema hasta sus últimas consecuencias, prisionero del rédito psicológico de la victoria, verdadero motor de las ilusiones de un país.

Estas 3 derrotas, ante Brasil (2013), Holanda (2014) e Italia (2016) son las que quedarán en la memoria colectiva española, pero también se perdió contra selecciones como Chile y Croacia en competiciones oficiales, que no son precisamente grandiosas.

No se aprendió nada de los dos errores anteriores y el marqués siguió al mando del Ejército en la Eurocopa 2016, confiando sus líderes en la experiencia acumulada, huyendo de los generales más jóvenes e impetuosos.

Batalla de Las Dunas (1639) Anónimo (1650)
El modelo de Del Bosque, preciosista, milimétrico, técnico, controlador y aburrido, abrumadoramente superior, recuerda a esa máquina de guerra extraordinaria y sofisticada que era el ejército expedicionario español en Flandes, que acabó plagada de mercenarios extranjeros -como en la Liga- que finalizaron mermando la competitividad militar, empantanado en una crisis económica (siglo XVII) que recuerda a la de 2008, en la que los soldados estaban descontentos por los impagos.

Los tercios de Mahou
No es el caso de los deportistas españoles del balón, cubiertos de euros, pero sí que están igual de desmotivados porque, al igual que los soldados de los Tercios, se consideraban invencibles, confiando en que la magia del laurel de una estrella en la camiseta bastaría para conjurar los demonios enemigos.

Hoy en día son los tercios de Mahou los que desfilan por los campos europeos, tan blancos y tan rojos como la bandera con el aspa de San Andrés.

Esperemos que nuestro San Andrés particular (Iniesta) resucite a sus compañeros y vuelva por la senda de la victoria con el general Caparrós, un experimentado y nunca victorioso jefe al que le deseo que insufle el coraje que en estos tiempos le falta al combinado nacional.


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viernes, 24 de junio de 2016

La arquitectura extraña del cubo en Madrid

Fuente: http://ovacen.com/la-arquitectura-del-cubo/
El Arte formal y el Arte Real

El Museo del Prado es un ente cultural y político que ha dejado numerosas víctimas a su paso a lo largo de la Historia. Primero usurpó en el siglo XVIII el habitáculo concebido para el Museo de Ciencias Naturales, demostrando qué interesa más a los gestores españoles: el Arte por encima de la Ciencia.

Esto afectó al aislamiento del anejo Jardín Botánico, que recibió otro zarpazo en su superficie para albergar el ministerio de Agricultura (1882), quedando convertido en un cuadrado relicto de árboles apretujados.


Cubo de Moneo sobre Los Jerónimos
Después, en época de Aznar (1996-2004), el Museo del Prado engulló el claustro románico de la iglesia de los Jerónimos, en forma de meteorito cúbico de ladrillo, adefesio profanador llamado Cubo de Moneo (1999-2007).

El arquitecto habla




Estructura cúbica añadida al Alcázar



Luego, también a iniciativa del extraño y sospechoso Aznar, se expulsó al Museo del Ejército (2005-2010) a Toledo para meter más Museo del Prado en el Salón de Reinos, aunque no se ha rellenado de nada.

Allá en Toledo, se añadió un engendro cúbico al emblemático Alcázar, contaminando su esencia y su espíritu, descarnando sus laureles.

La última proeza cúbica del extraño y maléfico gobierno de Aznar ha sido promover la construcción de otro cubo junto a otro templo católico: la Catedral de La Almudena, que ha desvirtuado el zócalo de Madrid con un grandioso pegote de argamasa que se carga el perfil de la capital del Reino.

Museo de las Colecciones Reales
Digamos que Iglesia y Ejército han sido las víctimas estéticas -e idelológicas- de un empeño del gobierno de Aznar para añadir tres grandes cubos que destruyan el espacio en torno a tres de los grandes símbolos tradicionales de Madrid: Los Jerónimos, La Catedral de la Almudena y el Museo del Ejército de Tierra.

Una circunstancia puede ser casual y fruto del mal gusto, dos pueden ser fruto de una coincidencia sin sentido cósmico, pero si pasamos por alto una tercera circunstancia, es que no somos nada perspicaces, nos hacemos los tontos o somos partícipes de ello. 


Mercado Barceló, Madrid
Para añadir más interés al asunto, existen otros cubos adefesio en la torturada ciudad de Madrid: el cubo del mercado Barceló, al que no le encuentro más intencionalidad que el seguidismo arquitectónico y el regusto acomodaticio por los cubos anteriores, pero ¿quién sabe? 

La arquitectura masónica es egipcíaca, pero también existe una arquitectura mucho más oculta en su simbología, tal vez el cubo ¿extraterrestre? por lo meteorítico y contenedor de la esfera inscrita, por contraposición a la esfera circunscrita.




¿Se trata de una contraposición al Cristianismo, un contrapoder?


Cruz y esfera en lo Alpes bávaros


Consideraciones para centrar la disertación sobre los cubos


Aznar saludando a González, muy colegas
José María Aznar fue un presidente de España que se convirtió en el palmero de George W. Bush, conocido éste por la Guerra de Irak y su pertenencia juvenil a la secta secreta Skull and Bones.

Una amistad peligrosa que se consolidó en el tiempo y que desató la caja de los truenos contra ambos en el 11-S y el 11-M, atentados repugnantes, crueles y masivos contra inocentes, verdaderas operaciones de bandera falsa que se achacaron a los musulmanes sin que éstos se indignaran demasiado, pero con burdas acusaciones a "terroristas islámicos" que estaban siendo controlados y seguidos por ambos gobiernos, atacados por algún contrapoder de dentro de sus estados.


Extrañas coincidencias 


Kaaba en La Meca
La Kaaba (en árabe El Cubo) es una construcción que alberga la piedra meteorítica sagrada para los musulmanes, faro de peregrinación de los fieles de todo el Mundo, que me recuerda al Cubo de Transformers (2007), de mística importancia para los decepticons o robots malos.

Pero más me recuerda, junto a sus minaretes, a la simbología de los hijos de la viuda y a las conocidas columnas masónicas (Jakin y Boaz).

¿Qué tendrán que ver los masones con La Meca, Al Qaeda, los cubos y los meteoritos?


Simbología masónica
El respeto a las religiones tradicionales y visibles no debe apartarnos de tener en cuenta que, desde el mismo comienzo de éstas, y aún antes, han existido otras "religiones". Por ejemplo, antes de Mahoma ya se rendía algún tipo de culto a la Kaaba, aunque los musulmanes ahora sólo adoren a Dios.

Tal vez existan desde siempre religiones para el vulgo y "religiones" reservadas para las élites.

¿Pero por qué siguen peregrinando realmente los musulmanes hoy en día hasta un meteorito?


Caja de Lemarchand
Los otros cubos

Los cubos misteriosos investidos de poder maléfico no se reducen al cubo que aparece en la película Transformers (2007).

Ya apareció un cubo infernal en manos del cenobita Pinhead en la película Hellraiser (1987). Allí, el cubo metálico -Caja de Lemarchand- abría la puerta al dolor, al conocimiento y al placer, una entrada a otra dimensión, claramente infernal.

Aunque un cubo aparentemente menos maléfico -el cubo de Rubik- llevó a la diversión, a la obsesión y a la tendinitis a millones de adolescentes de todo el mundo.



Hombre judío llevando una filacteria
Los cubos negros

No sé si será una casualidad el que la Kaaba, el WTC Memorial, la central de la NSA, el birrete Oxford y los escaques negros del suelo de una logia sean cubos o cuadrados negros; ni si la filacteria (tefillin) es sólo un inofensivo amuleto judío carente de significación fuera de la religión visible. No lo sé, pero casi nunca la certeza fue un método para iniciar una hipótesis. 

Los varios cubos negros extendidos por la geografía de Estados Unidos nos hablan de que están inspirando a más de un artista, una moda que esperemos que no sea contagiosa en Madrid, aunque ya tengamos precedentes.


Secretaría de Estado e Investigación
Se trata del edificio Los Cubos (1976-1981), de inspiración metabolista, pero que fue elegido por el gobierno español en 2006 para instalar la sede del Ministerio de Ciencia e Innovación, en Madrid. En 2011 se instaló la Secretaría de Estado e Investigación.

El 14 de marzo de 2004 Rodríguez Zapatero llegó al poder de una manera más que inesperada, más que extraña ... después de una horrenda matanza que algunos atribuyen a los servicios secretos de alguna o algunas potencias "amigas". Tal vez el traslado se trató simplemente de una casualidad, una de tantas.


Este edificio alberga el ICEX
Otro de los edificios madrileños que tienen forma de cubo negro es el antiguo edifico de Repsol en el Paseo de la Castellana 278, hoy sede del ICEX (Instituto de Comercio Exterior) desde 2015, ya en pleno gobierno de Rajoy ... 

Pero ¿por qué les habrá dado ahora a todos por los cubos negros?

NSA, Maryland


Kaaba, La Meca


Memorial WTC, Nueva York


Apunte del 11/11/2017


Estas semanas TV3, la televisión pública catalana, ha estado de actualidad por la manipulación mediática que ha ejercido, siguiendo las consignas independentistas del gobierno regional catalán, al que se ha acusado de ser soportado por oscuros intereses norteamericanos con financiación rusa (hoy 17/05/20 sabemos que detrás está fundamentalmente la financiación de George Soros). También se dice que intereses israelíes estarían detrás de este montaje sececionista, a raíz de las declaraciones de Jordi Pujol, declarándose sionista.

Es realmente significativa la similitud de los cubos negros con la filacteria y la kaaba, como parte de religiones de culto precristiano, tal vez reservadas sólo a ciertas élites.


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Nota de 26/01/2022
El Auditorio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) tapa el emblemático centro de poder de Felipe II, el Monasterio de El Escorial, con su forma cúbica, la misma que se impone en La Almudena, El Alcázar y Los Jerónimos.

Inauguración prevista en 2002, durante el mandato en España de Aznar (PP) y el de Alberto Ruiz Gallardón (PP) en la Comunidad de Madrid, fue finalmente inaugurado en 2006.

El Campo del Moro, jardines románticos en Madrid

Campo del Moro 15/05/16
El Campo del Moro es uno de los parques más grandes, elegantes y emblemáticos de Madrid, y sin embargo es uno de los menos conocidos y visitados. Ocupa una superficie de 20 ha entre el Palacio Real de Madrid y el valle del río Manzanares, lo que antiguamente constituía un barranco escarpado.

A esa zona se la comienza a llamar Campo del Moro a partir del siglo XIX. Los promotores de los jardines, buscándole una denominación romántica, recurrieron a episodios históricos de los numerosos intentos de reconquista de Madrid desde el siglo XI por parte de ejércitos sarracenos, que acampaban en estos antiguos contrafuertes del Alcázar de Madrid.

Y durante siglos no fue más que un pronunciado escarpe que servía de defensa eficaz al Alcázar; a sus pies se llegaron a realizar jornadas de caza menor de los reyes.

Madrid, 1562. Antoon van den Wijngaerde, a la izquierda, el Alcázar
Los primeros intentos para salvar el desnivel entre el Real Alcázar y el río Manzanares datan de la época de Felipe II, en la que se quiso construir una zona recreativa. Sin embargo no se pudo llevar a cabo la enorme obra por los costes y su difícil mantenimiento hídrico.

Carro usado en la construcción del Palacio Real (XVII)
Posteriormente, sí se realizó el diseño del arquitecto Juan de Villanueva (1739-1811), que incluía una gruta artificial -Túnel de Bonaparte- que comunicaba el Palacio Real con los jardines de la Casa de Campo, situados al otro lado del río Manzanares. Fue excavado en 1810, durante el reinado de José I.

En 1891 se remodeló, instalando una rocalla como elemento ornamental. Aún se conservan varios tramos de este pasadizo.

La dificultad de acceso al agua para el riego fue una constante durante todas las épocas que influyó en el retraso para configurar unos jardines verdaderamente notables.

Palacio Real desde el Campo del Moro
Los jardines fueron trazados definitivamente en 1844 por el arquitecto Narciso Pascual, bajo ideas formalistas, aunque las obras de ajardinamiento no se ejecutaron hasta finales del siglo XIX por Ramón Oliva, que alteró el concepto original mediante un planteamiento romántico, muy del gusto de la época.

Para la nivelación del terreno, se emplearon escombros procedentes de las iglesias y viviendas demolidas durante la ampliación de la Puerta del Sol. 


Instalaciones

Dentro del parque hay numerosas estatuas, fuentes y pequeñas edificaciones, la más importante es el Museo de Carruajes.

El Museo de Carruajes está cerrado al público desde 1992. Está previsto que su colección se exponga en el museo de Colecciones Reales que se está construyendo actualmente en la plaza de la Armería, junto a la fachada meridional del Palacio Real de Madrid.



Fuente de las Conchas.
Fuente: Internet
Fuentes

En tiempos de Isabel II se instalaron dos fuentes monumentales, la de las Conchas, traída del Palacio del Infante don Luis, en Boadilla del Monte, y la de los Tritones, cuyo emplazamiento original era la Isleta, en el extremo final del Jardín de la Isla del Palacio de Aranjuez.

La fuente de los Tritones es la fuente monumental más antigua que se conserva en Madrid. Sus primeras referencias datan del siglo XVII, aunque algunos autores apuntan a que fue construida en el siglo XVI.


Caballerizas Reales poco antes de su destrucción (1931)
Agresiones al Campo del Moro

En 1931 se destruyen las Caballerizas Reales por el gobierno republicano, que si bien no eran parte del jardín, sí ha afectado a su fisonomía.

La imagen está tomada desde la Plaza de España poco antes de ser demolidas. En la actualidad aquí esta la entrada a los Jardines de Sabatini, que están en la parte alta del antiguo escarpe.
Obras que han destruido la esquina sureste
Fuente: Internet

Durante la Guerra Civil de 1936 los jardines quedaron muy deterioraros y deben su esplendor actual a la restauración realizada en los años 40 del siglo XX. En 1967 se instaló en su interior el Museo de Carruajes, un verdadero error arquitectónico por su anacronismo.

Este museo se realizó a iniciativa de Francisco Franco para intentar corregir la disgregación y venta de parte de la colección por parte del gobierno antimonárquico de la Segunda República.

Ya a comienzos del siglo XXI de destruyó un bello rincón del Campo del Moro en su esquina sureste, con estanque y rocalla, para erigir el futuro Museo de Colecciones Reales, que tendrá su acceso por la Plaza de la Armería y que previsiblemente albergará los carruajes reales, de tan azaroso destino.


Mansillo y Muñón, plagiadores por afición

El proyecto del Museo de las Colecciones Reales, además de invasivo e inapropiado, tampoco podemos decir que sea muy original, porque no sólo se ha plagiado el edificio de Alvar Aalto Finlandia Talo, sino que se ha cometido el mismo error, destrozando el skyline de la ciudad.

En Helsinki, otro edificio de Aalto, el Stora-Enso, tapa la catedral ortodoxa de Uspenski de manera muy burda e irrespetuosa, lo mismo que el nuevo museo se convierte en un zócalo masivo a los pies de la Catedral de la Almudena

Mansilla y Tuñón, los arquitectos, más bien parecen Mansillo -por acomodaticio- y Muñón -por torpe-. No pinta que la arquitectura madrileña contemporánea se vaya a hacer famosa internacionalmente, a no ser que sea por el plagio y seguidismo de varios famosos edificios finlandeses, véase también el mercado Barceló.


El museo recuerda "vagamente" a Finlandia Talo
Fuente: Internet


Finlandia Talo, Alvar Aalto. Helsinki
Fuente: Internet


El edificio Stora Enso y la catedral, Helsinki
Fuente: Internet



Carballo del Campo del Moro
Los árboles del Campo del Moro

Madrid no es una ciudad donde sea fácil poder encontrar árboles grandes y longevos. Los suelos pobres y secos, la Guerra de la Independencia, la necesidad de madera para la subsistencia de sus habitantes y el poco interés en el árbol de sus dirigentes han sido las causas.

Pero en el Campo del Moro hay un magnífico superviviente de los avatares de los siglos: un roble centenario de ramas retorcidas, con un desarrollo casi espontáneo que le da un atractivo aspecto natural.

Se trata de un carballo (Quercus robur) de 24 m de altura y de unos 200 años que se encuentra cerca de la fuente de las Conchas, junto al camino que lleva a la estatua de Isabel II.

Estos jardines están poblados por unas 70 especies arbóreas. Otro ejemplares notables tienen más de 150 años, como un pino carrasco que sobrepasa los 30 metros de altura. También destacan por su edad y dimensiones otro pino, una secoya y dos tejos.


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Imágenes históricas del Campo del Moro

Real Palacio desde la Cuesta de la Vega, F. Bambrila
Pintura de Fernando Brambila de principios del siglo XIX, cuando los jardines, en su actual configuración, aún no se habían trazado. Al fondo se aprecia la fachada meridional del Palacio Real.




Pradera de San Isidro, Goya (1788)
La pradera de San Isidro, de Francisco de Goya (1788). La ciudad aparece vista desde el suroeste. El alcázar ha sido sustituido por el Palacio borbónico, el puente de Segovia (a la izquierda) es el actual, y el perfil de la enorme cúpula de San Francisco el Grande domina el resto de iglesias de la villa. Al norte (a la izquierda) se adivina la montaña del Príncipe Pío, donde, veinte años después de esta festiva composición, el pintor tendrá ocasión de observar una trágica escena de fusilamientos a paisanos por las tropas invasoras francesas.

Madrid, Anton Van der Wyngaerde (1562)

Anton Van der Wyngaerde (llamado en España Antonio de las Viñas), fue el encargado por Felipe II de recoger vistas de las ciudades españolas.

En la ilustración se aprecia el Alcázar, que forma parte del recinto amurallado y que sufrirá varios incendios hasta el de 1734 que lo destruirá casi completamente, siendo sustituido por el actual Palacio Real.







Enlaces

Cisne negro en el estanque del Museo de Carruajes
Plano de Madrid desde su fundación

Impacto del Museo de las Colecciones Reales

Dieciséis años de trabajo para un truño

Sitios reales

Palacios reales de la Monarquía Española

El Museo de Carruajes de Madrid