martes, 26 de julio de 2016

Problemas de los estanques ornamentales en Madrid

Estanque de la avenida 25 de septiembre.
04/07/2013
24/07/2016

A veces, la falta de tiempo por las ocupaciones cotidianas y lo inabordable de una tarea por su dimensión o dificultad, hace que la pospongamos hasta tener la mejor de las disposiciones.

Hoy ese día ha llegado para un artículo que ha estado en el horno, semiabandonado, más de 3 años.

Ha sido mi artículo más deseado en este blog, y espero que aporte información valiosa a quienes lo lean, para que se tomen las decisiones más sensatas y adecuadas, cuales son: la defensa del medio ambiente y el cuidado de las láminas de agua ornamentales en la ciudad de Madrid.



Ecología de un estanque urbano madrileño 

28/03/16

Han pasado ya 2 años desde que descubrí el estanque de la avenida 25 de septiembre. Desde entonces, los distintos aportes hídricos, botánicos y faunísticos habían convertido un depósito de cemento en un ecosistema.

Allí proliferaban una nutrida colonia de gambusias (Gambusia holbrooki), algas, zapateros de agua (Gerris lacustris), notonectas, una rana verde (Pelophylax perezi), un galápago americano sin identificar, 2 carpas grandes (Cyprinus carpio), 2 carpas pequeñas, una de ellas posiblemente un koi (Cyprinus carpio) y otra un carpín o carpa dorada (Carassius auratus auratus) y numerosas libélulas rojas (Sympetrum fonscolombii ♂) se posaban en sus barandillas, poblando sus mudas los bordes de cemento.

De todos las anteriores, tan sólo Gerris, Pelophylax, Notonecta y Sympetrum son géneros autóctonos, lo que nos debe llevar a reflexionar sobre las consecuencias de ello.

Rana verde entre algas filamentosas
Después de ese tiempo, el deterioro de ese ecosistema se produjo por la falta de mantenimiento por parte del Ayuntamiento de Madrid, que permitió que las ramas, papeles y latas arrojados por el viento y las personas más marginales al vaso del estanque lo ensuciaran de tal modo que se decidió su vaciado, con la consiguiente destrucción del hábitat y la desaparición o muerte de todas las especies animales presentes.

Las terribles imágenes de un carpín dorado yaciendo brillante e inerte entre el barro y los detritus extraídos del estanque, con su vientre picoteado por las aves, expresan bien a las claras la insensibilidad de los operarios de limpieza del Ayuntamiento de Madrid y sus responsables técnicos y políticos.

Pero veamos cómo comenzó la historia.


Almendros en Quinta de los Molinos 10/03/2014
El Parque de Quinta de Los Molinos

19/09/2013

He descubierto el parque de Quinta de los Molinos hace sólo un par de años, en 2011. Acudí a un proceso selectivo en unos edificios de oficinas contiguos y me metí un rato en sus caminos para descansar a su sombra.

El parque no es ni el más bonito ni el más grande de Madrid, premios que se llevarían, casi sin dudarlo El Capricho y El Retiro, dejando aparte otros menos conocidos y el enorme Parque Juan Carlos I, una solanera inhóspita en verano y una heladora estepa rusa en invierno.

Molino de viento para
extraer agua
Durante mis decenas de recorridos por el parque de Quinta de los Molinos, he sido perfumado por los cientos de almendros que en febrero ofrecen la floración más abundante y bella de Madrid, equiparable a la Rosaleda de El Retiro. Y por la fragancia asfixiante de los innumerables lilos que florecen en mayo en muchos de sus caminos.

He recorrido sus veredas de tierra flanqueadas de arces de montpelier, de encinas, de pinos, de eucaliptos frescos, de lilos fragantes… sus parterres y su gran charca de aguas oscuras y muertas.

He oído picos picapinos  repicar en lo alto, visto a los mirlos correteando entre los arbustos, a las urracas, las palomas torcaces, … incluso a un carbonero garrapinos en una conífera cercana al parque comiendo sus acículas.

El lugar es ideal para correr, para perderse. No hay aglomeración de turistas ni de corredores sudorosos, tan sólo paseantes de perros y algún que otro vecino deportista. Hay incluso una pequeña pista de atletismo contigua al parque. 

Parterre, 09/04/2014
Hacia la calle Juan Ignacio Luca de Tena se agolpan las construcciones … y los dos molinos, unos pequeños y vulgares generadores eólicos que una vez sirvieron para extraer agua de un pozo.

En derredor, los parterres conforman la imagen más íntima y amable de este parque singular que merece una mayor atención para dotarlo de una mejor ordenación y mayor atractivo paisajístico.

Hoy, ya 2016, se estrena un paseo con unos pocos alcornoques esbeltos, granados, nuevos bancos y papeleras y actuaciones en caminos y árboles, que si bien a veces resultan algo abigarradas y poco espontáneas en un parque de estas características, es mejor que dejarlo a la dictadura incontrolada de pinos laricios y eucaliptos.


Estanque grande del parque 09/04/2014
El estanque muerto

En lo más escondido del parque, cerca de unas mimosas y de sus conocidos molinos de viento, había un estanque de aguas oscuras y tenebrosas, que me daba pavor, imaginándome la profundidad de su aguas y sus fangos atrapadores, con sus hojas secas flotando como en un lago de alquitrán.

Hoy está felizmente recuperado para la vista y la nariz, y ya se le ve la luz de su fondo prístino.

Un chorro chato e insulso le confiere la extraordinaria belleza de la sencillez los días soleados y transparentes, surcado de cardúmenes de peces anaranjados como las cortezas de las mandarinas más jugosas.

Mide unos 60x30 m y tan sólo 50 cm de profundidad y está rodeado de grandes cedros y acacias.

Posteriormente descubriría que existe otro estanque a pocos cientos de metros, de forma ovalada de unos 35x20 m y apenas 30 cm de profundidad, rodeado de resinosas Cupressus arizonica, y situado fuera del muro junto a la avenida 25 de septiembre.


Estanque pequeño, fuente Google
El estanque pequeño o estanque 1

Aunque este artículo versa sobre el estanque pequeño (1), el más grande es de capital importancia porque existen las mismas especies descritas en el menor.

Ello me hace suponer que los mantenedores del parque bien han podido repoblar el estanque pequeño, con las motivaciones más peregrinas y carentes de sentido, pues excepto el ornamento que representan unos kois y carpines expuestos a la depredación glotona de foráneos, no tiene ningún sentido introducir ranas, gambusias o tortugas acuáticas debido a su forma de depósito de paredes altas, del todo inapropiado para que se soleen quelonios y batracios.

Bien harían en adornarlo con una bonita fuente de rocalla en uno de sus extremos.


Las gambusias y las algas del estanque pequeño

Las gambusias que frecuentemente se encuentran en el estanque pequeño no surgen de la generación espontánea. No hay corrientes de agua que las traigan, ni aluviones de ríos cercanos durante las crecidas, porque los arroyos de Madrid están lejos y canalizados.

Alguien las echa allí periódicamente, tal vez con la esperanza de que aniquilen posibles puestas de mosquitos. Y se reproducen de una manera vertiginosa.

Es fácil diferenciar entre las panzudas hembras y los diminutos machos, pero no tanto saber a qué especie pertenecen, o sí ... 


Hembras de Gambusia holbrooki del estanque 1
Identificación de Gambusia holbrooki

Son numerosos los problemas que se encuentran los naturalistas a la hora de describir e identificar la especie, debido a la similitud que presenta con sus parientes americanas Gambusia affinis y Gambusia patruelis. G. holbrooki ha sido considerada como subespecie de Gambusia affinis (Gambusia affinis holbrooki) hasta 1988 (Wootten et al., 1988).

G. holbrooki y G. affinis pueden ser diferenciadas por el número de radios que poseen en la aleta dorsal, pues G. holbrooki cuenta con 8 radios mientras que G. affinis posee sólo 7.

A través del análisis de secuencias del ADN mitocondrial de muestras de poblaciones europeas y americanas, se ha establecido que el haplotipo más abundante en Europa de G. holbrooki proviene de Carolina del Norte y se corresponde con la introducción de la especie en España en 1921 (Vidal et al., 2009), con objeto de combatir el paludismo de algunas zonas.

Por ello entendemos que es G. holbrooki frente a quien nos encontramos.


Carpín en el estanque
Interacción con otras especies

En el estanque de nuestro estudio, la gambusia  no interactúa con otros peces, pues ha sido durante varios meses la única especie piscícola. Sin embargo, a finales de agosto de 2013 se elevó artificialmente el volumen del agua embalsada y se introdujeron tres ciprínidos: un koi (Cyprinus carpio) o carpa ornamental de unos de unos 15 cm. y color naranja brillante uniforme y dos carpas comunes (Cyprinus carpio) de variedad diferente, una común de unos 40 cm. y otra algo menor de grandes escamas. Posteriormente se incorporó un carpín (Carassius auratus).

Después de que un visitante de aspecto eslavo estuviese mirando insistentemente el vaso del estanque, no he vuelto a ver la más grande.

No descubro nada si digo, por ejemplo, que el estanque de la Casa de Campo ha sido esquilmado por pescadores furtivos de la misma procedencia, según me indican veteranos pescadores madrileños.


Gambusias  entre las algas del estanque 1
Comportamiento de Gambusia holbrooki

En el estanque pequeño se podían ver, al principio, unos pocos alevines que después de crecer aparecían con dos rayas verdosas metálicas longitudinales en el dorso y grandes ojos saltones. Entre esos alevines había unos peces barrigudos de unos 2 ó 3 cm. del mismo aspecto, son las hembras.

Durante los mediodías del mes de agosto he observado grupos de 5 ó 6 machos persiguiendo a una hembra por el estanque a gran velocidad y no he visto agresividad entre ellos. Habitualmente las hembras se mueven entre los numerosos machos sin verse molestadas.

Las gambusias detectan la presencia humana por la sombra, visualmente,  y tal vez por las vibraciones del suelo al aproximarnos y las voces, por lo que se hace necesario no hacer ningún tipo de ruido y acercarse lentamente para observarlas. Son peces que se pueden detener completamente y arrancar a velocidad vertiginosa a la menor señal de alarma.

Gambusia hembra se refugia bajo las algas
Las hembras son más precavidas y aprovechan las algas filamentosas de la superficie para situarse debajo y creer que no las vemos. Es el momento de pescarlas con una pequeña red circular de mango largo, cogiendo las algas, muy a nuestro pesar. 

Las gambusias son muy resistentes al estrés después de pescadas, pudiendo sobrevivir unas horas en un bote ancho de cristal con tapa, pero debemos tener cuidado con la subida de temperatura, evitando solear el bote, pues pueden morir si sube de 35º C. El rango de temperaturas que ofrece la bibliografía más general oscila entre 1 y 40ºC.


Carpín en el estanque 1
En un acuario

Con objeto de poder seguir con la observación del comportamiento de la gambusia, trasladamos unos cuantos ejemplares machos y hembras a un acuario de agua fría con filtro que acondicionamos especialmente.

Finalmente desechamos la idea de introducir hembras por la posible competencia entre machos en ese pequeño estanque artificial y por la posibilidad de que sus posibles puestas acabaran en la red de alcantarillado con el vaciado del acuario.

Utilizamos un tanque de 15 litros para 5 gambusias (G. holbrooki) macho, de unos 17 mm.


Carpa, carpín y algas filamentosas, estanque 1
El ciclado del acuario

La aclimatación de las gambusias al acuario pasa por su ciclado previo. 

Llenaremos el acuario con agua corriente del grifo y trataremos con un acondicionador de agua para neutralizar el cloro. Durante un mes, el filtro va a estar trabajando para generar nitrobacterias, que se alimentan de la comida de pez que cada dos días depositamos en el acuario, como si alimentáramos un par de pequeños peces imaginarios.

Al acuario deben incorporársele las plantas que elijamos al menos una semana antes, para que también participen del intercambio de nutrientes. La luz debe apagarse y encenderse en ciclos de 12 horas para un correcto desarrollo de las plantas.

Nosotros pusimos dos plantas sumergidas: una ambulia (Limnophilia sessiliflora) y una preciosa y resistente Anubia nana.


Sympetrum fonscolombii 
El tanque provisional

Mientras duraba el ciclado, mantuvimos las gambusias en un jarrón de cristal con unos 3 litros de agua filtrada al carbón, con una planta aérea, la Spathiphyllum wallisii, alimentándose a través de sus raíces sumergidas de los excrementos de los peces disueltos en el agua.

Cada dos días incorporábamos comida de tortuga pulverizada (insectos y barritas). Así las gambusias complementaban su alimento con los microorganismos que producen las raíces de la planta.


Algas filamentosas en el fondo del estanque 1
Decoración del acuario

Elegimos un sustrato de grava gruesa volcánica de unos 5 mm. de diámetro por estética, aunque un suelo más menudo y rico daría mejores resultados. 

Introdujimos una raíz de manglar, que tomamos del acuario de una rana común (Pelophylax perezi). Simplemente la lavamos, raspando un poco con los dedos para quitar algo de algas.

Deberíamos haberla hervido, pues vimos diminutos gusanos blancos de menos de 1 mm. en las paredes del acuario.

Si la raíz fuera nueva, es obligado hervirla para que se desprendan los taninos y no nos tiña el agua del acuario.

La anubia la dejamos en su maceta, semienterrada en la grava, y la ambulia la encajamos en los huecos de la raíz usando la estopa que la acompaña.

A los pocos días de incorporar las plantas al ciclado aparecieron unos velocísimos y diminutos caracoles marrones, los Physa acuta, que se paseaban por las paredes limpiando de algas el acuario.

Tal vez vinieron con la misma anubia que compramos, pues les gusta realizar las puestas en plantas de hoja ancha. No son perjudiciales, excepto para el filtro, que pueden llegar a atascar.


Estanque 1 cubierto de algas
Las algas en el estanque

El escaso mantenimiento de las fuentes y estanques que existen en Madrid produce fenómenos del todo indeseables como es el crecimiento de algas filamentosas, de gran desarrollo e impacto visual en el estanque pequeño.

El  detritus que vemos flotar con el aumento de las temperaturas y sumergirse con la disminución de las  mismas  son algas verdes filamentosas  mezcladas con desechos orgánicos.

Se desarrolla en el sustrato de los estanques y los acuarios y está compuesto por tierra, polvo, restos de vegetales y animales en descomposición, materia fecal de los peces y restos de comida de los mismos, sobre los que se asientan las algas.

A veces se le denomina mulm, por su similitud con el "polvo grueso formado por agregados de la superficie del suelo, muy pequeños, duros y angulosos producidos en suelos turbosos por desecación fuerte", según definición del glosario contenido en mapa.gob.es

Esos sedimentos semidegradados poseen muchos poros, los cuáles se calientan cuando les da el sol, se expanden y suben a la superficie. Durante la noche y el invierno, con los cambios de temperatura, regresan al fondo.

Mulm o detritus en el estanque 1
A veces se las llama algas de espuma y son muy difíciles de eliminar. Lo mejor es esperar a que suban a la superficie y retirarlas con redes finas como las de los cazamariposas.

Pero se ve que a las alcaldesas de Madrid, presente y pasada, el tema de la higiene de las láminas de agua de Madrid las trae al pairo. Realmente da una muy mala imagen de una ciudad el que sus estanques y fuentes parezcan vertederos de basura. Y a mí me irrita bastante.

Aunque no podemos esperar mucho de unas regidoras municipales que han hecho de la basura el santo y seña de Madrid, una ciudad en la que las contratas de basuras riegan aceras y asfalto con los desechos de los madrileños porque se les caen de los propios camiones y no los recogen.


Carbonero común entre el mulm de estanque
Con el hábitat no se juega: la hepatotoxinas

Pero volvamos al tema. Las algas no sólo son antiestéticas, sino que a veces son también peligrosas por trasmitir su toxicidad al agua a través de las hepatotoxinas.

Las hepatotoxinas son producidas por varias especies de los géneros Microcystis, Anabaena, Oscillatoria, Nodularia, Nostoc y otros.

La mayor parte de las hepatotoxinas son microcistinas, siendo producidas mayoritariamente por la especie Microcystis aeruginosa, un alga cianofícea que forma espumas en superficie que desprenden olor a insecticida. 

Microcystis en un estanque
Fuente: Internet
Las microcistinas o microcystinas son toxinas de estructura heptapeptídica producidas por las floraciones de esas cianobacterias tóxicas que crecen en aguas superficiales eutróficas. Son tóxicas para los humanos y dan lugar a alteraciones gastrointestinales, reacciones alérgicas e irritaciones.

Microcystis aeruginosa y Microcystis flos-aqua, por ejemplo, están presentes en Madrid en el lago grande de El Retiro al menos desde 1901.

Tirar alimentos al agua como migas de pan y aperitivos para que se los coman los peces provoca la excesiva proliferación de algas, lo que agota el oxígeno del agua y produce el envenenamiento de los peces.

Otros irresponsables abandonan en muchos estanques sus peces de colores y tropicales, galápagos y hasta pirañas, como se han encontrado en el lago de El Retiro, lo que debería conllevar multas cuantiosas y hasta penas de cárcel.


Gambusia holbrooki hembra en el estanque 1
Significado ecológico de la gambusia en España

La Gambusia holbrooki es un pez exótico peligroso para el medio ambiente español. Sobre los posibles beneficios aparejados a su introducción para combatir el paludismo a principios del siglo XX hoy se ha demostrado que fue un grave error ecológico, pues afecta negativamente a especies de peces autóctonas, como el fartet (Aphanius iberus), el samaruc (Valencia hispanica), el salinete (Aphanius baeticus) y el espinoso (Gasterosteus aculeatus) al competir directamente por los recursos alimenticios y depredar sobre las puestas y alevines. La gambusia también depreda sobre renacuajos y puestas de anfibios. 

La Gambusia holbrooki está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras Norma: Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto. Fecha: (BOE nº 185): 03.08.2013, por lo que debemos extremar las precauciones para evitar su difusión en el medio natural y en las redes de saneamiento de pueblos y ciudades.







Invertebrados





Otros









viernes, 8 de julio de 2016

La cotorra argentina, el invasor ruidoso

Cotorra argentina
Fuente: Internet
La cotorra argentina (Myiopsitta monachus) es un loro invasor que provoca perjuicios a las aves y a los agricultores españoles. Y es así, no sólo porque sea un ave importada, que ha ocupado los nichos ecológicos que corresponden a otras aves o porque cause daños a cosechas que antes no tenían consumidores, sino porque en sus lugares americanos de origen se comporta del mismo modo.

Al tratar de abordar la posición que voy a defender aquí, que es la de la captura y retirada de todos los individuos de los campos y parques españoles, sé que, ante algunas personas no especialistas, abordo también una posición política por mimetismo.

España es un país con un gran porcentaje de personas inmigrantes que están cambiando las costumbres de nuestro país, que están compitiendo por los puestos de trabajo y por la supervivencia misma con los españoles, muchos de los cuales acaban asimismo emigrando a otras latitudes. Pero esta es una cuestión humana, en la no entraré más a fondo para no viciar completamente el juicio que voy a realizar sobre la conveniencia o no de quedarse con las cotorras argentinas en España.



La cotorra argentina en España
Distribución de la cotorra argentina en España

El número de cotorras argentinas en España se estima en torno a los 20.000 ejemplares según el censo elaborado por SEO/BirdLife.

En total se han censado más de 450 municipios. Las provincias con mayor número de ejemplares son Madrid, Barcelona y Málaga.

Por comunidades autónomas destacan Cataluña y la Comunidad de Madrid, con cerca de 6.500 ejemplares cada una, seguidas de Andalucía, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia.

Cerca de 600 voluntarios han participado en este censo de SEO/BirdLife y han contribuido de forma altruista a conocer mejor la situación de la especie en toda España.

Fuente: http://www.seo.org/2015/11/11/lanzamos-los-datos-del-primer-censo-nacional-de-cotorra-argentina/

Un mapa más esclarecedor de la presencia de cotorras argentinas en España es el que se muestra a la derecha, donde se aprecia que es fácil la conexión de áreas de distribución actualmente aisladas, con lo que el problema abarcaría unas dimensiones casi inabordables.



Distribución de la cotorra argentina en sus lugares de origen

Originalmente habita en bosques, estepas arbustivas, sabanas, áreas de cultivo, parques y ciudades del centro-sur de América del Sur: Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Brasil. Es apreciada como mascota, por lo que fue comercializada en todo el mundo, logrando escapar, reproducirse, y hacer nuevas poblaciones, por lo que se ha transformado en un taxón introducido y seriamente problemático en numerosos países de todo el mundo.




Mapa de las subespecies de Myiopsitta monachus


██ Myiopsitta monachus luchsi. 
██ Myiopsitta monachus calita. 
██ M. m. calita o M. m. cotorra. 
██ Myiopsitta monachus cotorra. 
██ Myiopsitta monachus monachus Myiopsitta monachus cotorra.
██ Myiopsitta monachus monachus.




Distribución de la cotorra argentina en el Mundo

La cotorra argentina está presente de manera asilvestrada en Norteamérica, Europa y Asia. Proviene, mayoritariamente, de sueltas de particulares, inconscientes o intencionadas, una vez que se cansaron de tenerlas como mascotas, sin importarles el daño ecológico en las poblaciones silvestres.



La evolución y el exabrupto exógeno

La evolución y ajuste de las especies es una cuestión de tiempos, de eras, de clima y de geografía. En España hubo rinocerontes lanudos, mamuts y bisontes, y ya no los hay, o no los debería haber, porque esa es otra cuestión*.

Llevamos cientos de siglos con especies con una tipología determinada, y un ave de pico ganchudo, gregaria, agresiva con otras especies, que se desplaza como una banda de piratas ruidosos abalanzándose sobre una plantación es un impacto demasiado fuerte como para consentirlo.


Nidos de cotorras argentinas en la Casa de Campo
Fuente: El País
La competencia interespecífica en los parques de Madrid

Iremos de lo general a los particular, y este caso se trata de observaciones realizadas en varios parques de Madrid.

Los graznidos de estas gárrulas aves no dejan oír a las hembras de otras especies los cantos nupciales de los machos, afectando a la reproducción de una manera especialmente negativa. Los más afectados son los paseriformes insectívoros. Así, en los parques y jardines ocupados por las cotorras argentinas se verían desalojadas las aves canoras.

Las urracas son las aves omnívoras más grandes de los parques y jardines madrileños, y son solitarias, viéndose afectadas por desplazamiento debido a la presión que ejercen de manera directa sobre ellas, desplazándolas físicamente; e indirecta, compitiendo por los recursos.

Bandada de cotorras argentinas en
Dehesa de la Villa, Fuente: El País
También las palomas torcaces, tranquilas y solitarias, se ven afectadas en sus posaderos y en sus campeos en pequeños grupos en busca de alimento por las agresivas cotorras argentinas. Y lo mismo ocurre con los grupos mixtos de gorriones molineros y verdecillos, que buscan su sustento en el suelo, como las cotorras.

Reconozco que no me es agradable el graznido estridente a todas horas de las cotorras, formando parte de la nueva contaminación acústica de Madrid, pero menos me lo es el impacto ambiental sobre las otras especies que ejercen.


Almendros en flor
Quinta de los Molinos, febrero 2016
La cotorra argentina en Quinta de los Molinos

Quinta de los Molinos es un parque madrileño con recursos agrícolas y ornamentales que nos servirá para sacar conclusiones. Está compuesto de almendros, olivos, pinos carrascos, eucaliptos, lilos, encinas y arces de montpellier, un parque fundamentalmente de estilo mediterráneo agrícola.

He observado cotorras argentinas en la Casa de Campo, en la Dehesa de la Villa y en otros muchos parques de Madrid, porque están por todas partes, pero es difícil valorar su impacto en el medio ateniéndonos sólo al ruido que provocan, a sus voluminosos nidos, a los daños por excrementos o a sus campeos buscando alimento.

Por circunstancias particulares, Quinta de los Molinos es un parque al que acudo con frecuencia para observar aves. No podemos decir que sea el Monte de El Pardo, pero para cultivar la afición también vale. Hay petirrojos, carboneros común y garrapinos, herrerillo común, mitos, mirlos, gorriones molineros y comunes, verdecillos, palomas torcaces, palomas domésticas, tórtolas turcas, estorninos negros, urracas, y dos especies de carpinteros sedentarios: el pico picapinos y el pito real. Y hasta una garza real ha sobrevolado su pequeño estanque.

Cotorra argentina comiendo flores de almendro
Quinta de los Molinos en Febrero de 2016
El caso es que durante la floración en febrero de 2016 de los más de 1000 almendros que allí hay, las cotorras argentinas, en una bandada de tal vez 20 individuos, se dedicaron a comerse las flores de los almendros, evitando desde luego su fructificación.

Febrero de 2016, ver artículo en Zenobita

Sólo han pasado unas semanas y las cotorras argentinas han vuelto, en un número aún mayor. Sus vuelos veloces, su escandalera continua han turbado la paz de un parque idílico para pasear, para escuchar los reclamos sutiles de los petirrojos en sus posaderos y los agudos y alegres chillidos de verdecillos y gorriones molineros. 

Olivos en Quinta de los Molinos, junio de 2016
En uno de los caminos, me encontré con dos compañeras de trabajo que me dijeron que unos loros verdes les habían arrojado intencionadamente almendras sobre sus cabezas cuando pasaron cerca. Nunca antes había visto u oído tal comportamiento de esas pequeñas cotorras. Aunque si hay referencias sobre su comportamiento agresivo en cautividad.

Cuando me acerqué a ese camino entre almendros, vi que estaban despojados de almendras, que en esta época (julio) todavía tienen el epicarpio y el mesocarpio verdes. Decenas y decenas por cada árbol yacían a sus pies, muchas rebañadas hasta el endocarpio y otras con el mismo roto y vacío, habiendo conseguido acceder a la semilla.

Daños en almendros de la cotorra argentina
La producción de almendras de ese parque de 25 hectáreas debe de ser considerable, se dice que hay hasta 6.000 almendros (me parece una cifra exagerada) y están ciertamente bien cuidados. Desconozco si se hace algún tipo de aprovechamiento de sus frutos, pero algunas personas recogen almendras cada año. Creo que éste no van a tener mucho que recoger.

Tan sólo capturando a esas bandadas de cotorras ya podrían aprovecharse las almendras, por ejemplo, para crear actividades sociales que se financiasen parcialmente con su venta, y la almendra es, como saben, un producto caro con muy buena salida comercial.

Y eso por poner el gancho económico a los gestores, que es lo que les hace brillar el diente, porque realmente los parques y campos de Madrid ganarían mucho deshaciéndose de las cotorras: una plaga menos, mayor tranquilidad, menor competencia para otras especies y preservación de ecosistemas más alejados de la influencia directa del hombre, que soltó ejemplares por no querer ocuparse de ellos o en ceremonias budistas de liberación de animales, una actividad prohibida por la Ley, de una peligrosidad mayor por su intencionalidad, y de la que deberían tomar nota las autoridades autonómicas.


Efectos de la cotorra argentina sobre las almendras inmaduras

Con las almendras aún en el árbol, la cotorra argentina intenta acceder al fruto sin esperar a la maduración.

Por las siguientes fotografías podemos colegir que la cotorra argentina no dispone aún de una técnica concreta de especie para acceder al fruto, pues las semillas son fracturadas de diversos modos, según un comportamiento típico de un generalista oportunista.















Pinar en Quinta de los Molinos
La captura de ejemplares

La propuesta es la captura de ejemplares y su adopción por particulares, previa esterilización. Aunque dudo mucho que aguantasen sus graznidos durante mucho tiempo y volverían a soltarlos.

También el retorno a sus lugares de origen si se llega a acuerdos con las autoridades locales y si sus estirpes genéticas lo aconsejan.

Pueden estudiarse su uso gastronómico y la reunión en grandes pajareras. Por último está la solución menos deseable, que podría ser la captura mediante aves de cetrería o la eutanasia.

Es triste que necesitemos tomar medidas de este tipo porque las autoridades hayan permitido la tenencia de aves exóticas y los particulares las liberen con la mejor de las intenciones y la más inconsciente de las decisiones. Tenemos que actuar ya para que no se extienda la plaga a toda la Península.


Red de libro
Fuente: Internet
Las técnicas de captura

La cotorra argentina es un animal gregario que campea en grupo. Y es ahí donde podemos realizar su captura mediante una red trampa con cebo, como la red de libro. Debido a que es un animal muy inteligente, pueden estudiarse otras alternativas cuando esté familiarizado con el procedimiento. Otro método es el de la red barrera o las redes instaladas en los árboles en los que come o anida.


La normativa legal

La cotorra argentina es una especie que ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, y está prohibida en España su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio.

En Madrid capital, según un estudio de 2013 realizado en la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, la población de estas aves ronda los 1.768 ejemplares.

La Comunidad de Madrid, por medio de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, establece en el artículo 22, de la Orden 1613/2013, de 25 de junio, el permiso regulado para la captura y muerte de cualquier ejemplar de cotorra de Kramer (Psittacula krameri) y de cotorra argentina (Myiopsitta monachus) durante la práctica de cualquier actividad cinegética autorizada, durante los períodos hábiles de caza. Además, faculta a todos los municipios de la Comunidad de Madrid para establecer mecanismos de control de las especies de fauna declaradas como exóticas invasoras.


¿Dónde hay cotorras argentinas en Madrid?


Esta especie ya es muy común en lugares como La Dehesa de la Villa y la Casa de Campo, habiéndola visto también sobre el Parque Santander, Quinta de Los Molinos y muchos otros puntos de Madrid con arbolado. Aprecio una expansión en los últimos dos años hacia zonas urbanas más céntricas. También se encuentra en las riberas del río Manzanares, a su paso por la localidad de El Pardo, un valioso enclave donde anida el águila imperial.

Según citas, están presentes en Madrid Río, parque de la Arganzuela y Parque de El Retiro.

Cotorras argentinas en El Pardo

La cotorrra argentina devora flores de almendro en Quinta de los Molinos


Notas:

En Madrid también se encuentran, en número mucho más reducido, ejemplares de cotorras de Kramer (Psittacula krameri), originariamente de África y Asia. He visto 3 ejemplares en 2021 en la zona de edificios de la calle Francos Rodríguez (Madrid) comiendo los frutos del agriaz (Melia azedarach) un pequeño árbol exótico ornamental numeroso en la zona. También una bandada de unos 6 individuos moviéndose en una zona ajardinada de abetos y álamos del centro deportivo La Dehesa, cerca de la zona de Cuatro Vientos.

Enlaces

Los daños por excrementos de las aves urbanas

Ataques a la biodiversidad en España

Datos del primer censo nacional de cotorra argentina en España

La cotorra argentina en Málaga 

Los almendros de Quinta de los Molinos

La cotorra argentina en Barcelona

La cotorra argentina come caquis en las huertas de Baza

El peligroso vuelo de la cotorra argentina en La Arganzuela

Aspectos a considerar para disminuir los conflictos originados por los daños de la cotorra (Myiopsitta monachus) en cultivos agrícolas

Captura de aves con red

Expansión de la cotorra argentina en España e influencia en el declive del gorrión común

El declive de los gorriones en Valladolid debido a las antenas de telefonía móvil

  

*Bisontes reintroducidos parcialmente en España

Bisontes en Extremadura
Bisontes en Burgos 
Bisontes en Palencia
Bisontes en Cantabria