martes, 8 de abril de 2014

Observación e identificación de anátidas

Observatorio en Boadilla
La identificación de las hembras de anátidas es siempre controvertida.

Imaginemos por un momento que queremos acordarnos de una chica española que vimos fugazmente en invierno, que no se tiñe el pelo y que usaba pantalones y un abrigo oscuros. Seguramente la confundiremos fácilmente con otras muchas que vimos antes y que veríamos después. Con las hembras de los patos ocurre algo parecido.

Las libreas son generalmente pardas y mucho menos vistosas que las de los machos. Y si nos llegamos a considerar unos expertos en identificar patos por saber distinguir las especies por sus machos en verano, veremos si lo somos tanto identificando las hembras de la misma especie, con la dificultad añadida de la escasez de luz.

Bien, pues esto me sucedió al ir a observar patos cautivos a la charca artificial que hay a un escaso quilómetro de Boadilla del Monte, en dirección a Pozuelo de Alarcón.


Los habitantes de la charca

Patos colorados
Desde hace unas semanas he tomado su observatorio de aves como una magnífica oportunidad para refrescar mis conocimientos sobre los patos más comunes. Y también sobre sus hembras, un verdadero quebradero de cabeza. No olvidemos que el pato nada, anda y vuela y además tiene marcados dismorfismos sexuales.

En la charca hay porrones moñudos, patos colorados, porrones comunes o europeos (según la nomenclatura moderna) y ánades rabudos. Todos ellos tienen recortada un ala para evitar que se escapen, no son domésticos pero sí son patos cautivos.

Pato colorado hembra
También hay ánades reales, muy agresivos con todos los demás, y hasta un solitario pato pekín blanco o doméstico (Anas platyrhynchos domesticus). Todo bien, hasta ahora. Pero ya eran casi las nueve de la noche y empezaba a estar bastante oscuro.





Etología de un ánade extraño

La actividad de los patos era frenética. Y me llamó especialmente la atención una hembra, que identifiqué al principio como un porrón europeo. Sin embargo, sus infracobertoras caudales blancas indicaban otra cosa.

Estuve observándola un rato mientras nadaba, estirando el cuello cada poco para cazar … mosquitos al vuelo. Se comió al menos media docena durante los diez minutos que no le quité ojo con los prismáticos, … y sí, eran enormes mosquitos chupasangre de patas colgantes. Finalmente pude sacarle un par de fotos.


Porrón pardo hembra
Tuve que consultar varias guías para salir de la duda: iris pardo, dorso oscuro y diferenciado, popa blanca … Las guías de la SEO, la Jonsson y la Kosmos de Detlef Singer me sacaron de dudas: era una hembra de porrón pardo (Aythya nyroca). Aquí la Peterson falló por no tener representada la hembra, todo un desliz …

De la dificultad de todo lo que digo da fe la fotografía de un blog en la que aparece un porrón pardo macho y es etiquetada como … un porrón pardo hembra. Y eso en todo un blog de aves de Andalucía. Recordemos: la hembra de porrón pardo tiene el iris pardo y el macho el iris blanco. Es un rasgo muy distintivo.

Ver el error en:

http://avesenandalucia.blogspot.com.es/2010/05/porron-pardo.html


Nota: todas las imágenes de este artículo son propiedad de Zenobita, el autor de este blog. Pueden utilizarse sólo para fines educativos, citando la fuente y ajustándose a la información que aparece en cada foto.

Enlaces








jueves, 3 de abril de 2014

¿Cuál es la mejor guía de aves?

Análisis de las guías de uso común en Europa
03/04/14

Las guías de campo y el urbanita que se desplaza

Para salir a observar aves suele pensarse que hace falta mucha determinación. Por lo general, no disponemos de todos los días de la semana y cuando podemos ir hay que preparar la comida y el equipo el día anterior, levantarse pronto, coger un transporte e ir lejos.

Además, está el asunto de las guías y los prismáticos, y las botas … Si bien es cierto que esos tres aditamentos son básicos para añadir a nuestro equipo y disfrutar de una jornada completa, sólo con un calzado cómodo, ropa adecuada a cada estación, unas galletas, un botellín de agua y nuestros ojos y oídos entrenados nos será más que suficiente.

Y es que pasear por los parques y jardines de nuestras ciudades es lo mismo que hacerlo por nuestras calles y plazas: para enterarse de algo hay que mirar hacia arriba.


GUÍAS DE AVES, para qué quiero una guía

Los monumentos estáticos son fáciles de observar, y si somos asiduos paseantes, llegamos a reconocerlos enseguida. No ocurre así con otros “monumentos”, los móviles, los que se escabullen y que además cambian de librea cada estación, y que no están siempre … Si estabas pensando en otros monumentos es que no eres una máquina ;-) Pero nosotros nos referimos a unos pequeños seres emplumados y volátiles: las aves.

Muchas personas que pasean por su propia ciudad desde siempre, un día deciden que quieren saber más, así que se compran una guía donde se ofrece ubicación, historia, detalles que no se ven a simple vista … Algo muy parecido nos ocurre a los que queremos disfrutar de nuestros parques y jardines en plenitud, así que acudimos a comprarnos una guía de aves, pero ¿cuál elegir?

Este artículo va de eso: de elegir una buena guía para observar aves en la ciudad y, ya que estamos, que nos sirva también para salir por nuestra provincia, por nuestra región, por España peninsular e insular, … ¿y por qué no? hasta por Europa entera.


GUÍAS DE AVES, cómo elegirlas


La Peterson

Soy usuario de numerosas guías de campo desde hace bastantes años. La primera que tuve fue la Peterson de la editorial Omega, cuarta edición española de 1987.

Me ha dado muy buenos servicios y ha viajado conmigo desde Laponia hasta Canarias, y desde Holanda hasta los confines del este polaco, en invierno y en verano, en el interior, en las montañas y en la costa. Hemos pasado muy buenos momentos en Heligoland, Limiganlahti, Rügen, .... Cabañeros, Monfragüe, Cíes, Cabo de Gata, Irati, Santoña, La Albufera, … y siempre he encontrado ilustraciones y especies con comodidad.

Es verdad que está un poco envejecida en los dibujos, y tiene el serio hándicap de que ilustraciones y mapas están en secciones separadas. También es gruesa y pesada, pero sigue siendo indispensable para el viajero europeo. Puedes quitarle el guardapolvo para darle un toque retro a tu biblioteca y es una guía de origen británico, lo cuál es toda una garantía.



La Jonsson

En mis viajes por el norte de ambas Alemanias conocí a ornitólogos que utilizaban otras guías. Las de la editorial Kosmos son muy populares, sobresaliendo la Jonsson.

Yo uso la edición de 1993 cuando viajo a esa zona, pues su origen sueco facilita la identificación de las especies locales y de la región. Es más voluminosa que la anterior, con molestas esquinas de su tapa dura que te rompen los bolsillos laterales del pantalón y los dibujos son muchas veces poco claros, por su colorido apagado y la inclusión de hábitats pintados que estorban la memorización.

Las principales ventajas sobre la anterior son la inclusión de mapas de distribución en la misma doble página que la especie y los dibujos más grandes y detallados.


Otras guías

Otra guía de Kosmos que me acompaña es la primera de fotografías que he tenido, cuyo autor es Detlef Singer, de 2002. Las fotografías con excelentes, los mapas de distribución están en la misma doble página, aunque son muy pequeños.

Su formato flexible es más cómodo y sus solapas desplegables tienen información de mucha utilidad para el ornitólogo aficionado. Podemos decir que es una típica guía alemana de la Naturaleza, pues la guías entomológicas y botánicas son igual de prácticas y parecidas.

No le veo más hándicap que el cariño que le tengo a la Peterson y el atractivo de los dibujos de la siguiente que voy a comentar.



Mi primera guía de la SEO

Cansado como estaba de las guías británicas, suecas y alemanas, buscaba una con especies españolas. Eso de “guía de las aves de España y Europa” o de “Aves de Europa y del Mediterráneo” no me convencía.

Había dado con muchos compañeros con guías muy cutres e imperfectas y ya que conocía las buenas y me habían resultado parecidas, no estaba por gastarme de nuevo la pasta en la Collins de Lars Svensson, que no tengo el gusto de conocer aunque dicen que es la más “guapa” de todas.

Estaba flipando en aquella época con Lynx Edicions y los dibujos de Francesc Jutglar en un monográfico sobre Doñana. Así que localicé una guía nueva en la que la SEO y Lynx colaboraban y me decidí a comprarla.

Los dibujos de Juan M. Varela son excelentes y diáfanos. Nada que ver con los de la Peterson y la Jonsson. El formato es estrecho, en tapa dura, pero cómodo de meter en el bolsillo del pantalón de campo. Los mapas son grandes, en la misma doble página y locales, y viene –como no podía ser de otro modo- con un apéndice de accidentales.

Sin embargo, la información adicional es inexistente. Es sólo una guía rápida de campo. Además, su fea contraportada con propaganda le resta mucho encanto. Mi edición es de 2.000. A su favor diré que con ella no he fallado ni una sola identificación.


LAS GUÍAS REGIONALES

Siempre es conveniente llevar una guía de ámbito europeo y otra complementaria cuando se viaja a una zona concreta, nos ayudará a no tener visiones de especies “raras” y eliminaremos muchas dudosas.


Guía de las Islas Canarias

Otra excelente guía, tal vez precursora de la anterior, es la Guía de las Aves de las Islas Canarias (1988), de José Manuel Moreno. Su formato es más ancho y de tapas duras, como en la Larsson aludida, pero su interior es como en la SEO/Lynx, con especies y mapas en la misma doble página para los nidificantes.

Los dibujos no son muy buenos, pero son explícitos y útiles para la identificación. Tiene el gran valor de incluir no nidificantes, pollos, nidos, huevos y egagrópilas.



Para ir a Finlandia

En mis viajes a la costa y al interior de Finlandia he llevado conmigo la Suomen Linnut de Lars Imby, una sencilla y práctica guía de Gummerus (1990) con algunas fotografías, que me ha ayudado a conocer hábitats y especies asociadas.




Para ir a la costa oeste de Estados Unidos

Birds of Los Angeles, de Chris C. Fisher, Ed. Lone Pine (1997), es un claro ejemplo de lo que está todavía por hacer en España: una guía local con las virtudes de una de ámbito general, con mucha información y buenos dibujos, que se convierte en un libro de consulta en casa y en un compañero inseparable en la ciudad y los entornos periurbanos.

Para ir a Nueva Zelanda

No nos vamos a escapar de la sombra alargada de la Collins. Birds of New Zealand (HarperCollins, 1995), de Chlöe Talbot Kelly, es una útil y sencilla guía con dibujos de calidad media y unos hábitats muy ilustrativos –al revés que en la Jonsson- que es completamente imprescindible si queremos darnos una vuelta por allí.

Aunque hay muchas especies europeas, ni siquiera la totalidad de guías anteriores en nuestra maleta nos serviría para algo más que para fardar infructuosamente ante las ornitólogas de por allí.



Y qué hay de Madrid

El pequeño folleto grapado Aves comunes en los espacios verdes de la ciudad de Madrid (2006) es un modesto intento con excelentes dibujos, como no, de Juan Varela, patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid y la SEO, pero plagada de erratas, impropias de la institución científica que la avala.

A buen seguro que entre los numerosísimos turistas que visitan Madrid hay muchos a los que les encantaría llevarse un recuerdo como la guía anteriormente aludida de Los Ángeles y no un folleto de corte escolar como éste.




Un complemento imprescindible: la guía botánica

A lo largo y ancho del planeta, y de nuestro querido sustrato nacional, me he encontrado con ornitólogos científicos que cojeaban gravemente de los conocimientos botánicos más básicos.

No ya de saber qué especie concreta de encina o roble se hallaba ante sus ojos, pues el significado biológico para las aves es parecido, pero sí con la incapacidad casi absoluta de identificar una jara pringosa, una camariña, un cantueso o la especie de fresno desnudo que se encontraba ante sus propias narices.

Para ello, recomiendo la mejor guía que conozco de “bolsillo” La Guía de Incafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica (1993), de Ginés López. Un “tocho” que no es para llevarse a la tienda de campaña, pero sí a la casa rural, al hotel o para consultar los sencillos herbarios que nos confeccionemos en casa.

Y si a estas alturas estáis hechos un lío, como intuyo, recordad que alguien os puede prestar su vieja Peterson. Que si tenéis un poco de dinero, podéis optar por la aludida Collins. Pero que si lo que queréis es iniciaros de verdad, os vale con el folleto del Ayuntamiento de Madrid/SEO y unos prismáticos de 8x30, vais a disfrutar de lo lindo.


Bibliografía utilizada en este artículo

•Die Vögel Europas und des Mittelmeerraumes, Lars Jonsson. Franckh-Kosmos Verlags-GmbH & Co. (1993). ISBN 91-46-15371-3.

•Guía de las aves de la Islas Canarias, José Manuel Moreno. Ed. Interinsular Canaria (1988). ISBN 84-86733-05-7.

•Guía de Campo de las aves de España y Europa, Peterson, Mountfort, Hollom. Ed. Omega (1987). ISBN 84-282-0812-8.

•Birds of New Zealand, Chlöe Talbot Kelly. HarperCollins Publishers (1995). ISBN 1-86950-063-6.

•Suomen linnut, Lars Imby. Gummerus Oy (1990). ISBN 951-20-3557-X.

•Welcher Vogel ist das?. Vögel Europas. Detlef Singer. Franckh-Kosmos (2002). ISBN 3-440-07820-5.

•Birds of Los Angeles. Including Santa Barbara, Ventura and Orange Counties, Chris C. Fisher. Lone Pine Publishing (1997). ISBN 1-55105-104-4.

•Guía de las aves de España. Península, Baleares y Canarias, Eduardo de Juana. Lynx Edicions y SEO/Birdlife (2000). ISBN 84-87334-26-1.

•Aves comunes en los espacios verdes de la ciudad de Madrid. SEO/Birdlife y Ayuntamiento de Madrid. 2006.

•La Guía Incafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica, Ginés López. Ed Incafo (1993). ISBN 84-85389-34-4.


NOTA de 2024












domingo, 30 de marzo de 2014

En Boadilla del Monte con la SEO

Senda de interpretación del Arroyo de la Fresneda
22/03/14

La Sociedad Española de Ornitología celebró el pasado fin de semana su 60º Aniversario con diversas actividades al aire libre. En Madrid fueron varios los encuentros programados para ornitólogos y aficionados a las aves, con los que la venerada institución quiere recordar a aquellos pioneros que, en mayo de 1954, se reunieron en Doñana para defender este maravilloso enclave de su destrucción.

Una docena de personas acudimos a la convocatoria de la SEO para recorrer los parajes boscosos aledaños a Boadilla del Monte y pasar una mañana de observación. La zona elegida se sitúa en las inmediaciones de los campos de fútbol, en la carretera Pozuelo-Boadilla.

Boadilla del Monte
Un camino parte junto a la carretera y discurre por una vereda junto al regato seco que atraviesan varios puentes de madera. No había pateado antes esos bosques jóvenes de encinas y fresnos abandonados.

Los pocos pinos piñoneros de gran porte nos dan una idea de cómo era esa zona hace unos 70 años, seguramente muy diferente a hoy en día y con otro tipo de especies, con certeza menos forestales. Algunas especies vegetales termófilas, como las jaras pringosas, se encuentran muy dispersas. También hay cantueso sin florecer, esparragueras y unos pocos juncos, que nos indican que hay capas freáticas en algunas partes del recorrido.

Charca y observatorio en Boadilla
Existe un observatorio de aves que se descuelga sobre una charca con diversas especies introducidas de patos: pato colorado ♂, porrón europeo ♂, porrón moñudo ♂, ánade rabudo ♂, y otros más o menos silvestres, como los ánades reales. Sobre los árboles de la charca evolucionaba una pareja de trepadores azules mientras volaban veloces sobre nuestras cabezas parejas de anátidas.


Caja anidadera de mochuelo
Existen quejigos dispersos que ya han perdido su marcescencia, quizá debido al viento o la edad de los mismos. Escuchamos agateadores, vimos conejos y sus vivares, a modo de montones de leña apilada para favorecer su cobijo. También pinzón vulgar, palomas torcaces abundantes y otras depredadas por rapaces, una abubilla, urracas y … lo mejor del recorrido: una pareja de águilas imperiales ibéricas a cientos de metros sobre nuestras cabezas.


Caja anidadera de agateador
Varios ratoneros planeaban esperando un posadero en cuanto nos marchásemos. Los milanos negros hicieron acto de presencia varias veces y también alguna grajilla. Después, ya junto al Palacio del Infante Don Luis, y mientras observábamos criar a cuatro parejas de cigüeñas sobre plataformas artificiales, un buitre negro y dos leonados nos venían a recordar la enorme calidad de la avifauna madrileña y de los hábitats que la soportan.




Ánade rabudo (2),
porrón europeo y
porrón moñudo

Fraxinus angustifolia

Pato colorado





Caja para mochuelos

Nota:

Caja para
murciélagos
Son muy visibles las cajas anidaderas Schwegler para páridos, mochuelos y agateadores. Están fabricadas en “cemento madera”, un material obtenido del serrín de madera (75%), cal, cemento y otros aditivos. La empresa dice que es resistente a los pícidos y ofrece una buena capacidad aislante y de transpiración.







Enlace

Relación de especies vegetales y animales identificadas en esta salida.










viernes, 28 de marzo de 2014

Aves comunes en los espacios verdes de Madrid

FE DE ERRATAS DEL FOLLETO
Aves comunes en los espacios verdes
de la ciudad de Madrid.
SEO/Birdlife y Ayuntamiento de Madrid
2006


Donde dice “Strix lauco” debe decir “Strix aluco”.

Donde dice “Delihon urbica” debe decir “Delichon urbica”.

Donde dice “Turdus philomenos” debe decir “Turdus philomelos”.

Donde dice “Hippolais poliglotta” debe decir “Hippolais polyglotta”.

Donde dice “Papamosca cerrojillo” debe decir “Papamoscas cerrojillo”.

Donde dice “Aeghitalos caudatos” debe decir “Aeghitalus caudatus”.

Donde dice “Sitta europea” debe decir “Sitta europaea”.

Donde dice “Coccothraustes coccothraustres” debe decir “Coccothraustes coccothraustes”.

Donde dice “Galerita cristata” debe decir “Galerida cristata”.






viernes, 21 de marzo de 2014

Los premios Goya, por escribir de algo ...

LO
Goya mecanizado de Berrocal
Me he animado a escribir sobre esto porque me motiva una coqueta magnífica y porque es sobre la gala más mimética y hortera del firmamento de cartón piedra del cine español.


El bodrio soberbio no podría tener mejor premio que el intento de "mejorar" al remedo del tío Óscar en el busto de un genio, que tuvo hasta una cámara plegable dentro en las primeras tres ediciones (87/89) y que hoy es la fotocopia descarada de un busto de Benlliure.

Lo de "academia" suena a rechufla, a biblioteca chancletera. Y la gala es un ejercicio de patetismo acomplejado que deprime al más pintado su sola mención.


El desfile de abominables lerdos ha tenido su clímax con la presentación de un narcisista de lupanar para catetos con nombre de presidente soviético.


Disfrazado de hombre orquesta, como es su costumbre, se parece más al aguador de Marrakech, con sus cacharros colgantes, que a un tío que se gana la vida haciendo reír. Tal vez sea un cerebro haciendo chistes para otros, pero la talla intelectual de la que presume -y que a algunos convence- expele un tufillo a calcetín negro-sudao de becario, y de fibra.


No se exhibía tal cantidad de pena ajena desde los angustiosos monólogos de Pepe Viyuela, hoy un sifilítico Filemón, al que alguien, inexplicablemente, da de comer.


El cine español no es una realidad; no es más que una caterva de rojelios impresentables chupando del bote. El Arte subvencionado se trata sólo de un acto de propaganda de partido.


Nuestro cine no existe desde hace 20 años, cuando todavía coleaban las películas depravadas del destape, verdadero coletazo postrero del filme visceral que se heredó desde el séptimo “arte” coartado -pero también social- del anterior régimen político español.


Hoy sólo hay algunos excelentes directores, magníficos técnicos de imagen y de sonido, buenos animadores, aunque en el extranjero, pero cine español como tal ... creo que no es más que humo de indios disfrazaos. Un grupo de jetas que juegan al artisteo y al famoseo, en un continuum de la adolescencia rebelde y soez.


El que Pé se exhiba de putilla por el mundo lamiendo morros famosos a diestro y siniestro no la convierte en actriz, por mucho que nos la intente colar Allen en una película de viejo verde, de las que seguirá haciendo gala hasta que no pueda ya ni sujetarse el clarinete.


Tampoco Banderas, por muchas visitas que haga a la Semana Santa malagueña, se convertirá en mejor actor. Ambos de la factoría Almodóvar, un sujeto original convertido en icono por progres de aquí y gays de allá, aunque con el indudable mérito de haber marcado un antes y un después en el cine, lo que no es poco.


Bardem, es otro cantar. Es un animal de la escena, tan rotundo que su masiva cabeza parece la de un fauno de arcilla fresca, dispuesto a engullir saturnalmente la escena. Puede hacer lo que le dé la gana, que saldrá bien y se convertirá en el Anthony Quinn español. Todo, menos emplear foros de cine para sus discursos panfletarios.


Para tener una idea de lo que es el cine español deberemos tomar un poco de altura sobre la perspectiva, no sea que el chovinismo y el tontismo nos cieguen.


Astérix en Los Juegos Olímpicos es una coproducción de cuatro países trufada de actores de cada uno de ellos para "garantizar" un exitazo europeo en taquilla. Santiago Segura, nuestro gran artista cutre, es nuestro valedor. Y ese es el mismo sistema que aplica el tontolaba y su comparsa de enanitos toreros del gobierno al llamado cine español.


Como no quiero echar más sal y vinagre a este bálsamo de Fierabrás contra el cutrerío que es este blog, me reservo un poco para la próxima ensalada.





Primera publicación: 10/02/08











domingo, 9 de marzo de 2014

La experiencia de una apnea interminable

O la historia del centollo perenne


Estando cierto año de vacaciones en la bocana del puerto de Tenerife, rodeado de manchas de grasa indisoluble y petroleros foráneos, me decidí por recoger un enorme centollo a doce metros de profundidad, sin respirador, y con unas simples gafas de buceo de goma blanda, de esas de oteador de superficie, vamos.

Lo había visto anteriormente en mis zambullidas desde una pasarela alta de embarque, a través de la inexplicablemente cristalina agua, sobre la que se derramaba un sol de julio que daba hasta para apreciar el color del fondo.

Allí estaba, inmóvil, imponente, entre verdosos vegetales con forma de cinta, moviéndose como una araña acorazada y rosa … o mejor, como un carro de combate gay.

El caso es que mis tensados músculos y mi enorme capacidad atlética y pulmonar de la época me obligaban a probar semejante carcasa a cada poco. Me sentía omnipotente, y hasta entonces había maltratado los tendones en variados deportes en los que hace falta una complexión especial y no mi físico polivalente.

Era un trofeo anhelado, al que nadie, secretamente, habría deseado llegar por imposible.

Johnny Bravo
Por aquel entonces –y aún ahora- era capaz de bucear 25 metros en horizontal desde parado. Así que llegar hasta él era una marca ridícula. ¿Qué eran 12 metros en vertical, sino una minucia para un tío como yo, el Johnny Bravo de La Meseta?

Realicé una perfecta zambullida de pelícano en misil, sin gafas u otras ayudas, en la que alcancé la espectacular profundidad de cinco metros con asombrosa facilidad. La tensión del momento me hizo avanzar algo más con esfuerzo … pero mi corazón palpitaba demasiado, emocionado, mientras alargaba la mano y vislumbraba mi presa un poco más abajo, a tan sólo una estirada de brazo …

Necesitaba tranquilizarme, y con tan sólo unas gafas y unas aletas, bajaría en apnea, recuperaría mi tesoro y saldría saludando brazo en alto sin apenas un jadeo.

Pensaba incluso en el momento de emerger, con mi flequillo obtuso y aclarado por la sal y el sol de semanas, ocupándome la cara. El trofeo con la derecha, el flequillo con la izquierda, y una sonrisa en los amoratados labios.

Me calcé unas rígidas y cortas aletas Nimrod, de esas para campeones con gemelos desmesurados y mis gafas de pescador de superficie.

Desde parado, como a mí me gusta, realizando el ensayo de inspiraciones y espiraciones, acometí el salvaje intento, sin entrenamiento previo alguno, sólo con mi cerebro, como la caldera de vapor rugiente de un tren alimentando la olla exprés que era mi cuerpo.


Mis animosas, cortas y potentes zancadas marineras me llevaron como un fuera borda hacia el fondo, mientras la opresión en el pecho me sacaba el sentido del cuerpo y casi de repente mis gafas se aplastaron contra mi nariz, contra mi cara, de una manera tan espantosa, a la vez que me pitaban los oídos, que creí que un pulpo gigante se me había pegado a la cara.

Asustado por la extrema circunstancia, puse lenta y nerviosamente rumbo a la superficie, una experiencia interminable, mientras me daba cuenta de que me faltaría el aire para llegar y posiblemente moriría a menos de un metro de la superficie, donde nadie se percataría excepto de un cuerpo con aletas que miraba hacia el fondo, obnubilado, hechizado por el gran centollo, que una vez más, había salvado la vida.



Fotos: Internet

Primera publicación 24/02/2008