martes, 20 de marzo de 2012

El bacalado en Bilbado o la ultracorrección.

En la foto se ve un papelucho arrugado que perteneció a un sabroso Kinder Bueno, degustado por algún turista o residente mientras disfrutaba de la bella y soleada Plaza de Oriente.


Pero como todo se acaba, decidió que ese envoltorio, ya pringoso por el calor derretidor, debía abandonar su mano; pero hete aquí que no encontró una papelera más cercana de 20 m, a la misma vuelta, oiga, y sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, con la pena que le daba ensuciar el pulcro suelo, lo instaló entre las ramas de una cupresácea, así, por no dejarlo por los suelos, que es persona civilizada.


En cierta ocasión y cierto año, en un paraje bellísimo, montaraz y cuasi remoto de Castilla y León, a los pies de una formidable catarata, descubrí entre las rocas feraces y vegetales un hueco lleno de latas de coa-cola, como un cementerio de elefantes altamirano, donde los jóvenes que hasta allí llegaban, atléticos y amantes de la natura, depositaron sus envases por no cargar con las latas de vuelta y, claro, no era plan, tampoco depositarlas en el suelo, cuán bello era el paisaje. Así, con toda su carga de timidez, las escondieron de la vista, escamoteándolas también de la oxidación, lo que las llevó a perdurar en su juventud más de 10 años, a tenor de los modelos de laterío exhibidos.


Y qué peor que la descortesía, la exibición de su ultracivismo.











Cartelería bilingüe en Madrid

Madrid es una ciudad bien conocida por ser la capital de España. España es un país donde se habla español, cuya lengua es oficial en todo el país. Y precisamente en Madrid no hay ninguna otra lengua española oficial. Y, de momento, tampoco ninguna otra lengua extranjera.



Se da la circunstancia de que es una lengua hablada por muchos millones de personas que no son españolas y también que hay palabras casi universales que provienen del español, como "plaza". Otras palabras en español se parecen a otras francesas, inglesas, italianas, ... como "Oriente".



Pero los señores responsables de la cartelería de los monumentos en Madrid han considerado que, por ejemplo, "Plaza de Oriente" no lo entienden los angloparlantes y han decidido repetirlo -"en inglés"- justo debajo, para que esta vez sí se entienda, poniendo, con un par de arquetípicos huevos, exactamente lo mismo.



Pero señores, ¿no se acusa a los alemanes de cuadriculados? ¿De qué deberíamos acusarles a ustedes? Desearía que tan sólo hubiera sido producto de la rigidez mental y no fruto del más burdo servilismo, del más patético complejo de inferioridad.



Si alguno de ustedes que vaya por esos mundos de Dios detecta "traducciones" como la precedente, ruego una nota inmediata, para reducir la congoja que produce tener gestores tan proclives a la genuflexión y a ejercer de mentecatos, que nos sonrojan a propios y extraños.








lunes, 19 de marzo de 2012

Un joven muere al caer en el hueco de un parking

Qué cutre. Un joven se ha precipitado por un hueco que había en un aparcamiento porque -según dicen- alguien robó la rejilla para venderla en una chatarrería. A dónde hemos llegado a parar, Señor. ¿Sabe el ladrón que ha matado a una persona?



La Policía debe investigar y capturarlo para que lo acusen por homicidio por imprudencia y robo/hurto.



En la foto, nadie ha robado todavía la tapa de la alcantarilla. Lleva así más de dos meses en un terraplén que se ve desde la Pza. de España de Madrid, en la iglesia. ¿Quieren creerse que ningún policía municipal ha visto esta fuente de peligro?



A qué puto teléfono tenemos que llamar para que nos hagan caso. Hay un dicho muy acertado que reza así, una vez que un hombre se acercó a un precipicio: "Que ganas tengo de que alguien se caiga por aquí y se mate para que pongan una valla de una puta vez".



http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/03/18/madrid/1332107764_109954.html







Políticos de Madrid venden los nombres del Metro

Los políticos de Madrid, hartos de estrujarse el cerebro para conseguir ingresos, han utilizado el patrimonio de todos los madrileños -los nombres de sus estaciones de metro- para endilgarnos forzosamente -por huevos- la propaganda de unos teléfonos móviles coreanos.

Se trata de un atentado a la libertad de elección desde el capitalismo, neoliberalismo o como coñ ... quieran llamarlo que nos obliga a comulgar a la fuerza. Lo mismo que cuando te "colocan" un anuncio mezclado con las noticias, como pa que no te des cuenta.

Lo grave de este asunto es que el metro se utiliza por obligación, no por capricho, y la publicidad debe estar en su sitio. Si empezamos así, pronto repetiremos como papagayos la marca junto con la estación, inoculándonos las marcas sin defensa posible.

¿Acaso no se dió cuenta el imbécil promotor de aquesta modalidad que su libertad queda comprometida?

Metro de Madrid se confunde cuando permite la venta de discos piratas dentro de muchas estaciones, la venta de bolsos, ... cuando no es sensible a la crítica de su campaña cutre "Más por menos", cuando no abre al menos algunas estaciones 24 horas, cuando sube el billete sencillo un 50%, cuando día sí y día también las escaleras mecánicas no funcionan y se ven padres arrastrando los cochecitos de sus niños por las escaleras, los ascensores son irrespirables del olor y del calor, cuando en los vagones se cuece uno o se apiña como una sardina, cuando los revisores te acosan como perros de presa, en fin: el mejor metro del mundo, ...

Menos soberbia y más humildad para atender a los clientes, a los ciudadanos, a las personas.

Sólo falta ya que en la sopa de letras incluyan un software para que se ordenen, te den los buenos días y te vendan que el chorizo está de oferta en Mercadona.








sábado, 17 de marzo de 2012

Crítica a John Carter

Edgar Rice Burroughs y su Princesa de Marte



Estaba esperando ansioso el estreno de esta película de Disney, por el autor -Edgar Rice Burroughs- por las promesas de espectacularidad en efectos especiales y por ser Ciencia Ficción en estado puro.

John Carter está basada en "La Princesa de Marte" (1912), el primer libro de su famosa serie de Barsoom, que acaba con la teletransportación del capitán Carter a la Tierra. La segunda parte "Dioses de Marte" (1914) comienza con el regreso al planeta rojo, que es precisamente donde acaba la película "John Carter", 10 años después de salir de Marte, donde deja a su bella y racial Dejah Thoris, la princesa roja y a su pueblo Helium.


La película es un largometraje de 2 horas ambientado en el siglo XIX, donde un terco y rebelde capitán sudista no se acostumbra a la causa yanqui, causándole numerosos problemas. Y en un árido ambiente marciano.


Huyendo de los apaches en Arizona y en la búsqueda de una mina de oro, su primordial interés, entra en una cueva, donde tras un encuentro con un extraño ser, se transporta su copia al planeta Barsoom (Marte), donde es protegido por el líder Tars Tarkas de los verdes Thark, de una gran inteligencia emocional, muy distinto de sus súbditos.


En los cielos de Marte presencia un encuentro bélico entre naves de Helium y Zodanga. Su enorme capacidad para el salto, producto de su condición de terrícola en un planeta con menos gravedad, le lleva a combatir para salvar a la Princesa de Helium, a punto de casarse con el villano líder de Zodanga. El flechazo es inmediato.


Pero su rebeldía y terquedad -en ocasiones se insinúa su limitada capacidad de aprendizaje- hace que Carter tenga que huir con la hija de Tars Tarkas por los desolados e inhóspitos paisajes marcianos.


La intervención de unos extraños señores que controlan Marte e intentan impedir su destrucción complica el desarrollo, pues Carter se ha alineado con una de las facciones, lo que trastoca sus planes y lo hacen regresar a la Tierra forzosamente.


La película es producto de la influencia de Dune, Star Wars, Gladiator e incluso Flash Gordon, con una estética guerrera de tipo griego y marcada influencia del dibujante Boris Vallejo en los dos personajes principales. El tufillo shakesperiano y tarzanesco le imprime un pedigree identificativo que augura una más que deseada secuela y Burroughs se lo ha puesto fácil a los productores con su prolífica serie Barsoom.


Se echa de menos un capitán más musculoso, pues parece casi un alfeñique al lado de la espléndida y atlética amazona que es la princesa; o una princesa delicada y melancólica, más del gusto decimonónico que actual.


Me divertí enormemente viendo esta magnífica película de aventuras, muy bien hecha, aunque echaba de menos la sed, la fatiga y algo más de cientifismo explicativo, aunque nada se debería objetar a una película dirigida casi a todos los públicos.


La recomiendo ver con palomitas y sin novias.













viernes, 24 de febrero de 2012

Diálogos en el metro de Madrid

"A mí, me come usted el coño"
24/02/2012

Estación de metro de Cuatro Caminos, línea 1. Voy con prisa, pero sin apresurarme.

Entro en el vagón, casi lleno, y detrás de mí lo hacen dos pequeñas y redondeadas adolescentes con una niña de dos años. Una de ellas es de rasgos indios, como la niña, y la otra una preciosa y sexy jovencita escotada, de pelo rubio muy teñido.

Les ofrezco mi asiento para la niña, y después de rechazarlo efusiva y educadamente, optan por sentarse: la rubia con la niña encima.

La bella encandila con sus ojos negros a los viajeros del vagón, y especialmente a un chico suramericano que, de pie, se asoma al bonito escote de lencería rosa. Sujeto a uno de los tirantes y aprisionado al prístino pecho, un mechero bic, despierta la envidia.

Con otro mechero enseña a la niña a encenderlo: una, dos, tres veces, ... Yo, ya de pie, miro de reojo al escote, ... y al mechero de la niña preocupado. Pienso que es un mal uso para un mechero, una mala enseñanza para la niña ¿qué no quemará?

Pero hay alguien más preocupado que yo: un señor canoso, delgado y de barba rala y pobre, detrás de mí menea la cabeza, sacude su periódico gratuito y se equilibra en su enorme trolley, que reposa mastodónticamente en el suelo. Lo veo reflejado en el cristal de las puertas del vagón.

Al final no puede más, y dice: "Es peligroso el mechero, puede provocar una catástrofe".

Yo no puedo reprimir una sonrisa a la vez que lo identifico como argentino. ¿Catástrofe? ¿acaso se cree que el metro funciona con gas o combustibles fósiles? Es un mechero ... se apaga solo, pienso ...

Las chicas sonríen aún, aunque menos, disimulando su disgusto. A la morena, que está de pie, le digo algo cerca del oído: "Y a ver si luego os quema la casa", y sonríe.

Pero el sudaca vuelve a la carga: "No se puede encender fuego en el metro, es peligroso, soy médico ...". E insiste ...

La rubia, entonces sentada, se incorpora. Estamos a punto de salir, se encara con el hombre y le dice: "Me toca los cojones", "¡Tiene huevos, con su madre delante!". "A mí me come usted el coño".

A lo que responde el hombre, muy flemático: "Mamita, sós muy liiinda, pero una ignorante" y bla, bla, bla, ...

Vámonos, dijo la madre a su amiga. Y yo me bajé del metro, entre acongojado y reconfortado, por haber presenciado una brutal respuesta a un palizas, pero aterrado de comprobar que ni aún respondiéndole así, un médico argentino se calla ...








miércoles, 15 de febrero de 2012

TOP MANTA EN EL METRO DE MADRID

TOP MANTA EN EL METRO
Madrid, 15 de febrero de 2012



Llevo ya unos cuantos meses observando chicos, supuestamente de Senegal, exhibiendo carátulas de películas sobre una manta dentro del metro de Madrid, que es de titularidad pública; para más señas, ahora por entero de la Comunidad de Madrid, a quien el Ayuntamiento de Madrid ha cedido sus responsabilidades.



Y digo yo ¿sólo exhiben carátulas de cartón de películas esos chicos? ¿es una performance para cinéfilos o una protesta africana porque los países pobres desean cine gratis?



El hecho que supongo es que "en el metro de Madrid se venden discos pirata". Sí, esos discos que si te pillan en la calle la Policía te multa. ¿Ampara la Comunidad de Madrid la piratería?



Desearía una respuesta. Gracias.