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sábado, 24 de marzo de 2018

Aki Kaurismäki en el Círculo de Bellas Artes

El otro lado de la esperanza (2017)
Aki Kaurismäki

Jueves, 22/03/18
Círculo de Bellas Artes, Madrid

Cuando un amigo te invita a un pase de cine para ver además a tu director favorito y llegas tarde 45’ por echarte la siesta, la desazón amenaza con apoderarse de ti y de la amistad misma.

Desde lo alto de las escaleras yo veía a mi amigo abajo, en el patio de butacas, haciendo aspavientos para hacerse notar. No bajé ceremonioso como de costumbre, sino compungido y disculpante, y le alargué una de las entradas que me imprimieron en la taquilla, como para mitigar su malestar y mi incomodidad. Me sentía como en el encuentro entre Franco y Hitler en Hendaya … mi amigo sonreía como un tiburón … 

Sin embargo la presentación no había empezado: el director no había llegado aún. Y cuando por fin lo hizo, acompañado de un entrevistador y una traductora, hubo que esperar interminables minutos hasta que trajeran vino, porque él sin vino blanco no habla, hay que joderse.

Mientras tanto echaba humo por un cigarrillo electrónico, que no sé si se podía fumar dentro … 


Perro de Kaurismäki, muy posiblemente el
que aparece en la película.
La entrevista al director

Este hombre, Aki, no es japonés, sino finlandés, y es todo un personaje, pero quedó eclipsado por la estulticia del entrevistador más cutre que estos baqueteados ojos han visto en lustros. No se puede entrevistar a un director de cine de fama mundial, tímido, borracho e insolente con el bagaje de un bisoño botarate.

El boicot de Kaurismäki al entrevistador no fue intencionado, pues fue el joven de bellos cabellos rizados el que se puso la soga al cuello. No lo entrevistó en inglés, por el insufrible inglés del director y porque no sabía hacerlo. Kaurismäki no quería hablar en anglosajón por ser una lengua imperialista y mezclaba portugués con algunas payasadas en español (que si era del Oporto FC, del Atlético y del Liverpool, que si debemos mandar a Marte a Stephen Hawking, …). La traductora lo hacía con esfuerzo del inglés al español por la actitud gamberra del director.

Tal vez hubiera sido mejor pedir una becaria al Instituto Iberoamericano de Finlandia para que la cosa no hubiera sido tan vergonzosa, porque sí, lo vivido fue de vergüenza ajena, demostrando que al Círculo de Bellas Artes le falta un prolongado hervor para dejar de estar tan crudo en este tipo de eventos.

Todos deseábamos que acabara esa comedia bufa de mal gusto y dieran paso a la proyección de El otro lado de la esperanza.


Wasabi en exceso
Aki Kauris-mäki, o el hombre sushi con exceso de wasabi

El culto a la celebridad y el fanatismo difícilmente generarán acosadores en la persona de Aki Kaurismäki. Su personalidad pública, rayana en el autismo, es tan poco atractiva como una loncha de panceta en el suelo de una mezquita. 

Sus chistes son gracietas; sus chascarrillos, tontos; su humor y sus ironías son tan inocentones que bordean el patetismo y la compasión. Existe un componente cultural del humor, pero sus compatriotas famosos optan por el silencio para no ser malinterpretados.

Sin embargo Kaurismäki es lo que es: un director de cine, contador de historias sin más, tan alejado del oropel y el adorno hollywoodienses como lo son sus películas, y es en ellas donde habla y se expresa este hombretón finlandés.

Dice que hace películas para dar de comer a sus perros, en una inmodestia bastante despectiva, que lo auto sitúa en la clase obrera que tan bien refleja en sus obras, pero que lo aúpa a un pedestal de autosuficiencia pasiva agresiva que lo hace parecer equívocamente misántropo.


Tupolev 22M3 ruso bombardeando Siria
Escena de la película
Imperiofobia en Kaurismäki

Sus contradicciones son evidentes: por un lado se queja constantemente de los estadounidenses y su imperialismo, y por otro es fan irredento de la música norteamericana, de sus automóviles, de sus directores de cine (Buster Keaton, Raoul Walsh, …), e incluso de sus pintores, tal vez sin saberlo, porque muchas de sus imágenes son muy hooperianas, como les ocurre a Hitchcock, Wenders y Tarantino, entre otros.

Kaurismäki padece de imperiofobia: un trastorno muy de los intelectuales europeos, porque por un lado detesta el poder del imperio y por el otro se postra rendido a sus innegables logros culturales. De hecho, Finlandia no le gusta, la retrata adusta, cruda, sin mostrar sus evidentes virtudes y vive en el extremo más alejado de ella que existe en Europa, Portugal, de espíritu tan melancólico e irrelevante como Finlandia, que le parece amenazadora por urbana, a él que no es más que un hombre de pueblo convertido en universal. 

La imperiofobia es realmente envidia política y cultural, muestra de su sentimiento de pertenencia a un país pequeño, pero también expresa su desarraigo con Finlandia, a pesar de ser genuinamente finlandés en su humor y en sus manifestaciones artísticas.


Checker Marathon 1965
Matrícula KIE 387
Chevrolet Checker Marathon KIE 387

La música de slide guitar que aparece trepidante en su película, el Checker Marathon negro del 65 y el tratamiento interior de escenas tan influido –directamente o indirectamente- por el pintor Hooper lo convierten en un apologista de lo estadounidense y de su cultura de los años cincuenta. Y ahí parece que se quedó, anacrónico.

El otro lado de la esperanza es una película antigua, un modelo agotado incluso en Kaurismäki, aunque sea de 2017. Recuerda mucho a su exitosa Nubes Pasajeras (1996) en las escenas del restaurante y es muy diferente de Le Havre (2011) en la estética, pero no en el fondo, donde el amor, la bondad y la solidaridad del protagonista europeo realmente están hablando del mismo Kaurismäki, que tiene un alto concepto de sí mismo. Y no es casualidad que sea un maestro en esa temática tabernaria, él mismo es hostelero en Helsinki, aunque no resida allí.

El otro lado de la esperanza son dos películas, trazadas con distintas velocidades, por un lado está el mundo de Khaled, el protagonista refugiado sirio, más dinámico, luminoso y actual, donde el director pasa de bastante limitado a mediocre. Por otro lado está el mundo de la Finlandia profunda y anacrónica de un vendedor de camisas con una esposa alcohólica, a la que abandona, donde el director se mueve como un maestro y retratista realmente sobresaliente, con un surrealismo memorable a flor de piel en escenas como el abandono de su mujer, junto a un repelente cactus asiento de suegra.

Sin embargo ha sabido engarzar con suavidad la realidad con la ciencia ficción de ambas partes en un único punto: el refugiado, consiguiendo una obra emocionante en ocasiones, visualmente muy atractiva en la parte más “finlandesa” de la película, resultando un panfleto antiimperialista prorrefugiados que te tragas como una papilla, sin enterarte.

Kaurismäki creo que ha hecho una película política y humanitaria utilizando retales de su sabiduría como cineasta. Es una película comprometida, que cala hondo, que no presenta a los refugiados como desharrapados y sucios haraganes, sino como personas normales con problemas extraordinarios que se ven obstaculizadas por la burocracia de los países a los que quieren llegar.

Edward Hooper
Salí del cine con la sensación de que era la mejor película que había visto de él, por las buenas sensaciones y el buen rato pasado. En eso es maestro, porque no despegué ni un instante los ojos de la pantalla. Sin embargo simplemente he sido seducido por su manera de hacer cine, sutil, profunda, educada, respetuosa con los que sufren, con la clase obrera y con un mundo subyugado por la globalización, la violencia, los extremismos y el control de los estados.

Ahora veo con claridad que El otro lado de la esperanza no es más que la contribución de un director al drama de los refugiados, con mucha paja de calidad alrededor.

Ahora veo con claridad que la excelente película que podría haber sido con la vida del camisero Wikström la ha sacrificado el director para su alegato humanitario, en una expresión de generosidad que le bastaría para redimirse de todos sus pecados en las entrevistas que le hacen los idiotas.



The House by the Railroad (1925)
Edward Hooper
Inspiró la casa A. Hitchcock en Psicosis
Enlaces






 


Checker Marathon
Chevrolet 1965 Checker Marathon (1965-1968)
Durante décadas, el Checker fue el vehículo de elección en los taxis de Nueva York y en otras ciudades de Estados Unidos. También apareció en la película Gorky Park y en la serie de televisión Misión Imposible. Tenía 3.769 cc y 140 hp de potencia. El Checker fue copiado en la Unión Soviética para producir el Chaika 13 (GAZ 13), un automóvil de lujo, por lo que no es un modelo elegido al azar por Kaurismäki para la película, teniendo en cuenta que posiblemente conoció ambas versiones.










viernes, 18 de noviembre de 2016

Hitchcock en Madrid, después de muerto

Exposición Hitchcock, más allá del suspense
Una vez traduje libremente el apellido Hitchcock a un pequeño entusiasta de sus películas y nos pasamos una mañana de risas.

Por azar conocía un significado de la palabra inglesa “hitch” (remangar) y también el de “cock” en su acepción más extendida y menos vulgar: gallo. Así que, permitiéndome una licencia de tiempos verbales, la traduje como “gallo remangao” (Hitched cock). Y ciertamente podía imaginarme los pliegues de su papada enrollándose en su oronda cabeza, coronada por una cresta roja.

De esto ya hace bastantes meses, y no le di más importancia a mi ocurrencia ni la contrasté.

Volví incluso a reírme con una parodia filmada por mi pequeño amigo de la celebérrima Psicosis, donde dos peluches protagonizaban la espeluznante escena de la bañera, con una Marion Crane bastante peluda ...





Y así, con esos buenos precedentes me decidí a ver la exposición de Hitchcock en la Fundación Telefónica, de acertado diseño, muy instructiva y de visita obligada para cualquier interesado en la cultura del siglo XX.



Policía patrullero de autopista, Psicosis




Agonía, en Psicosis
Hitchcock, más allá del suspense

El maestro del suspense puede considerarse un genio o no, eso es lo de menos, porque lo importante es que fue un innovador que influyó en el cine que vino después, fuese de terror o no.

También es un eslabón que enlaza las técnicas del cine mudo con las del sonoro, pues trabajó en ambos, pero no traicionó la expresividad del cine no sonoro; absorbió, además, el expresionismo alemán de los 20 y los 30, un comienzo espectacular del cine que se vio truncado por la irrupción del cine sonoro y los avatares políticos de Europa.

Hay mucho de cine alemán en Hitchcock, pero también su socarronería es muy británica, y ambas características las trasladó a EE.UU., donde realmente había mercado para sus películas y para las de muchos otros que emigraron antes que él.


El ojo muerto, Psicosis
La época dorada de Hitchcock coincidió, no por casualidad, con la aceptación estética de las vanguardias pictóricas, la eclosión de la moda femenina de la posguerra y la influencia de algunos españoles famosos en su obra, el cubista Picasso, Buñuel -¡cuánto me recuerda el ojo muerto de Psicosis al de Un perro andaluz! - el surrealista Dalí y el excelso diseñador Balenciaga.


Un perro andaluz, de Buñuel
Hitchcock nos demostró que un hombre feo, hijo de polleros, acomplejado y católico en un país protestante puede generar una corriente de elegancia, humor y terror capaz de hacernos ver que los grandes hombres son casi siempre inquietos por atormentados, creativos por necesidad e imperfectos en su vida privada, pero sublimes en su trabajo.

Seguramente Hitchcock nunca podría haber nacido en EE.UU. ni en otro país que no fuera Gran Bretaña, ni tampoco hubiera existido sin esa influencia del cine alemán, que alimentó sus inquietudes tempranas.

Mi opinión sobre si realmente era un genio tampoco importa, pero creo que no es ésa una de sus características. Sus obras tempranas adolecen de la capacidad para dejarnos boquiabiertos, y muestran la construcción de su personalidad como autor que experimenta con varios géneros, que se introduce en el misterio, muchas veces como al estilo de las novelas de Agatha Christie. 

Con el tiempo, empero, se van afilando su ingenio y su técnica, y ya pasa a expresar lo que realmente quiere.


Tippi Hedren en Los pájaros
Su mente torturada y en ocasiones cruel (por sus complejos, su fatuidad británica y una abyección propia de un personaje psicopatológico) gracias al cine no quedó varada en la estupefacción, el ostracismo, la ilegalidad o la demencia.

Estoy seguro de que Hitchcock disfrutó asesinando en la pantalla a estereotipos humanos que no fue capaz de aniquilar en la realidad. Sublime arte éste, el cine, que encarrila en la sociedad a los marginados que expulsó antes de sus vías.

Su gran sentido estético y la calidad de ejecución y terminación de sus obras las coloca en el terreno de la pintura, la literatura y el teatro, por lo que su cine basta como muestra por sí solo para que esa actividad sea reconocida como arte.


Cartel de Psycho
Psicosis

El título original de la película “Psycho” es mucho más ambiguo que el de la traducción española: Psicosis, y también más clarificador.

Porque “Psycho” es un psicótico, pero además un psicópata e incluso se puede traducir por “morboso” un significado que, tal vez, casa más con el espíritu del cineasta.








Dónde y cuándo

Espacio Fundación Telefónica
C/Fuencarral, 3. Madrid

Del 5 de octubre de 2016 al 5 de febrero de 2017


Enlaces

Exposición de Hitchcock en Fundación Telefónica


Apéndice


El apellido Hitchcock

Un apellido aparentemente tan sencillo como éste es difícil de pronunciar correctamente para un hispanohablante, y aún más escribirlo sin comernos una letra.

Y desentrañar su significado se torna aún más peliagudo.


Hick en inglés es un paleto, un pueblerino, un palurdo o un cateto y cock es un gilipollas, y también un capullo. Seguro que a más de una se le pasó por la cabeza regalar a Alfred esos calificativos.

O también imaginaron la acepción más vulgar de cock, no sin cierta aprensión. 

O incluso adivinaron su deseo de crear un corral con sus rubias gallinitas actrices. Al fin y al cabo, en una comida con Truffaut había dicho que los actores eran ganado.

El apellido tiene significados más siniestros, como el de amartillar un arma (cock), pero el origen del apellido Hitchcock es mucho más inocente y pueril, tal vez para disgusto de quien se relamía deseando rubias delgadas, serias y estilosas, las asesinaba vicariamente en siniestras casas o les lanzaba feroces gaviotas a la cara con riesgo de que les picotearan los ojos.

Realmente el apellido Hitchcock refiere el nombre de un ascendiente: “el hijo de Richard”.

Hitch es un antiguo hipocorístico infantil de Richard y Cock es su diminutivo más común.

Y es que Hick, Hitch o Nick es una antigua forma alterada para expresar afecto o familiaridad del nombre Richard. La R inicial pasó a convertirse en H, como por ejemplo en Hodge por Roger, o en Hob por Robert.

Y cock es un sufijo diminutivo medieval, así que “el pequeño Ricardito” podría ser una de las traducciones literales más acertadas que, libremente, podríamos traducir por el "retoño de Ricardito".

Un inocentísimo apellido para quien ha sido el mayor intrigante del cine del siglo XX.










sábado, 19 de diciembre de 2015

Spoiler madrileño de El Despertar de la Fuerza

18/12/2015

A pesar de haber estado esperando más de un año por la nueva entrega de La Guerra de Galaxias, me pilló casi por sorpresa el estreno.

Me enteré demasiado tarde de la enorme sala láser del Kinépolis de Pozuelo, y cuando quise reservar, sólo quedaban butacas sueltas o rompecuellos en la primera fila.

La web de la Guía del Ocio a través de mi Windows Phone no mostraba más que las sesiones de madrugada del 17 al 18, y no había manera de acceder a otras sesiones. Al final, durante la mañana del jueves entré en la web de los cines La Vaguada y compré las entradas con total comodidad para la sesión de las 17:15 ¡y sólo se me habían adelantado un puñado de ansiosos!


La Guerra de las Galaxias que no es tal

Desde 1977 a 1997 Star Wars se llamó en España “La Guerra de las Galaxias”, aunque toda la trama ocurre en una sola galaxia. El nombre debería haberse traducido como “Guerras Estelares”, aunque desde 1997 en España se ha adoptado el nombre original de Star Wars, habida cuenta del mayor conocimiento del inglés de los nuevos frikis y del mercadeo o merchandising asociado, más cómodo en su brevedad de título para el diseño publicitario y ya suficientemente conocido por el público en general.

He visto la película doblada al español y el cartel en escorzo de la presentación ya parece que es arrastrado sobre una cinta de cartón. ¡Vaya!

El desfigurado Rey Balduino en El Reino de los Cielos,
mucho que ver con Kylo Ren.
Sí, pero la primera escena es impresionante. Si en toda película del espacio que se precie, lo primero es mostrar el paso de una nave por la pantalla, aquí lo hacen también, sí, pero es un crucero estelar pasando sobre un planeta hasta ensombrecerlo, mientras por debajo de él salen naves del Imperio en misión de combate.

La película se me hizo larga, incluso me dormí en dos ocasiones, no sé si a causa de lo aburrido de algunas escenas o del cansancio acumulado después de 8 días de trabajo que llevaba sin descansar.


El planeta de los simios (2001)
Guiños y copieteos

No quiero contar toda la película, a pesar de que en casa me acusan de reventar todas las que vemos y de haber perdido algunos amiguetes por ello. Pero sí diré que no me impresionó en absoluto, con concesiones a los ancianos, material repetido y algún que otro guiño, como la vista posterior de una enorme tobera propulsora de un crucero estelar accidentado en las arenas del planeta Jakku, que tanto recuerda a una escena del Planeta de los Simios de Tim Burton (2001).

El Halcón Milenario es mi nave espacial favorita, una especie de Ferrari de los 70, que pese a lo cochambroso de su estado de abandono, funciona a la primera con su espectacular motor de propulsión desconocida, cargado a tope de combustible, a pesar de llevar años bajo una lona en pleno desierto de arena abrasiva.

Un desaprensivo le ha instalado un compresor para el arranque, aunque el tiempo no ha afectado a su extraordinario diseño. Los cazas TIE vuelan espectaculares, mucho mejor que en cualquier otra película anterior, y los cazas estelares T-65 ala X también, pero ambos siguen pareciendo pequeñas aeronaves del tamaño de una lavadora grande y una pequeña Piper Sport, respectivamente. Siendo especialmente sangrante la cutre apertura de la cabina de los cazas X, sin renovar después de los 38 años terrestres transcurridos.

Lavadora del Imperio 
El papel de Harrison Ford como Han Solo, sólo lo puedo calificar de penosamente nostálgico, con un aspecto excesivamente deteriorado, como de alcohólico sin rehabilitar, anciano a más no poder y empeñado en usar el juguetito láser de Chewbacca con la ilusión de una novedad, a pesar de haber tenido tiempo como para haberlo probado antes.

Su pistola es la misma (al modo de la Walther PPK de Bond), y la cazadora … Leia se lo dice, pero no, ya no es la misma cazadora …dice que es nueva.

Marilyn Manson
La pobre Carrie Fisher está que se sale, pero por lo ineficaz, y no se la reconoce debajo de tanto maquillaje. Ambos, Solo y Leia, deberían haberse jubilado en Chandrila, esperando nietos de su hijo Kylo Ren, un tipejo que recuerda a Marilyn Manson en su rostro, pero cuyo atuendo es cutre hasta para asistir a una fiesta de Haloween de pueblo. ¿Pero es que al chico no le pagan sueldo para hacerse una capa sin agujeros y comprarse un casco sin desportillar? Su figura es enclenque y no asusta ni a las viejas. Nada que ver con Vader, del que se cree nieto, cuando no es más que su sobrino nieto.


La protagonista y los personajes principales

Rey es la heroína, muy del gusto feminista, una nueva Lara Croft, pero también con rasgos élficos, también criada en el desierto, como Luke, ¿qué parentesco entre estos personajes nos reserva la nueva entrega?

Con respecto a la coraza y los uniformes de los soldados imperiales, diré que su casco es más feo y calavérico, pero renovado, pero su tecnología es tan pobre como siempre: su máscara soporta el humo pero no el veneno (sin tecnología NBQ van de culo) y su “coraza” de plexiglás no resiste ni un tiro de pistola láser. Así no hay quien aguante un asalto.


No todo es crítica adversa

V.I.N.C.E.N.T.
Quien a estas alturas se haya percatado de que la película es un truño, se equivoca: las batallas aéreas y terrestres han mejorado mucho; el robot BB8 es insuperable, con un gran parecido al robot VINCENT de El Abismo Negro (1979) y tan emotivo como Wall-e (2008); Daisy Ridley como Rey luce impresionante, con un cuasi gracioso Finn (John Boyega) que está casi igual de bien.

Ambos actores son lo mejor de la película, muy por encima incluso de algunos efectos especiales. La escena de Finn, el soldado imperial desertor, luchando con lo que se supone un oficial de las tropas de asalto que lo reconoce, es "memorable", y recuerda a la escena de Íñigo Montoya contra el pirata Roberts en La Princesa Prometida, rodeados de ruinas por todas partes.

Rey está excesivamente bella y tersa por todas partes, para la luz y el polvo del desierto, y es la más pulcra chatarrera del Universo, pero qué otra cosa podría esperarse … 

Después de que recortaran su aparición en The Inbetweeners 2 (Supercutres 2), se ha empeñado en rodearse de ellos.

La película tiene grandes aciertos, pero no es una de las mejores, sino diría incluso que es la peor de las 7 proyectadas. Me recuerda tanto a la primera (IV) que no me resisto a decirlo: es un refrito o remake, para que no suene tan cruel. Sólo los que somos incondicionales de la saga lo perdonaremos, y ya estamos esperando la VIII.



Notas


El Northrop F5 es contemporáneo en España de la Guerra de las Galaxias (1977) y el Eurofighter lo es de El despertar de la Fuerza (2015). Entre ambos hay un enorme salto tecnológico. Sin embargo, los cazas X de la película aparecen inmutados, después de 38 años. La Ciencia se atascó por alguna galáctica razón.


Piper Sport


Northrop F5, años 70

Eurofighter, año 2015









sábado, 27 de septiembre de 2014

El Doctor Caligari sonoro en el Goethe Institut

Intertítulo de
El Gabinete del Dr. Caligari
La institución alemana castigada por los pecados de la Merkel

El Goethe Institut de Madrid programó una película como parte de los actos culturales de EUNIC del 25 de septiembre, que menos … Y eligió la monstruosidad de Robert Wiene … 

Todos los que saben de estas cosas habían oído hablar de El Gabinete del Doctor Caligari (1920), pero pocos la habían visto, e incluso la mayor parte de sus amigos creían que el tema iba de música … 

Comienzo de la película
El Gabinete del Doctor Caligari es un claro ejemplo de que antes de 1920 los científicos inteligentes y chalados eran italianos. Wiene sacó balones fuera para hacer recaer abyectos crímenes en un viejo italiano que manejaba a su antojo a un sonámbulo con el aspecto de Romeo.

Una feria, un despreciable y oscuro científico y varios personajes de un pueblo inencontrado llamado Holstenwall conforman el elenco de dementes que circulan por esta cinta mítica e irrepetible, de decorados expresionistas tan deformados como los sujetos que los recorren.

A final el asunto se aclara y no hay tales italianos, quedando todo en casa, como la amarga confirmación de la angustia vital en la que vivían los alemanes de entreguerras.


Cesare, el sonámbulo
El enésimo visionado y la primera sensación de ajá

La penumbras dominicales de la media tarde las aderezaba antaño con filmes expresionistas alemanes mientras entraba en trance … y caía hacia un lado con la boca abierta, esperando que el frío me despertase de una profunda anestesia. 

Desde las sesiones veraniegas del Patio Herreriano de Valladolid no los había visto completos, invadido de un misterioso sopor atribuible a la magia imprimida en aquellas imágenes grises y pardas. Hoy tenía la oportunidad de resarcirme y volver a ver el final de una historia de 94 años.

Me acomodé en unos cojines blancos y azules colocados en el suelo, tan del gusto de los adolescentes alemanes … y me dolía la espalda.

En la presentación, un músico de edad indeterminada pero sospechosamente experta y afín, anunciaba música en directo de ex profeso. Al poco, la espera … 

El Doctor Caligari
Se tardó más de una hora en localizar en algún lugar del vasto edificio o sus inmediaciones el sustituto de un cable que no debió romperse. La directora se presentó, las becarias y empleadas torcían el gesto de una manera que sólo saben hacer las funcionarias alemanas … “entre inconcebible y típico”, ahogando su frustración en muecas de decepción, preocupación y angustia más que de rabia.

Todos pensábamos que era mejor suspender la música, qué más daba, al fin y al cabo Wiene la hizo muda. Pero no, el empecinamiento alemán, su falta de flexibilidad y el carácter indómito de los españoles frente a la adversidad de los elementos escasamente preparados, nos ofreció: un cable.

El abyecto Caligari
Pero la música no llegaba … Se repartió tarta de manzana para desbloquear gaznates con nudos gordianos … que nos atascaron más …Y el bar había cerrado.

Una rápida visita al aseo para engullir agua clorada del Manzanares y poder respirar … y la música estridente sonaba ya. ¡Aleluya! digo … ¡Abracadabra! 

Durante 75 minutos se nos amordazó en la sala con los sonidos oníricos y chirriantes de una tétrica sensación. Una nueva visión para una película icónica, una cautivadora atmósfera de misterio derramada sobre todos y que rebautizó a Wiene como genio, como precursor, pero que me ratificó en las impresiones de mis primeros visionados: no es una película política, sino de horror colectivo, como en la Invasión de los Ultracuerpos.

Wilkins Micawber
Y si bien el patio del manicomio se asemeja a los alemanes alienados bajo el control de un rector nativo que los enfermos creen italiano, el doctor Caligari -con su sombrero de copa- se parece más al prestamista inglés Wilkins Micawber.

Este personaje de la novela de Dickens, David Copperfield, es la cruel caricatura, posiblemente, de la Gran Bretaña que impuso las humillantes condiciones económicas de la derrota de 1918 a Alemania (269 billones de marcos). Y mucho más parecido que a cualquier simplona especulación de propaganda anti-totalitaria que las mentes de fácil contaminación le atribuyen.

Pero al final, el que manda en el manicomio es el director, que tiene lo que Francis y los demás necesitan …

Fantástica ambientación musical de muchos quilates … El empecinamiento hispano-alemán funcionó y la espera mereció la pena con creces.



Enlaces



Ampliando la interpretación, la mente que no para

Caligari es visto como un extranjero que dirige a un extranjero sonámbulo contra los habitantes alemanes de Holstenwall, pero la realidad se descubre, y no es sino un imitador alemán de pérfidas técnicas extranjeras que utiliza a un alemán alienado para cometer crímenes contra sus compatriotas y probar sus teorías sobre el control de la mente humana.

Al menos eso creíamos todos, porque al final se descubre el pastel y no es sino el poder de los funcionarios de Alemania el que le pone una camisa de fuerza a los alemanes y trata de locura su disidencia. La vida es sueño.


Apéndice aclaratorio

En la afición de crítico de cine abundan la querencia a ser un malintencionado hijodeputa o un redomado ignorante. Y es del segundo extremo del que procuro alejarme, pues lo primero es idiosincrasia -y se tiene o no se tiene- y lo segundo es pereza.