lunes, 19 de marzo de 2012

Políticos de Madrid venden los nombres del Metro

Los políticos de Madrid, hartos de estrujarse el cerebro para conseguir ingresos, han utilizado el patrimonio de todos los madrileños -los nombres de sus estaciones de metro- para endilgarnos forzosamente -por huevos- la propaganda de unos teléfonos móviles coreanos.

Se trata de un atentado a la libertad de elección desde el capitalismo, neoliberalismo o como coñ ... quieran llamarlo que nos obliga a comulgar a la fuerza. Lo mismo que cuando te "colocan" un anuncio mezclado con las noticias, como pa que no te des cuenta.

Lo grave de este asunto es que el metro se utiliza por obligación, no por capricho, y la publicidad debe estar en su sitio. Si empezamos así, pronto repetiremos como papagayos la marca junto con la estación, inoculándonos las marcas sin defensa posible.

¿Acaso no se dió cuenta el imbécil promotor de aquesta modalidad que su libertad queda comprometida?

Metro de Madrid se confunde cuando permite la venta de discos piratas dentro de muchas estaciones, la venta de bolsos, ... cuando no es sensible a la crítica de su campaña cutre "Más por menos", cuando no abre al menos algunas estaciones 24 horas, cuando sube el billete sencillo un 50%, cuando día sí y día también las escaleras mecánicas no funcionan y se ven padres arrastrando los cochecitos de sus niños por las escaleras, los ascensores son irrespirables del olor y del calor, cuando en los vagones se cuece uno o se apiña como una sardina, cuando los revisores te acosan como perros de presa, en fin: el mejor metro del mundo, ...

Menos soberbia y más humildad para atender a los clientes, a los ciudadanos, a las personas.

Sólo falta ya que en la sopa de letras incluyan un software para que se ordenen, te den los buenos días y te vendan que el chorizo está de oferta en Mercadona.








sábado, 17 de marzo de 2012

Crítica a John Carter

Edgar Rice Burroughs y su Princesa de Marte



Estaba esperando ansioso el estreno de esta película de Disney, por el autor -Edgar Rice Burroughs- por las promesas de espectacularidad en efectos especiales y por ser Ciencia Ficción en estado puro.

John Carter está basada en "La Princesa de Marte" (1912), el primer libro de su famosa serie de Barsoom, que acaba con la teletransportación del capitán Carter a la Tierra. La segunda parte "Dioses de Marte" (1914) comienza con el regreso al planeta rojo, que es precisamente donde acaba la película "John Carter", 10 años después de salir de Marte, donde deja a su bella y racial Dejah Thoris, la princesa roja y a su pueblo Helium.


La película es un largometraje de 2 horas ambientado en el siglo XIX, donde un terco y rebelde capitán sudista no se acostumbra a la causa yanqui, causándole numerosos problemas. Y en un árido ambiente marciano.


Huyendo de los apaches en Arizona y en la búsqueda de una mina de oro, su primordial interés, entra en una cueva, donde tras un encuentro con un extraño ser, se transporta su copia al planeta Barsoom (Marte), donde es protegido por el líder Tars Tarkas de los verdes Thark, de una gran inteligencia emocional, muy distinto de sus súbditos.


En los cielos de Marte presencia un encuentro bélico entre naves de Helium y Zodanga. Su enorme capacidad para el salto, producto de su condición de terrícola en un planeta con menos gravedad, le lleva a combatir para salvar a la Princesa de Helium, a punto de casarse con el villano líder de Zodanga. El flechazo es inmediato.


Pero su rebeldía y terquedad -en ocasiones se insinúa su limitada capacidad de aprendizaje- hace que Carter tenga que huir con la hija de Tars Tarkas por los desolados e inhóspitos paisajes marcianos.


La intervención de unos extraños señores que controlan Marte e intentan impedir su destrucción complica el desarrollo, pues Carter se ha alineado con una de las facciones, lo que trastoca sus planes y lo hacen regresar a la Tierra forzosamente.


La película es producto de la influencia de Dune, Star Wars, Gladiator e incluso Flash Gordon, con una estética guerrera de tipo griego y marcada influencia del dibujante Boris Vallejo en los dos personajes principales. El tufillo shakesperiano y tarzanesco le imprime un pedigree identificativo que augura una más que deseada secuela y Burroughs se lo ha puesto fácil a los productores con su prolífica serie Barsoom.


Se echa de menos un capitán más musculoso, pues parece casi un alfeñique al lado de la espléndida y atlética amazona que es la princesa; o una princesa delicada y melancólica, más del gusto decimonónico que actual.


Me divertí enormemente viendo esta magnífica película de aventuras, muy bien hecha, aunque echaba de menos la sed, la fatiga y algo más de cientifismo explicativo, aunque nada se debería objetar a una película dirigida casi a todos los públicos.


La recomiendo ver con palomitas y sin novias.













viernes, 24 de febrero de 2012

Diálogos en el metro de Madrid

"A mí, me come usted el coño"
24/02/2012

Estación de metro de Cuatro Caminos, línea 1. Voy con prisa, pero sin apresurarme.

Entro en el vagón, casi lleno, y detrás de mí lo hacen dos pequeñas y redondeadas adolescentes con una niña de dos años. Una de ellas es de rasgos indios, como la niña, y la otra una preciosa y sexy jovencita escotada, de pelo rubio muy teñido.

Les ofrezco mi asiento para la niña, y después de rechazarlo efusiva y educadamente, optan por sentarse: la rubia con la niña encima.

La bella encandila con sus ojos negros a los viajeros del vagón, y especialmente a un chico suramericano que, de pie, se asoma al bonito escote de lencería rosa. Sujeto a uno de los tirantes y aprisionado al prístino pecho, un mechero bic, despierta la envidia.

Con otro mechero enseña a la niña a encenderlo: una, dos, tres veces, ... Yo, ya de pie, miro de reojo al escote, ... y al mechero de la niña preocupado. Pienso que es un mal uso para un mechero, una mala enseñanza para la niña ¿qué no quemará?

Pero hay alguien más preocupado que yo: un señor canoso, delgado y de barba rala y pobre, detrás de mí menea la cabeza, sacude su periódico gratuito y se equilibra en su enorme trolley, que reposa mastodónticamente en el suelo. Lo veo reflejado en el cristal de las puertas del vagón.

Al final no puede más, y dice: "Es peligroso el mechero, puede provocar una catástrofe".

Yo no puedo reprimir una sonrisa a la vez que lo identifico como argentino. ¿Catástrofe? ¿acaso se cree que el metro funciona con gas o combustibles fósiles? Es un mechero ... se apaga solo, pienso ...

Las chicas sonríen aún, aunque menos, disimulando su disgusto. A la morena, que está de pie, le digo algo cerca del oído: "Y a ver si luego os quema la casa", y sonríe.

Pero el sudaca vuelve a la carga: "No se puede encender fuego en el metro, es peligroso, soy médico ...". E insiste ...

La rubia, entonces sentada, se incorpora. Estamos a punto de salir, se encara con el hombre y le dice: "Me toca los cojones", "¡Tiene huevos, con su madre delante!". "A mí me come usted el coño".

A lo que responde el hombre, muy flemático: "Mamita, sós muy liiinda, pero una ignorante" y bla, bla, bla, ...

Vámonos, dijo la madre a su amiga. Y yo me bajé del metro, entre acongojado y reconfortado, por haber presenciado una brutal respuesta a un palizas, pero aterrado de comprobar que ni aún respondiéndole así, un médico argentino se calla ...








miércoles, 15 de febrero de 2012

TOP MANTA EN EL METRO DE MADRID

TOP MANTA EN EL METRO
Madrid, 15 de febrero de 2012



Llevo ya unos cuantos meses observando chicos, supuestamente de Senegal, exhibiendo carátulas de películas sobre una manta dentro del metro de Madrid, que es de titularidad pública; para más señas, ahora por entero de la Comunidad de Madrid, a quien el Ayuntamiento de Madrid ha cedido sus responsabilidades.



Y digo yo ¿sólo exhiben carátulas de cartón de películas esos chicos? ¿es una performance para cinéfilos o una protesta africana porque los países pobres desean cine gratis?



El hecho que supongo es que "en el metro de Madrid se venden discos pirata". Sí, esos discos que si te pillan en la calle la Policía te multa. ¿Ampara la Comunidad de Madrid la piratería?



Desearía una respuesta. Gracias.







jueves, 2 de febrero de 2012

Una señal de tránsito sobre un poste

POSTE TELEFÓNICO PARA SUJETAR SEÑALES
Madrid, Tetuán, enero de 2012



Los postes telefónicos son utilizados a veces como soportes para señales o incluso publicidad, pero nunca había visto poner una señal municipal sobre la escalera del poste, la cual queda anulada para poder subir a hacer reparaciones. ¿O es que en Madrid nunca se averían las líneas de teléfono?


El operario que colocó la señal, o bien desconocía el uso de la escalinata del poste, o bien le importó tres narices, o también le dijeron: pon eso ahí, que va que chuta ...


La historia de este despropósito puede resumirse así: la señal queda bien sobre el poste, pero ¿quién puede manipular una señal para poder realizar una reparación? ¿necesitará un permiso previo o se podrá saltar la ley cuando le parezca?

Manipular las señales de tráfico puede ser castigado con penas de entre 6 meses y dos años de cárcel, al igual que la colocación de obstáculos o líquidos deslizantes que puedan provocar un accidente. 










LÍNEAS TELEFÓNICAS CUTRES

POSTES TELEFÓNICOS EN TETUÁN
Madrid, enero, 2012

En el Paseo de la Dirección podemos encontrar una muestra de arte moderno de la época postindustrial o cutreindustrial, un verdadero alarde del operario, mezcla de incultura cívica, mal gusto, insolidaridad y soberbia, aderezado con un desprecio a sus semejantes, a su compañía y hacia sí mismo.

¿El simbolismo expresa el estado mental de un país o sólo del individuo creador? ¿Ningún responsable ha supervisado la obra? ¿Van a tomar cartas en el asunto de cara al posible evento olímpico los responsables municipales?

Los productos o creaciones hablan de sus autores, pero también de los supervisores, de las empresas que les pagan y de los ciudadanos que no denuncian los hechos. ¿Recuerdan? se puede pecar de palabra, obra ... u omisión.









domingo, 29 de enero de 2012

MMMM=Metro Madrid Mucho Morro

METRO MADRID MUCHO MORRO
29/01/12


La nefasta campaña del Metro de Madrid referida a que por poco dinero te dan más servicio que nadie, ha sido jodidamente polémica.


El hecho de comparar los precios con otros metros de Europa y Estados Unidos, en cuyos países los salarios son mayores, ha hecho que la indignación se adueñe de los espíritus de 544.900 personas que están paradas en Madrid.



La demagogia no es sólo cosa de la izquierda. Por cierto, si no lo saben, mantener encendido cuatro horas al día el feo y chorras obelisco de Plaza de Castilla cuesta 300.000 euros al año. Mandarlo a paseo valdría poder pagar a 39 desempleados el salario mínimo interprofesional para 2012 de 641,40 euros al mes. Pero si estás cómodamente repantingado en las poltronas municipales, como que ni te das cuenta ...