miércoles, 16 de mayo de 2018

Ramos Dual actuó en la sala Maravillas

Dream Solo, de Ramos Dual
12 de mayo, Sala Maravillas

No me suelo prodigar en grandes conciertos por un motivo de economía de recursos monetarios, temporales y energéticos. En mi vida de hoy supondría un socavón como el de una bomba H y afectaría a todas las esferas de mi vida. 

Todo lo más, acudo a salas pequeñas como a la Coquette a ver blues en buena compañía; al Barco los domingos más canallas; al Wurlitzer Ballroom a ver cosas muy concretas de amigos, como lo último de los finlandeses The Mutants; y al Fun House como los olvidables Indy Tumbita & The Voodo Bandits y Leone por lo mismo de antes. Otras salas son episódicas in my life, como la Casa Encendida o las salas más conocidas de jazz en Madrid.

Recuerdo vagamente haber entrado al Nasti a ver cosas, pero no había ido ya como Sala Maravillas a ningún concierto. Me echaba para atrás el ambiente pastillero juvenil, el rollo lúbrico bollero y las goteras en el techo del aire acondicionado. Esta vez fui arrastrado para que una amiga pudiera comprar de segunda mano su entrada al Wave Gotik Treffen de este año, y qué gran acierto.


Ramos Dual se come la escena

Los teloneros de Ramos Dual eran una castaña vociferante, tan jodidamente malos que no me molestaré ni en decir quiénes eran, porque ni lo recuerdo ni me importa, deleting el folder en mi cabeza. Así, que esperé a ver qué pasaba. 

El batería y cantante de Ramos Dual es un animal musical, excepcional en directo en la sala Maravillas, con sólo veinte afortunados espectadores, la mayoría desubicados, apenas un puñado entregados a esta exhibición de percusión, programación, teclados y un extraño y poco habitual instrumento, el theremín tocado por el otro miembro del grupo.

Ya estuvo en el Entremurallas (POR) de 2017, donde Bárbara los descubrió. Son andaluces, él profesor de música y ella arquitecta. Son una pareja excepcionalmente compenetrada, aunque el batería es la estrella.

Compositor y hombre orquesta, o creador y multimúsico, como prefiráis, es el batería de Beggar’s House, la Inesperada Sol Dual, Malparaíso, Prin La lá, Flow y otros. Autor de Drum Solo, álbum de tecno punk Lo-Fi, aunque sonara espectacular en directo esta noche.

Grandes sensaciones de sonido y luces. Brutal, lo mejor que he visto recientemente después de las chicas locas de Dream Wife.





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martes, 15 de mayo de 2018

Christine Rendina: fotografía del tiempo pasado


Como Byron, Christine Rendina se desplazó desde Londres a la ancestral Grecia para inspirarse con sus colores dorados y azules, luces blancas cegadoras del sol inmisericorde del Mediterráneo más antiguo, mitológico y vital. Variaciones sobre el mito, luces reinterpretadas, fotografía antigua, la más cercana a la Antigüedad.


Christine Rendina en Arte y Paladar
Foto: archivo de la autora
La intencionalidad del arte

La fotografía, por concepto, es un arte deficiente: uno aprieta un botón y aparece una realidad captada por una máquina hecha por otros.

No es la pintura o la escultura, en la que hasta los más bisoños han de mojar un pincel o sus dedos y realizar trazos, o modelando, creando activamente; porque la pintura o la escultura nunca son pasivas ni accidentales.

¿Cuántas veces hemos apretado sin querer el botón de nuestro móvil y hemos hecho una foto sin darnos cuenta? A veces, incluso, nos gusta el resultado, porque el sentimiento es también interpretación de la realidad o de lo que vemos capturado por un artilugio.

Christine Rendina
Pero ¿por qué no hay arte en la contemplación de una ‘bella’ puesta de sol y sí en la fotografía de esa misma puesta de sol? La antinomia es falaz, porque para que haya arte debe haber manipulación, si no, todos los turistas serían artistas y el arte quedaría automáticamente degradado por exceso de oferta.

El deleite contemplativo no es arte, es pensamiento o simplemente sensación; y la fotografía no manipulada no es arte, a lo sumo un deleite plasmado o una crónica periodística visual. El arte, para ser considerado como tal, necesita de la manipulación humana, intencional, para conseguir un efecto en el artista y en los demás.

El que hace un botijo a mano es un artesano, pero no necesariamente es un artista, pues debe mediar intencionalidad artística, alejada de la producción industrial en masa, porque si no, sería un artefacto o un souvenir.

Un botijo no es un sujeto de arte a priori, pero puede convertirse en uno, como cada objeto que salga de las manos de un hombre.




Christine Rendina
Christine Rendina como artista
visual y artesana de la fotografía 

En fotografía hay generadores de artefactos, hay artesanos de la foto y hay artistas. Christine Rendina es todo ello. 

Primariamente genera el artefacto con su cámara, a veces sin mediar intencionalidad artística. Luego se convierte en una artesana de la fotografía revelando, imprimando, positivando, … y a la vez crea intencionalmente arte a través de la manipulación cromática del proceso de positivado, buscando un resultado estético y emocional que después enmarca y cuelga de una pared, acabando con una venta emocional o especuladora.

Rendina realiza la compra de materiales fotográficos, los transforma y los vende convertidos en otro producto, generando el círculo de producción artística completo a través de la admiración y la delectación que hace que alguien compre, retomando la delectación de la artista que captó el suceso, pero filtrada y manipulada con su sensibilidad que comparte con todos nosotros.

Christine Rendina,
Huellas de la mitología griega
Sus fotografías parecen antiguas, porque el procedimiento es antiguo, pero al retratar estatuas griegas de hieratismo discutible, el procedimiento fotográfico las paraliza aún más, conservando las formas pero congelando el tiempo en una cápsula del pretérito más remoto.

El resultado es una expresión artística clavada sobre una pared que rota viva alrededor de la obra enmarcada fija, como una burbuja de oxígeno antártico en una barra de hielo fósil. Y va creando una sensación de pasado tan rotunda que resulta insolente.




El cromatismo en dos colores cada vez

Modelo, serie London
Christine Rendina
Los blancos, rojos, dorados y azules son colores de Grecia, de la de ayer y de la de hoy: la cal de sus paredes y sus mármoles, la sangre de sus hoplitas y el vino derramado, el sol del mediodía y el bronce refulgente de los escudos, el cielo inmenso sin nubes … porque los dioses las apartan con las manos para que la luz vivifique y abrase la tierra a partes iguales. La luz que después entra por el objetivo de un artefacto impresionable para perpetuar una sensación secularmente y transformarla en un sentimiento imperecedero.

Los reflejos de luz de color en esta enigmática fotografía monocromática de una modelo dan una nueva dimensión al retrato, que transciende a la obra y la hace única e irrepetible a partir del espacio en el que se expone. Sí que hay arte en ello, porque no fue circunstancial, sino intencional, pero es tan fugaz y parasitario que no puede cobrarse por ello y transforma visualmente, sin modificar, la obra del verdadero artista, que es la que permanece.








Modelo, Londres




Dónde

Arte y Paladar
Christine Rendina
General Pardiñas, 62. Madrid
Del 4 de mayo al 12 de junio
















martes, 8 de mayo de 2018

Valores ambientales del curso medio del río Manzanares

Bellísima ribera del Manzanares a su paso por El Pardo,
hábitat de fringílidos
De El Pardo a Madrid
28/04/2018

Son incontables las veces que he ido a ver pájaros a la ribera del Manzanares a su paso por El Pardo, lo que se conoce actualmente como Corredor ambiental del Manzanares. Siempre el mismo recorrido: subiendo el río desde el azud hasta la presa por la margen derecha, pasando Mingorrubio, y vuelta a El Pardo. 

Otras veces cruzaba el río por un puente peatonal de cemento con altos pilotes para ir por la margen izquierda, donde está la alambrada del Monte de El Pardo. En esa zona contemplaba las encinas, los fresnos desmochados, los buitres leonados y negros, los gamos y los ciervos de más allá de la alambrada y los pájaros más escondedizos del bosque galería, incluso un águila imperial.


Remanso del Manzanares,
excelente para la observación de aves
También puede observar mis tres primeros –y únicos hasta la fecha- blaps lusitanica, enormes e interesantísimos escarabajos. Sin embargo la modificación brutal de la margen derecha, convertida en una explanada para domingueros vociferantes y ensuciadores, con plantaciones muy frágiles, talas antiecológicas y movimientos de tierras ha hecho que hoy decidiera ir en sentido contrario, es decir, hacia Madrid.

La presión humana ha forzado a los rálidos a escapar a otros lugares. Antes era frecuente ver garzas reales, pollas de agua y alguna garceta común entre la vegetación de sus marjales del centro del río, y también el salto de numerosos peces. Hoy apenas el interés de esa zona estriba en ver al cisne solitario que es testigo mudo del descalabro y ecocidio que se ha cometido es esa zona por parte de las instituciones madrileñas y del Estado.

La puntilla la ha puesto la mierda de puente que han instalado en medio de la playa donde nos podíamos bañar, en un ejercicio de estulticia premeditada que sonroja, y los destrozos de canalización del río a su salida por el aliviadero de la presa, que antes era una buena zona para ver fringílidos abrevando.


Tiendas ocupadas por inmigrantes
bajo el puente de El Pardo
Un nuevo recorrido

Con el corazón compugido y la mente revuelta de ver las actuaciones de tanto imbécil votado por los ciudadanos, decidí empezar a caminar debajo del puente de la carretera que lleva al Cristo del Pardo, en la margen izquierda, bajando el río, y en dirección a Madrid.

Debajo del puente hay dos tiendas de campaña llenas de hombres extranjeros, de los que nadie se ocupa y que son una obstrucción para el caminante, un foco de suciedad y una flagrante ilegalidad de la que las instituciones no se ocupan. 

Justo al lado hay un ponzoñoso desagüe que da mal olor a toda la zona, en otro ejemplo de dejadez municipal. A pocos metros fue donde empecé a observar un grupo de picogordos, un martín pescador volando a media altura sobre el río, un mirlo común macho cantando en un posadero, palomas torcaces en abundancia, urracas, un reducido y ruidoso grupo de cotorras argentinas y una enorme actividad cantarina. Me sobrevoló varias veces un buitre leonado en vuelo bajo, que a buen seguro también lo haría sobre el palacio de El Pardo.


Azulones en El Pardo
En un remanso, una pareja de extrañamente confiados azulones, se acercaba. Detrás una lavandera blanca estaba posada en un exiguo tocón sobre el agua, de apenas 30 cm de profundidad. Más allá, unos picogordos tomaban un baño, y comenzaron a aparecer algún jilguero, verdecillos y unos pocos pinzones.

En las ramas, se sucedían unos mosquiteros de patas claras sin identificar y al menos dos ruiseñores que cantaron como nunca los había escuchado, ni siquiera en mis guías sonoras, fue espectacular.



Lirio azul (Iris germanica)
Ribera del Manzanares
Por esa zona abundan los lirios azules (Iris germanica) en los taludes de la orilla del pueblo y los fresnos. Por allí crucé el río hacia la margen izquierda sobre un arbolillo caído. En la otra orilla hay olmos, tal vez de especie siberiana, grandes chopos muy dañados por los vendavales recientes y pasados, cubiertos de hongos coriáceos y muchos ailantos jóvenes invasores sobre los que hay que actuar eliminándolos antes de que pasen al interior del monte de encinas.

Más allá, pasada la altura del antiguo Regimiento de Transmisiones, una garza real se espanta de mi presencia y alza el vuelo desde los carrizos. Cerca de un talud con agujeros circulares excavados y sobre la alambrada del Monte de El Pardo, identifiqué al menos 4 preciosos abejarucos. Una garceta común de pies amarillos también salta, y otra más allá, ya en la zona cercana a las piscinas. 
Lirios azul (Iris germanica)
Ribera del Manzanares

Más adelante, en la confluencia con una gran desembocadura por la derecha de casi nula profundidad y enormes barreras antifauna, vi sobre un tronco un pico picapinos, y todavía más cerca de Madrid escuché los chillidos inconfundibles del pito real, que nunca había visto ni oído en mis decenas de visitas al Manzanares. 

Crucé el río por un vado estrecho y profundo para pasar hacia la orilla izquierda en sentido de la corriente, pero de no más de unos decepcionantes 70 cm, más o menos por medio muslo. Me lo había pensado mucho por creer que tendría que nadar y mojar el equipo, pero no fue necesario. Ayudado de una gruesa rama tanteé el fondo arenoso por si tuviera barro aprisionador, como en zonas más atrás o el cauce fuera demasiado profundo como para no poder hacerlo desvestido simplemente de cintura para abajo.


Barrera fluvial antifauna en el arroyo de la Trofa,
afluente por la derecha del Manzanares.
La corriente era fuerte debido a que el paso era estrecho, pero sin riesgo de desequilibrio si pesas 80 kilos con equipo. Una vez en el otro lado quise caminar descalzo sobre el camino de zahorra pinchosa, pero me fue imposible hacer más de 200 m.

Retomé la espesura de la ribera ya calzado para ver si sorprendía a alguna garza, y entre algunos escaramujos de púas de dientes de perro, espinos albares y acacias de tres espinas, las sempiternas zarzas de gruesos aguijones me atrapaban entre sus dolorosas púas en las piernas y brazos, y me frenaban en seco cuando me lazaban el cuello desnudo, a punto de desgarrármelo.


Yesqueros (Fomes fomentarius) sobre
tronco de chopo (Populus nigra)
Si las evitaba o las cortaba con un golpe seco de mi pequeño cuchillo lapón, a veces me sorprendía un lacerante arponazo en el cuero cabelludo de una acacia asilvestrada que no había visto en el fragor de mi lucha contra la selva impenetrable del bosque galería.

Arrimándome a las alambradas de mi izquierda podía pasar por el estrecho pasillo transitable a duras penas. Así haría unos dos o tres kilómetros, hasta llegar a los viaductos de la M30, pensando escurrirme entre ellos y salir a la carretera para poder coger un transporte público: intento fallido, estaba todo vallado, por lo que es imposible bajar andando por el río Manzanares hacia Madrid a través de la margen izquierda.

Realmente no se trata de un corredor, sino de un encajonamiento del río con alambradas, al que apenas se le deja zona aluvial ni de expansión de la vegetación, y las administraciones aprovechan para destrozar partes para ajardinarlas, en vez de crear zonas verdes atractivas para sus jodidos votantes.


Bosquete de ailantos en expansión,
El Plan PIMA no funciona, esto no es China
Especies de aves observadas

Tórtola turca (Streptopelia decaocto), Paloma torcaz (Columba palumbus), Petirrojo (Erithacus rubecula), Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos), Mirlo común (Turdus merula), Mosquitero (Phylloscopus spp.), Carbonero común (Parus major), Estornino negro (Sturnus unicolor), Gorrión común (Passer domesticus) sobre árbol en el río, Pinzón vulgar (Fringilla coelebs), Verdecillo (Serinus serinus), Jilguero (Carduelis carduelis), Picogordo (Coccothraustes coccothraustes), Pito real (Picus viridis), Pico picapicos (Dendrocopos major), Abejaruco (Merops apiaster), Garza real (Ardea cinerea), Garceta común (Egretta garzetta), Cisne común (Cygnus olor) escapado, Ánade real (Anas platyrhynchos), Lavandera blanca (Motacilla alba), Cotorra argentina (Myiopsitta monachus), Buitre leonado (Gyps fulvus).


Chopos desmochados por las tormentas.
Corredor ambiental del Manzanares
Especies de plantas observadas

Encina (Quercus ilex ballota), Fresno (Fraxinus angustifolia), Álamo negro (Populus nigra), Ailanto (Ailanthus altissima), Arce negundo (Acer negundo), Acacia de tres espinas (Gleditsia triacanthos), Zarzamora (Rubus spp.), Espino albar (Crataegus monogyna), Rosal silvestre (Rosa canina), Lirio azul (Iris germanica), Ortigas (Urtica spp.). Es notoria la ausencia de alisos y álamos blancos. Tampoco he visto otras quercíneas.

Especies de hongos

Yesquero (Fomes fomentarius).




Inonotus hispidus sobre chopo
Identificación probable


Inonotus hispidus sobre chopo
Identificación probable



Enlaces

Destrozo fluvial en El Pardo

Destrozo fluvial en El Pardo 2

Lirio azul (Iris germanica)

Inonotus hispidus

Ejecución del Proyecto de restauración fluvial del río Manzanares en el Pardo







sábado, 5 de mayo de 2018

El bosque galería de El Pardo


Azud de El Pardo
El Pardo, 15/04/2018

El bosque galería, reserva de la biodiversidad y refugio de las especies más hidrófilas en las mesetas secas de Castilla, está en peligro gravísimo en el río Manzanares a su paso por El Pardo.

La afluencia descontrolada de visitantes, pescadores, domingueros y vagabundos causa un impacto estético con la diseminación de basuras, pero las actuaciones de movimientos de tierras, la construcción de infraestructuras, talas zafias y repoblaciones infantiles del Estado y las administraciones locales causan un daño mucho mayor a este maravilloso enclave ecológico tan maltratado pero tan valioso como refugio de especies a un puñado de kilómetros de Madrid.




Recogiendo la basura de otros

Sabía que encontraría basura en mi recorrido de hoy, así que me hice con dos bolsas de plástico medianas para recoger lo que encontrara y que chocara a la vista. Finalmente fueron dos bolsas repletas de botellas abandonadas hacía ya mucho tiempo y que flotaban entre las cañas de la orilla.



Pequeño plantón de encina desprotegido
La nefastas actuaciones de la Administración

Se viene interviniendo en la zona del Manzanares a su paso por Mingorrubio y hasta El Pardo desde hace décadas, pero el ajardinamiento de este espacio natural es más patente ahora. 

La reforestación de las riberas del Manzanares se ha realizado haciendo desmonte de especies naturales previas y realizando grandes agujeros donde se han introducido plantones de encina de apenas 20 cm de altura, sin protección ni visibilidad alguna que evite que herbívoros, bicicletas de montaña y paseantes los dañen.

Algunos tienen endebles rejillas de plástico azul rodeándolos, pero son tan frágiles que tan sólo es un aviso visual a quien quiera respetarlas y no arrancarlas para su uso particular. Se han puesto en zonas de paso, confiando en que arraigarán y crecerán vigorosas. Realmente es tirar el tiempo, dinero, ilusiones y vidas de plantas.




Pasarela que ha hecho desaparecer la playa
El puente en la playa, un adefesio peligroso

Se ha instalado una pasarela metálica permanente de rejilla para cruzar el río por el medio de la playa que está frente al merendero. Si en Madrid capital son capaces de plantar un cubo de ladrillo moderno para contener y ocultar un claustro románico, en Mingorrubio van sobrados para joder un paisaje instalando un puente de hierro colado y cemento en medio de un corredor ambiental a la altura de vuelo de un martín pescador, les importa tres cojones. Ya no nos podremos bañar a gusto y el martín podrá chocar si no ve el cable de acero de la pasarela.


Peligrosas varillas metálicas
junto a los tajamares
Aparte del impacto negativo social, paisajístico y ecológico, está tan mal realizado por la empresa contratada que han dejado peligrosas puntas de varillas de hierro preparadas para clavarse en cualquiera que quiera vadearlo.


Alambres para proteger pinos

Había muchos paseantes en la orilla opuesta a Mingorrubio, dos mujeres hablaban y una de ellas, a ver unas alambradas metálicas gruesas rodeando unos pinos jóvenes preguntó, a lo que le dijo muy entendida la otra:

-¿Y ésto, para qué lo tendrán puesto?

-¿No será para la procesionaria?


Alambrada de protección
en pino piñonero
No quiero ni imaginar la potencia mandibular de esas desdichadas orugas masticando cortezas de pino piñonero para comer y la idiotez de los técnicos de medio ambiente dejando tan grandes agujeros en la elección de la alambrada.

Desconozco el motivo concreto de tal medida, pero más bien parece una protección contra las sierras y hachas o contra ciervos o jabalíes que a veces se escapan de los cercados. En Japón utilizan ese tipo de alambres para evitar que los rumiantes se coman la corteza.








La canalización del Manzanares


Canalización del Manzanares y desmontes
Mientras el Ayuntamiento de Madrid ha decidido corregir la canalización del Manzanares en Madrid capital, en la zona de Mingorrubio han optado por ajardinar el campo y convertirlo en una zona de merendolas, canalizando la zona de desagüe de la presa y cargándose parte de una zona de la ribera bien conservada y una pequeña represa improvisada de pequeñas rocas que permitía cruzar el río si no iba muy crecido.





Residuos más comunes
Basura en el entorno, un distintivo del río

La basura sigue siendo un problema, sobre todo las botellas de cerveza y refrescos que se arrojan al río. No vienen de río arriba, porque allí se encuentra la presa y el agua pasa por un filtro que no deja pasar casi ni a los peces. Provienen de las personas guarras que utilizan el entorno para su ocio, unos son adolescentes y otros ya bien creciditos.

Nunca he visto policía o vigilantes del ayuntamiento por allí, realmente es posible que el sitio no lo merezca y sea necesario que personas anónimas, como este que suscribe, cada vez que van a ver aves o plantas, saquen sus bolsas de plástico y se dediquen a recoger la mierda que tiran otros.

Al ayuntamiento le sale gratis y los viandantes piensan que todo está muy limpio porque son muy cívicos, aunque en 20 años nunca he visto a nadie sacar una jodida bolsa de plástico para recoger algo de lo que ven tirado ni a un empleado municipal retirar basura que esté fuera de las papeleras.

Tal vez en Corredor Ambiental del Manzanares no es más que un nombre rimbombante para que gestores y votantes se sientan más reconfortados, los muy gilipollas.



Plogging en El Pardo
Haciendo plogging y birdwatching

El plogging es un nuevo deporte inventado en Suecia que consiste en correr por la ciudad y por el campo con una bolsa de plástico y llenarla de la basura que se encuentre. Yo lo practico a mi manera desde que vivo en Madrid en cada salida que realizo para ver aves o hacer montañismo y senderismo, y casi siempre vuelvo con algún desperdicio en la bolsa.

En El Pardo, desgraciadamente, suelo llenar siempre dos bolsas, como esta vez. Hay pocas papeleras y mucha basura en el cauce del río, fundamentalmente botellas de plástico de cocacola de 1,5 litros y de vidrio de cerveza de 1 litro. Los pescadores, los domingueros y los vagabundos del este de Europa son los más sucios de estos lares. 





El ailanto, una especie invasora
Relación de especies observadas

Ánade real (Anas platyrhynchos), Cisne vulgar (Cygnus olor) escapado, Cormorán grande (Phalacrocorax carbo), Paloma torcaz (Columba palumbus), Urraca (Pica pica), Mirlo común (Turdus merula), Avetorillo común (Ixobrychus minutus), Alcaudón común (Lanius senator), Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos), Mosquitero (Phylloscopus sp.), Lavandera blanca (Motacilla alba), Herrerillo común (Parus caeruleus), Carbonero común (Parus major), Gorrión molinero (Passer montanus), Triguero (Miliaria calandra), Agateador común (Certhia brachydactyla), Jilguero (Carduelis spinus), Martín pescador (Alcedo atthis) Rabilargo (Cyanopica cyana), Cuco (Cuculus canorus) por canto.

Descripción de especies

Alcaudón común ♀ (Lanius senator) píleo castaño muy distintivo, con poco negro en mancha facial, plumaje poco llamativo, tamaño algo mayor que gorrión. Estaba posado en una alambrada con un insecto en el pico, el cuál no tenía aspecto ganchudo.


El cisne de El Pardo
Triguero ♂ (Miliaria calandra) cantando en posadero desde lo alto de un pequeño pino piñonero con el pico muy abierto.

Avetorillo común ♀ (Ixobrychus minutus), grande y patosa ave zancuda de patas verdosas largas. Tamaño de cuerpo como de pito real. Plumaje claro, sin contrastes, ocráceo. Se posó en ramas a media altura sobre el agua a última hora de la tarde.


Especies invasoras y escapadas identificadas

En esta salida no vi cotorras argentinas, pero sí el cisne vulgar (Cygnus olor),  un ejemplar seguramente escapado de algún estanque de la provincia. Es sedentario, solitario y territorial. 

Posiblemente exista otro ejemplar en la zona recreativa de kilómetros más abajo del río, que vi una semana después en actitud de adopción de un pato chino, de color tan blanco como él, pero no puedo confirmar que no se tratase del mismo ejemplar, que se ha desplazado. Hace años si pude ver los dos ejemplares juntos entre El Pardo y Mingorrubio.


Enlaces

El plogging, un nuevo deporte nacido en Suecia

Plogga.se













domingo, 29 de abril de 2018

Picogordos en el Corredor ambiental del Manzanares

Corredor ambiental del Manzanares
Hábitat del picogordo
Apuntes sobre la identificación del
Coccothraustes coccothraustes

Manejo gran cantidad de guías de identificación de aves para mis salidas en España. En invierno incluso más, porque pueden precisarse para identificar a las razas invernantes europeas y diferenciarlas de las razas sedentarias españolas de la misma especie.

Me inicié con la Peterson, como muchos, una gran guía con buenos dibujos e información pero con notables defectos. Es más una pequeña enciclopedia para el campo y para pasar el rato en los observatorios de aves que una guía de identificación rápida. Todos los que somos usuarios de ella conocemos lo engorroso de buscar los mapas y el texto en distintas páginas que no son donde te muestran la imagen. Y también los horrorosos dibujos de las lechuzas y búhos, que no parecen hechos por un observador de aves del natural, sino animales imaginados para ilustrar cuentos de miedo.

Picogordo en la guía
Peterson
Poco después me hice con la Jonsson en Alemania, que mejoraba mucho al poner imagen, texto y fotos en las dos páginas abiertas. Sin embargo sus fondos de hábitats confundían y había dibujos realmente malos, como el de la Kleines Sumpfhuhn (polluela bastarda), y la mayoría tenían colores tan apagados que resultaban decepcionantes.

Pasé por otras, incluso fotográficas como la de Singer, hasta que salió la guía de la SEO, que es ahora la que más llevo en mi bolso de cuero especial para guías. Buenos dibujos, información a mano y de ámbito local. Pero … , siempre hay un pero, a veces te topas con dibujos muy desafortunados como la del olvidado picogordo (Coccothraustes coccothraustes).

Picogordo en la guía
Jonsson
Me resisto a creer que Juan Valera no haya visto ninguno como para saber del excelente contraste de su plumaje, con un inconfundible babero negro, su distintiva punta de la cola blanca como si se la hubiera mojado en un bote de pintura,  y lo recio de su poderosa cabeza castaña con el enorme pico de color gris oscuro acerado.

Es un pájaro vistoso que sólo he visto en Campo Grande (VA), Valdestillas (VA) y El Pardo (M) y su diseño espectacular no deja indiferente a nadie, identificándose perfectamente desde muy lejos a simple vista.

En el dibujo de Valera aparece difuso, como de boceto o apunte de campo inconcluso y sin una pizca de la espectacularidad de este ave, un gordito muy especial de los sotos.





Picogordo en la guía de la SEO
La colonia de picogordos de El Pardo

Junto al puente del El Pardo que va al El Cristo de El Pardo, existe una colonia de unos 20 individuos. La vegetación arbórea aún no está en su esplendor y se ven muy bien las aves que durante mayo y el verano casi son invisibles.

Buscaba descubrir al martín pescador (Alcedo atthis) en su posadero, o alguna polla de agua (Gallinula chloropus) escondiéndose. Al martín pude verlo como un misil de crucero a media altura sobre el curso del agua, en dirección a Madrid, a las pollas no las veo en este río desde hace varios años, lo cuál es extraño.

Descubrí un grupo de 5 picogordos que se bañaba en un remanso del río, como en una fiesta. Se lo estaban pasando realmente bien. En otra orilla alejada, otro picogordo, en un comportamiento típico de esta especie un tanto macarra, bajó raudo y expulsó del bebedero a un verdecillo (Serinus serinus) que le había imitado el comportamiento de beber.

Hábitat y posadero de picogordos en El Pardo
Sólo cuando el picogordo se fue, un pinzón vulgar (Fringilla coelebs), el verdecillo y un jilguero (Carduelis carduelis) bajaron a abrevar, en un comportamiento sorprendentemente mimético o de gregarismo interespecífico, sobre todo teniendo en cuenta la agresividad típica del picogordo con otras especies

Ni antes ni después acudió a beber ninguno de ellos, considerando que el comportamiento del picogordo, a la sazón un modelo para otras especies similares, había disparado la acción de otras tres especies, troquelando su comportamiento de acudir a beber al lado de donde él estaba haciéndolo, a menos de medio metro de distancia.

La tarde transcurrió con una magnífica sesión de ópera al aire libre de varios ruiseñores (Luscinia megarynchos) muy inspirados.



Búhos y lechuzas
Guía Peterson


Polluela bastarda
Guía Jonsson




Picogordo en la guía de
Singer
Identificando al picogordo en la espesura

Inconfundible. Babero negro muy conspicuo que se ve desde lejos. Muy contrastado. Identificable incluso visto fugazmente. Pico muy robusto de aspecto acerado y oscuro, extremo de la cola blanco. Rechoncho, algo torpe moviéndose por las ramas, vuelo veloz. Suele ponerse en las horquillas más altas acomodando su volumen nada grácil. A una distancia de 30 m es fácilmente observable en esa zona con unos prismáticos de 8x40 sin que se espante, basta ir sin colores llamativos y esperar en silencio sentado sobre un tronco sin contrastar nuestra silueta con el fondo. Se le considera un pájaro escaso y difícil de observar, por lo que el hallazgo de la colonia y las tres horas largas que pasé observándolos me hacen pensar lo afortunado que he sido a escasos veinte minutos del centro de Madrid. 






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