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domingo, 17 de junio de 2018

Patrycja Proniewska en la Trashcan

9 de junio, Sala Trashcan, Madrid
Winter Severity Index [Post Punk | Cold Wave — Italia] + Belgrado [ Punk | Post punk | Barcelona]

Patrycja Proniewska, del grupo Belgrado en la Trashcan
De nada sirven un buen grupo, una buena promoción y buen público si el local es malo y el sonido peor. De entre las salas de Madrid consideradas como góticas o postpunks, que son pocas, destacan la Trashcan y la Copérnico –con su sesión Mysteria- por su pésimo sonido.

Ni Volkan Caner de pincha en la Copérnico en su día ni Belgrado el 9 de junio en la Trashcan lograron enganchar por las deficientes condiciones de las salas y sus equipos de música, que sonaban a sótano, reverberando hasta confundir voz con música.

Ese día había ido mucha gente a ver The Psychedelic Furs a la sala But, y yo sin enterarme. La propuesta que me hicieron fue para los Winter Severity Index y sus teloneros Belgrado, aunque debería haber sido al revés. Los sosos de cojones de los Winter aburrieron hasta a los incondicionales del estilo. Ni noticias de ellos hasta ese día.

Patrycja Proniewska
Belgrado en Trashcan, Madrid
Pero Belgrado entusiasmó a pesar del sonido. Su cantante, la polaca Patrycja Proniewska, es todo un espectáculo. Vestida de robota de Metrópolis es el alma de este grupo calificado por unanimidad de post punk pero con otras muchas y buenas influencias, incluyendo el tecno, con temas muy bailables y excelente ejecución en directo.

A algunos nos recuerda más que bastante a Aja Huwe de los Xmal Deutschland, animadora estética de su banda, pero menos punk y más neorromántica. Y también a Joy Division, por ejemplo en Disorder.

Su primer disco, Belgrado (2011), es realmente de un gothic punk muy poco indistinguible de la pléyade de grupos de los mejores años 80 y en ocasiones parece que suenan a los hermanos pequeños de Bauhaus y Parálisis Permanente o son locos fans de los muy rítmicos Gang of Four.

Crass, Killing Joke, la Sioxie de sus inicios, Wire y Bauhaus son otras explicaciones a ese estilo tan reconocible en muchos grupos góticos de los 80, la década gloriosa de la música pop con permiso de los 60.

Drömdead, el grupo de Jonathan y Renzo
Influencias tecno y punk multiculturales

Belgrado en una banda barcelonesa compuesta actualmente por la polaca Patrycja Proniewska (voz), el español Fernando Márquez (guitarra) y los venezolanos Jonathan Sirit (batería) y Renzo Narvaez (bajo), habiéndose descolgado Tete Marín.

Jonathan Sirit y Renzo Narváez formaron parte anteriormente de la banda venezolana de hardcore punk Drömdead (2004).


Patrycja tocando la batería en Sect
Patrycja Proniewska fue la cantante de la banda post punk Nadie, de la punk Sect (2011) donde tocaba la batería y actualmente forma parte, con Louie Harding, del grupo tecno Fatamorgana como vocalista.

Son más conocidos fuera de España que aquí. Han actuado en varios países europeos y Estados Unidos en 2012; Suramérica -con muy buena acogida- Turquía y Grecia en 2014 y en 2016 en Japón y Australia.


Belgrado comparte nombre con un grupo de Santander de pop electrónico, con el no tiene nada que ver.


Winter Severity Index en la Trashcan
Winter Severity Index

Los italianos Winter Severity Index ya estuvieron Madrid en 2017. Sus álbumes han recibido muy buenas críticas en los mejores foros europeos del género cold wave, así que mejor consultar crítica ajena. 

Como apunte, el bajista dejó de tocar un instante para rascarse y seguía sonando ...

Eso es pasarse con el play back.





Patrycja Proniewska con su grupo Belgrado
Enlaces







Belgrado en la Trashcan
9 de junio 2018
Wire - Pink Flag (Full Album)



















jueves, 17 de mayo de 2018

Endgame, grime trufado de reguetón: muy grimoso


6 de abril 2018
Concierto en la Casa Encendida

Nunca había visto gente tan rara en un concierto, ni tan uniforme y estereotipada, tanto que parecía una secta de malditos clones de frenopático.

Le había comprado la entrada a un tipo raro y espigado, no acostumbrado a estar sobrio. Pero ese día, para vender, decidió estar en 'plenas' facultades. 

Aún así el tipo sabía lo que se hacía, aunque el hecho de no tener la entrada en mi móvil hizo que me pasara toda la hora sin intentar salir a mear.



Vídeos de Endgame en La Casa Encendida
Ya estoy adentro

La sala era como de cine; ver música experimental y presumiblemente bailable en unas butacas es como intentar tirarte un pedo con un tapón de corcho estando estreñido.

Gente con los dedos introducidos en los oídos, deseando que se acabe el aquelarre de ruidos. Otros contoneando el cuello levemente, otros estáticos y acojonados. Muchos de atrás, indiferentes, como en una proyección de cine mudo. Y yo, frente a dos gigantescos baffles a toda hostia, tuve que improvisarme unos tapones con papel higiénico del duro.

El dj apareció raudo con estética Assassin’s Creed. Embutido en una capucha y sin presentarse, como un nerd de los que cursan la ESO. Y se marchó igual de educado.


Botijo de Montehermoso
Añoro su sonido gutural soplado,
rítmico, sano y ancestral.
Empezó flojo y aburrido, cogió un poco de tono con su mesa de mezclas y le salió un cóctel bastante anodino. Finalmente, aburrió a los berberechos que éramos todos.

En la escala de méritos musicales se sitúa algo por encima del grupo punk de adolescentes jartos de estramonio y un escalón por debajo de un dejota ibicenco flipao de coca.

Endgame se hace llamar este joven autor londinense, cofundador del colectivo Bala Club –junto con Kamixlo y Uli K- y presentador de Precius Metals en NTS Radio. Tiene bastante predicamento, dicen, pero me dejó un mal sabor de boca su rollo grime con topping de reguetón y grasaza de música industrial archisuperada, tal vez con la influencia latina de sus dos colegas anglochilenos que no estaban.

Salí de allí traspuesto, como después de una charla en una Iglesia de la Cienciología, y con algunos grados más de hipoacusia, con todos los cilios de mi cóclea tan despeinados que he tenido que reeducarlos con sesiones intensivas de cantos de ruiseñor in vivo y gregoriano enlatado.

Un preocupante universo interior que nos erupta el inferno de Dante.



La librería política de
La Casa Encendida
La librería de la Casa Encendida

Después de haber visto las barbas del mismísimo demonche en concierto, la visita a la librería consiguió encenderme de veras. Librería politizada ad nauseam: vino para gays, postales para feministas, rollo ecológico, vinos contra la mentira … y hostiadas varias, por lo que no compré nada. Se ve que el Ayuntamiento de Madrid ha decidido adoctrinar desde que aterrizó como un paracaidista ayudado con quintacolumnistas y el populacho cansado de desmanes de los ocupantes tradicionales.

¡BURP!









Enlaces 

Endgame en la Casa Encendida


Pero ¡qué coño es eso del grime!





Endgame en la Casa Encendida
Parece guay, pero es sólo la cala afortunada de un melón con sabor a pepino rancio.














miércoles, 16 de mayo de 2018

Ramos Dual actuó en la sala Maravillas

Dream Solo, de Ramos Dual
12 de mayo, Sala Maravillas

No me suelo prodigar en grandes conciertos por un motivo de economía de recursos monetarios, temporales y energéticos. En mi vida de hoy supondría un socavón como el de una bomba H y afectaría a todas las esferas de mi vida. 

Todo lo más, acudo a salas pequeñas como a la Coquette a ver blues en buena compañía; al Barco los domingos más canallas; al Wurlitzer Ballroom a ver cosas muy concretas de amigos, como lo último de los finlandeses The Mutants; y al Fun House como los olvidables Indy Tumbita & The Voodo Bandits y Leone por lo mismo de antes. Otras salas son episódicas in my life, como la Casa Encendida o las salas más conocidas de jazz en Madrid.

Recuerdo vagamente haber entrado al Nasti a ver cosas, pero no había ido ya como Sala Maravillas a ningún concierto. Me echaba para atrás el ambiente pastillero juvenil, el rollo lúbrico bollero y las goteras en el techo del aire acondicionado. Esta vez fui arrastrado para que una amiga pudiera comprar de segunda mano su entrada al Wave Gotik Treffen de este año, y qué gran acierto.


Ramos Dual se come la escena

Los teloneros de Ramos Dual eran una castaña vociferante, tan jodidamente malos que no me molestaré ni en decir quiénes eran, porque ni lo recuerdo ni me importa, deleting el folder en mi cabeza. Así, que esperé a ver qué pasaba. 

El batería y cantante de Ramos Dual es un animal musical, excepcional en directo en la sala Maravillas, con sólo veinte afortunados espectadores, la mayoría desubicados, apenas un puñado entregados a esta exhibición de percusión, programación, teclados y un extraño y poco habitual instrumento, el theremín tocado por el otro miembro del grupo.

Ya estuvo en el Entremurallas (POR) de 2017, donde Bárbara los descubrió. Son andaluces, él profesor de música y ella arquitecta. Son una pareja excepcionalmente compenetrada, aunque el batería es la estrella.

Compositor y hombre orquesta, o creador y multimúsico, como prefiráis, es el batería de Beggar’s House, la Inesperada Sol Dual, Malparaíso, Prin La lá, Flow y otros. Autor de Drum Solo, álbum de tecno punk Lo-Fi, aunque sonara espectacular en directo esta noche.

Grandes sensaciones de sonido y luces. Brutal, lo mejor que he visto recientemente después de las chicas locas de Dream Wife.





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