jueves, 15 de octubre de 2015

La prudencia de José Herrero, léase

La Prudencia de José Herrero
Dos son compañía, tres son multitud

La región de la mente donde anidan los malos pensamientos es la misma en la que convergen los malvados y los tontos.

Margarita y Trinidad, dos asustadas envidiosas cacarean sobre sus miedos y sus manías sobre una mesa de Fin de Año, entre lucecitas y copas de cava rebosantes. Fuera sucede lo amenazante.

La hipocondría de una de ellas es mayor que la de la otra, que la supera en estupidez, pero sólo a ratos. El amargo dulzor de las pequeñas burbujas se les va subiendo a sus ya alocadas cabezas, para urdir, insidiosa e inadvertidamente, una complicidad contra una tercera mujer, que falta por acudir a la reunión.

Trinidad Cruz
Detrás de la puerta, una desconsolada Nina ansía unirse al dúo, pero con excusas peregrinas basadas en la fantasía de lo amenazante, fingen no conocerla, le niegan la entrada, exponiéndola al peligro, en el ejercicio de un juicio sumarísimo in absentia. Finalmente la dejan entrar.

La discusión se torna entonces violenta entre las tres, tomando a la agredida por agresora, victimizándose Margarita y Trinidad, en un bocamanga paradójico.

Y casi sin quererlo, se produce el desenlace más consecutivo al paroxismo. Pero el silencio revela un mensaje, que Nina lleva prendido de su inocente vestido de tul.

La realidad de esa noche cobra entonces su verdadera dimensión de certeza, cuando durante toda la noche no había sido sino un ejercicio de autosugestión debido al miedo de haber perdido la seguridad, por pavor a lo desconocido.

Nina Ikonen
Se inicia ahora una angustiosa espera, que proporciona a sus protagonistas un motivo real de preocupación, situándolas del lado ominoso, consumando el esperpento de su actuación, que no es más angustiosa que la imaginaria espera, si no fuera porque ahora lo de fuera ya está dentro, y quien está más allá vendrá por los de más acá.

Margarita es Melissa Cardona, Trinidad es Trinidad Cruz y Nina es Nina Ikonen. Melissa  y Trinidad entablan un memorable diálogo de locas coherentes en el que están magníficas.

Tal vez un mayor grado de histrionismo hizo aflorar una actuación más lustrada en la colombiana Melissa, a la que la dicción le desaparece como por ensalmo, coronada por un gorro de fiesta perteneciente al rococó de Río de Janeiro, un gran acierto del director, tan atento a la vanguardia escénica como al clasicismo formal de sus textos.

Nina Ikonen vuelve a repetir papel de víctima, como ya lo hiciera en la excelente Runar y Kyllikki, del mismo director, y está convincente y resuelta.

José Herrero ha adaptado los textos de La Prudencia, la exitosa y breve tragicomedia de 60’ del argentino Claudio Gotbeter, ambientada en la Argentina de la inseguridad ciudadana real, pero acechada por los miedos imaginarios.

La Prudencia es una obra bien enmarcada en su tiempo argentino por su autor, pero que la adaptación de Herrero no da la suficiente sensación de peligro externo, tal vez porque el espectador es otro.

O quizá no ha querido trasladar las circunstancias a este tiempo español, donde las inquietudes van más por la inseguridad laboral y de valores que por los miedos a ser robado y asesinado.

Sin embargo dota a esta singular obra de una agilidad en los textos que la hace divertida y extravagante, y a tenor de algún público, que permaneció en sus butacas largo tiempo después de su conclusión, supo a poco.

Tal vez Don Claudio se anime a continuarla ambientando la segunda parte en una noche de Halloween.

Obra:
La Prudencia, de Claudio Gotbeter

Dirección:
José Herrero

Actrices:
Melissa Cardona como Margarita
Trinidad Cruz como Trinidad
Nina Ikonen como Nina

Lugar:
La Casa del Reloj, Matadero de Madrid
Sábado, 3 de octubre de 2015












lunes, 12 de octubre de 2015

Un bar ucraniano en Madrid

En Madrid ya no sólo existe la Mahou

El bar Racer es uno de esos extraños lugares que ha aportado la inmigración a Chamberí.

Muy cerca de Cuatro Caminos se encuentra una antigua panadería con techos de escayola reconvertida en bar restaurante de motos y cervezas ... ucranianas.

Hace algo más de un año hablaba con su propietario sobre el local y su pasión por las motos, patente en todos los recuerdos que exhibe en sus paredes. Incluso de cuando en el Retiro se hacían carreras.

La entrada no parece gran cosa, pero al fondo se encuentra un cómodo salón de ambiente rojo con grandes sillones para degustar enormes y sabrosas cervezas de Ucrania. Europa es lo que tiene, y en cualquier rincón hay monumentos, historia y grandes cervezas.

Esta vez me dejé recomendar y degusté unos exquisitos blinis de la casa, aunque con la Пиво (pivo) o cerveza ya me atreví yo solo: pedí unas excelentes Львівське (Lvivske) y Арсенал (Arsenal), que sin ser especialidades para gourmets, sí nos dan una idea de los tamaños y sabores que por allí se estilan.

Madrid, paraíso de la caña fría en vaso pequeño y la banderilla de encurtidos, va dando poco a poco pasos hacia la variedad regional e internacional. Y no hace falta que te eches una novia del Este, lleva a la que tengas -por paleta que sea- a tomarse una cerveza con blinis por Chamberí.


Dónde

C/ Bravo Murillo, 70


Enlaces











lunes, 10 de agosto de 2015

Chema Madoz, pescado hervido apenas sin sal

El ojo surrealista, un atisbo de sexo
Chema Madoz es un fotógrafo conceptual, en cuanto que quiere trasladar al espectador un concepto o idea, de forma que la fotografía es una expresión general de la idea, que ya anida en nosotros previamente.

Así se producen el reconocimiento y las sensaciones de ajá, que nos hacen sentirnos inteligentes o perspicaces si acertamos con la adivinanza. Estos juegos con el espectador tienen una parte de conocimiento compartido y de conocimiento privado del fotógrafo, que pretende comunicar, pero que incluso puede ocultar un significado, o apenas sugerirlo a un selecto grupo de entendedores.

No diré que se trata de un dechado de ingenio, pero esta exposición es entretenida. El blanco y el negro y los grandes formatos visten las paredes claras sin estridencia, intentando que los mensajes sutiles fluyan sin disturbio hacia el ojo del mirón.

Hay fotografías curiosas, otras ya muy manidas, o tan simples –como el columpio infantil que imita un cinturón de castidad-, que no sugieren nada más allá de una semejanza pueril de un infante travieso, al que su madre le ha dicho que es muy inteligente.

La composición fotográfica bien trabajada de Madoz lo convierte en un currante de primer orden, pero es cansino y repetitivo en exceso con sus relojes adosados a casi cualquier cosa, con sus partituras y otros motivos ya aburridores. Parece como si quisiera aprovechar todos los objetos de su estudio, donde no hay nada realmente excepcional.

Aún así, se ha conseguido reunir una colección fotográfica que más que a gloria del artista, me resulta pedagógica, tan académica que ejemplifica perfectamente qué es la fotografía conceptual. Sin embargo adolece de pasión, con unas naturalezas aún más muertas si cabe, porque Madoz las constriñe a una sola idea, que el observador debe rebuscar, embalsamada en la idea primigenia, dictatorial y dirigista, que nos maniata incómodamente pero que no produce placer alguno.

No es una exposición prescindible, empero, plena de ideas con las que inspirar a los fotógrafos que deseen seguir por la senda del mensaje, y ejemplo de un ingenio escasamente afilado que remueva los intelectos más críticos e incisivos.

La exposición reúne 124 fotografías en blanco y negro sobre papel ‘baritado’, ordenada por series y tamaños, representando su capacidad creativa entre los años 2008 y 2014.


La sala de exposiciones Alcalá 31

La ocupa la gran nave abovedada del antiguo patio de operaciones del Banco Mercantil e Industrial. Ubicada en el edificio de Antonio Palacios levantado entre 1935 y 1943, en la actualidad depende de la Comunidad de Madrid.

Tras la remodelación profunda realizada por los arquitectos José Luis Íñiguez de Onzoño e Ignacio de las Casas, el edificio se reinauguró en el año 2002 para albergar oficinas de la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura y esta sala de exposiciones.


Dónde

Del 13 de mayo a 2 de agosto de 2015.
c/ Alcalá 31, Madrid.


Enlaces, notas y apéndice inflamado

Dalí, 1958. X. Miserachs
Web de Chema Madoz

Chema Madoz fue Premio Nacional de Fotografía en 2000, un premio que han ganado, entre otros: Alberto García-Alix, Ouka Leele y Alberto Schommer. Bueno es estar, si se es bueno, o en su defecto, original; pero que no ha ganado, por ejemplo, el neorrealista Xavier Miserachs, y que también ganaron Ramón Masats, qué menos, y Colita, vaya.

Xavier Miserachs ha hecho real el dicho "Si no soy más tuerto es porque ya soy ciego". Referido a la "vista" de los jueces del mejor premio para los fotógrafos de España.




G. García Márquez, 1969. Colita 
Colita rechazó el premio en 2014, haciendo ascos a 30.000 € y plagiando el desplante de Jordi Savall, Javier Marías, Josep Soler y Santiago Serra. Aunque a tenor de lo visto, no es lo único que plagia, con bastante poca gracia, por cierto.

La corrección política obliga a echar mano de lo que hay, cayendo en el ridículo y la injusticia por el "qué dirán", que no es sino la dictadura babosa y deseosa de aplausos, para encumbre de mediocres.

Ah, la política, qué poco le da al arte.





Fuente: http://elotroblog.pedroarroyo.es/2010_10_01_archive.html



Antecedentes de los fotógrafos españoles:


Kurt Hielscher a principios del siglo XX

José Ortiz Echagüe, posiblemente el mejor fotógrafo español hasta el momento.


Pescador, Ortiz Echagüe


Roncesvalles, Ortiz Echagüe











sábado, 8 de agosto de 2015

Lluvia de barro sobre Madrid

Lluvia de barro en Madrid, agosto 2015
Llevamos con una super ola de calor desde el 26 de junio en España. Y estamos ya a 8 de agosto. En muchos territorios las temperaturas medias han subido hasta más de dos grados durante el mes de julio, convirtiéndolo en el más caluroso desde que se tienen registros sistemáticos, hace más de 150 años.

En esta isla de calor que es Madrid, durante estas interminables semanas, apenas han caído cuatro gotas, literalmente, pues las nubes de lluvia que cubrieron una parte del cielo durante menos de 48 horas descargaron sólo unos cuantos goterones, ya que la mayor parte de la lluvia se evaporaba mientras caía desde las nubes debido al intenso calor.

Hoy, durante la madrugada del 8 de agosto, me despertó la lluvia en el norte de la ciudad, pero debido a lo inusual del meteoro, pensé en quizá una ilusión auditiva. Esta mañana, el suelo de mi terraza y la tumbona entera amanecieron cubiertas de polvo con las huellas gruesas de agua de lluvia.

Nunca había visto tal cantidad de polvo tras la lluvia, y pensé incluso en salpicaduras desde el suelo, pero no podía ser, porque regué intensamente la terraza el día anterior y había huellas inequívocas. Además, frotando con el dedo no se quitaba, y apenas después de regar a presión.

Un tono amarillento tomó el agua que se escurría hacia el sumidero después de volver a regar la terraza. Realmente lo que había pasado es el fenómeno conocido como “lluvia de barro”, que ocurre cuando el polvo en suspensión que proviene del desierto del Sáhara es arrastrado hasta la tierra por la acción de la lluvia.


Cosas del cambio climático o simplemente de la variabilidad atmosférica

En España existen casi 80 grados centígrados de diferencia entre el valor más alto y el más bajo de los que se tiene constancia científica, a través de los registros de temperatura atmosférica a nivel del suelo.

La temperatura más baja que se ha registrado en nuestro país corresponde a la ola de frío de febrero de 1956. Por aquellos tiempos en muchos lugares la temperatura bajó de los 20 grados bajo cero, pero en el embalse de Gento (Lérida) situado a más de 2000 metros de altitud sobre el nivel del mar, la temperatura bajó de forma oficial a los -32,0º C el día 2 de febrero.

Se cree que en otros puntos más altos del Pirineo la temperatura pudo llegar aquella madrugada hasta los 40 grados bajo cero.

El récord de temperatura mínima más baja correspondiente a una capital de provincia se dio en Albacete, con un registro que llegó hasta los -24º C el 3 de enero de 1971.

Por encima de los 47º C sí que hemos estado.  De forma oficial el 4 de julio de 1994 en Murcia se alcanzaron los 47,2º C. Córdoba y Sevilla comparten la segunda plaza con un registro de 46,6º C, que en ambas ciudades se registró en la ola de calor de 1995.

Otras impresionantes temperaturas fueron:

49,8º C en Sevilla el 11 de julio de 1873

47,5º C en Masca (Santa Cruz de Tenerife) el 17 de julio de 1978.


Enlaces

Temperaturas extremas registradas en España











viernes, 7 de agosto de 2015

El chorizo, un símbolo nacional truculento

Chorizo Palcarsa, joer, qué asco.
¿Por qué a los ladrones los llaman chorizos?

“El chorizo de mi pueblo es lo mejor del mundo” es una frase tan extendida y defendida ad náuseam que me asalta cada vez que preparo macarrones con un chorizo malo.

En mis excursiones norte y centroeuropeas he visto en los supermercados un aceptable chorizo hecho en Alemania que está a medio camino entre el salami y la sobrasada.

Esta vez también, los miopes y poco preparados pequeños empresarios del sector alimentario español se están dejando comer el terreno. Pero ¿por qué? 

De un tiempo a esta parte proliferan los chorizos con menos aditivos, pero con unos pegotes de grasa irreductibles en crudo que se te encajan entre las muelas y atascan las arterias y la paciencia. Los chorizos de los supermercados son hoy hechos por chorizos. Dentro de la tripa se expresan en sus ambiciones y ansias de engañar para sacar réditos.

Aún a sabiendas de la doble etimología de la palabra, jugaremos con la misma, con el descaro de los fabricantes de embutidos con pimentón.

Poseo una buena colección de cuchillos afilados, que me permiten sacar lonchas transparentes de un buen lomo, hasta para poder apagar una vela de un soplido a través de ellas. Pero con el chorizo son incapaces de hacer un 10% de rodajas comestibles, plenas como están de grumos de grasas y otras piltrafas sólidas, como cartílagos y restos vergonzantes.

Macarrones con chorizo indeterminado. Fuente: Internet
Esto me ha ocurrido con chorizos de todas clases, de Toledo, de Segovia, de La Rioja, ..., desde el de Mercadona hasta el Palacios, antes tan aceptable. Pero hasta hoy, por indignación, no me había sentado a escribir sobre ello.

El chorizo Palcarsa, hecho en León, una tierra de afamados chorizos pero sin justificación alguna, llegó a mi casa de la mano del Carrefour de Cuatro Caminos.

Cuando corto chorizo para los macarrones tengo la insana costumbre de comer un poco de chorizo crudo antes de echarlo a la sartén. Recuerdo los bocadillos de chorizo de antaño, tal vez el pan ayudara a la molienda de las grasas, pero era comestible y apetitoso.

Pero la semana pasada mordí un pedazo de hueso o cartílago del susodicho y detestable embutido Palcarsa que casi se lleva por delante uno de mis premolares. Realmente estoy hasta los huevos de los chorizos de todas clases. 

Cuando lo eché al infierno de la sartén vi como su grasa se reblandecía, pero pensaba en qué clase de bomba de mierda me estaría echando a las venas. Me imaginaba las paredes de mis arterias revestidas de pegotes grasientos, que una vez dentro de mi cuerpo, a 37 ºC, recobrarían la densidad original que tenían en el cerdo. Pensaba también en los estafadores que embuten cualquier cosa dentro de una tripa animal, sin pensar en el consumidor final, sino en llenar sus bolsillos y ajustarse a las dictaduras de los intermediarios.

Me venía a la cabeza la segunda acepción de la palabra chorizo: ladrón, y también la impresionada lectura de “La enzima prodigiosa” de Hiromi Shinya, donde abomina de las grasas de vaca, cerdo y pollo por ser animales de mayor temperatura corporal que la nuestra, y que por consiguiente esa grasa se disuelve mal en nuestro cuerpo.

El chorizo, un símbolo gastronómico “tan nuestro” debería ser regulado por el Estado como el jamón ibérico, por salud y para evitar estafas como la presente. 

Además, debería protegerse esa palabra y favorecer la exportación para evitar que otros hagan mejores chorizos y los vendan.

Y en cuanto al fuet, ídem de ídem.

Tomen nota, choricillos de tres al cuarto.






jueves, 6 de agosto de 2015

A.E.R.I.P.A. Réquiem por el Café Comercial

Placa del Café Comercial
Concédele el descanso eterno, Señor, y que brille para él la luz perpetua*


Hace tiempo que había dejado de ir al Café Comercial por cutre. Las chaquetillas blancas de cantina de cuartel me gustaban, pero se habían quedado anticuadas, pidiendo a gritos un nuevo corte de sastre y una buena plancha.

La barra era extremadamente aburrida e impersonal, en la que recuerdo la mezcla rara de churros grasientos y cañas rebosantes, con dos entradas, a dos calles, que no lo hacían nada acogedor.

El Café Comercial en 2015
El salón tenía aspecto de biblioteca, con muchos puestos de lectura a los que tenías que llegar sorteando multitud de sillas. Y estaban aquellas miradas … todas sobre ti, sin intimidad, con la gente tan encima que me sentía un ave de gallinero.

El espacio escaleras arriba era más bien un salón de casa regional, o de un asilo, si me apuras. Antiguamente, dígolo así, había jugado al ajedrez con gran ansiedad, y también había visto algún partido, pero carecía de renovación y se volvió tan caduco y decadente que más que antiguo parecía viejuno.

Café Comercial. Fuente: Internet 
Sus grandes cafés con leche manchaban el borde de la taza y me sumergían en el Madrid de los 50, tan depresógeno y entrañable como voluntariamente evitable, como una España del sueño, qué reparador pero qué angustioso.

Sin embargo le tenía cariño. Me gustaba su puerta giratoria de metal marrón, también sus columnas viejas, y formaba parte de mi historia en Madrid. Siempre que quedaba los fines de semana lo hacía frente a su puerta.

Y allí celebré encuentros furtivos, de intercambios de idiomas, realicé entrevistas, pasé soledades, gané amigos y hasta me salió algún amor de larga duración. Hoy el Café Comercial está cerrado, sus dueñas se han cansado de mantener este anacronismo, tan necesario en Madrid, pero tan incómodo.

Café Comercial 06/08/2015
Mucha gente se ha puesto en pie de guerra contra el cierre, como si el propietario de un local no pudiera cerrarlo cuando le venga en gana. Parece que quieren que el Ayuntamiento lo sostenga, como en una especie de expropiación póstuma de corte soviético.

Los cafés surgen de la iniciativa privada y mueren cuando la iniciativa muere. A algunos les cuesta entenderlo. Especialmente a esos que desde sus púlpitos –o más bien pupitres domésticos- ven pasar la realidad señalando con el dedo con indignación, pero que no separan sus escrotos y labios externos de sus sillas para tener más iniciativa que la de estar quejándose todo el puto día.

Réquiem por el Café Comercial, y que sus columnas y sus sillas se salven bajo la égida de un nuevo café o de un McDonald’s o una pinacoteca efímera donde los artistas callejeros de Madrid expongan y vendan su obra.

El Café Comercial cerró sus puertas el 27 de julio de 2015.


Oraciones por el Comercial
Notas

A. E. R. I. P. A. (Anima eius requiescat in pace in aeternum; su alma descanse en paz para siempre).

*Requiem æternam dona ei, Domine, et lux perpetua luceat ei.


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domingo, 26 de julio de 2015

La bella durmiente, Rostropóvich y las marionetas autómatas

El hacedor de marionetas, Cardiff y Bures, 2014
Las sensaciones que me produce la visión de las marionetas inmóviles es contradictoria: la atracción mágica y plácida de figuras humanas inermes junto con el temor de que se pongan en movimiento.

Todos los que hemos jugado con muñecos en la infancia les hemos dotado de acción, voces y hasta espíritu a nuestros juguetes más queridos, pero siempre nos ha fascinado y aterrado a la vez la posibilidad de que cobren vida propia, ajena a nuestra voluntad, mientras dormimos.

Lo onírico y lo fantástico están así tan presentes en la visión de una marioneta que esa carga emocional asociada la convierten en transmisora de desconfianzas y temores.


Palacio de Cristal
En España la tradición de las marionetas nos ha legado unas figuras de estilo más cercano y costumbrista, menos mágico, tal vez porque las iconografías romántica y religiosa hayan influido más que en otros países, más al norte y más al este, donde el peso de las representaciones de las creencias paganas ha sido mayor.

Pero quizá lo que ha tenido mayor influencia en el gran desarrollo de las figuras de marionetas y sus estilos diferentes en esas zonas ha sido la diferente psicología de sus hacedores, que trasmiten su sentido misterioso y fantasmal a sus creaciones, imbuidos de la melancolía de sus talleres durante los largos y oscuros inviernos.

En la exposición que nos ofreció este invierno el Museo Reina Sofía en el Palacio de Cristal es más la tradición franco-italiana de las marionetas, menos aterradora, pero igualmente misteriosa, para la que se han compuesto vestidos vistosos y grabado canciones melancólicas, no exenta esta muestra del más controvertido y enfermizo pigmalionismo.

La inquietante durmiente hiperrealista que descansa, a medias entre una siesta veraniega y el sueño eterno, es la Dornröschen del cuento de los hermanos Grimm, La Bella Durmiente, cuya inspiración quizá la toman los autores a través del poema Briar Rose de Anne Sexton.

Dentro de lo que son las habitualmente decepcionantes exposiciones del Palacio de Cristal, que debería dedicarse a ser un invernadero maravilloso, esta exposición aporta un potente deleite estético, con una visión distinta del teatro de marionetas, pues las ha transformado en autómatas sin intervención directa de los animadores habituales, como su tuvieran vida propia, trascendiendo en un teatro automático para mirones y voyeurs metido en la roulotte de un comediante.





6 Songs Op.6 : VI "None but the lonely heart" - voz: Galina Vichnievskaia
piano: Mstislav Rostropóvich.


Copia del folleto editado por el Centro de Arte Reina Sofía

Janet Cardiff y George Bures Miller
El hacedor de marionetas, 2014
Del 19 de noviembre de 2014 al 16 de marzo de 2015

La obra de Janet Cardiff (Brussels, Ontario, Canadá, 1957) y George Bures Miller (Vegreville, Alberta, Canadá, 1960) combina y reúne diferentes elementos, como el sonido, la narrativa y la escenografía, para formar un conjunto visual y sonoro que logra trasladar al espectador a una especie de realidad imaginaria.

Sus autores juegan con los sentidos creando una nueva atmósfera, donde la objetividad y ficción se funden, e invitan al público a participar de ella, como en un ejercicio de voyeurismo.

Mstislav Rostropóvich y Galina Vishnévskaya
La experimentación con la voz y el sonido siempre ha formado parte de su trabajo, tanto en el de Janet Cardiff en solitario durante los años 80 como en el realizado con George Bures Miller desde principios de los 90. Los “audio walks” son, tal vez, el formato que más hayan reiterado y por los que sean más conocidos.

Alter Bahnhof Video Walk (2012), presentada en Documenta (13), o Walk Münster (1997) son ejemplos de estas narraciones sonoras mediante las cuales los propios artistas involucran al espectador en la experiencia que están relatando. Ya sea en estas piezas, como en sus instalaciones más complejas, la tecnología es una parte fundamental, pero utilizada como medio para obtener objetivos y experiencias personales.

En ese sentido se distancia de forma deliberada de cualquier tipo de virtuosismo técnico para que el verdadero foco de atención sea la experiencia en sí. Los artistas presentan en el Palacio de Cristal su obra El Hacedor de Marionetas, una instalación en línea con otras anteriores, como The Dark Pool (1995) y Opera for a Small Room (2005), en la que nos invitan a acercarnos, observar y curiosear –incluso a participar activamente, como en el caso de The Dark Pool- una escena ajena a nosotros.

De alguna manera nos incitan a ser voyeurs de un espacio, de un tiempo y una vida que corresponde a otra persona. Una caravana solitaria está situada en el centro del Palacio. Sobre ella, unos grandes altavoces emiten sonidos y un murmullo femenino que despierta la curiosidad del espectador y le empuja casi de forma inconsciente a acercarse.

Mstislav Rostropóvich y Galina Vishnévskaya
No se puede entrar, pero las ventanas y una puerta entreabierta nos dejan ver lo que sucede dentro. Descubrimos a una mujer que parece absorta en un sueño eterno: “Considerad a una chica que se está desvaneciendo, con los brazos lánguidos como zanahorias viejas, sumida en un trance hipnótico, en un mundo de espíritus hablando con el don de lenguas ...”. Y al igual que en el poema Briar Rose (De la Fairy Tale Series "Sleeping Beauty”) de la escritora estadounidense Anne Sexton, ésta es una bella durmiente alejada del popular relato infantil. Aquí la figura dormida se convierte en una metáfora que nos lleva a intuir otras historias escondidas.

Dornröschen, Aquarell von Henry Meynell Rheam (1899)
Alrededor de la mujer descubrimos algunas marionetas y muñecos en proceso de ser creados. Una de ellas es un anciano que dibuja en una mesa, parece que está pensando en cómo dotarles de vida, cual Victor Frankenstein en la novela de Mary Shelley. La escena nos habla del paso del tiempo, de ese empeño en la creación incesante, como el de cualquier artista con su obra.


Enlaces


The Marionette Maker
The Marionette Maker

Alter Bahnhof Video Walk, 2012.
Janet Cardiff and George Bures Miller.

Here is an attempt to document our 2nd piece made for dOCUMENTA (13). Viewers are given an ipod and headphones and asked to follow the prerecorded video through the old train station in Kassel. The overlapping