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domingo, 21 de agosto de 2022

Repaso a los jardines de Madrid

El feo y destartalado parque de La Ventilla
Los jardines de Madrid, no están todos pero sí los que se me ocurren

Madrid es pródigo en arbolado callejero y en superficie arbolada, y hay muchos jardines convencionales sin interés, de esos para cumplir las demandas de los vecinos, de esos con fuentes de cemento vacías y sucias, de setos sin recortar, poblados de plátanos de sombra fungosos y papeluchos volados por el viento.

1.- Luego hay otros jardines y parques venerados por los turistas, como El Retiro, con escaso valor florístico y mucha extensión, aunque con edificios interesantes en su interior. La Guerra de la Independencia le hizo mucho daño y no han sabido recuperarlo sus herederos.

Dentro de él hay incluso una estufa fría que nunca se llegó a utilizar y que ahora llaman Palacio de Cristal de manera rimbombante y obscena, un lugar señero para indicar a las claras el poco interés botánico de una ciudad como Madrid, que dedica su mejor contenedor vegetal a unas exposiciones de tan escaso interés que la mayor parte de la gente visita para ver precisamente la estructura del invernadero.

2.- El cercano y diminuto Jardín Botánico es un abigarrado montón de especies y ha perdido cualquier interés paisajístico, aunque es bastante útil para aprender a reconocer las plantas.

3.- Quinta de Los Molinos, interesante jardín mediterráneo agrícola recientemente descubierto por el gran público por sus más de mil almendros, dicen ...

4.- O Quinta de Torre Arias, que son restos de una heredad señorial con sus jardines, invernaderos y huertas, con algún ejemplar interesante, como su encina esquinera, pero nada maravilloso a nivel vegetal. Sus agrupaciones de rusco son las más abundantes de los parques que conozco en la capital.

5.- Otra quinta, la Fuente del Berro, es más original e interesante, encajada entre una autopista y una zona de casas bajas de aspecto mediterráneo.

6.- El enorme parque Juan Carlos I no es más que una horrible manifestación de lo que la planificación municipal y la ideología masónica actuales pueden hacer: una mierda.

7.- El Capricho es también un parque de simbología masónica, pero con el gusto de la cultura paisajística y del romanticismo, y sin duda el parque más bello de Madrid.

En Torre Arias hay árboles interesantes,
como este negrillo (Ulmus minor).
8.- Otro de mis preferidos es el Parque del Oeste, de estilo inglés, muy bien diseñado y cuidado, bello, sobrio, divertido por sus colinas y estatuaria, y con grandes ejemplares para lo reciente que es, pues data de la posguerra, es decir, de hace unos 80 años.

9.- Los Jardines del Príncipe de Anglona son el ejemplo contrario: muy antiguo, muy pequeño, descuidado, ... Se ve que el ayuntamiento sabe la joya que tiene pero le importa tres cojones. Urge una intervención para salvar su suelo de ladrillo, sus especies y su deplorable aspecto, incluyendo la vigilancia contra las merendolas que organizan algunos papás pijos progres de la zona dejando que sus niños salvajes se suban a los granados de allí.

10.- El Campo del Moro es todo lo contrario: enorme y bien cuidado, con ejemplares notables, como robles y pinos. Tiene en un pequeño estanque dos cisnes negros, hay pinos laricios notables y un gran roble centenario que merece por sí solo la visita. En la actualidad tiene un bar cuya instalación es un acierto para atraer visitantes, pues está muy a trasmano de todo.

Y luego hay otros, más o menos interesantes, más o menos extensos, más o menos urbanos, circunscritos a la ciudad de Madrid, como:

11.- Los Jardines de Sabatini, actualmente ofendidos por el hachazo a su cerca por el inefable y abstruso proyecto de la Pza. de España, una basura muy digna de la gestión nefasta de la alcaldesa comunista Carmena y del continuismo del conservador Almeida, que no ha querido corregir la bazofia más cara que se ha construido en Madrid desde el scalextric de Atocha.

12.- Madrid Río, gigantesca cubrición de una arteria viaria urbana.

El Manzanares con sus odiosos ailantos
a su paso por Madrid
13.- Recuperación del río Manzanares, a ratos un acierto a ratos un despropósito.

14.- El Olivar de Castillejo, con su hectárea y cien olivos, mucho ruido y pocas nueces: una especie de huerta descuidada con arbolado de poca altura que se vende como un paraíso en la tierra, con una pequeña casa de ladrillo que necesita una restauración a fondo y en medio de grandes edificios que lo encajonan.

15.- Jardines de Pablo Sorozábal, con su Jardín del Ajedrez.

16.- Jardines de la Casa de América, junto a Cibeles, con salas de exposiciones y un bar restaurante, pequeño y sombreado, una isla en medio de Castellana, pero poco más.

17.- El jardín del patio del Museo de América en Moncloa.

18.- El jardín del patio del Museo Reina Sofía, grande, soso, intrascendente.

19.- El jardín del patio del Museo Romántico, muy pequeño y agradable, sin apenas interés botánico pero interesante para un descanso y promover la quietud y el deleite.

20.- Parque Santander, en antiguas instalaciones del Canal de Isabel II, muy urbanizado e intransitable, rodeado de instalaciones deportivas y modificaciones de tinte político que actualmente lo tienen prácticamente inservible y desconectado por zonas. Otro despropósito político mayúsculo en esta ciudad de políticos mediocres y desnortados. El fin de las obras (2025) nos ha dejado una pista adicional para pasear, además de la de correr, bonitos jardines y una masificación extraordinaria, con aprovechados entrenadores personales que realizar sus clases en un espacio que es de uso público y no para el lucro.

Parque Rodríguez Sahagún, zona aterradora
21.- Parque de Rodríguez Sahagún, interesante por ser una de las pocas zonas ajardinadas del distrito de Tetuán, pero con inmigrantes del Este de Europa pernoctando, suciedad y mobiliario urbano descuidado. Incluye un aparcamiento no habilitado donde la gente cambia el aceite o arregla sus vehículos. La Junta de Distrito pasa del tema.

22.- Parque de Rodríguez de la Fuente, un despropósito de pinos, de abulia y de falta de mantenimiento al que deberían llamar con el nombre de cada alcalde actual para no desmerecer al gran naturalista español.

23.- Dehesa dela Villa, pinos piñoneros y caminos. Algunas jaras pringosas, chumberas y poca variedad de especies. Junto a uno de sus caminos se declaró recientemente un incendio y aún no se limpiado de mierda de pernoctas el espacio quemado.


24.- Parque de Berlín, con sus pedazos de lienzos del Muro de Berlín. Pequeño y muy interesante parque por los árboles cultivados que alberga, con buena calidad de conservación.

25.- Jardines de Ciudad Lineal. Desde que se construyera, se han limitado a regar la hierba. Grandes pinos y cedros podados de mala manera después de los destrozos de la borrasca de nieve Filomena, que causó estragos por la falta de mantenimiento previo de los árboles de toda la ciudad.

26.- Jardines del Palacio de Liria, un patio por descubrir, imagen de parterres aristocráticos donde obtener una imagen con un Porsche delante.


Parque Rodríguez Sahagún, de película gore
27.- Jardines de Plaza de Oriente. Podría ser un referente en Madrid, pero el aparcamiento que hay debajo impide el crecimiento de otra cosa que no sean magnolios y arbustos. Parterres escasos de interés y pobrísimos estando delante del Palacio Real.

28.- Jardines Mohamed I, un yacimiento arqueológico y zonas con algunas plantas que son una encerrona porque sólo tienen una entrada y no puedes subir hasta la calle Mayor desde la zona de la terraza Atenas.

Talud de la muralla frente a la catedral de la Almudena, se lo podrían haber currado un poco más.

30.- Jardines de San Francisco, antigua dalieda, un balcón de Madrid a la nada, porque está descuidada, como todo lo vegetal en esta ciudad disfrazada de verde.

31.- Rosaleda del parque del Oeste (Jardín de Ramos Ortiz). La más valiosa y desconocida rosaleda de Madrid, útil para conocer las variedades de rosas en un entorno tranquilo cerca del teleférico.

32.- Rosaleda de El Retiro, pequeña e interesante, un complemento del parque y, seguramente, su espacio vegetal más cuidado e interesante.

33.- Hay otros muchos, escondidos en patios, abandonados o desfigurados por manos torpes, olvidados o sitiados en áreas periurbanas. Se me ocurre el aberrante parque de la Ventilla, ejemplo de cómo plantar pinos laricios a diestro y siniestro, y te deja con ganas de no volver ni para ponerlo a parir.

34.- Pero voy a relatar mi descubrimiento de uno diminuto, bellísimo, un rincón andaluz en medio de la urbe ruidosa: el jardín del Museo Sorolla.

A pesar de haber trabajado en la acera de enfrente durante un año, pasado decenas de veces por su puerta, conocer su existencia y hecho decenas de intentos de visitar a un pintor que de veras me gusta, no imaginaba su belleza e interés.

Ayer (no recuerdo el día, sólo que era plandemia), acuciado por la necesidad de recuperar un Madrid que se nos muere por la maldad, estulticia y negligencia de sus dirigentes nacionales, regionales y locales, me sugirieron tomar un café en sus jardines.

Imaginaba que esas mesitas que veía desde fuera eran de un pequeño café en un exiguo jardín de tres grandes árboles y alguna enredadera, tal vez una fuente redonda de piedra artificial y algún seto, todo lo más de boj, desencantado como estoy de las escasas habilidades de los jardineros de esta villa y corte republicanas.

Pero no, no existe tal café, ni nada sirven que no sea exquisitez, dulzura, buen gusto, estilo, en ese truculento estilo postromántico que imita los jardines romanos y andaluces, con una fuente lineal de azulejos y otra circular de mármol, pequeñas esculturas clásicas y hasta un arrayán plantado por el mismo Sorolla en 1917.

Un remanso de paz con el ruido de los coches, pero el mejor descubrimiento que he hecho en Madrid desde que visité las terrazas en altura.

El jardín del Museo Sorolla se restauró entre 1987 y 1990 y carece de unidad estilística, aunque es de una gran armonía.

Invito a la corporación municipal madrileña actual y a sus concejales presidentes de distritos a que visiten dicho jardín y tomen nota, pero atados, no sea que les dé por tocar algo.











viernes, 8 de julio de 2016

La cotorra argentina, el invasor ruidoso

Cotorra argentina
Fuente: Internet
La cotorra argentina (Myiopsitta monachus) es un loro invasor que provoca perjuicios a las aves y a los agricultores españoles. Y es así, no sólo porque sea un ave importada, que ha ocupado los nichos ecológicos que corresponden a otras aves o porque cause daños a cosechas que antes no tenían consumidores, sino porque en sus lugares americanos de origen se comporta del mismo modo.

Al tratar de abordar la posición que voy a defender aquí, que es la de la captura y retirada de todos los individuos de los campos y parques españoles, sé que, ante algunas personas no especialistas, abordo también una posición política por mimetismo.

España es un país con un gran porcentaje de personas inmigrantes que están cambiando las costumbres de nuestro país, que están compitiendo por los puestos de trabajo y por la supervivencia misma con los españoles, muchos de los cuales acaban asimismo emigrando a otras latitudes. Pero esta es una cuestión humana, en la no entraré más a fondo para no viciar completamente el juicio que voy a realizar sobre la conveniencia o no de quedarse con las cotorras argentinas en España.



La cotorra argentina en España
Distribución de la cotorra argentina en España

El número de cotorras argentinas en España se estima en torno a los 20.000 ejemplares según el censo elaborado por SEO/BirdLife.

En total se han censado más de 450 municipios. Las provincias con mayor número de ejemplares son Madrid, Barcelona y Málaga.

Por comunidades autónomas destacan Cataluña y la Comunidad de Madrid, con cerca de 6.500 ejemplares cada una, seguidas de Andalucía, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia.

Cerca de 600 voluntarios han participado en este censo de SEO/BirdLife y han contribuido de forma altruista a conocer mejor la situación de la especie en toda España.

Fuente: http://www.seo.org/2015/11/11/lanzamos-los-datos-del-primer-censo-nacional-de-cotorra-argentina/

Un mapa más esclarecedor de la presencia de cotorras argentinas en España es el que se muestra a la derecha, donde se aprecia que es fácil la conexión de áreas de distribución actualmente aisladas, con lo que el problema abarcaría unas dimensiones casi inabordables.



Distribución de la cotorra argentina en sus lugares de origen

Originalmente habita en bosques, estepas arbustivas, sabanas, áreas de cultivo, parques y ciudades del centro-sur de América del Sur: Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Brasil. Es apreciada como mascota, por lo que fue comercializada en todo el mundo, logrando escapar, reproducirse, y hacer nuevas poblaciones, por lo que se ha transformado en un taxón introducido y seriamente problemático en numerosos países de todo el mundo.




Mapa de las subespecies de Myiopsitta monachus


██ Myiopsitta monachus luchsi. 
██ Myiopsitta monachus calita. 
██ M. m. calita o M. m. cotorra. 
██ Myiopsitta monachus cotorra. 
██ Myiopsitta monachus monachus Myiopsitta monachus cotorra.
██ Myiopsitta monachus monachus.




Distribución de la cotorra argentina en el Mundo

La cotorra argentina está presente de manera asilvestrada en Norteamérica, Europa y Asia. Proviene, mayoritariamente, de sueltas de particulares, inconscientes o intencionadas, una vez que se cansaron de tenerlas como mascotas, sin importarles el daño ecológico en las poblaciones silvestres.



La evolución y el exabrupto exógeno

La evolución y ajuste de las especies es una cuestión de tiempos, de eras, de clima y de geografía. En España hubo rinocerontes lanudos, mamuts y bisontes, y ya no los hay, o no los debería haber, porque esa es otra cuestión*.

Llevamos cientos de siglos con especies con una tipología determinada, y un ave de pico ganchudo, gregaria, agresiva con otras especies, que se desplaza como una banda de piratas ruidosos abalanzándose sobre una plantación es un impacto demasiado fuerte como para consentirlo.


Nidos de cotorras argentinas en la Casa de Campo
Fuente: El País
La competencia interespecífica en los parques de Madrid

Iremos de lo general a los particular, y este caso se trata de observaciones realizadas en varios parques de Madrid.

Los graznidos de estas gárrulas aves no dejan oír a las hembras de otras especies los cantos nupciales de los machos, afectando a la reproducción de una manera especialmente negativa. Los más afectados son los paseriformes insectívoros. Así, en los parques y jardines ocupados por las cotorras argentinas se verían desalojadas las aves canoras.

Las urracas son las aves omnívoras más grandes de los parques y jardines madrileños, y son solitarias, viéndose afectadas por desplazamiento debido a la presión que ejercen de manera directa sobre ellas, desplazándolas físicamente; e indirecta, compitiendo por los recursos.

Bandada de cotorras argentinas en
Dehesa de la Villa, Fuente: El País
También las palomas torcaces, tranquilas y solitarias, se ven afectadas en sus posaderos y en sus campeos en pequeños grupos en busca de alimento por las agresivas cotorras argentinas. Y lo mismo ocurre con los grupos mixtos de gorriones molineros y verdecillos, que buscan su sustento en el suelo, como las cotorras.

Reconozco que no me es agradable el graznido estridente a todas horas de las cotorras, formando parte de la nueva contaminación acústica de Madrid, pero menos me lo es el impacto ambiental sobre las otras especies que ejercen.


Almendros en flor
Quinta de los Molinos, febrero 2016
La cotorra argentina en Quinta de los Molinos

Quinta de los Molinos es un parque madrileño con recursos agrícolas y ornamentales que nos servirá para sacar conclusiones. Está compuesto de almendros, olivos, pinos carrascos, eucaliptos, lilos, encinas y arces de montpellier, un parque fundamentalmente de estilo mediterráneo agrícola.

He observado cotorras argentinas en la Casa de Campo, en la Dehesa de la Villa y en otros muchos parques de Madrid, porque están por todas partes, pero es difícil valorar su impacto en el medio ateniéndonos sólo al ruido que provocan, a sus voluminosos nidos, a los daños por excrementos o a sus campeos buscando alimento.

Por circunstancias particulares, Quinta de los Molinos es un parque al que acudo con frecuencia para observar aves. No podemos decir que sea el Monte de El Pardo, pero para cultivar la afición también vale. Hay petirrojos, carboneros común y garrapinos, herrerillo común, mitos, mirlos, gorriones molineros y comunes, verdecillos, palomas torcaces, palomas domésticas, tórtolas turcas, estorninos negros, urracas, y dos especies de carpinteros sedentarios: el pico picapinos y el pito real. Y hasta una garza real ha sobrevolado su pequeño estanque.

Cotorra argentina comiendo flores de almendro
Quinta de los Molinos en Febrero de 2016
El caso es que durante la floración en febrero de 2016 de los más de 1000 almendros que allí hay, las cotorras argentinas, en una bandada de tal vez 20 individuos, se dedicaron a comerse las flores de los almendros, evitando desde luego su fructificación.

Febrero de 2016, ver artículo en Zenobita

Sólo han pasado unas semanas y las cotorras argentinas han vuelto, en un número aún mayor. Sus vuelos veloces, su escandalera continua han turbado la paz de un parque idílico para pasear, para escuchar los reclamos sutiles de los petirrojos en sus posaderos y los agudos y alegres chillidos de verdecillos y gorriones molineros. 

Olivos en Quinta de los Molinos, junio de 2016
En uno de los caminos, me encontré con dos compañeras de trabajo que me dijeron que unos loros verdes les habían arrojado intencionadamente almendras sobre sus cabezas cuando pasaron cerca. Nunca antes había visto u oído tal comportamiento de esas pequeñas cotorras. Aunque si hay referencias sobre su comportamiento agresivo en cautividad.

Cuando me acerqué a ese camino entre almendros, vi que estaban despojados de almendras, que en esta época (julio) todavía tienen el epicarpio y el mesocarpio verdes. Decenas y decenas por cada árbol yacían a sus pies, muchas rebañadas hasta el endocarpio y otras con el mismo roto y vacío, habiendo conseguido acceder a la semilla.

Daños en almendros de la cotorra argentina
La producción de almendras de ese parque de 25 hectáreas debe de ser considerable, se dice que hay hasta 6.000 almendros (me parece una cifra exagerada) y están ciertamente bien cuidados. Desconozco si se hace algún tipo de aprovechamiento de sus frutos, pero algunas personas recogen almendras cada año. Creo que éste no van a tener mucho que recoger.

Tan sólo capturando a esas bandadas de cotorras ya podrían aprovecharse las almendras, por ejemplo, para crear actividades sociales que se financiasen parcialmente con su venta, y la almendra es, como saben, un producto caro con muy buena salida comercial.

Y eso por poner el gancho económico a los gestores, que es lo que les hace brillar el diente, porque realmente los parques y campos de Madrid ganarían mucho deshaciéndose de las cotorras: una plaga menos, mayor tranquilidad, menor competencia para otras especies y preservación de ecosistemas más alejados de la influencia directa del hombre, que soltó ejemplares por no querer ocuparse de ellos o en ceremonias budistas de liberación de animales, una actividad prohibida por la Ley, de una peligrosidad mayor por su intencionalidad, y de la que deberían tomar nota las autoridades autonómicas.


Efectos de la cotorra argentina sobre las almendras inmaduras

Con las almendras aún en el árbol, la cotorra argentina intenta acceder al fruto sin esperar a la maduración.

Por las siguientes fotografías podemos colegir que la cotorra argentina no dispone aún de una técnica concreta de especie para acceder al fruto, pues las semillas son fracturadas de diversos modos, según un comportamiento típico de un generalista oportunista.















Pinar en Quinta de los Molinos
La captura de ejemplares

La propuesta es la captura de ejemplares y su adopción por particulares, previa esterilización. Aunque dudo mucho que aguantasen sus graznidos durante mucho tiempo y volverían a soltarlos.

También el retorno a sus lugares de origen si se llega a acuerdos con las autoridades locales y si sus estirpes genéticas lo aconsejan.

Pueden estudiarse su uso gastronómico y la reunión en grandes pajareras. Por último está la solución menos deseable, que podría ser la captura mediante aves de cetrería o la eutanasia.

Es triste que necesitemos tomar medidas de este tipo porque las autoridades hayan permitido la tenencia de aves exóticas y los particulares las liberen con la mejor de las intenciones y la más inconsciente de las decisiones. Tenemos que actuar ya para que no se extienda la plaga a toda la Península.


Red de libro
Fuente: Internet
Las técnicas de captura

La cotorra argentina es un animal gregario que campea en grupo. Y es ahí donde podemos realizar su captura mediante una red trampa con cebo, como la red de libro. Debido a que es un animal muy inteligente, pueden estudiarse otras alternativas cuando esté familiarizado con el procedimiento. Otro método es el de la red barrera o las redes instaladas en los árboles en los que come o anida.


La normativa legal

La cotorra argentina es una especie que ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, y está prohibida en España su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio.

En Madrid capital, según un estudio de 2013 realizado en la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, la población de estas aves ronda los 1.768 ejemplares.

La Comunidad de Madrid, por medio de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, establece en el artículo 22, de la Orden 1613/2013, de 25 de junio, el permiso regulado para la captura y muerte de cualquier ejemplar de cotorra de Kramer (Psittacula krameri) y de cotorra argentina (Myiopsitta monachus) durante la práctica de cualquier actividad cinegética autorizada, durante los períodos hábiles de caza. Además, faculta a todos los municipios de la Comunidad de Madrid para establecer mecanismos de control de las especies de fauna declaradas como exóticas invasoras.


¿Dónde hay cotorras argentinas en Madrid?


Esta especie ya es muy común en lugares como La Dehesa de la Villa y la Casa de Campo, habiéndola visto también sobre el Parque Santander, Quinta de Los Molinos y muchos otros puntos de Madrid con arbolado. Aprecio una expansión en los últimos dos años hacia zonas urbanas más céntricas. También se encuentra en las riberas del río Manzanares, a su paso por la localidad de El Pardo, un valioso enclave donde anida el águila imperial.

Según citas, están presentes en Madrid Río, parque de la Arganzuela y Parque de El Retiro.

Cotorras argentinas en El Pardo

La cotorrra argentina devora flores de almendro en Quinta de los Molinos


Notas:

En Madrid también se encuentran, en número mucho más reducido, ejemplares de cotorras de Kramer (Psittacula krameri), originariamente de África y Asia. He visto 3 ejemplares en 2021 en la zona de edificios de la calle Francos Rodríguez (Madrid) comiendo los frutos del agriaz (Melia azedarach) un pequeño árbol exótico ornamental numeroso en la zona. También una bandada de unos 6 individuos moviéndose en una zona ajardinada de abetos y álamos del centro deportivo La Dehesa, cerca de la zona de Cuatro Vientos.

Enlaces

Los daños por excrementos de las aves urbanas

Ataques a la biodiversidad en España

Datos del primer censo nacional de cotorra argentina en España

La cotorra argentina en Málaga 

Los almendros de Quinta de los Molinos

La cotorra argentina en Barcelona

La cotorra argentina come caquis en las huertas de Baza

El peligroso vuelo de la cotorra argentina en La Arganzuela

Aspectos a considerar para disminuir los conflictos originados por los daños de la cotorra (Myiopsitta monachus) en cultivos agrícolas

Captura de aves con red

Expansión de la cotorra argentina en España e influencia en el declive del gorrión común

El declive de los gorriones en Valladolid debido a las antenas de telefonía móvil

  

*Bisontes reintroducidos parcialmente en España

Bisontes en Extremadura
Bisontes en Burgos 
Bisontes en Palencia
Bisontes en Cantabria







martes, 1 de marzo de 2016

Quinta de los Molinos: almendros 2016

Quinta de los Molinos, 28 de febrero 2016
Quinta de los Molinos, éste es el pretencioso nombre de una extensión de terreno llena de almendros, olivos, eucaliptos y pinos, que plantó un magnate. Hoy se ha convertido en el mejor sitio de Madrid para ver la floración de los almendros.

Con un día ventoso y algo frío, alrededor de 10ºC, cubierto de nubes y con muy pocos claros, acometí la rutinaria labor de retratar los almendros del parque, como cada año.

Allí descubrí cómo las sempiternas cotorras argentinas (Myiopsitta monachus) despojaban los almendros cuajados de flores rosas. Comían su cáliz, dejando las corolas, que caían desvanecidas, arrancadas por esos pequeños picos torvos.
 
Myiopsitta monachus

Campeaban en bandos nerviosos los gorriones molineros (Passer montanus) y los verdecillos (Serinus serinus), mezclados en la ignorancia mutua, como iguales, y levantando el vuelo al unísono, picoteando las semillas de los hierbajos más insignificantes.

Uno de los gorriones molineros tenía una librea con síntomas de albinismo. 

Un solitario herrerillo común (Cyanistes caeruleus)* cantaba sobre una rama.


Almendros en Quinta de los Molinos
Aunque lo más interesante me queda por contar, porque nada más iniciar la observación, a eso de las 15 horas, sobre lo alto la rama de un árbol desnudo de 15 m. vi un ave casi con el tamaño de cuerpo de un zorzal, de cola corta, de un gris rosáceo, con un pequeño babero negro y una extraña cresta lacia.

Salió volando de manera potente. Casi enseguida lo identifiqué instintivamente con un ampelis. Tan seguro como estaba, lo busqué en la guía de la SEO y ni siquiera aparecía como accidental. ¿Tan raro era?

Lo había visto multitud de veces en la Peterson y en la Jonsson, aunque con plumajes mucho más vistosos. Ahora creo que no pudo ser ninguna otra especie.


Almendros en flor
El ampelis (Bombycilla garrulus)


Distribución:

El ampelis europeo tiene una distribución circumpolar y se reproduce en las regiones septentrionales de Eurasia y América del Norte.

En Europa vive y cría en las latitudes más norteñas de Suecia y Finlandia, pero migra en invierno hasta el Este de Europa y Gran Bretaña.

En Finlandia cría en bosques de coníferas del norte, y a veces también en el sur, estimándose la población reproductora finlandesa en 30.000 a 60.000 parejas. 


Migración del ampelis:

Normalmente las aves eurasiáticas pasan el invierno en el este de Gran Bretaña, en regiones septentrionales del oeste y centro de Europa, Ucrania, Kazajistán, el norte de China y Japón.

La irrupción de ampelis más grande en Europa central de la que se tiene noticia fue en el invierno de 2004-2005. Más de medio millón de ampelis se observaron en Alemania. Esta invasión ocurrió en una temporada de reproducción inusualmente cálida y seca.


Quinta de los Molinos, 2016
En migración se desplaza generalmente en bandadas durante el día. A menudo se puede ver en el sur de Finlandia a finales de septiembre y principios de octubre.

Cuando las bayas escasean, las bandadas avanzan rápidamente hacia el sur, llegando hasta los países del Mediterráneo y la región del Cáucaso.

En los años en los que hay muchas bayas las bandadas permanecen en Finlandia hasta diciembre o incluso febrero. La migración de retorno es mucho menos notable, entre marzo y mayo.


Enlace

Los almendros de Quinta de los Molinos en 2014





Citas de ampelis en España


A principio de la década de los 80 se observó un ejemplar en la ladera SO del Monte Serantes (Vizcaya).

06/03/2011 Asturias, zona ajardinada.

Febrero de 2013, avistamiento de 4 ampelis en Ramales de la Victoria (Cantabria)

Enero de 2013 Avistamiento de un ampelis en el Señorío de Bertiz (Vizcaya) 

Ampelis europeo en Santander, Parque de las Llamas



El ampelis europeo en Finlandia

Distribución del ampelis en Finlandia

El ampelis europeo en Finlandia    




Influencia del tiempo atmosférico en la emigración de paseriformes


THE INFLUENCE OF WEATHER ON PASSERIN EMIGRATION. A REVIEW

David Lack


The present review was undertaken as background for my studies (1959a, 1960, and in progress) of migration by radar. 

 
... In Finland, the last of five big night movements of thrushes (Turdux spp.) in autumn coincided with a marked drop in temperature (the others with falling pressure) (Siivonen, 1936). Haartman and Bergman (1943), studying a variety of species, found that only a small proportion of autumn departures were associated with cold, but later, Bergman (1951) found that a fall in temperature preceded the departure of many species, chiefly passerines.


On the other hand, the departures of Waxwings (Bombycilla garrulus) from Scandinavia in autumn did not occur with a drop in temperature but at temperatures normal for the time of year (Ritchie, 1940). Jenkins (1953), however, showed a strong connection between the departures of night migrants and a drop in temperature in Scandinavia in the autumn of 1951.


So, much earlier, did Clarke (1912) and Ticehurst (1932) for both day and night migrants from the eastern side of the North Sea in autumn.


I have been finding the same in studies by radar for the westward movements by day and night from Holland into Norfolk in autumn. But in all these cases, the drop in temperature has also been associated with anticyclonic weather, clear skies, and light, easterly winds, so that it has not yet been possible to separate the effect of temperature from that of other factors.


(Pags.  185-186).




Notas

*Antes Parus caeruleus









martes, 6 de mayo de 2014

Quinta de los Molinos, el jardín de los mil almendros

Quinta de los Molinos.
Floración del almendro, 10/03/14
9 de abril de 2014

Mis visitas a este parque de la calle Alcalá vienen de lejos. La primera vez fue durante el esplendor floral de sus más de mil almendros, hace ya unos años. Este espectáculo es único en la ciudad de Madrid y no conozco otra ciudad de Castilla con semejante concentración de almendros florecidos.

Pero la importancia estética y lúdica no es el objeto de este artículo,  sino el valor del  enclave botánico como reducto para numerosas especies de aves.


Importancia de los jardines urbanos para la avifauna

Los jardines urbanos funcionan como oasis verdes dentro de lo inhóspito de los acantilados de cemento de la ciudad. En ellos, el tránsito de los coches, la competencia por el poco alimento, el estrés del ruido y la presencia de halcones y depredadores humanos desaparecen o se mitigan, ... y se producen nuevas oportunidades y peligros.

Esos parques contienen más alimento y más cobijo, y en general también más seguridad que las calles. Las podas, los fitosanitarios y las rapaces nocturnas son parte de los nuevos peligros. Los habitantes del jardín tienen entonces que adaptarse si quieren sobrevivir y procrear.

Para ayudar a proteger a esas especies que buscan refugio en esos oasis tenemos primero que conocerlas. Os las voy a presentar.


Las aves del parque de Suanzes

Pinar con pito real
En uno de nuestros paseos por este parque, situado junto a la parada de metro de Suanzes, el martilleo neumático y rapidísimo que los naturalistas calificamos de “tamborileo” delata la presencia de un pico picapinos; casi siempre es un fantasma, si no emprende el vuelo. Queríamos verlo hoy y disfrutar de su plumaje, así que comenzamos la búsqueda.

Pero donde el jardín da a la calle Dr. Zamenhof lo que apareció de repente fue un macho de pito real en todo su esplendor verdoso y rojo, con su refulgente bigotera, mientras rotaba sobre el tronco de un pino para esconderse del estridente volquete mecánico del jardinero.

Los sonidos guturales de búho de la paloma torcaz se oyen por todos los rincones y también los gritos de alarma del mirlo común, que a veces se pueden confundir con los del pito real, aunque éstos sean más estridentes. Las palomas domésticas también se ven, aunque predominen las torcaces.

Olmos, eucaliptos y algunas encinas y arces de Montpellier flanquean este camino lateral. A la izquierda, un bosquete de pinos altos y delgados son el hábitat preferido de aquel carpintero que vimos.

De un lado a otro del camino saltan sobre las ramas los gorriones molineros, pero ni un solo gorrión común. ¿Qué estará pasando con estos  gorriones?
Las urracas en todo lo alto, muy numerosas, como en el resto de Madrid, pues están en franca expansión dondequiera que vayamos.

En lo más umbrío, junto a unas tapias, localizo un jilguero macho, que busca el sol en la rama de un olmo y picotea sus semillas verdes. Y también un herrerillo común.

Ya en el paseo central, un pequeño párido, casi seguro que un carbonero garrapinos, pone punto y final a una extraordinaria excursión con 22ºC de temperatua y un sol radiante en el cielo.


Laguna de Quinta de los Molinos
La laguna de la Quinta de los Molinos

Se nota un cuidado creciente en el parque, que se hace más evidente en la laguna. La que conocí, no hace mucho más de tres años, era una puerta negra hacia el infierno: peligrosa, oscura y abandonada, como esas trampas en medio del bosque que intentan engullir niños atrayéndolos hacia sus orillas.

La de hoy luce un pequeño surtidor acampanado y unas riberas cuidadas y accesibles a los anfibios: al menos 30 enormes ranas comunes (R. perezi) se solazaban sobre su cemento. Al lado, una tortuga de Florida las acompañaba, mientras la superficie se poblaba de las pequeñas bocas de las carpas de colores con las que han decorado este estanque.

Hoy sus aguas son marrones y en algunos puntos se puede ver el fondo, que no parece que tenga mucho más allá de un metro de profundidad.



Los almendros en Quinta de los Molinos, según las estaciones 

18 de enero de 2014
10 de marzo de 2014
9 de abril de 2014

DESCRIPCIÓN DEL PARQUE

El parque de la Quinta de los Molinos fue en su origen una finca privada perteneciente al arquitecto alicantino César Cort Botí.

El núcleo inicial de la finca fue el entorno del Palacete y la zona situada al norte del camino de Trancos, donada como regalo del conde de Torrearias al señor Cort en 1920.

A partir de ahí, fue ampliándose sus superficie mediante diversas adquisiciones hasta los años 70, en los que llegó a alcanzar las 28,6 Has. de superficie.

El objetivo de César Cort fue recrear una finca de aspecto parecido a su lugar de origen, es decir, una finca agrícola del litoral mediterráneo, de ahí la presencia de cuadros de almendros, olivos y diversos elementos arquitectónicos, como son los molinos de viento para extraer agua.

El agua para regar la finca era extraía con los citados molinos desde pozos y manantiales subterráneos y después almacenada en albercas, que también tenían una función decorativa. Por esta finca circulaban dos pequeños arroyos. El de Trancos, al norte y el de la Quinta, al sur.

En 1925 se inició la construcción del Palacete, con marcada influencia de la llamada Secesión Vienesa, y en especial de la obra de Hoffman. También por esas fechas se realizaron la Casa del Reloj y unas dependencias agrícolas.

César Cort muere en 1978, llegando los herederos a un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid en 1982, por el cual, 21 Has. de la finca pasan a ser zona verde de uso público y las 7 Has. restantes serán para construcción de viviendas.


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