martes, 14 de abril de 2020

El potaje de vigilia modernizado

Potaje de vigilia con merluza
Muchos somos los que de niños hemos sufrido la Cuaresma en forma de restricciones alimentarias.

No por la falta de comida, porque nuestras madres solían ser muy generosas y muy esforzadas amas de casa en exclusiva, sino porque nos  prohibían comer carne y nos obligaban a comer cosas tan raras como garbanzos con hojas verdes y pegajosas y un pescado asqueroso de sabor fuerte, con piel gris, terriblemente salado y lleno de espinas.

Afortunadamente, la cultura y la experiencia con muchos sabores, nos hace llegar a poder disfrutar de adultos de cosas decididamente asquerosas, como el café, la tónica, el vino, la cerveza, la fabada asturiana casera o el mismísimo potaje de vigilia, aunque sigo sin poder con el lacón con grelos, verdadero crimen con el que la gastronomía gallega asetea los paladares de los hombres rudos y confiados y las ancianas desdentadas.

Reconozco que han debido pasar muchos años para olvidarme del sabor de ese mejunje extraño de sabor tan acre llamado potaje de vigilia, que sustituía a los riquísimos macarrones con carne picada, a los filetes de ternera duros de entonces, o a las consistentes albóndigas que hacía mi abuela cuando estaba en casa.


Alimentación Heras echa el cierre después de
81 años vendiendo bacalao en Valladolid
Fuente: Internet
Cuando esto ha sucedido, han mediado muchas jornadas de Semana Santa practicada en muchos lugares de Castilla, muchas probaduras de sabores nuevos y muchos conocimientos de la gastronomía popular y sus motivaciones.

Mi primer respeto por el denostado bacalao de Islandia, ingrediente básico del apestoso potaje, sucedió en una urbanización cercana a la Manga del Mar Menor, hace ya más de 5 lustros.


Cuesta del Bacalao, Sevilla
Fuente: Internet
Una pareja alemana nos había acogido en su casa por vacaciones y tuvimos largas conversaciones en su enorme terraza con cerveza y gaseosa.

Ella, muy limitadita, a pesar de ser profesora, y achispada a pesar de los pocos grados, era una gran defensora de regalar Canarias a Marruecos por estar frente a sus costas, así, con una alevosía como la que se gastan los alemanes que quieren comprar las Islas Baleares para sus juergas.

Tal vez esto suceda porque los alemanes no tengan demasiadas islas y son muchos, y regalando Canarias a los marroquíes las vacaciones les saldrían más baratas. 

Como me quedé con ganas de mandarla a tomar por culo y no podía hacerlo por no ofender a la concurrencia, opté por apartar a su marido de la mesa y hablar de otras cosas con él.

Él era
Fausto Oria Coloniales, Salamanca
Fuente: Internet
 antropólogo de la comida, según le entendí en mi exiguo alemán, re-explicado por su español en clave india y el limitado inglés con acento sajón que se gastaba el tipo, por ser de la casi recién incorporada Alemania Oriental, y me pormenorizaba a trompicones qué era eso que hacía en la Universidad de Murcia.


Al final me enteré de que era antropólogo de la alimentación y me habló de la falta de pescado en el interior de Alemania en el pasado, de que aún no había patatas en esa época y sólo tomaban pan, carne -cuando podían-, nabos y zanahorias, y de que comían en general de pena, algo así como en la Castilla de antaño, me dijo el tío.

Sin embargo, recordé las grandes piezas enteras de bacalao en salazón que veía colgadas de los comercios de ultramarinos de mi infancia cuando visitaba los pueblos embarrados de las provincias fronterizas de Salamanca y Zamora y lo comentamos.

Así descubrí la gran importancia del bacalao de Islandia en la dieta de los castellanos antes de la difusión del frigorífico y sobre todo durante el período de Cuaresma. No había pescado fresco porque no llegaría en condiciones a las ciudades y aldeas del interior.

Incluso las autoridades eclesiásticas llegaron a decretar restricciones al consumo de carne por motivos religiosos durante casi la mitad del año, lo cuál beneficiaba enormemente a los pescadores de bacalao vascos.

Y pienso que, habida cuenta de que había muchos obispos y nobles venidos de las Vascongadas para realizar tareas de gobierno en los obispados de Castilla, ¿no estarían favoreciendo a sus paisanos a cambio de untamientos dinerarios?

Bueno, después de la receta citaré algunas notas históricas sobre el uso del bacalao. De momento ahora os dejo aquí la receta de la que salió el plato de la foto de más arriba.


Un buen Alentejo de uvas
trincadeira, aragonez y alicante bouschet
para acompañar
La receta del nuevo potaje de vigilia

-Un bote de garbanzos sin EDTA (Ácido etilendiaminotetraacético), cocidos y lavados.


-Media cebolla buti o similar


-Acelgas, como media bolsa grande


-Dos filetes sin espinas de merluza de El Cabo congelada


-2 dientes de ajo grandes, preferibles blancos de Chinchón


-Un poco de pimentón dulce de la Vera


-Una pizca de pimentón picante de la Vera


-Una cucharada de tomate frito envasado


-Una pizca de sal



Modo de preparación

Se hace un sofrito con la cebolla, el ajo bien picados y las acelgas en trozos algo mayores.

A continuación se añade la merluza sin espinas troceada y se remueve con una cuchara de madera para que impregne del sofrito, luego se añaden los garbanzos, medio vaso de agua tibia, las dos clases de pimentón, el tomate frito y la pizca de sal.

Se deja a fuego suave tapado unos 10 minutos.

Se trata de un plato delicioso, sin el sabor a pie sudao del bacalao en salmuera. Os gustará.


Pescadores vascos a la caza de la ballena
en una pequeña chalupa
Fuente: Internet
Breve historia del bacalao

Dicen los propagandistas noruegos que ellos inventaron el bacalao curado al aire cuando sus descendientes llegaron hasta Islandia y emprendieron los largos viajes a Groenlandia y Norteamérica en el siglo x.

Se pasaban horas mascando esa especie de tasajo de pescado que les daba tanta autonomía alimentaria en una época donde era todo un problema conservar los alimentos, especialmente en el mar, porque en tierra ahumaban los pescados como el salmón, de menor durabilidad.

Bacalao secándose con sal en Lofoten
Fuente: Internet
Los pescadores vascos de ballenas salaban su carne para venderla en los puertos franceses y aplicaron también esta técnica cuando se dedicaron a la pesca del bacalao en Terranova.

Esa técnica no estaba disponible para los vikingos de la época porque los vascos utilizaban la sal de las costas mediterráneas españolas.

El apogeo del consumo de bacalao en Europa empezó cuando la Iglesia medieval impuso los días de ayuno, aquellos en los que estaban prohibido mantener relaciones sexuales y comer carne. 


Secando bacalao en las Islas Lofoten
Fuente: Internet
La Iglesia llegó a prohibir comer carne la mitad de los días del año. Así, cuanto más viernes de ayuno había, más negocio para los vascos.

Por ese motivo, el consumo de bacalao, que era un alimento de calidad y barato, se disparó y se transformó en un icono religioso, a la par que en un elemento de riqueza.

Según Mark Kurlansky en su libro Biografía del Pez que cambió el Mundo, durante la segunda mitad del siglo XVI el 60% del pescado consumido en Europa era bacalao, en su mayor parte capturado en Norteamérica.

El principal enemigo del bacalao en salazón fue el tren, porque con la construcción de las grandes líneas ferroviarias, el pescado fresco llegaba envuelto en hielo a las zonas de interior, y ese seco y curado bacalao perdió su atractivo, no así en el occidente de España y el oriente de Portugal hasta los años 70, donde se generó una rica cultura gastronómica asociada al bacalao ya desligada de su sentido religioso.

El bacalao tiene dificultades de aceptación por su excesivo sabor salado, por lo que el cocinero Santi Santamaría aconseja desalar el bacalao a una temperatura baja, entre los 4 y los 6 grados centígrados; cambiarle el agua cada 8 horas y siempre poner el doble de agua que el peso de la pieza a descongelar; y hacerlo siempre con la piel hacia arriba, si se quiere tener un bacalao esponjoso.


Enlaces

Historia del bacalao, más que un pescado de Cuaresma

Receta de alquien que jamás ha preparado un potaje

El bacalao de tierra adentro

Tipos de cebollas

European guide to good practice for smoked and/or salted and/or marinated fish

El clima en tiempos de los vikingos

Los balleneros vascos


Pesca sostenible del bacalao en las Islas Lofoten

Bacalao con natas y otras delicias en la Raya de Portugal


Alimentación Heras cierra después de 81 años en Valladolid





domingo, 12 de abril de 2020

Errores más comunes a la hora de hacer torrijas

Coronavirus SARS-CoV-2
Microfotografía coloreada
National Geographic
El confinamiento al que nos han sometido el Gobierno por su incapacidad de previsión y la maldad intrínseca del virus SARS-CoV-2 que provoca la enfermedad COVID19 ha conseguido que la Semana Santa no saque a la calle sus desfiles procesionales este 2020 tan aciago.

Pero como en el año sin verano de 1816, en el que Byron, Shelley, Polidori, Claire y Mary se reunieron para dar a luz monstruos, muchos de los confinados en nuestras casas durante semanas hemos experimentado guisos, fritos, postres, bizcochos y hasta ... torrijas, con suerte muy dispar -y hasta aterradora- esta Semana Santa, tan atípica que hace 102 años que no ocurría nada parecido, como la gripe americana de 1918.

Torrijas castellanas
Hoy os hablaré de los errores que suelo cometer al hacer las torrijas cada año por primera vez, pues nuestra memoria nos falsea los recuerdos y tendemos al olvido y a la tergiversación.

Las recetas que uso son las de mi madre, de ancestros zamoranos y monásticos; las de mi abuela extremeña, campesina rica y excelente cocinera, y la sabiduría popular castellana de mi experiencia en las provincias de Salamanca, Zamora y Valladolid, refundidas en una, que ha resultado ser la misma -en ingredientes y procedimiento- que aparece en La Cocina de los Conventos de la Academia de la Cocina Española, un libro que presume de haber rescatado de viejos pergaminos olvidados en conventos recetas que sólo existían en la tradición oral.

Pero vayamos con los errores, que es a lo que hemos venido.


El aceite de girasol no debe estar
muy caliente para no quemar el huevo
El primer error

No echar la suficiente cantidad de leche en el cazo, si te sobra ya se la echarás al café del día siguiente. 

Porque las torrijas deben quedar empapadas, es decir, que ya no puedan absorber más leche.


El segundo error

Cuando caliento la leche y le pongo el palo de canela ... ¡me olvido de echarle el azúcar! Después es muy difícil corregir el error a no ser que en vez de espolvorear azúcar le eches un chorro de miel por encima a la torrija ... y ni aún así.



El dorado de la torrija le da
su aspecto apetitoso
El tercer error

Se trata de dejar hervir la leche, lo que le da cierto sabor amargo. Así que cuidado, hay que estar atento y no abandonar nunca la cocina.


Los aciertos

Poner un dedo de aceite de girasol caliente pero no muy caliente ayuda a que el huevo se dore y no se queme.

Después hay que escurrirlas y ponerlas sobre papel secante.

Y aún en caliente, y ya sobre el plato de presentación, se le vuelve a espolvorear azúcar, aunque se pegue menos cantidad que con la torrija aceitosa.



Las torrijas perfectas
Espolvorear después un poco de canela por encima y listo.

Si la torrija no ha salido suficientemente dulce podemos echarle un hilo de miel del país, por ejemplo de tomillo o encina si quieres que te queden muy castellanas, o de azahar para los paladares menos recios.




Debajo dejo el enlace a la receta como debe ser. 

Torrijas del convento, una receta castellana ancestral


Otros enlaces

Fotografías reales del coronavirus SARS-Cov-2





miércoles, 1 de abril de 2020

La receta de la anti tortilla


La famosa antitortilla Madrid,
 décimo quinto día de confinamiento
 por la cruel pandemia de virus de pangolín.


La famosa antitortilla de Madrid
No puedo recordar  una situación semejante a la vivida en estas semanas: 

Sin salir a la calle más que para sacar la basura a la esquina y comprar viandas y papel higiénico cada cinco días (ya no sé dónde meterlo).

Con mucho tiempo libre en casa, ahorrándome las dos horas largas de ida y vuelta al trabajo más las cañas que puedan caer.

Sin posibilidad de catar más vinos que las pocas botellas baratas de buen Ribera que quedaban, dejando solas en el botellero de celdas a los Alentejos, Abadías de Retuerta y Dehesas de los Canónigos que no abriré para no tener que desperdiciarlas en solitario, pues no se pueden recibir visitas y no es plan de abrirlas frente al Skype reuniendo a mis amigos cerveceros.

El teletrabajo me agota más que en directo, pero me da pie a pasar más horas sentado delante del ordenador, que no descansa, viendo Whatsapp web, tuiteando, leyendo "coronavirus" en cada noticia, ... y haciendo cursos de mindfulness para combatir la ansiedad, y de pandemias para contrarrestarlos.

Añoro el olor a fritanga rancia de los bares cutres de Madrid, ... de los que quedan, claro, fagocitados por compradores chinos de todo a cien reconvertidos en hosteleros; y las copas amplias de las pocas vinotecas, donde el caldo de uva resbala dejando lágrimas felices al trasluz de su transparencia.

En casa hay algunos libros, tantos que podría tapizar las paredes con ellos por completo con dos capas y así aislarme de los regatones y flamenqueos de mis vecinos exóticos y borderline, y me ha dado por hurgar en los lomos, portadas e índices de algunos.

Así, por ejemplo, he redescubierto un libro de guisos castellanos casi olvidado con una receta de crestas de gallo, también  que tenía libros de pescados nunca abiertos, recetas indonesias perdidas, ... y dos libros muy interesantes que hacía un lustro que no abría más que para hacer torrijas y sesos rebozados: La cocina de los conventos y La Cocina de los Monjes.

En la página 96 del segundo libro citado aparecía una breve receta de la tortilla de patatas que deseché enseguida por facilona. ¿Cómo era posible que a la joya gastronómica de los bares españoles le dedicaran apenas 10 líneas?

La razón tal vez es que, como en el caso de los expertos buscadores de setas que nunca revelan sus predios favoritos, los conventos y las amas de casa son los reservorios secretos del arte de la buena tortilla de patata.

De hecho, el jesuíta Carlos Conde, en su introducción del libro La Cocina de los monjes, alude a la famosa "tortilla de Orduña" con su tratamiento peculiar de la patata ... ¡sin decir cómo se hace!

Pero al abrir el primero, en un pliego bastante viejo de papel escrito a máquina y con manchas de grasa con los caracteres desiguales de tanto aporrear mal los macillos, descubrí una receta de tortilla de patata.

Pero ¿quién habría puesto allí aquella receta? ¿Se trataba de algún legado familiar de mi abuela María copiado a máquina con esmero adolescente? ¿O tal vez era la receta secreta de mi madre, inaccesible a su revelación por mi adolescencia montaraz y despreocupada?

No lo recordaba, pero por alguna buena razón estaba allí, esperando, como una obra de teatro redescubierta en legajos, ser interpretada de nuevo.

Era emocionante tener entre mis manos un testimonio del pasado, directamente de los tiempos en los que la tortilla de patatas sabía a tortilla.

Qué tiempo precioso había perdido probando la tortilla en las casas de los familiares políticos más variopintos, más ufanos y fatuos, que me decían "nunca has probado una tortilla igual".

Y salía siempre decepcionado, pues, o chorreaban huevo, destilaban aceite o las patatas estaban tan acartonadas o blandurrias como las dejan los que no saben que esto de la cocina va de tiempos, de temperaturas, de proporciones, como en la Alquimia, más que de volcar ingredientes al fuego.

Al fin, entonces, creía yo que había encontrado la receta de la Tortilla de Patatas a la antigua, como debe ser.

Y aquí dejo la receta tal y como me la encontré, y como tal, al pie de la letra la hice:



Anti Tortilla

Ingredientes

- 3 patatas medianas 
- 5 huevos
- 1 cebolla 
- Aceite de oliva (equivalente al volumen de 2 dedos en la sartén) 
- Sal y pimienta 


Instrucciones

Corta las patatas y la cebolla en pequeños trozos, vierte todo en una sartén con el aceite de oliva templado.

Después de añadir las patatas y la cebolla, mantener temperatura de la placa a fuego medio.

Tapamos la sartén y dejamos entre 4 y 5 minutos de cocción, destapamos, revolvemos y volvemos a tapar, esperamos 4 ó 5 minutos para destapar y otra vez revolver, repetiremos este ciclo hasta que las patatas estén tiernas.

Cocidas las patatas y la cebolla, las pasamos a un colador y dejamos escurrir el aceite.

Mientras batimos los huevos, salpimentamos y agregamos las patatas escurridas.

Mezclamos. Ponemos la sartén al fuego, si como en mi caso aún está mojada de aceite, no necesitarás poner más aceite, vierte la mezcla de patatas-huevo y cuaja a fuego medio durante 6 minutos de un lado, da vuelta la tortilla con una tapa o un plato y del otro lado, dejar cuajar 4 minutos. Si te gusta más desastre puedes variar los tiempos.


La antitortilla redescubierta en un domicilio de Tetuán
No han pasado ni 8 horas desde que acabé con los últimos restos de la antitortilla y ya la añoro.

Lejos quedan aquellos restos de las antitortillas que comí en un restaurante portugués de Hamburgo que decía ser español como si el atributo del frasco bastara para definir el perfume.

Lejos de aquellas en el bar Barcelona de Helsinki, con sus bonitas tapas de antitortilla tan cubistas que si te dicen que son croquetas te lo crees.

Esta es la verdadera antitortilla, que no es una deconstrucción de la misma, sino un prodigio de la Alquimia en el que con los mismos ingredientes no sabe a tortilla, ni a Bauernfrühstuck su alter ego alemán, pero es que tampoco a un revuelto de patatas con huevo o a huevos  revueltos con patatas, y eso la convierte en una receta nueva que merece la convocatoria inmediata de un concurso interbarrios en Madrid y una declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad al que la presidenta Ayuso debe aspirar antes de que los Juegos Pandémicos se celebren en Madrid y los chinos nos quiten la receta.

Por mi parte, guardaré esta receta primigenia de la anti tortilla como oro en paño para usarla en pandemias varias, actuales y por venir, con un vasito de vino de los caros frente al Skype para sugerir envidias en mis cada vez menos amigos (por eso de la distancia).

Y para no añorar demasiado la atmósfera de los bares, que son las verdaderas bibliotecas madrileñas, os dejo un enlace con música ambiente de bar, para que la pongáis en vuestras cocinas durante esta pandemia.


RUIDO DE BAR







martes, 10 de marzo de 2020

De la Hiruela a El Cardoso, Sierra del Rincón

Afloramiento de esquistos en el Puerto de La Hiruela
26/10/2019
Desde que existe la aplicación Wikiloc las cosas han cambiado enormemente en esto del excursionismo. La preparación de las salidas de antes, usando mapas del Servicio Geográfico del Ejército, comentarios vistos en revistas, por Internet u oídos en anteriores excursiones, unidos a la pericia, la orientación y la experiencia ya tienen poco valor. Con esta aplicación móvil seleccionas una ruta y por GPS te lleva por la misma con una precisión de escasos metros de error. Ahora los domingueros lo tienen de lujo para llegar a los sitios más recónditos de nuestra naturaleza.

En la sierra de Madrid me he encontrado tantos extranjeros y urbanitas en bici y a pie como antes lugareños y esforzados excursionistas y montañeros.

Esta es mi segunda experiencia con Wikiloc y lo que más claro me ha quedado es la facilidad extrema en “preparar” una excursión complicada por los vericuetos, cruzando caminos, carreteras e intersecciones … y que necesitas una batería auxiliar aunque tengas un teléfono con una batería de 4.000 mAh.

Ya había realizado una ruta similar sin GPS hace un par de años, subiendo desde La Hiruela hasta el helipuerto, por el barracón para el retén de bomberos y el apostadero de caza de palomas, pero esta vez giramos por el camino de la derecha una vez alcanzado el barracón. Esta ruta circular discurre a través de unos 16 km.

Matamoscas (Amanita muscaria) bajo los helechos
Caminamos unos centenares de metros y subimos la ladera a la izquierda para tratar de conseguir algunas setas. Había abundancia de especies pero pocas comestibles.

Tan sólo enormes nízcalos semienterrados brotando; muchas amanitas muscarias en diversas fases de crecimiento, unas descoloridas por la lluvia y otras pequeñas de rojo brillante y escamas blancas. Había también alguna macrolepiota, seta de los caballeros (Tricholoma equestre), bastantes setas de puerco (Suillus luteus) y otra Suillus muy babosas y saturadas de agua en la cuneta de la pista forestal, cuescos de lobo, rúsulas de varios tipos (rojas, moradas, blancas) y varias especies parásitas de la madera en putrefacción.

Tremella mesenterica
El ámbito forestal es el del pino silvestre, de piñas y acículas pequeñas; enebro rastrero y enebro común; algunos robles mejolos (Quercus pyrenaica), unos de gran porte; encinas y acebos jóvenes y dispersos, y abundante brezo y jara (Cistus laurifolius) en las solanas. Hay algunos nogales a la entrada de las poblaciones y vimos la pequeña haya que hay a la entrada de la Reserva de Montejo.

El bosque parece maduro aunque los árboles son jóvenes y no se ven más arbustos con fruto que rosales silvestres, majuelos y zarzamoras en las lindes más soleadas. Bajo el dosel de pinos apenas crecen más seres que la setas, los musgos y algunos helechos. Existen muchas ramas esparcidas, lo que dificulta la marcha por las laderas y es un peligro para la época seca, pero proporciona más microhábitats para vegetales, animales y hongos.

Como en toda la sierra cubierta de pinares, los animales de sangre caliente son escasos. Sí que hay huellas de haber hozado los jabalíes en las laderas próximas a La Hiruela, y también algunos excrementos frescos de corzo pero poco más.

El dosel de pinos impide que lleguen los rayos de sol, lo que favorece un ambiente húmedo con una pluviosidad relativamente escasa de 700 mm, pero no evita que existan grandes concentraciones de helechos secos desde el verano.

La ruta va desde La Hiruela, pasando por Cardoso de la Sierra y el Hayedo de Montejo hasta volver a La Hiruela y se efectúa principalmente por caminos bien cómodos. Nos tomamos unas hidromieles antes de empezar en el mercadillo que había ese día.

El recorrido no es difícil por los desniveles, pero puede resultar bastante cansado si has conseguido una cesta repleta de nízcalos al principio y acarreas con ella durante casi todo el recorrido, especialmente molesta es la bajada de El Cardoso al Hayedo y la posterior subida, aunque sin estorbos en las manos es realmente un paseo largo no muy exigente para quien esté acostumbrado a salir al campo al menos una vez al mes.


Peral centenario de La Hiruela (M)
Árboles notables

En la Hiruela hay un peral muy añoso del que se conoce hasta el autor de la plantación. Se trata de un Pyrus communis de 15 m de altura y es uno de los mayores de España.

Otros árboles notables son el Rebollo de la Dehesa, de 800 años y 25 m de altura y el Roble Bastián, de unos 300 años y 20 m de altura. Pero nosotros seguimos otra ruta distinta, hacia Cardoso de la Sierra.

En nuestro recorrido hacia la caseta del retén de bomberos divisamos un enorme rebollo solitario de más de 300 años que es necesario proteger plantando otros rebollos que lo defiendan de los vientos, porque con los vendavales que estamos padeciendo estos años puede romperse hasta morir.

Roble de 400 años en Las Eras (La Hiruela)




Contactamos con Miguel Ángel, de la oficina de turismo de La Hiruela, y nos comentó que ese árbol se encuentra en la zona de La Eras, llamada así porque es donde se cultivaban centeno y cebada. Los vecinos llevaban allí a las cerdas para que se alimentasen con las bellotas, así que plantaban robles. El roble de la foto tendrá unos 400 años.



Enlaces













Bloque de cuarzo lechoso
La Hiruela

Bar El Tino
Cardoso de la Sierra

Hayedo de Montejo de la Sierra

Retén de bomberos, La Hiruela

Seta de los caballeros
(Tricholoma equestre)

Camino de Cardoso de la Sierra
a La Hiruela













sábado, 22 de febrero de 2020

Crítica a Star Wars, el ascenso de Skywalker

Star Wars, el ascenso de Skywalker de J. J. Abrams
La manera realista de ver el espacio empezó en España en 1968, con el estreno de 2001, una odisea del espacio, que fue la última película de ambientación espacial antes de la llegada del hombre a la Luna (1969), por lo que ambos hitos se mezclaron en el imaginarium de los aficionados al cine de esa época.

Y hubo de esperarse hasta 1977 para que esa aburrida y tecnológica manera de acercamiento quedase modificada por la influencia brutal de La Guerra de las Galaxias, que construyó una épica espacial al alcance de todos, sin erudiciones.

La sagaz combinación de malos postnazis y buenos rebeldes anglosajones encarnados en el Imperio y la Alianza, con guiños a las películas de guerra de la SGM, de piratas, de caballeros cruzados, de samurais, de espadachines y de criaturas de peluche provocó un vuelco en la manera de hacer cine hasta entonces en todas sus modalidades, sobre todo por su sencillez, efectos especiales, altísimo presupuesto y efectos demoledores en taquilla.

Star Wars, una nueva esperanza
Muchos fuimos los que nos emocionamos y acabamos midiendo todo el cine por ese baremo. Pero a medida que han ido pasando estos 42 años, la cosa ha ido a peor en la saga fílmica surgida, pues excepto El Imperio contraataca (1980) y El retorno del Jedi (1983), dentro de las 3 trilogías, y Rogue One, una historia de Star Wars (2016), como spin-off, las películas de la saga Star Wars se han movido entre farragosas y decepcionantes, ... hasta la última de todas Star Wars, el ascenso de Skywalker de J. J. Abrams, que ya dirigió El despertar de la Fuerza (2015), otro truño de su cosecha que comentamos en su día.


El descenso a los infiernos de J. J. Abrams y de Disney

Star Wars, el ascenso de Skywalker es un fárrago insufrible, un lío de familias insuficientemente explicado y tan sorpresivo como confuso, sentimentaloide, mal  montado, abigarrado en la pantalla y un colofón donde Disney le ha querido dar muerte a la saga dejándonos un asqueroso sabor a decepción, en la que han desfilado casi todos los personajes, vinieran o no a cuento, como en un epitafio de merchandising infausto.


La flota secreta de destructores, como tiburones en una pecera
Como montón de cosas desordenadas y confusas da muestra el que no hay manera de seguir un supuesto hilo argumental, donde hasta Rey se hace descendiente de los Skywalker cuando realmente descubrimos que es una Palpatine con unos padres anodinos y tontorrones, pero con un abuelo dueño de las galaxias conocidas y de un poder como el de todos los Jedi juntos. Se ve que la genética de Palpatine sólo se ha reflejado en la nieta.

Como abigarrado, porque cuando Rey se desplaza a las Regiones Desconocidas y llega a Exegol, el extraño difunto vivo Palpatine y una curia de Sith la reciben en un escenario poco dramático y nada original para lo terrible del lugar. Incluso no se detalla nada de esa masa de miles de siths, notándose demasiado que es un burdo clonado de imágenes.

Sentimentaloide porque aparecen una Leia virtual e insustancial y una ristra de fantasmas, como Skywalker y Han Solo, que impulsan la acción de Rey y Kylo Ren, el cuál deviene al final en Ben Solo, previo paso por la ambición de hacerse dueño galáctico del Imperio.


Los apestosos ewoks vuelven a salir en Star Wars IX
Mercadotecnia infantiloide contra los frikis serios 
Saltan un par de ewoks, las escenas de batallas aéreas son escenas muy manidas desde la inicial de 1977 y aparece una tal Jannah que es la Tina Turner rediviva de Mad Max, más allá de la cúpula del trueno, enamorada de Finn y rechazada, pero que busca consuelo en un viejo baboso y supuestamente mujeriego como Lando Calrissian. Tanto este personaje como el insípido Poe Dameron sustituyen penosamente los registros de Han Solo como piloto del Halcón Milenario y galán guaperas, aunque Dameron monte un ala X como Skywalker.

A pesar del despropósito y del cacareado final de todas las batallas, lo cierto es que el CEO de Disney, Bob Iger, dijo que las películas de Star Wars tendrán un descanso de dos años, así que Disney seguirá dándonos el coñazo explotando la gallina de los huevos de oro. Y por si fuera poco, The Hollywood Reporter ha desvelado que ya se está trabajando en un largometraje con Matt Owen como guionista y ambientado en el planeta Exegol de los Sith, toda una amenaza en firme.


Zorii Bliss, con la que flirtea el patético Poe Dameron
No tengo mucho más que decir de esta película realmente desdeñable, excepto la seriedad con la que se toman sus papeles Kylo Ren y Rey, sin duda lo mejor, enfangados en un batiburrillo de imágenes multiplicadas (especialmente deprimente la cobertura del cielo por decenas de cruceros espaciales gigantescos a menos de 500 m de distancia), y escenas aberrantes y muy grotescas como la cabalgada de extraños jamelgos espaciales por la superficie de un crucero espacial. No sé si algunos marines orientales se habrán hecho el harakiri después de ver esas escenas tan poco marciales.

Lo siento chicos, pero tengo que dejaros momentáneamente por el acceso de una arcada que me sobreviene al recordar varias escenas.


Momentos estelares de la película

Cuando los soldados capturan a Chewbacca, éste se encuentra a sólo un centenar de metros de la nave que lo transportaba, situada en la cima de una colina y los soldados no la ven. Por si fuera poco, el peludo es embarcado en la única nave visible, en medio de un desierto, y es destruida por la acción antagónica de Rey y Kylo Ren, pero, sorpresa, había otra nave que fue la que se llevó a Chewbacca, y es que no podía morir el wookiee.

Es sorprendente lo que le cuesta escalar riscos a Rey cuando otras veces salta y vuela como en una película de chinos.


La Estrella de la Muerte estrellada en la luna oceánica
Kef Bir en Star Wars IX. Fuente: Internet
Los restos de una estrella de la Muerte están tan enteros y hundidos en un mar que da la impresión de que han aterrizado en vez de impactar como un asteroride atraído por un planeta. Pero es casi peor pensar en los miles de metros de profundidad de ese mar para albergar semejante satélite, que podría haber arrasado cualquier vestigio de vida en esa luna e incluso desplazarla de su órbita.

La grotesca "caballería" que aterriza sobre un crucero espacial lo hace sin protección contra el frío y sin oxígeno, obviando las mínimas normas de coherencia espacial.

La intuición de Finn para saber qué crucero ha tomado el mando de las operaciones cuando se desconecta la antena principal es realmente una solución  imaginativamente imbécil del guionista para un simple stormtrooper.

Al final de la película se incluye un beso de dos bolleras, en un guiño al Nuevo Putiferio Mundial, ... les ha faltado el Metoo, el montador se hizo un lío con tanto material.

Y para qué seguir ...



Enlaces

‘Star Wars’: Los Ewoks estarán de vuelta en ‘El ascenso de Skywalker’

Harrison Ford vuelve a mostrar su desprecio por Star Wars en una entrevista

Star Wars: se confirma nueva película sobre el planeta sith Exegol

Trailer de El Ascenso de Skywalker


Sugerencia de orden correcto para ver las películas de Star Wars