sábado, 11 de enero de 2014

Un bar donde te atienden como a un culo

Bar muy cutre
De pinchos y tapas cutres en Valladolid

Me dedico a eso que llaman “atención al cliente”. De hecho, de una u otra manera, lo hago profesionalmente desde hace más de 20 años. Pero llevo bastantes más siendo cliente, un cliente activo, por cierto.

Ser un cliente activo implica ofrecer retrolimentación al vendedor: si está bien el proceso de venta, hacérselo saber, y si está mal, pues también.

El conflicto surge cuando cliente y vendedor discrepan. Por ejemplo, un cliente no satisfecho con la venta de un servicio o producto se lo hace saber al vendedor, o se queja, o protesta …

Estas Navidades estuve en Valladolid degustando sus afamados pinchos. Me muevo a gusto por esa ciudad, conozco sus mejores lugares desde hace muchos años y frecuento casi siempre los mismos templos de la pequeña cocina.

Así que, con pocas horas de ocio urbano, fui a tiro hecho: Villa Paramesa, una tasca ubicada en la calle Calixto Fernández de la Torre, junto a la Plaza Mayor. Este bar pertenece a la empresa La Pequeña Villa 2008 S.L.

El motivo de la visita es que anteriormente estaba allí La Tasquita, de grato recuerdo para mí y para muchos vallisoletanos, donde siempre se me atendió bien y donde pasé grandes tardes degustando su pincho de solomillo al roquefort y otras muchas maravillas sobre pan crujiente.

La factura del delito
Cuando ya no era La Tasquita volví varias veces a visitar el sitio y me llevé una buena impresión de su cocina creativa. Finalmente el 5 de enero aterricé de nuevo; pero algo había cambiado.

Nada más entrar noté una atmósfera diferente. Pedí dos riberas, una croqueta de bacalao, una mini-hamburguesa de solomillo y un buñuelo de manillas de lechazo, todo de nombre muy sugerente y correcta presentación. Total 10 €, un precio correcto, aunque en absoluto barato. Recordemos, esto no es Suecia.

La rubia de bote que me atendió tal vez me recuerde. Me sirvió de un gran botellón las escurrajas y luego completó con otra botella. ¡Vaya! Pero no soy de protestar …

Acodado en la barra estaba un señor elegante de medianas estatura y edad, bien afeitado, con su camisa azul abierta y su cara chaqueta desabotonada. Sonreía al sol de las lámparas y diríase que estaba en una gran felicidad con Baco. Fue mi testigo …

Veamos, todo bien con la croqueta, la mini-hamburguesa correcta -aunque excesivamente generosa en pan-, el vino cuasi-regular, … pero el buñuelo de los cojones fue otro cantar.

El primer bocado es para mi acompañante más cercana, que se lleva la parte noble, aunque la rechaza por gelatinosa. Es lo que tienen las manillas, … cuestión de gustos … Así que le hinco el diente a ese buñuelo en forma de dado y noto algo … ¡joder, qué gelatina más densa! Mi excesiva cultura gastronómica me hace imaginar que se trata de una hebra de puerro mal cocinada, pero mi otra acompañante, a la sazón una señora bella, elegante, experta cocinera y mejor clienta, tira de un extremo y dice: un pelo y ¿qué es esto? visiblemente asqueada.

Despedazo la porción maldita y la echo en la papelera de encima del mostrador, bajo la mirada de la rubia de bote, que me la indica con su dedo de mesonera, como si yo estuviera a punto de deshacerme de la servilleta que envolvía el cuerpo del delito tirándola al suelo …

El perdón anidó en mi corazón ¿a quién no se le ha escapado un pelo en su cocina? Así que continúo mascando la composición, intentando descifrar los sabores … Pero el tacto pastoso y peludo de consistencia lanosa de un cuerpo extraño vuelve a asomar desde mis labios, ¿qué cojones … ?

Cojo una servilleta de papel y vuelco todo el contenido de ese alimento-trapo sobre ella, en un ademán observado por el borrachín, que no dice ni pío, casi divertido, casi insensible a la tragedia … con el vano intento de que no parezca una egestión.

Le digo entonces a la mesonera tosca que el buñuelo referido tenía un trozo de lana dentro … y me contesta que vale, pero que ya me lo había comido …

La estulticia de la sirve-vinos me acusa tácitamente de querer otro pincho gratis …

Cagándome internamente en las deidades más a mano, dejo a salvo sólo a la Virgen María, y comento la jugada con mis acompañantes, que indignadas, se comprometen a no poner más sus pies en aquel chigre de bordes y guarretes.

Pienso ahora que debí meter la mano en la dichosa papelera, sacar los pringosos y masticados trozos de buñuelo sujetos por su cordaje lanoso y mostrarlo al respetable como si fuera a poner unas banderillas, aseteándole en los morros a la palurda como prueba fehaciente de lo marrano de su chef y de su ofensiva respuesta a mi queja.


Como la sangre no llegó al río porque preferí bombearla a presión a mis sienes, les dejo a Uds./vosotros mis impresiones de cliente insatisfecho, con la esperanza en la resurrección de los que han muerto atragantados con un trozo de estropajo metido dentro de un pincho.



Nota del 28/01/2014

Esta tarde he recibido en mi casa la notificación de la DGT que ese mismo día 5 de enero, yendo a Valladolid, me pusieron una multa de 100 € por haber sobrepasado el límite de velocidad en 20 km/h. Me cazó un radar nuevo, tal vez en algún cruce de reducción rápida. Los Reyes Magos de Valladolid me han querido "premiar" por algo que he hecho mal el pasado año ¿Será por quejarme tanto?












jueves, 2 de enero de 2014

Cortylandia, la Navidad de El Corte Inglés

Cortylandia en Preciados, 2013-2014
Un estilo navideño que languidece.


Que la Navidad en España es cosa de El Corte Inglés es algo que muchos tenemos asumido.

Los Reyes Magos y Papá Noél están presentes cada año, en sus versiones reales o sucedáneas, para ayudarnos a consumir en esos grandes almacenes.


Las guirnaldas, las luces y las bolas brillantes de colores iluminan cada año escaparates y fachadas en las ciudades donde tienen la suerte de contar con El Corte Inglés y han contagiado durante décadas a algunos ayuntamientos, que han copiado ese estilo capitalista y lujoso de celebrar la Navidad.

Cortylandia es un ejemplo único de espectáculo en Madrid. Este año, unos ositos mecánicos tocan música para los niños en los aledaños de la Puerta del Sol, en una función que dura 15 minutos.

No es que los motivos sean muy navideños, aunque sí lo son invernales y musicales, y algunos son verdaderas obras de arte efímero.

Compite con la Cabalgata de Reyes en el fervor de los niños y es de las pocas cosas que congrega año tras año, en una ya tradición propiamente de la ciudad, a chicos y grandes.

Y como éste es un blog de crítica, no desaprovecharemos la oportunidad para decir que quiten de en medio ese molesto estorbo en forma de farola o soporte de focos y que mejoren la megafonía. ¡Los niños quieren cantar! y no se entiende ni jota.

Que los Reyes Magos traigan ánimo y nueva inspiración a El Corte Inglés y no sucumba a las modas y al cutrerío generalizado.

Todavía podréis disfrutarlo hasta el 5 de enero.


Enlaces







domingo, 29 de diciembre de 2013

Casa Pepe, un estilo nacional

Casa Pepe
 El éxito de un mito

En el madrileño barrio de El Pilar y junto al campo de deportes de Vereda de Ganapanes hay un famosísimo bar donde sirven las mejores alitas de pollo de todo Madrid. Se trata de la cervecería Casa Pepe.

Por 3 euros las dos cañas, cada vez que pides te dan un plato con ocho piezas de alas de pollo muy bien fritas. Da igual que te guste o no el pollo, acabarás comiendo con las dos manos.

Estuve el jueves pasado con un buen amigo, y hoy domingo he tenido que repetir. La visión de sus peluches, la hucha con su bandera, la foto de El Lute, la caja registradora de los años 70 … memorable.

Papelera en Casa Pepe
Los camareros son solícitos, amables y tan rápidos que no vale que seas tímido, acabarás servido en un santiamén.

También preparan unos buenos gin tonics y hay oreja, patatas y otras tapas de cocina en raciones. Puedes comer bien y barato en su comedor.

En definitiva, uno de los mejores bares que he visto este mes. Os lo recomiendo.


Cervecería Restaurante Casa Pepe
c/ Celanova, 19 (Barrio del Pilar)
Metro Peñagrande (L7)


Enlace











La Navidad en Madrid

Puesto de artesanía
Mercadillo de Navidad en Majadahonda


Este 28 de diciembre se celebró el último mercadillo de Navidad de 2013 en la terraza del Restaurante Goa de Majadahonda (Madrid).

Acudimos buscando con desesperación algún mercadillo que nos hiciera sentirnos como que estábamos en Navidad, ya que en Madrid esto resulta harto difícil, no sólo por la escasa tradición en mercados de Navidad que hay en España, sino por la alergia paleta que tienen los dirigentes políticos de esa comunidad autónoma -y de otras- a celebrar como se debe una festividad que es religiosa sí, pero también una tradición entrañable y maravillosa de nuestra cultura occidental.




La Navidad es cosa de Europa

La terraza del restaurante Goa,
sede del mercadillo.
Majadahonda
El laicismo militante y los complejos de inferioridad han hecho mella en los politicuchos más tontorrones y nos han inundado las calles de luces muy mariconas y sin simbología alguna que recuerde qué es lo que se celebra, tal vez para no molestar a los musulmanes y a los madrileños iconoclastas, una secta destructiva sin propuestas más allá de no dejar títere con cabeza, y que acabará con costarles la suya propia por enfermedad incurable autolítica.

Como sabemos, la celebración de la Navidad en España es culpa de El Corte Inglés, y una vez limitada su influencia en la sociedad urbana nacional, nadie ha querido recoger su herencia. Ni empresas ni instituciones dedican más interés en la Navidad que poner la consabida cartelería capulla en inglés en los comercios, pistas de hielo para que patine su tía y mantener un horroroso, casposo y mugriento mercado de baratijas de plástico repetidas hasta la picazón en la Plaza Mayor de Madrid.

Mercadillo de Navidad de Majadahonda
Las plazas de Jacinto Benavente y Santo Domingo tienen unos discretos mercadillos que ofrecen siempre lo mismo, con poca artesanía de verdad, donde no se puede comer ni beber, a no ser pipas o pasteles árabes.

En la Plaza de España hay un excelente mercado de artesanía, repleto de tiendas con oferta de mucha calidad y muy variada, pero no es un mercadillo de Navidad, porque  lo navideño no asoma por ninguna de sus costuras.

Así, y mientras acomplejados y envidiosos defienden la Navidad no-navidad y otros no atisban más de allá de sus narices provincianas, nosotros fuimos en busca de algo que se pareciese, aunque fuera de lejos, a los mercados de Alemania, de Tallin, de Cracovia o siquiera del sur de Finlandia, qué menos …

Después de un exhaustivo mapeo en herramientas varias, todas inútiles para localizar con precisión, dimos con este mercadillo oculto de Majadahonda en Google.


Restaurante Goa
El éxito de un país comienza por su ordenamiento espacial

A la primera y por casualidad encontramos la Avenida de España y la calle Doctor Calero. La pobre señalización es una seña de identidad en Majadahonda y la suerte un aliado.

Más difícil fue localizar el número 14 de esa avenida, pues el edificio del esquinazo pertenece a Doctor Calero … y nadie parecía conocer el restaurante Goa y menos aún el susodicho mercadillo.

Decepcionados y pensando haber sido víctimas de un complot en la Red del 28 de diciembre, nos metimos en la cervecería La Antigua. Sin darme por vencido y con un gran mosqueo con la “visión” de ediles y comerciantes, pregunté al camarero. Y sí, existía el Goa, viva.

Estaba tan al lado, tan cerca y tan poco publicitado que se pensaría que era sólo para nativos y residentes en la misma manzana. Muy exclusivo, en efecto.


Por fin en el mercadillo

Entrada al mercadillo de Navidad
Se encuentra bajando Doctor Calero, desde la Gran Vía, hasta su confluencia con la Avenida de España. Y es a la izquierda, junto a un asador, a unos 50 metros.

El mercadillo no me decepcionó. Allí estaba, pletórico de luces, oliendo a Navidad, con tenderos encogidos por el frío y unos cuantos puestos de artesanía de aceptable calidad.

También las baratijas lucían espléndidas y los tenderos amables, tanto que hasta repartieron sus pasteles sobrantes antes de marcharse con una amplia sonrisa.

El retraso en encontrarlo (unas dos horas desde que salimos de Madrid) impidió que asistiéramos al concierto de góspel programado, pero no que nos tomáramos las escurrajas de lo que quedaba de vino caliente y compráramos unos pastelitos de carne y calabacín libaneses que daban un toque exótico al mercadillo, a falta de viandas más autóctonas, porque claro, la gastronomía española no se molestó.

Mercadillo de
Majadahonda
La amabilidad de un camarero del Goa nos invitó a entrar en su restaurante, hoy reconvertido en un salón de gin tonics decorado con rodajas de troncos y con una chimenea central muy cálida.

Hoy sí experimenté un verdadero mercadillo de Navidad en el centro de España. Felicidades a los promotores.

La próxima cita será probablemente el 4 de enero de 2014. Me gustaría que hubiera más dulces de Navidad, más bebidas calientes, más música navideña de ambiente … y mejor mercadotecnia.




Enlace










sábado, 16 de noviembre de 2013

Evento jamonero en el Palacio de Santa Bárbara


Palacio de Santa Bárbara,
evento Arturo Sánchez
Gala del jamón en Malasaña

Este jueves asistimos a un gran evento gastronómico y musical en el Palacio de Santa Bárbara. Se presentaba la añada 2010 del jamón de bellota ibérico puro Gran Reserva, por obra de Arturo Sánchez.

Pudimos degustar al corte las añadas 2008 y 2009, ambas claramente inferiores a la 2010. Tampoco acompañaron los cortadores, que no se esmeraron en reducir el grosor de las lonchas para conseguir la fusión entre la loncha porcina y nuestra gran loncha gustativa.

La animada cata estuvo acompañada de músicos que tocaron notas al son del corte del jamón. Y nosotros no nos cortamos un pelo en mascar a dos carrillos y en ingerir caldos de uva en cantidad. Todo gracias a nuestra facies metamórfica, que nos permitió la entrada sin invitación de ningún tipo.

Los chefs Paco Pérez y Mario Sandoval realizaron un showcooking o preparación en directo de tapas con el cerdito ibérico como inspiración y materia prima grasa y suculenta.

Por allí había gran cantidad de pijerío madrileño postadolescente y señorones expertos en temas del jamón, cogiendo con el pulgar y el corazón las gruesas lajas de oro graso para llevárselas a sus expertos gaznates. El índice lo reservaban para rascarse y abrirse más la nariz y olfatear semejante oro graso.

En un momento de la agradable velada, cuando tontorronas veinteañeras se hacían fotos delante del photocall al estilo de una fiesta cualquiera de Dior, un torpón con su corbatita de azul barato derribó un jamonero con su inquilino, dando con él por los suelos con gran revuelo de las monas de por allí.

Otras incidencias fueron la montonera de abrigos por falta de un ropero en condiciones, la cola para los servicios y los escasos codazos que recibimos.

Mencía de Valdeorras
en La Tita
La terracita nos alivió de los calores de Baco y su primo porcino, que en fantástico maridaje degustamos con grandes sonrisas.

A la salida nos obsequiaron con sendas bolsas para visitantes distinguidos y periodistas, con un contenido excepcional: tres sobres de Gran Reserva 2008, 2009 y 2010, y un pendrive promocional de 2 gigas.

La fiesta no acabó allí. Nos fuimos a La Tita, cerca de Chueca, y casamos un sobre con dos mencías de Valdeorras (cuidado Riberas y Riojas con estos vinos). Casi nos caemos de nuestros taburetes, porque este jamón 2010 es un Grande de España. Pero atención al corte: se puede mejorar.


Dónde fue el sarao:

Jueves, 14 de noviembre de 2013
Palacio de Santa Bárbara, C/ Hortaleza, 87















viernes, 8 de noviembre de 2013

La basura en Madrid, un problema desde siempre

Parque infantil en Tetuán
La limpieza viaria, una responsabilidad de todos

El asunto de la falta de limpieza de Madrid no es nuevo, viene de muy atrás, diríamos que es atávico, consustancial a la misma naturaleza de la ciudad.

El chabolismo en los años 70 alcanzó su apogeo. Por todas partes de la periferia de la ciudad podían verse infraviviendas, especialmente en la carretera de Andalucía, donde compartían vecindad con los cementerios de coches. Esa bofetada visual a la dignidad de las personas que sufrían el chabolismo hacía más indignos a quienes permitían el hacinamiento, la miseria, las enfermedades, el analfabetismo, …
Paseo de La Dirección

Hoy, sin embargo, ya en democracia, la situación no ha mejorado demasiado. El poblado de Pitis seguía encogiéndonos el corazón hasta pasado el 2000, a los que por ferrocarril accedíamos a la capital de España desde las ciudades norteñas, mucho más limpias, ordenadas y civilizadas.

Calle Algodonales
El Paseo de la Dirección es una de las vergüenzas madrileñas más sangrantes, junto al infierno de La Cañada Real, donde espectros y malvados malviven y malmueren al margen del control de un estado al que le importan muy poco las personas y la nación misma.

Zona deportiva, Villaamil
Cualquiera que haya salido un poco a ver países de nuestro entrono económico y político se dará cuenta de la repugnante realidad a la que me refiero. Mientras verdaderos analfabetos funcionales nos gobiernan, porque no son capaces de vivir de un trabajo que hayan conseguido por sus méritos, otras personas más capaces se ven abocadas a amontonarse en descampados, esperando un rescate que no llega, pendientes del calor, del frío, del hambre, de las enfermedades.
Inmediaciones oficinas en Suanzes

No es verdad que para que unos vivan deben morir otros, se trata de que los que engordan como puercos no se coman la comida de los demás.

Calle Pez
No creeré en que esto es una democracia hasta que cada madrileño, cada español, tenga una vivienda digna, un trabajo digno, una sanidad digna, … Todo lo demás (partidos, autonomías, “libertades”, …) son distracciones para justificar la explotación de unas personas por otras personas.




Puente sobre la M-30

Almendro
Quinta de los Molinos

Estanque
Quinta de los Molinos
Cenicero vaciado en El Pardo

Zona deportiva, zona Villaamil

Plaza San Ildefonso,
Malasaña

Nota:

Todas la fotografías han sido tomadas fuera de los períodos de huelga de limpieza, constituyendo un documento sobre la limpieza real de la ciudad de Madrid.










jueves, 7 de noviembre de 2013

La huelga de basuras de Madrid, noviembre 2013

Puerta del Sol, Madrid. Huelga de basuras nov 2013
Una imagen del Madrid de hoy

Madrid es el centro político y económico de España, un espejo donde se miran otras ciudades españolas, tanto para envidiar como para consolarse con su día a día.

También es un destino para los inversores, para ejecutivos extranjeros y para cientos de miles de turistas, muchos de los cuáles jamás volverán a pisar una ciudad española por sus circunstancias personales, ... pero también porque se les han quitado las ganas.

Calle Montera
Desde que Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón abandonaron la política madrileña, muchas cosas han pasado en Madrid. Para empezar ocuparon sus puestos dos políticos de perfil bajísimo, uno por su carisma negativo: Ignacio González–ni siquiera es fácil recordar un nombre que se confunde con el de su opositor Tomás Gómez y al que se le parece físicamente- y la otra por lo incapacitada que está para ocupar una alcaldía como la de Madrid, Ana Botella.

Acción de piquetes
La realidad manda, y la penosa realidad del Metro de Madrid, con sus escaleras mecánicas a medio funcionar para -posiblemente- ahorrar electricidad, la crisis con la tragedia del Madrid Arena, Eurovegas y el fiasco de los Juegos Olímpicos, han dejado a la ciudad de Madrid convertida en un lugar incómodo, inseguro, sucio y sin un futuro esperanzador.

Ahora se le une a ésto la huelga indefinida de los trabajadores del sector de la limpieza y jardinería del Ayuntamiento de Madrid, llamados a una huelga indefinida como protesta por el anuncio del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectaría a 1.143 trabajadores. Además de que las empresas concesionarias tienen previsto la reducción de un 43% del salario para al resto de la plantilla.

Acción de piquetes
en Cibeles
Madrid se está convirtiendo en un lugar inhóspito para vivir, por obra y gracia de unos gestores inútiles y perjudiciales, más preocupados por engordar sus cuentas bancarias personales que por dar servicio a los madrileños, les hayan votado o no. Pero también por la insolidaridad de los trabajadores.

Contemplar la Puerta del Sol -centro neurálgico del Estado y de la nación misma- plagada de vendedores ambulantes de imitaciones, rodeados de papeluchos, basura y chifladores de juguetes volantes ... es todo un espectáculo como para pasar la escoba sobre todos ellos y sobre los gobiernos municipal y regional del PP. Y todo esto delante de la sede del gobierno regional y ante la costosísima sede del ayuntamiento, un regalito envenenado del Gallardón más megalómano e irreal.


Aledaños de Sol
La imagen hoy de Madrid es de espanto, de un lugar del tercer mundo, con inversiones en pavimentos y plazas carísimas, pero con un ineficaz servicio de limpieza que hace que todo lo demás no merezca la pena. Y lo que es peor, nos mortifica a diario con toneladas de mierda de perro, contenedores sucios y papeleras llenas, que deberían costarle a estos gestores de pacotilla no sólo sus puestos sino una querella por responsabilidades incumplidas.


Puerta del Sol, 6 de noviembre

Calle Montera, 6 de noviembre
Aledaños de Sol, 6 de noviembre

Puerta del Sol, a diario

Calle La Sal, a diario

Starbucks en Callao, a diario