miércoles, 13 de agosto de 2014

El Atazar, una excursión náutica con paella

Embalse de El Atazar desde Cervera de Buitrago
El embalse de El Atazar es un gran lago de bordes irregulares, es el mar de Madrid. En sus riberas empinadas apenas crece vegetación por las fluctuaciones de nivel y por su inmadurez edáfica.

Laderas escarpadas de jaras pringosas, encinas y quejigos se han transformado de golpe en riberas de alta cota en los meses invernales más pluviosos, y en eriales de fuerte pendiente en los de verano de más estiaje, por lo que la vegetación leñosa de ribera tiene muy difícil prosperar en semejante secarral, y requiriendo el monte mediterráneo zonas no encharcadas para poder siquiera germinar.

Club náutico de Cervera de Buitrago
El pequeño club náutico situado en las afueras de Cervera de Buitrago genera casi toda la actividad económica del pueblo y aún de la zona. Disponen de piraguas de alquiler, velas de windsurf y hay muchos pequeños veleros que permanecen anclados la mayor parte del tiempo.

No debemos confundirnos con el pueblo de El Atazar, que actualmente no tiene embarcadero.

El baño y la navegación a motor están prohibidos, y tan sólo la lancha de seguridad del Canal de Isabel II y una zodiac de una monitora de canotaje encienden su hélice para navegar rápido. Por el cielo surcan aviones comerciales, avionetas, y nos hace dos pasadas a muy baja cota un hidroavión Canadair antiincendios, que algunos pensaban que nos iba a engullir en un rasante.

Puerto distinguido
La enorme extensión sin sombra alguna que representa El Atazar absorbe la energía solar y calienta la superficie del embalse, que ofrece una agradable temperatura al tacto de una mano mientras se navega. Más abajo de la superficie, las frías y oscuras aguas albergan una desconocida pero previsible ictiofauna (carpa común, carpa royal, barbo, trucha, boga, lucio, blackbass, ... y algunas otras).

Atracando en una playa
Navegando hacia la izquierda del embarcadero se puede llegar al antiguo club náutico Juan Gil, ya casi cerca de la presa misma, aunque es un viaje para estar en forma y hacerlo en una embarcación deportiva y con bastante tiempo por delante.

Y a la derecha se puede llegar casi hasta los mismos muros de la presa de El Villar, entre paredes pétreas encañonadas, para lo que se necesitan no menos de 3 horas ida y vuelta en piragua doble.

Estos meses las riberas apenas aparecen calvas de vegetación, con un porcentaje de llenado del vaso cercano al 90%. Las huellas de jabalíes y corzos nos hablan de la riqueza en grandes vertebrados de estos bosques completamente solitarios.


La excursión


Embarcadero en El Atazar
Nos reunimos 10 personas para realizar esta jornada de navegación. Los diferentes intereses y pareceres aconsejaron un alquiler por dos horas y la reserva de una paella para siete.

Tomamos contacto el día anterior con el alquiler de piraguas y con el bar de las paellas. A las 10:30 estábamos ya en el bar Mikar y pagamos una señal para reservar nuestra paella para siete.

Las instalaciones del Canal de Isabel II abren a las 11 de la mañana y suele haber cola. Puedes entrar con el coche y cada persona ha de pagar 3€ por la entrada de medio día a las instalaciones. Por el coche no se paga.

A la derecha hay un edificio con servicios y vestuarios bastante básicos y con escasa privacidad. Una vez con el bañador y las zapatillas de goma puestos vamos hasta la caseta de las piraguas. Allí pedimos 5 piraguas dobles y bolsas o bidones estancos. Nos proporcionaron chalecos salvavidas que son adaptables y un remo doble por persona.


Mapa del embalse de El Atazar
Las canoas son muy estables y no demasiado pesadas. Nos fijamos en la hora de salida y nos metimos en el agua. El tiempo extra lo cobran como horas enteras, así que calculamos una ida de 45 minutos remando para luego tener tiempo suficiente. Debe remarse con tranquilidad y con cierta pericia saliendo de puerto, porque no hay canal de canoas y puedes colisionar con un velero, un windsurfista u otra de las muchas canoas que entran y salen.

Recordemos que hay que volver y el cansancio, el viento y las corrientes pueden dificultar la llegada, por lo que debemos reservar fuerzas. Es aconsejable llevar un equipaje ligero en los bidones y los móviles en bolsas de plástico si deseamos hacer unas fotos.

Aquí no hay gaviotas, sólo soledad y grandes espacios soleados. Atracamos en una playa y descansamos, bebimos y comimos algo, y nos hicimos las fotos de rigor. En la ribera fangosa vemos huellas y excrementos de corzo y jabalí que bajan a beber cuando no luce el sol.

A la vuelta, la corriente en contra, el viento y los kilómetros en los brazos hacen mella en algunos participantes, pero llegamos todos a la hora sin incidentes.


La paella … 


Paella para 7 en el Bar Mikar
Venir hasta Cervera y dejar pasar por alto la paella es como no hacer cumbre estando a un par de metros. De hecho es el gran aliciente tradicional de esta excursión fluvial.

Nos cobraron a 9,50 € por ración, algo caro pues la paella nos salió por 66,50 €, y no es una cantidad suficiente para grandes comilones. Sin embargo incluye pan y puedes pedir jarras de agua … y la paella es excelente.

Las cañas a 1,10 € y los refrescos a 1,60, son precios de lo mejor teniendo en cuenta que comimos en la terraza. El café también a 1,10 € nos sirvió para no dormirnos en la sobremesa y salir luego a explorar los alrededores.


El embalse de El Villar


El Lozoya después de El Villar
Aguas arriba de El Atazar se puede llegar navegando hasta el embalse de El Villar. Nosotros fuimos por la carretera hacia El Berrueco. En el embalse se puede aparcar junto a la presa y a la izquierda se pueden subir unas escaleras con indicaciones de la Senda del Genaro (GR) y otras rutas.

Las vistas son magníficas y nos da una idea de la profundidad del embalse en ese punto. Los que quisieron se echaron en el pinchoso suelo de pajas secas y otros se dieron un pequeño paseo entre los pinos de la cima y las rocas de la ladera. Unos compañeros vieron un “bambi” y buitres. Seguramente un corzo, de los muchos que habitan por allí.

Sólo nos quedaba ya volver y, casi en secreto, algunos se fueron a Lavapiés a las fiestas de San Lorenzo. Se ve que todavía les quedaban fuerzas para meterse entre pecho y espalda una botella de sidra en un asturiano. Qué tíos.


Enlaces

El Atazar: caminos de agua y basura

Actividades acuáticas en Madrid

Embalse de El Atazar

El río Lozoya y la calidad excepcional de sus aguas

El embalse de El Villar, una obra pionera

Elzeario Boix, ingeniero hidráulico, y su hijo Félix

Alteraciones de la integridad de los sistemas acuáticos: las presas


Apéndice

El río Lozoya tiene su fuente en el Parque Natural de Peñalara*, donde se encuentran las máximas cotas de la región madrileña, y es el principal abastecedor de agua potable de la provincia. Su agua está considerada como una de las de mayor calidad para el consumo humano de toda España. Este río es embalsado hasta en cinco ocasiones a lo largo de su curso de 91 km. Su principal embalse, el de El Atazar, es también el de mayor capacidad de almacenamiento de agua de la región.

A pesar de su enorme tamaño, el embalse de El Atazar (426 hm³) no se encuentra ni siquiera entre los 10 mayores embalses de España.

1- La Serena (3.219 hm³ , en Badajoz)
2- Alcántara (3.160 hm³, en Cáceres)
3- Almendra (2.586 hm³, en Salamanca)
4- Buendía (1.639 hm³, en Guadalajara)
5- Mequinenza (1.533 hm³, en Zaragoza)
6- Cíjara (1.505 hm³, en Badajoz)
7- Valdecañas (1.446 hm³, en Cáceres)
8- Ricobayo (1.200 hm³, en Zamora)
9- Alarcón (1.112 hm³, en Cuenca)
10- Iznájar (981 hm³, en Córdoba)

En la península ibérica el mayor embalse el de Alqueva, con 4,150 hm³, siendo el mayor de toda Europa Occidental.

*El Parque Natural de Peñalara ha pasado a formar parte del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama desde el 27 de junio de 2013. Hay un autobús que conecta todos los pueblos de la zona.

Autobús del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama



martes, 12 de agosto de 2014

Cangrejos de río a la mostaza finlandesa

Cangrejos de río a la mostaza finlandesa
Esta inusual y simple receta de cangrejos es un elaborado producto de experiencias, conocimientos y prácticas culinarias de años. Nunca un plato de cangrejos me supo tan sabroso y redondo.

Los había probado en casa de un buen amigo palentino, abogado ilustre, con pimientos verde, rojo y amarillo, sin nada de tomate, y me parecieron excepcionales.

También en decenas de bares y restaurantes, durante años. Pero creo que estos me gustan más, tal vez por haber salido de mi propia fábrica.

El secreto de esta receta es una simple cucharada de mostaza finlandesa fuerte. Yo he utilizado la de la marca Auran Sinappi, porque mi anterior -y mítica- marca favorita, Turun Sinappi, la compró la multinacional británica-holandesa Unilever. Y tengo derecho a sentirme un purista. Aunque ambas son de Turku, que es lo importante.


Ingredientes para una persona

Mostaza
finlandesa
-Media docena de cangrejos rojos de río grandes y vivos.

-Un chorrito de aceite de girasol.

-1/2 cebolla buti, medio grano, la de Cuenca me encanta.

-2 dientes de ajo blanco, preferible de Madrid.

-Una guindilla mediana (pimienta de Cayena).

-Tomate frito Hacendado (marca blanca de Mercadona).

-Una cucharadita de mostaza de Turku Auran Sinappi väkevä (fuerte).

-Sal


Veamos cómo se hacen

Se capan los cangrejos y se lavan.

En un wok o sartén honda, se ponen en aceite de girasol a freír dos dientes de ajo aplastados, antes de que se doren se añade ½ cebolla buti de buena calidad picada en dados.
Se añade algo de sal. Se incorpora una guindilla mediana.

Se agregan los cangrejos dejando que se hagan un poco.
Añadimos el tomate frito y meneamos la cazuela.

Echamos media cucharadita de mostaza Turun Sinappia y removemos con cuidado con una pala de madera para no romper pinzas ni patas.
Dejamos que se hagan, tapando y añadiendo algo de agua cuando sea necesario.

Estarán hechos cuando estén completamente rojos.




Presentación

La idea de la presentación la saqué de un plato posiblemente elaborado en un concurso de cangrejos de Isla Mayor (Sevilla).

En una tabla, se cortan por la mitad longitudinalmente con un cuchillo ancho y afilado. Les damos la vuelta y empezamos a cortar desde la cola hasta la cabeza, con cuidado. Después se sirven con estilo, añadiendo el resto de la salsa, y se acompañan de un chupito de vodka finlandés o cerveza pilsen española muy fríos.


Cangrejo macho,
véanse las dos patas
adicionales
Capar un cangrejo de río

El objeto de esta práctica es matar al cangrejo de río antes de cocerlo, y tal vez no transmitirle más sabor que el de su carne. Para sujetar al cangrejo hay que tener un poco de cuidado.

Separaremos uno a uno y lo cogeremos por detrás de la cabeza, evitando las pinzas y las contracciones de la cola. Lo pondremos sobre una tabla de cortar y presionaremos al animal contra la tabla con el índice de nuestra mano no dominante, inmovilizándolo.

Cogeremos ahora con los dedos de la mano dominante la aleta central de la cola con firmeza, quebrándola por la base con un ligero movimiento hacia arriba.

Después, otros pequeños movimientos giratorios cuidadosos nos permitirán arrastrar con dicha aleta la tripa del crustáceo. No es difícil con un poco de práctica.

Nos deshacemos de esa tripa y ponemos los cangrejos a remojar. En unos 5 ó 10 minutos ya no se moverán.

Esta práctica es obligatoria para los pescadores de cangrejo rojo o de las marismas (Procambarus clarkii), ya que se trata de una especie invasora y perjudicial para el cangrejo autóctono. Pero en absoluto lo es para los cocineros.




lunes, 28 de julio de 2014

El Museo del Ejército en el Alcázar

Ruinas en la base de El Alcázar
Una visita al museo que ya no existe

De amarga y muy decepcionante debo calificar la visita al nuevo Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo el pasado 20 de julio.

Después del cierre en 2005 de la sede del museo en el Salón de Reinos de Madrid, nos quedamos sin museo del Ejército de Tierra durante 5 largos años, en los que con la excusa de dedicarlo a la restauración de su aspecto original y su uso para la ampliación del Museo del Prado, se liquidó un bellísimo y viejo museo romántico que evocaba heroísmo, batallas, ciencia, patriotismo, fantasía y emociones vívidas.

Cartelería exigua e inútil
Hoy, el Museo del Ejército de Toledo, inaugurado en 2010, no es más que una caja blanca enorme, llena de salas desordenadas con muchos menos fragmentos de historia de España en sus vitrinas. Y también se ha liquidado la historia del mismo Alcázar contenida entre sus paredes.

Objetos descontextualizados, espacios enormes, sin unidad temática atractiva, sin itinerarios, didácticamente escaso y audiovisualmente parco. Asepsia en colores blancos, pésima señalización y una muy deficiente iluminación.

Armaduras. Colección de Medinaceli
Fuente: Internet
Aparece como un almacén de objetos envitrinados y desprovistos de historia, castrados al dictado de la Memoria Histórica, la Vergüenza Histórica y la museística más ramplona.

Remedo de la destrucción del otrora hermoso Museo de Ciencias Naturales, hoy una bazofia irreconocible que he borrado a la fuerza de mi ocio madrileño de fin de semana. Y primo hermano del Museo Arqueológico, algo más atractivo pero con los mismos defectos: el desorden, la museística “moderna” y la asepsia más descarnada.

Patio de El Alcázar
Visitar el Museo del Ejército de Toledo hoy no es más que un pasatiempo vacuo, con escaso interés y desmotivador, que no merece por sí mismo una visita a Toledo, largamente esperada desde su inauguración.

No volveré a ese sepulcro blanqueado que ha borrado casi cualquier vestigio de la historia misma del Alcázar y fregado con lejía la sangre y el esfuerzo de tantos españoles por lustrar muchas monarquías infames y gobiernos tiránicos, pero que forman parte de nuestro mismo ser y esencia.

Tres o cuatro armaduras japonesas que dan el aspecto de extraños enanos; un cañón allí y otro allá; escasísimas pinturas; soldados de plomo a mansalva; un navío solitario en una sala desangelada; espadas y picas como en un escaparate de Zara; la colección de armaduras de Medinaceli sin apenas esquemas, dibujos o indicaciones; las banderas a medio restaurar en vitrinas a las que no llega un niño, ... bustos medio a oscuras, para qué seguir.

Hemos pasado de tener posiblemente el mejor museo militar del mundo a disponer de una colección de antiguallas detrás de cristales, expurgada la supuesta espada del Cid, y cientos de estandartes y banderas, colecciones enteras de armas de fuego, maquetas, memorables cañones ...

Colección Medinaceli
Hemos perdido el encanto de estar rodeados de historia por los cuatro costados y pasado a disponer de esquinas y rincones donde se pueden observar cosas viejas con escaso detalle y pocas explicaciones, despojados de cualquier emoción, afecto u honra, como si pertenecieran a una nación foránea y desconocida, o peligrosa de conocer en sus glorias y miserias.

Lo visto ayer en esta caja de colecciones lo califico de carísima mierda aparentemente destilada en laboratorios intelectuales antimilitares, antihistóricos y antiespañoles. Y por supuesto es mi opinión, aunque no la única en este sentido.

A nadie que respete tan poco el Ejército, la Historia y a los españoles mismos debe encargarse hacer un museo del Ejército español, porque la Historia no pertenece a quienes se la inventan o la escriben, sino a quienes la hacen con su sudor y su sangre.

Se dice que el director actual del Imperial War Museum había comentado recientemente: «estoy muy contento porque mi museo ha pasado a ser el primer museo del mundo de historia militar, después de que Uds. hayan acabado con el que tenían».

El despacho de Moscardó
Pocas emociones he podido sentir en ese espacio para el eco del olvido. Apenas la emoción del magnífico cuadro de Ferrer-Dalmau “La batalla de San Marcial” acodado en una incómoda esquina donde no se puede apreciar la obra en perpendicular, demostrando que el diseñador del museo es un tipo con “grandes” conocimientos.

Sin la espada del Cid, hoy en el Museo de Burgos, sin el grandioso escenario del Salón de Reinos, sin viejas vitrinas, sin maniquíes, sin alineaciones de cañones, … este museo muerto no es merecedor más que de desasosiego e inquietud por mano de quienes han dado la orden de laminar las pasadas glorias españolas.

Batalla de San Marcial, de Ferrer-Dalmau
Sólo una ideología sectaria, orquestada en supuesta connivencia por los dos grandes partidos saqueadores de la nación y del Estado ha podido perpetrar semejante ultraje al patrimonio y acervo hispanos.

Lo visto en este museo no contenta a quienes hayan ido a ver el Museo del Ejército ni la historia misma del Alcázar, porque ya no queda casi nada, y lo que queda: una sala con una gran mesa vieja y disparos en las paredes, no tiene ningún sentido si no te conoces la historia, porque carece de carteles informativos. A las tumbas de Moscardó y de los que allí yacen les ocurre lo mismo, no tienen indicaciones ni explicaciones de qué se trata.

Quien olvida forzadamente a sus soldados es un traidor y un miserable, porque son los mismos ladrones que exigen a sus conciudadanos el máximo sacrificio de sangre mientras se llenan los bolsillos y engatusan a los que les votan con promesas de mercachifle.


Museo del Ejército antes de 2005
Fuente: Internet
Historia del Museo

El Museo del Ejército fue creado por orden de Manuel Godoy en 1803, y era el más antiguo de España después del Museo de Ciencias Naturales. El Prado, por ejemplo, se abrió más de 30 años después.

Su primera ubicación fue en el Arsenal Central de Artillería (el parque de Monteleón, cuyo arco todavía existe en la plaza del Dos de Mayo en Madrid), y contaba, principalmente, con los fondos de Artillería. En él se depositaban una copia de cada modelo de arma nueva que se fabricaba en España. Fue allí donde el personal y fondos del Museo entraron en combate contra el ejército francés, el 2 de Mayo de 1808.

La Tizona de El Cid
Fuente: Internet
En 1815 se trasladó al palacio de Buenavista (actual sede del Cuartel General del Ejército, frente al Banco de España), e incorporó nuevas colecciones; la principal, las 2.000 banderas que eran patrimonio real. Después siguió recibiendo colecciones y piezas.

En tiempos de la regencia de Espartero, éste reclamó para su uso ese palacio, y el museo se trasladó al palacio del Buen Retiro, que ha sido su sede ininterrumpida hasta ahora.

Inaugurado el 19 de julio de 2010 el nuevo Museo del Ejército de Tierra, al día siguiente se abría el museo al público. La superficie de las instalaciones duplica la antigua, sin embargo sólo se exponen 5.000 piezas de las 35.000 que tiene el museo en sus fondos.

Armaduras antes de 2005
Fuente: Internet
El antiguo museo era una referencia mundial entre los mejores museos militares del mundo, especialmente en artillería. Hoy, ese museo, ya no existe.

Y por favor, si deciden empezar por mejorar algo, al menos pongan una tienda decente con una buena selección de libros, fotografías y facsímiles de piezas, y no exhiban juguetitos montados en esa vergonzosa imitación de Lego fabricada en China. Muchos adultos interesados en la historia de nuestro país nos desplazamos desde muy lejos y merecemos cierto respeto intelectual por parte de un museo del Estado.



El Museo del Ejército en 2010,
la Historia enlatada
Fuente: Internet

Salón de Reinos,
el Museo antes de 2005
Fuente: Internet

Ampliación del Alcázar en 2010,
un destrozo arquitectónico
Fuente: Internet


Nota

La reforma del Alcázar de Toledo es obra del arquitecto Francisco Fernández Longoria y de su colega Dionisio Hernández Gil, ambos de escasas referencias en Internet, y el primero de ellos ni siquiera aparece en la Wikipedia.
 


Enlaces
















sábado, 19 de julio de 2014

El Atazar: caminos de agua y basura

Embalse de El Atazar desde un mirador
El legado del Siglo XXI
06/07/2014

Introducción

El paisaje de la provincia de Madrid en 2014 poco se parece al de hace 70 años. La ausencia de grandes superficies de agua y bosques nos ofrecía un paisaje semiárido con bellos bosques galería como reductos botánicos y faunísticos. Hoy, en cambio, los grandes embalses construidos como el de San Juan (1955) sobre el Alberche y El Atazar (1972) sobre el Lozoya, y los bosques repoblados en las sierras, han cambiado muchos microclimas de manera muy notable, han dulcificado el paisaje y reducido el carácter extremo de las temperaturas regionales.

La densidad de población tampoco es la misma y ésta está muy necesitada de espacio de ocio cercano.  Hoy la sierra de Guadarrama y sus cursos de agua como el Lozoya y el Manzanares sufren grandes presiones humanas, sin embargo el embalse de El Atazar está infrautilizado.


Presa de El Atazar. Al fondo, el pueblo.
El mar de Madrid

El embalse de El Atazar se encuentra situado en el entorno de la llamada Sierra Pobre de Madrid. La construcción del embalse destruyó valiosos enclaves faunísticos, botánicos y paisajísticos del río Lozoya, y ha creado otros nuevos con especies alóctonas y perniciosas.

También aisló poblaciones, hoy casi incomunicadas entre sí, con largas distancias por carretera entre ellas. Fue el caso de la carretera entre Cervera de Buitrago y El Atazar, sepultada bajo las aguas.

Recuerdo las paellas y las piraguas de hace pocos años en Cervera de Buitrago, aprovechando una aceptable instalación náutica, quizá la mejor de Madrid. Hacia allí íbamos, pero una deficiente información en Internet nos encaminó hacia el pueblo de El Atazar, el mismísimo fin del mundo en Madrid, con una carretera de punto final.


Iglesia de Santa Catalina (S. XVII)
Llegar a El Atazar

Si vas por carretera hasta el pueblo de El Atazar, procura que haga buen tiempo, pues el camino es sinuoso y la lluvia y la niebla pueden dificultar mucho la excursión. Se llega desde Madrid tomando la A-1, hasta Torrelaguna y después de pasar Patones de Abajo.

Podrás admirar una bella panorámica de la presa desde un par de miradores junto a la carretera. El día de esta visita el embalse estaba casi lleno, al 90% según la información de los periódicos digitales, ofreciendo el magnífico aspecto de un enorme y extraño lago.


El pueblo

Hay que pasar por encima de la presa para llegar hasta el pueblo, en todo lo alto de un cerro. La entrada está cementada y una decoración transversal de pizarras irregulares sobre el pavimento nos hace aminorar la marcha. Una bonita iglesia, algunas casas con rosales y un entorno cuidado nos animaron a explorar más allá.

El día era malo para navegar, así que nos conformamos quedándonos a comer en la plaza unos buenos platos combinados.

Mylabris quadripunctata sobre Cynara spp.
Junto a la iglesia hay un asador rústico cubierto de hiedra con precios elevados, que ese día no nos pudo cobrar con tarjeta por fallos en la conexión telefónica. Tampoco tenía pan.

En el bar-restaurante de al lado los precios son más moderados y la carne también la hacen a la brasa. Elegimos una ensalada y un combinado de huevos, patatas fritas caseras y lomo adobado. Con la ternera fallamos, quizá poco hecha y algo dura.

Casa en El Atazar
Se trata de un pueblo con pocos recursos económicos debido a su pequeño tamaño y aislamiento, pero está cuidado y se nota el interés de sus habitantes en ello. Paseamos hasta el cementerio, flanqueados por ciruelos fructificados, nogales, cerezos, ... sin embargo no todo sería así de idílico.

En el bar nos recomendaron ir a la zona del club náutico Juan Gil; allí empezó nuestra visión de pesadilla.


El club náutico Juan Gil, un fantasma en El Atazar

El club náutico Juan Gil está a pocos kilómetros a la derecha de la carretera hacia Madrid. Dejamos el coche a la entrada, junto a dos contenedores de basura, y nos dispusimos a caminar.

A los pocos cientos de metros, entre pinos, lo primero que nos encontramos fue un merendero invadido por la espesura de su propio jardín abandonado, con especies de jardín asilvestradas, como unas chumberas. Había periódicos con muchas ofertas de empleo de finales de los años noventa, una época ciertamente boyante en la que quizá se construyó. Después seguimos bajando la carretera.

Ailanto y encina
Por allí vimos grandes encinas dispersas, junto a una de las cuáles ya crecía un feo invasor vegetal: el conocido ailanto. Pero también encontramos un ejemplar solitario de chinche rayada (Graphosoma lineatum) junto a la cuneta.

Como llevábamos nuestra bolsa amarilla de desperdicios, íbamos recogiendo algunas latas y botellas tiradas en la cuneta, pensando que tampoco parecía un lugar muy frecuentado ni sucio.

Pero al finalizar el camino llegamos a un terraplén en medio de la carretera, como para evitar entradas de vehículos. Unos metros más allá, la verja de entrada era como en el desastre de Annual: patético, mísero y sobrecogedor. 

Destrozos en el tejado
Bellas construcciones de estilo rústico saqueadas, con las puertas arrancadas, los colchones tirados por todas partes, cristales rotos, pintadas, … y cientos y cientos de envases de cervezas y refrescos.

Las instalaciones mecánicas para el arrastre de barcos de recreo estaban destrozadas como en un asalto de enloquecidos ignorantes. Barbacoas, kiosko, asador, portacanoas, … todo aniquilado.

Una juventud vandálica y desnortada que no sabe ponerse de acuerdo más que para beber, pero que no son capaces de hacerlo para mantener limpio el lugar donde ponen sus culos, y simplemente vaguean esperando la paga y la subvención de sus mayores.

El club náutico Juan Gil, en 2014
Son los mismos que gastan su poco dinero en gasolina, coches y bebidas para destrozar unas caras instalaciones que no se merecen y a la vez piden empleo en una sociedad en la que no tienen cabida por asociales. Y también son los mismos que se cargaron la cercana cueva del Reguerillo, donde llegaron a arrancar las pinturas rupestres y acumularon basura en su interior en señal de cómo ha evolucionado el Hombre. 

Vandalismo juvenil
Tampoco las instituciones hacen su trabajo. Por allí no vi guardias civiles ni sus precintos, ni tampoco el ayuntamiento recoge la basura generada, ni hay contenedores, ni nada de nada … Está todo literalmente abandonado a su suerte, a la muy mala suerte.

La carencia de sensibilidad ecológica, social o tan siquiera estética de unas personas que no son ogros ni extraterrestres, abruma por su insolencia. Pero la incapacidad y el olvido institucionales asquean igualmente.

Valgan este texto y estas imágenes para ilustrar la desidia de las autoridades madrileñas y estatales en este asunto y la cerrilidad de los que viven por la zona o llegan desde lejos, y se cogen un coche para ir a beber y destrozar un bello paraje y unas instalaciones que se les hicieron para sacarlos de la pobreza a través del monocultivo del turismo.

Hoy su futuro es tan descorazonador como sus actitudes.



Portacanoas


Asador


Porche caído


Fauna y flora en El Atazar


El cardo borriquero
Los cardos de los géneros Onopordum y Sylibum se parecen bastante al género Cynara. Así, el cardo borriquero o toba (Onopordum acanthium) es similar al cardo mariano (Sylibum marianum) y al alcaucil o alcachofa silvestre (Cynara cardunculus). El ejemplar de la foto de arriba creemos que pertenece al género Cynara.

Por otro lado, entre los insectos, el género Lachnaia tiene especies similares al género Mylabris. La especie que está alimentándose sobre la Cynara de la foto anterior creemos que se trata de Mylabris quadripunctata. La encontramos en una solana cercana al cementerio de El Atazar.

Hay varias especies similares al escarabajo meloideo (Mylabris quadripunctata), como son: Mylabris (Micabris) maculosopunctata,  M. beauregardi, Lachnaia pubescens y L. tristigma.


Enlaces botánicos

Especie similar: Sylibum marianum

Imagen de cardo mariano (Sylibum marianum)

Coslada y COFARES contra la alcachofa silvestre


Enlaces entomológicos


La chinche rayada (Graphosoma lineatum)

El escarabajo meloideo (Mylabris quadripunctata)

Taxonomía y distribución de Mylabris maculosopunctata y M. beauregard


Crisomélidos de la Sierra de Guadarrama

Chrysomelidae. The Leaf Beetles of Europe and the Mediterranean Subregion



Ruta al club náutico Juan Gil desde El Atazar
El Club Náutico Juan Gil

No he encontrado información precisa sobre la inauguración y funcionamiento del club náutico Juan Gil, pero en 1993 era aún un proyecto, en 2001 estaba todavía en funcionamiento y ya en 2011 se encontraba abandonado.

El baño y la navegación a motor están prohibidos en todo el embalse, no así la navegación a vela o a remo.

Urge un plan de recogida de basuras y de prohibición de acceso total a vehículos en el camino al club náutico.


Enlaces club náutico Juan Gil

Los pueblos del embalse en 1993, antes del plan de desarrollo


Rutas por el entorno de El Atazar


Senda Genaro, libro guía.

Senda Pisanchón y Quemao Viejo

Gestión del Plan de Dinamización de la Mancomunidad del Embalse del Atazar 2006-2009


Ecología en El Atazar

Basura en el pantano de El Atazar

Bañistas y visitantes vierten basuras en el Atazar


Otros enlaces

Un vertedero llamado La Pedriza