sábado, 24 de marzo de 2018

Aki Kaurismäki en el Círculo de Bellas Artes

El otro lado de la esperanza (2017)
Aki Kaurismäki

Jueves, 22/03/18
Círculo de Bellas Artes, Madrid

Cuando un amigo te invita a un pase de cine para ver además a tu director favorito y llegas tarde 45’ por echarte la siesta, la desazón amenaza con apoderarse de ti y de la amistad misma.

Desde lo alto de las escaleras yo veía a mi amigo abajo, en el patio de butacas, haciendo aspavientos para hacerse notar. No bajé ceremonioso como de costumbre, sino compungido y disculpante, y le alargué una de las entradas que me imprimieron en la taquilla, como para mitigar su malestar y mi incomodidad. Me sentía como en el encuentro entre Franco y Hitler en Hendaya … mi amigo sonreía como un tiburón … 

Sin embargo la presentación no había empezado: el director no había llegado aún. Y cuando por fin lo hizo, acompañado de un entrevistador y una traductora, hubo que esperar interminables minutos hasta que trajeran vino, porque él sin vino blanco no habla, hay que joderse.

Mientras tanto echaba humo por un cigarrillo electrónico, que no sé si se podía fumar dentro … 


Perro de Kaurismäki, muy posiblemente el
que aparece en la película.
La entrevista al director

Este hombre, Aki, no es japonés, sino finlandés, y es todo un personaje, pero quedó eclipsado por la estulticia del entrevistador más cutre que estos baqueteados ojos han visto en lustros. No se puede entrevistar a un director de cine de fama mundial, tímido, borracho e insolente con el bagaje de un bisoño botarate.

El boicot de Kaurismäki al entrevistador no fue intencionado, pues fue el joven de bellos cabellos rizados el que se puso la soga al cuello. No lo entrevistó en inglés, por el insufrible inglés del director y porque no sabía hacerlo. Kaurismäki no quería hablar en anglosajón por ser una lengua imperialista y mezclaba portugués con algunas payasadas en español (que si era del Oporto FC, del Atlético y del Liverpool, que si debemos mandar a Marte a Stephen Hawking, …). La traductora lo hacía con esfuerzo del inglés al español por la actitud gamberra del director.

Tal vez hubiera sido mejor pedir una becaria al Instituto Iberoamericano de Finlandia para que la cosa no hubiera sido tan vergonzosa, porque sí, lo vivido fue de vergüenza ajena, demostrando que al Círculo de Bellas Artes le falta un prolongado hervor para dejar de estar tan crudo en este tipo de eventos.

Todos deseábamos que acabara esa comedia bufa de mal gusto y dieran paso a la proyección de El otro lado de la esperanza.


Wasabi en exceso
Aki Kauris-mäki, o el hombre sushi con exceso de wasabi

El culto a la celebridad y el fanatismo difícilmente generarán acosadores en la persona de Aki Kaurismäki. Su personalidad pública, rayana en el autismo, es tan poco atractiva como una loncha de panceta en el suelo de una mezquita. 

Sus chistes son gracietas; sus chascarrillos, tontos; su humor y sus ironías son tan inocentones que bordean el patetismo y la compasión. Existe un componente cultural del humor, pero sus compatriotas famosos optan por el silencio para no ser malinterpretados.

Sin embargo Kaurismäki es lo que es: un director de cine, contador de historias sin más, tan alejado del oropel y el adorno hollywoodienses como lo son sus películas, y es en ellas donde habla y se expresa este hombretón finlandés.

Dice que hace películas para dar de comer a sus perros, en una inmodestia bastante despectiva, que lo auto sitúa en la clase obrera que tan bien refleja en sus obras, pero que lo aúpa a un pedestal de autosuficiencia pasiva agresiva que lo hace parecer equívocamente misántropo.


Tupolev 22M3 ruso bombardeando Siria
Escena de la película
Imperiofobia en Kaurismäki

Sus contradicciones son evidentes: por un lado se queja constantemente de los estadounidenses y su imperialismo, y por otro es fan irredento de la música norteamericana, de sus automóviles, de sus directores de cine (Buster Keaton, Raoul Walsh, …), e incluso de sus pintores, tal vez sin saberlo, porque muchas de sus imágenes son muy hooperianas, como les ocurre a Hitchcock, Wenders y Tarantino, entre otros.

Kaurismäki padece de imperiofobia: un trastorno muy de los intelectuales europeos, porque por un lado detesta el poder del imperio y por el otro se postra rendido a sus innegables logros culturales. De hecho, Finlandia no le gusta, la retrata adusta, cruda, sin mostrar sus evidentes virtudes y vive en el extremo más alejado de ella que existe en Europa, Portugal, de espíritu tan melancólico e irrelevante como Finlandia, que le parece amenazadora por urbana, a él que no es más que un hombre de pueblo convertido en universal. 

La imperiofobia es realmente envidia política y cultural, muestra de su sentimiento de pertenencia a un país pequeño, pero también expresa su desarraigo con Finlandia, a pesar de ser genuinamente finlandés en su humor y en sus manifestaciones artísticas.


Checker Marathon 1965
Matrícula KIE 387
Chevrolet Checker Marathon KIE 387

La música de slide guitar que aparece trepidante en su película, el Checker Marathon negro del 65 y el tratamiento interior de escenas tan influido –directamente o indirectamente- por el pintor Hooper lo convierten en un apologista de lo estadounidense y de su cultura de los años cincuenta. Y ahí parece que se quedó, anacrónico.

El otro lado de la esperanza es una película antigua, un modelo agotado incluso en Kaurismäki, aunque sea de 2017. Recuerda mucho a su exitosa Nubes Pasajeras (1996) en las escenas del restaurante y es muy diferente de Le Havre (2011) en la estética, pero no en el fondo, donde el amor, la bondad y la solidaridad del protagonista europeo realmente están hablando del mismo Kaurismäki, que tiene un alto concepto de sí mismo. Y no es casualidad que sea un maestro en esa temática tabernaria, él mismo es hostelero en Helsinki, aunque no resida allí.

El otro lado de la esperanza son dos películas, trazadas con distintas velocidades, por un lado está el mundo de Khaled, el protagonista refugiado sirio, más dinámico, luminoso y actual, donde el director pasa de bastante limitado a mediocre. Por otro lado está el mundo de la Finlandia profunda y anacrónica de un vendedor de camisas con una esposa alcohólica, a la que abandona, donde el director se mueve como un maestro y retratista realmente sobresaliente, con un surrealismo memorable a flor de piel en escenas como el abandono de su mujer, junto a un repelente cactus asiento de suegra.

Sin embargo ha sabido engarzar con suavidad la realidad con la ciencia ficción de ambas partes en un único punto: el refugiado, consiguiendo una obra emocionante en ocasiones, visualmente muy atractiva en la parte más “finlandesa” de la película, resultando un panfleto antiimperialista prorrefugiados que te tragas como una papilla, sin enterarte.

Kaurismäki creo que ha hecho una película política y humanitaria utilizando retales de su sabiduría como cineasta. Es una película comprometida, que cala hondo, que no presenta a los refugiados como desharrapados y sucios haraganes, sino como personas normales con problemas extraordinarios que se ven obstaculizadas por la burocracia de los países a los que quieren llegar.

Edward Hooper
Salí del cine con la sensación de que era la mejor película que había visto de él, por las buenas sensaciones y el buen rato pasado. En eso es maestro, porque no despegué ni un instante los ojos de la pantalla. Sin embargo simplemente he sido seducido por su manera de hacer cine, sutil, profunda, educada, respetuosa con los que sufren, con la clase obrera y con un mundo subyugado por la globalización, la violencia, los extremismos y el control de los estados.

Ahora veo con claridad que El otro lado de la esperanza no es más que la contribución de un director al drama de los refugiados, con mucha paja de calidad alrededor.

Ahora veo con claridad que la excelente película que podría haber sido con la vida del camisero Wikström la ha sacrificado el director para su alegato humanitario, en una expresión de generosidad que le bastaría para redimirse de todos sus pecados en las entrevistas que le hacen los idiotas.



The House by the Railroad (1925)
Edward Hooper
Inspiró la casa A. Hitchcock en Psicosis
Enlaces






 


Checker Marathon
Chevrolet 1965 Checker Marathon (1965-1968)
Durante décadas, el Checker fue el vehículo de elección en los taxis de Nueva York y en otras ciudades de Estados Unidos. También apareció en la película Gorky Park y en la serie de televisión Misión Imposible. Tenía 3.769 cc y 140 hp de potencia. El Checker fue copiado en la Unión Soviética para producir el Chaika 13 (GAZ 13), un automóvil de lujo, por lo que no es un modelo elegido al azar por Kaurismäki para la película, teniendo en cuenta que posiblemente conoció ambas versiones.










jueves, 22 de marzo de 2018

Dibújame despacio, que tengo snell. Jaime Sanjuán

Jaime Sanjuán
Miércoles, 21 de marzo de 2018

La expresión y la duda

Cuando un comercial te vende algo, duda de él y de lo que te está vendiendo, y cuanto más vehemente es, duda más todavía. La venta es el arte de engañar y, previamente, el vendedor necesita creerse el producto (engañarse), o por lo menos hacerlo durante el periodo de tiempo de la venta, aunque el producto sea una filfa.

Pocos productos hay que sean realmente fantásticos y sobresalientes, pero lamentablemente tampoco se venden solos. Necesitamos nuevamente que un comercial sonriente cacaree las excelencias del producto y nosotros debemos tener un poco relajadas las defensas, desarmados voluntariamente por nuestra experiencia.



Ilustraciones con efecto Snell
La galería La Ley de Snell   

Algo de todo esto me sucedió hoy tarde en la nueva galería de Malasaña La Ley de Snell. Un atento vendedor esperaba a un ¿periodista? y me confundió con él. Aún así, empezó a explicarme los pormenores de la vida y obra expuesta de Jaime Sanjuán, que me imaginaba ignoto y misterioso, incluso con barba templaria, trazando sensible y esclerotizado con el dedo de ET sobre una tableta.

Sus mensajes arcanos aparecían en varias obras: agujeros negros, leyes ópticas, relojes de arena y otros más indescifrables. También pequeños volátiles como verdecillos, pinzones, jilgueros y petirrojos; viejos juveniles, astronautas de naranja; barbudos varios; pupilas e iris replicantes; naturalezas notablemente muertas; una vanitas de un pez que jugó a tragarse unos dados; gatos enfrentados y frutas refractadas …

Random
Jaime Sanjuán es un artista que traza el camino inverso a una venta. Las críticas a su obra primaria hiperrealista –por serlo demasiado- le llevaron a deformar algo la realidad, lo que sus críticos de galería le afearon también, por ser un ilustrador "que deformaba la realidad a partir de una fotografía", cuando realmente Sanjuán pinta con su dedo calloso desde cero sobre la pantalla de un iPad, usando un fondo negro no reflejante.

Así que, para tratar de convencer, Sanjuán empezó a fantasear con la pintura y colocó tabletas en las exposiciones para que se comprobara su honesto hacer, a semejanza de las nuevas cocinas de restaurante que todo lo muestran, es el signo de los tiempos ante tanto márketing estafador. Ya lo vimos en Patcas, que explica en sus tutoriales al alcance de todos. Así el autor pasó del hiperrealismo a un surrealismo discreto forzosamente, donde su obra ha ganado cotización y premios.

En un mundo en el que desde antiguo han existido negros para producir mucha obra con la que poder financiar a los grandes artistas, la muestra fabril de los trabajos de Sanjuán la dignifica y le da el valor añadido de la verdad y de la verdadera pintura de autor, alejándola definitivamente de la fotografía digital artística, pero buscando efectos parecidos.


Jaime Sanjuán
Petirrojo poniendo el cascabel al gato y
pie con cuatro dedos
La obra expuesta es variada y asequible

El vendedor nos dijo que cada una de ellas lleva el trabajo de un mes, aunque en el vídeo de más abajo Sanjuán nos habla de 100 horas (unas 12 jornadas de trabajo), atendiendo al formato. Asombran su tratamiento del vello y el iris, del pelaje, de algunos elementos técnicos, como bombillas y conectores, también el uso de una falsa profundidad de campo … y las omnipresentes mariposas y polillas.

Los precios son realmente comedidos, como corresponde a un casi novel de estilo, pero muy por debajo de su calidad pictórica y del trabajo empleado. Están entre los 605 € de Larga espera y los 2420 € de Vanitas y Ying y Yang. 


Dónde

Galería La ley de Snell
C/ San Joaquín, 6
Madrid



Jaime Sanjuán


Agujero negro
77x102 cm.


Mirada objetiva
77x102 cm.


Tempus fugit
77x102 cm.


Yin y Yang
77x102 cm.


Vanitas
77x102 cm.


Jaime Sanjuán


Índices de refracción (n1 y n2)
Ley de Snell
nsenθ1= nsenθ2

Oblivion
71x86 cm.



Enlace



Enlace: http://www.zgrados.com/la-pintura-digital-del-dedo-de-jaime-san-juan/









lunes, 5 de marzo de 2018

Una de street art con canapés: Misterpiro

Planchas de metacrilato coloreadas
De dentro hacia afuera,
pero sin perder la calle de vista
Madrid es muchas veces cutre, otras veces excelsa. Su gastronomía popular no está a la altura de otras zonas de España, ni siquiera de la periferia. Podría decir que siempre he comido mejor en otras regiones, excepto en Galicia, donde lo mejor son sus productos y lo peor sus elaboraciones.

Madrid no tiene catedral gótica, ni iglesias románicas, ni murallas conservadas. Pero el barroco dejó su impronta en la pintura y en algunos edificios notables, el romanticismo nos legó el discutido neomudéjar y del modernismo se conserva un legado muy escaso y poco significativo.

Tampoco tiene playa, ni siquiera fluvial … sin embargo, en cuestiones de arte, por tamaño, historia y acumulación de talentos, las cosas son bien distintas. 

Una ciudad de más de 3 millones de habitantes, que históricamente ha asumido el mecenazgo de artistas por parte de reyes y aristócratas, que cuenta con buenas pinacotecas, escuelas y academias de arte y atrae a miles de artistas españoles, latinoamericanos y europeos, deseando tener repercusión mediática, por fuerza tendría que ofrecer algo interesante.


Misterpiro sabe de color
El arte es morirse de frío … y de hambre

El arte es un trabajo sin utilidad práctica, que sirve para bienestar del espíritu, para expresar ideas y como forma de ejercicio intelectual. El arte no se come, no se puede viajar sobre él, no da abrigo ni refrigera, … No es, por tanto, una necesidad básica para las personas que no sean artistas, y adquirirlo depende de los superávits de cada uno en particular y de la sociedad en general.

El hecho intencionado o colateral de la reducción de las clases medias en España no permite despegar al coleccionismo privado, que se reduce a las empresas, instituciones y élites adineradas, también a extranjeros residentes y turistas de cuentas bien saneadas.

La crisis de 2008 castigó especialmente a los que vivían del arte, que tuvieron que buscar otras ocupaciones más prosaicas o emigrar. Los que se quedaron acumularon obra para mejores tiempos y otros simplemente emergieron con imaginación para elevarse sobre la mediocridad o el conservadurismo.

Interior-exterior
Una síntesis de Misterpiro
En este 2018 de cambios, casi 10 años después del inicio oficial de la crisis y 14 años después del punto de inflexión que la propició: 11 de marzo 2004, los hoteles, los restaurantes y la empresa privada han vuelto a apostar con fuerza por las exhibiciones de arte, no sólo para promocionar artistas, sino fundamentalmente para dar visibilidad a sus productos, habida cuenta de que el arte tiene tirón. Porque vuelven los mecenas.

En una sociedad madrileña aún poco entendida, pero con una legión de culturetas jóvenes, ávidos de arrimarse a eso del Arte, hace que algunas presentaciones sean verdaderos acontecimientos mediáticos.





Culturetas en diversas poses
disfrutando del ecosistema
El Hotel Emperador y
el Lobby Art Gallery

Conocí el viejo y cutre hotel Emperador en Gran Vía hace tanto como en 1998. Madrid entonces estaba pletórica, con un PIB que crecía al 4%, y seguía creciendo … Había pocos inmigrantes y los sueldos daban para dedicar un pellizco a eso del arte.

Me iniciaba en el coleccionismo por mero placer decorativo, y adquirí regularmente obras de pintoras españolas y del Este de Europa, mis favoritas, la mayor parte de las veces aún no consagradas, pero con una enorme calidad y originalidad. Existía ese superávit aludido, y otros muchos hacían lo mismo. 

Mucha gente vivía de la cosa artística y de las exposiciones, y a las galerías acudían tanto curiosos, entendidos, … como artistas y compradores. Aún la peste cultureta y hipster no había invadido las galerías masivamente con sus barbas clónicas recortadas y sus aprendices de It-girl. Y no es necesariamente malo, si no fuera porque la mayoría no ha cogido un pincel más que para rascarse el interior de la oreja o pintarse la raya del ojo.


Petardeo posmoderno y escalera pintada
Street Art: de los muros de Plasencia al sofá inglés

El Hotel Emperador se ha hecho consciente de que está situado en la Gran Vía madrileña (parece que no había reparado en ello), con una gran repercusión mediática si se decide a promocionar eventos. Misterpiro es un pintor de spray en la calle y un acuarelista de interiores acogido por la galería del hotel.

A la presentación de Misterpiro me invitó una consagrada fotógrafa de Chicago que está al tanto  -más que yo- de este tipo de eventos, que se convocan por Facebook y al que acuden ansiosos de salir en la foto muchos chicos y chicas muy por debajo de los 30.

Otros vamos a beber, comer y a ver arte del nuevo. Y algunos más se conforman con ir a ver qué se cuece. El encuentro fue masivo, muy sorprendente para el tipo de pintura, vista ya en exposiciones recientes de artistas también noveles, pero el cuidado catering, la coctelería y los escalones y sillones pintados por el artista dejaban bien a las claras la apuesta del hotel con este artista, que según la versión española de la revista Forbes “es uno de los jóvenes talentos más influyentes de España”.

Sofá ingles mordido
por la Reina Victoria
El coachsurfing más cutre
Como hace mucho tiempo que no me creo esto del márketing, y menos aún si viene de un think tank de fuera opinando sobre lo que “nos influye” o no por aquí, decidí quedarme varias horas para empacharme.

Ya dentro del vestíbulo llegué del brazo invisible de Christine, que me esperaba dentro, desesperada por la tardanza (el pluriempleo mata) y me condujo hasta un sofá inglés marrón desgastado con la esponjilla fuera, semi nuevo ya en 1998, cuando seguramente me había sentado antes para ese negocio extraño que nunca prosperó y que tal vez algún día cuente.

Nadie me explicó nada y me dediqué a observar, a pasear, a mirar a la gente, a hablar con mi amiga –que zampaba a dos carrillos- y también yo decidí atacar al sushi y las pequeñas viandas, evitando que el hambre se me notase. Como dije, observé con el estómago vacío, con él lleno … en silencio, solo, acompañado y comentando, acercando la nariz, oliendo, tocando en lo posible, … 

Estimulando todos los sentidos
Y no me enganchaba, … por lo que decidí cambiar de estado atizándome dos vinos blancos, un par de cócteles de scotch, un Martini blanco y rematé con un gin tónic a la antigua usanza, con los que te crece el pelo hasta en los empastes. 

En ese intento fallido de sublimación regresiva del espíritu llegó la madre del joven artista con un gran libro de firmas que me pasó orgullosa por las narices, y decidí firmar gustoso; si una madre está así de orgullosa de su hijo, el arte es bueno … ¡digo!

Salí de allí casi al final, sin haber cambiado de estado, y sin ver la supuesta genialidad aludida por Forbes. Pinceladas acrílicas y de chorreante acuarela muy coloridas y muy abstractas, nada pensadas, parecidas a las que había visto el día anterior en Marina Gadea, pero bastante menos estilosas las del Míster ese y más baratas, sea dicho de paso. Te podías llevar una buena pieza por 650€, cuando por ese dinero con Marina te habrías empaquetado la mitad de un cuadro y un chupa chups de regalo.

Eso sí, cómo catering nada que ver con las rajas de embutido y las patatas bravas presentadas en la inauguración de la Gadea, por lo que la tendencia subconsciente era revalorizar la obra. Aunque me resistía bravamente a que otras sensaciones concupiscentes me llevaran a caer en la trampa.


Busto coloreado
Misterpiro es un peligro en un museo
Concluyendo

Visto en la distancia y después de haberme preguntado un comisario en Hybrid si había visto la expo de Misterpiro, arqueé sólo una ceja y percibí de sopetón cuán especulativo es el arte y cómo depende del mercadeo: mil cosas había más valiosas, chulas y divertidas en Hybrid, sin embargo me preguntaban por él. 

Propender a sacar la pintura de los estrechos márgenes de un cuadro, pintarrajear infantilmente paredes, sillones y escaleras; colorear estatuas clásicas y montar un vídeo guay bien se merecen un cátering como aquél, una madre orgullosa, una animada reunión de desconocidos macizorros y una crítica en mi blog, pero no me jodas, decir que es un influencer a nivel nacional es para echarse a temblar del escroto para abajo.

Buenos postres
Animemos al muchacho diciendo que es bueno, que es estiloso, que es divertido y decorativo, pero que no se lo crea tanto, porque pintar esas cosas facilonas sobre metacrilatos superpuestos y estatuas ya se ha visto antes en otros lugares, en Hybrid en formato pequeño, sin ir más lejos. Que siga manteniendo esos precios asequibles y esa honestidad pictórica, y felicidades, estuvo muy chula la expo.

Por favor, señores del hotel, cambien ya ese sofá o pongan un parche con cinta aislante, es más kitsch. 




Cuándo fue

Miércoles, 21 de febrero de 2018
Hotel Emperador, Gran Vía de Madrid


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jueves, 1 de marzo de 2018

Haenyeo, las zambullidoras de Jeju en Madrid

Blanesth explica su obra sobre las haenyeo
Llovía a cántaros rebosantes esta tarde en el centro de Madrid. Los taxis ni siquiera respetaban que había gente en las aceras y se lanzaban a coger al cliente desesperado y calado hasta los tuétanos, haciendo surf macarra sobre los enormes charcos de la calle.

Las olas que formaban llegaban hasta la distancia de 10 metros, tal era ya la profundidad de lo que no podían absorber las cegadas bocas de alcantarilla de la ciudad encharcada.

Mi visita de París acababa de llegar, huyendo del frío y la nieve, buscando de la misericordia del sol que no vendrá esta semana.

Dtor. del Centro Coreano de Madrid,
Sr. Chongyul Yi
Eran pasadas las siete de la tarde y llegamos justo a tiempo para que el director del Centro Coreano de Madrid, Sr. Chongyul Yi, presentara a la pintora de la noche.

Con un precario español y toda la amabilidad coreana dio paso a Blanesth, la artista, que emocionada, agradeció a las mujeres retratadas su esfuerzo, su avanzada edad y su vitalidad, a punto de extinguirse por los años y por no tener continuidad su esforzada dedicación.

Blanesth
Los colores estridentes de los cuadros de Blanesth reflejan la realidad, con esos intensísimos naranjas de los trajes de goma rústica, los verdes casi fosforescentes de las algas y los dorsos amarillos de las aletas de buceo. Brillantes al sol, oscuros en inmersión, en un mar negro como las conchas y erizos que extraen del fondo.

Las haenyeo son buceadoras en apnea que pescan algas y animales marinos, alcanzan hasta 20 metros de profundidad en inmersiones de hasta 2 minutos. Actualmente son ancianas de una media de 70 años, de una increíble vitalidad. La artista contactó con ellas en Gimnyeong, en la costa norte de la indescriptible y bellísima isla Jeju.

Boya de posición y red circular
Las boyas textiles flotaban en un mar negro de fondo volcánico, y ellas sacudían plácidamente sus aletas antes de sumergirse.

La infancia costera de la autora y unas fotos de inmersiones en un mar desolado y oscuro la llevaron a encontrarse con esas mujeres para querer contar su historia con pinceles. Allí en la Jeju de volcanes, con las fotografías de su hermano y sus apuntes al natural, trató de plasmar la extraña belleza de la actividad de subsistencia de esas mujeres flotando en superficie, a las que una embarcación abandona durante 4 horas con la única referencia de una boya en medio del gélido y tétrico mar coreano.

El arte de Blanesth es plenamente figurativo y expresionista, y en un primer momento nos parece también fauvista, por el aparente empleo provocativo de los colores: chillones, estridentes … cuando escuchamos de los propios labios de la artista que la realidad de esos colores estaba allí, hasta que la falta de luz de la zambullida los apagaba.

Blanesth
Antes de que las vidas de esas excelsas viejas zambullidoras se extinga, y con ellas ese patrimonio intangible de la Humanidad, las numerosas viejas que acudieron a la inauguración dieron cuenta del cava y de los pastelillos coreanos gangjeong (강정), un tipo de hangwa, del sabor de un delicada cartulina seca por capas, cubierta de gránulos e insípida como una funda de gafas. Es de agradecer la deferencia del Centro Coreano, pues se ofrecen en grandes ocasiones, como la vivida.

Una vieja amiga me dijo una vez que cuando las mujeres se hacen mayores pierden interés en el sexo y su mayor motivación es zampar en las exposiciones. Lo he visto en varios países, con mayor o menor discreción. Ya sabes: donde haya viejas, saca tu snack del bolsillo, te quedarás sin pastelillos …







El Centro Coreano de Madrid
Enlaces




Centro Cultural Coreano
Pso. de la Castellana, 15
28046 Madrid










martes, 27 de febrero de 2018

Hybrid: Una magnífica alternativa si ya no te invitan a ARCO

Cabeza de Paco Vallejo
Febrero es el mes del Arte en Madrid. A las exposiciones permanentes y temporales de los centros culturales, los notables museos, la galerías de arte habituales y los restaurantes que exponen obras, se les une en el mes más corto del año la Feria ARCO, un importante acontecimiento que se celebra desde 1982, y que es considerada una de las principales ferias de arte contemporáneo de Europa, quizás la mejor del sur de Europa.

Es difícil saberlo pero, en cualquier caso, ARCO se considera la feria de arte contemporáneo de referencia para España y Latinoamérica, y se sitúa entre las grandes del Mundo, como Art Basel (en sus sedes europea, asiática y americana), la TEFAF holandesa, Art Cologne de Alemania y la Frieze Art Fair de Londres.

ARCO es una enorme feria de arte que este año apenas ha exhibido vídeos. El éxito de exposición y venta se lo han llevado la pintura y la escultura, con adquisiciones ya habituales por parte del Centro de Arte Reina Sofía. El país invitado en 2018 ha sido Argentina, y en 2019 lo será Perú.

Un baño simulando una cámara oscura
Pero a la sombra de ARCO florecen otras exposiciones en este frío febrero. Por circunstancias que vienen al caso, este año no asistí a la habitual visita profesional en ARCO y aproveché para descubrir otras manifestaciones.

Ya conocía de otros años Flecha, en Arturo Soria, que tiene cosas interesantes, pero muy orientadas a la venta y poco arriesgadas. Así que este año me dejé sorprender, y una colega me invitó a Hybrid, en el Hotel Petit Palace.


Hybrid, Art Fair & Festival

Las plantas 1 y 2 del hotel estaban dedicadas por entero a exposiciones, en total 19 habitaciones en la primera y 14 en la segunda, con un enorme éxito de público, mayoritariamente joven y no comprador. Galerías de España, Alemania, Reino Unido, Italia, Venezuela, Suiza y 12 ciudades españolas aportaron obras, y había hasta artistas turcos, rumanos y moldavos.

Labrador Gallery
Lo peor: los representantes de la galería Labrador, de Sheffield, con unas muestras de calidad … más que discreta: poco atractiva, con carteles pretendidamente humorísticos de metacrilato pintados a rotulador negro … o al menos eso parecían.

Sin embargo su propuesta era bastante honesta frente al retorcido diseño exhibido por la galería milanesa Current con tres artistas, uno de las cuáles, Tania Fiaccadori presentaba un reloj de plástico sobre una peana con la palabra “Nihil” (nada) escrita 3 veces en letras de molde.

Bronce patinado
Gloria Santacruz
Renk Özer presentó un billete gigante de 100 liras turcas doblado para que las cejas del líder Atatürk parecieran diabólicas, más un Monopoly con todas las casillas en forma de cárcel, constituidos más como un ejercicio de trabajos manuales para un cole armenio subyugado por el poder turco que una representación verdaderamente artística.

Carlo Miele, me dejó un poco más acojonado, porque su propuesta me gustaba, siento vergüenza confesarlo: un bloque de sílice sobre una pantalla de ordenador en el suelo, así como suena. Me recordaba simbólicamente al bloque negro que encuentran los astronautas en la película 2001, Una Odisea del Espacio. Hace falta una verdadera síntesis conceptual para darse cuenta y mostrarlo, con ese descaro milanés tan de Manzoni, creador del arte conceptual irónico.


Santo Ácido
Natasha Lelenco
Lo mejor: Sin duda la performance expositiva de la artista moldava Natasha Lelenco, representando un velatorio de dos mujeres, repleta de ácido, ojos y cortinajes dalinianos, realidad virtual, vírgenes y hermosas areolas rosadas. Pletórica de la estética rumana más mortuoria y macabra.

La impactante, conmovedora y estética catarsis educativa sobre la fibrosis quística, monstruo particular de Elisa González; Las geometrías inconclusas y explicadas de Samuel Nieto; José Luis Menéndez con sus retorcidas joyas de sobremesa en metal punzante y gemas de cristal opaco; Gil Gijón Bastante, genial ilustrador con pelusas personales de tu propia casa; y la maravillosa, delicadísima, arqueológica e inspirada Gloria Santacruz, mi escultora favorita de la tarde. También los inquietantes retratos descarnados y brutales de Miguel Scheroff.

Menos impactantes y más adquiribles y exhibibles domiciliariamente son las obras de trampantojo de Miguel Ángel Cardenal; las máscaras de vendas autorretratadas de Paco Vallejo; Sergio Frutos y su fascinación por la belleza de los hongos atómicos; Mr Zen y su cabeza de play de You Tube, y Félix Kraus y su obra “If a Tree Grows up to Heaven, Its Roots Reach Down to Hell”, de infausto título, según se mire … pero muy friki.

Bióloga perversa depiladora
Lo más divertido y jeta: La extraña performance de depilación en la que una joven bióloga ataviada de viuda te arrancaba los pelos de la pierna, te los pegaba a un papel y te los enmarcaba por 25€, si querías llevártelos. Si no, almacenaba tu ADN para clonarte, decían … 


Conclusión de la visita

Sólo vi la primera planta, durante más de dos horas. Dejé la segunda planta para otros, porque me iba volando a un concierto de música surf. Suficiente para quedarme sorprendido de la variedad y calidad de las propuestas, de que el arte en España y el Este de Europa está muy vivo, pero que los países más potentes económicamente: Alemania, Italia, Reino Unido, no han hecho los deberes para esta muestra.

También he descubierto una galería en Alcobendas: EMG4, su propietario, Javier Montorcier, de una manera muy concisa, me explicó algunas de las obras expuestas y me motivó gratamente a descubrir más sobre los artistas presentados, muy variados y atrevidos en su temática.

Espiral de Fibonacci
Samuel Nieto
En definitiva, Hybrid muy enriquecedora, divertida y sorprendente, con grandes y pequeñas propuestas de todo tipo, que pone en grandes apuros a los que decidan creer que el arte era mejor antes, y que desnuda a cualquiera que desee definir el arte contemporáneo, pues sería tanto como desenredar las circunvoluciones cerebrales de cada humano creador. Una magnífica alternativa si ya no te invitan a ARCO ... cabrones … 



Hybrid es una feria internacional de arte emergente que se realiza a finales de febrero, la Semana del Arte de Madrid, la semana más importante del arte contemporáneo español. El objetivo del proyecto es ofrecer un amplio abanico de propuestas independientes de arte emergente a nivel local e internacional, que utilizan como espacios de exhibición las habitaciones del hotel Petit Palace Santa Bárbara. 

Hybrid hizo su primera aparición en la escena cultural madrileña en septiembre de 2016 como un festival multisede de espacios de arte alternativos. En febrero de 2017 volvió a celebrarse como feria de arte en una única sede.

Hybrid, Art Fair & Festival
23, 24 y 25 de febrero 2018




Sin título
Mr Zen


Miguel Ángel Cardenal


If a Tree grows ...
Félix Kraus












Zorra de neón



Reloj Nihil
Tania Fiaccadori

Sílice sobre pantalla
Carlo Miele


Elisa González


En la mesilla de noche


Doberman albino
Miguel Scheroff


Niño hecho de tamo
Gil Gijón Bastante


José Luis Menéndez

Baño y escenas acuáticas

Autorretratos
Paco Vallejo



Velatorio
Natascha Lelenco

En el baño
Natasha Lelenco




Natasha Lelenco



Autorretrato
Natasha Lelenco




Febrero, el mes del arte en Madrid

Otra de las ferias de arte este febrero de 2018 es Flecha, en el Centro Comercial Arturo Soria Plaza.

Desde el 8 de febrero al 4 de marzo.