martes, 14 de junio de 2016

Jornada de primavera en los ríos Pirón y Viejo

Peñasrrubias de Pirón, 05/06/16
Las excursiones al campo gratis con grupos organizados son una excelente manera de conocer sitios nuevos con un nivel de amplitud que nos costaría mucho tiempo adquirir por nosotros mismos.

Tienen, sin embargo, el inconveniente de que no eliges a la gente con la que vas, que muchos admiten niños y perros, que hay personas de distinta edad y capacidad física, y que pueden llegar a ser multitudinarias, por lo que ver algo más que plantas o geología se torna complicado.

Si te gustan las aves o hacer un herbario, mejor en solitario o con alguien muy de confianza.

Ruta del río Pirón
El asosiacionismo espontáneo, biempensante y no lucrativo es, en este caso, un exponente excelso de servicio desinteresado a los demás, que si bien obedece a unas necesidades de autorrealización de sus promotores, presenta la magnitud grandiosa de los ecosistemas y paisajes españoles a los españoles mismos, que muchas veces ignoran lo afortunados que son de vivir sobre esta diversa y arrugada piel de toro.

Lo de los niños y los perros habrá indignado a alguien a estas alturas de lectura, pero teniendo en cuenta que los niños son mis seres vivos favoritos y los perros no dejan de ser animales, se me disculpará la licencia.

Bifurcación hacia el soto de encinas
El caso es que ir con niños implica una responsabilidad añadida, y no siempre los padres están pendientes a cada paso de ellos, por lo que algunos adultos nos vemos en la obligación de echarles un ojo, no sea que se pierdan, se deslicen por el borde de una torca o un molino en ruinas o den con su coxis en las peñas de una ladera empinada.

Lo de los perritos es otro cantar, pues las ganas de tenerlos sueltos implica molestias a la fauna, egestión, difusión de semillas y parásitos que lleven en su pelaje y molestias reiteradas a quienes no llevamos perro y no nos gusta soportar que un animal mojado se te restriegue por los pantalones o se sacuda el agua con violencia mientras sostienes el objetivo de tu compacta ultra cara sin la tapa puesta.

Fuente de Covatillas
Evidentemente es el responsable del grupo el que decide lo de perros sí o perros no. Pero no por ello es menos cierto que estar junto a un remanso del río repleto de ranúnculos en flor y del croar de las ranas y ver caer con estruendo un can, es más bien el apocalipsis del idilio con la Naturaleza.

Siento decir que muchos dueños de perros no son conscientes de las molestias que provocan a otras personas con su afición, o sí lo son, pero les importa tres narices, porque la alegría de sus animalitos es nuestra desdicha.

Hoy en día, la combinación más explosiva en parques y zonas naturales es adolescentes con perros y que fumen. Y si además les interesa el laterío, la bomba atómica va con metralla. Afortunadamente no fue más que el perro lo que llegó al río.


Ranúnculos en el río Pirón
La excursión

La ruta que voy a describir la promovió un excelente y simpático tipo, muy querido por los excursionistas que nos aprovechamos de su cariño y trabajo con el medio. Dirigir un grupo de excursionistas implica mucho conocimiento, mucha dedicación y bastantes dotes del sentido de la responsabilidad.

La acertada mezcla de personas animosas saliendo de campo a preciosos lugares de nuestra geografía a un interés del 0% se cumplió en nuestra excursión a los ríos Pirón y Viejo.

Llanura de inundación del río Pirón
Estos bellos y pequeños ríos segovianos discurren por parajes acantilados, muy parecidos a los del río Duratón en las inmediaciones de Sepúlveda, donde empiezan las famosas Hoces.

Existe, como en dicha zona, una profusión de cuevas que han inspirado a religiosos y anacoretas, y que hoy sirven para disfrute de los aficionados a la espeleología. También alguna empresa que otra organiza salidas para esta actividad y un discreto ocio de escalada en roca.

Vamos a contemplar un paisaje de gran calidad vegetal que nos dará una acertada idea de los que eran las hoces del Duratón hasta la construcción del Embalse de Burgomillodo (1929).


Hacia la ermita de Santiaguito
Empezamos

La excursión sale desde Peñarrubias, entre amapolas, y se sigue el curso del río Pirón dejándolo a mano izquierda. Vamos hacia la fuente de Covatillas tomando la bifurcación de la derecha por un camino de encinas, quejigos, sabinas, negrillos, chopos negros y fresnos.

Con sus 7 caños y su escudo viejo, es lo más atractivo del caserío abandonado que la alberga. Más cerca que lejos está la ermita de Santiaguito, ya en el dominio de las escarpaduras y de las sabinas.

La vista es magnífica en las solitudes del llano y la piedra quebradiza y cárstica, horadada por un pájaro carpintero gigante.


Terrazas y llanura aluvial del río Pirón
Enfrente de la ermita se encuentra la cueva de la Vaquera, con su enorme saúco en la entrada. Llegamos hasta ella atravesando dos corrientes de agua en las que debemos descalzarnos por la profundidad, más o menos una cuarta por debajo de la rodilla.

Dentro no hay nada, tan sólo una sala amplia que lleva a un pasillo con un suelo arenoso que se embarra con facilidad y zonas resbaladizas. En alguna zona es necesario poner rodilla en tierra para avanzar, y no se aconseja llevar mochila pequeña ni colgaduras, ni alumbrarnos con el móvil, porque nos molestarán.  Un frontal será de obligado uso para tener las dos manos libres. Pudimos avanzar hasta unos cien metros y llegar hasta un engrosamiento lleno de agua.

Salida de la cueva de la Vaquera hacia el Pirón
El ambiente es denso y fragante cuando el sol comienza a calentar. 

Miríadas de flores de tomillo salsero, penachos de espliego, matas de hinojo, escaramujo, espinos albares, y la omnipresencia de la viejas sabinas albares.

Saúcos floridos de buen porte denotan mucha humedad, que contrasta con la extrema aridez de 30 metros más arriba, un compendio altitudinal excelso.

Jamás vi tal profusión de aromáticas, abigarradas entre cada piedra de las laderas suaves de derrubio; tampoco un bosque galería tan completo y exento de alóctonas, en el que prosperan fresnos, sauces, chopos negros, avellanos, olmos, pero no pude ver alisos.



Torca en la terraza del río Viejo
La torca

Volviendo a mirar hacia Peñasrrubias, nos adentramos en el río Viejo, para llegar hasta la Cueva de la Mora, con el Sepulcro del Niño Moro excavado en la roca. Aunque no sabemos la datación de la excavación, en España llamábamos a cada evento geográfico desconocido con el adjetivo “moro” para denotar antigüedad y lejanía cultural, refiriéndonos a la noche de los tiempos.

A la derecha de ésta está La Torca, un gran agujero producido por el derrumbamiento del techo de una cueva. Se trata de lo que se conoce como dolina de hundimiento. Con una profundidad de al menos 10 metros,  en su fondo hay un gran saúco y una pequeña higuera. Puede verse un acúmulo de huesos blanqueados por el sol.

Casa y huerto de Máximo
En una ladera cercana, y tope de nuestra progresión, aparece La Casa de Máximo, una solitaria vivienda ocupada únicamente por su propietario, que se mudó a estos lares en los años 50 del siglo XX.

Aquí edificó su casa en la roca, construyó bancales y plantó árboles para crearse un pequeño paraíso. No le envidiamos por la dureza del clima y la falta de feracidad de esas superficies inclinadas cuasi peladas, ferocísimas rampas expuestas a la solana en el tórrido verano y al viento gélido e inmisericorde de los inviernos.

De vuelta, por un camino florido de espliegos impertinentes como indios emplumados, nos adentramos en la espesura hasta el caserío de Covatillas, con sus dignas ruinas y hasta el Molino de Covatillas.

Espliego, cantueso o lavanda
Allí aparecen los escombros de algo que serviría para atraer a curiosos de la arquitectura e ingeniería del siglo XIX. En sus alrededores, las hiedras devoran los árboles altos del soto junto al río.

Desandando los pasos, vamos hasta el puente, bajo cuyos arcos remojamos nuestros recalentados pies y nos enjuagamos los sudores. Algunos incluso ensayaron un chapuzón en sus frías y poco profundas aguas veteadas de algas verdes, mecidas por la corriente de este río ibérico que fluye desde antes que la sangre del hombre.


Enlaces



Análisis cerámico de la Cueva de la Vaquera


Amapolas cerca de Peñasrrubias



Apéndice 1 - especies vegetales

En la preparación de este artículo he leído en algún lugar que la ruta de los ríos Pirón y Viejo es un compendio de la flora de Segovia, y casi es así. Pues a excepción del pino silvestre, el tejo y el roble melojo, están representados todos los árboles principales de la provincia. Eché de menos algún aliso y los álamos blancos, pero a buen seguro que existen.

Aún no tratándose de una excursión botánica y no disponiendo de tiempo para la recolección o tan siquiera el análisis de las especies in situ, se pudieron identificar las siguientes:


Arbustos

  • Espino albar (Crataegus monogyna)
  • Rosal silvestre (Rosa canina)
  • Zarzamora (Rubus ulmifolius)
  • Endrino (Prunus spinosa)
  • Jara (Cistus x cyprius) híbrido de C. ladanifer y C. laurifolius
  • Tomillo salsero (Thymus zygis)
  • Cantueso (Lavandula stoechas pedunculata)
  • Gordolobo (Verbascum spp.)
  • Hinojo (Foeniculum vulgare)
  • Amapola (Papaver rhoeas)
  • Ranúnculo (Ranunculus spp.)
  • Hiedra (Hedera helix)


Árboles

  • Olmo común (Ulmus minor)
  • Álamo negro (Populus nigra)
  • Encina (Quercus ilex ballota)
  • Quejigo (Quercus faginea)
  • Sauce (Salix spp.)
  • Fresno (Fraxinus angustifolia)
  • Sabina albar (Juniperus thurifera)
  • Avellano (Corylus avellana)
  • Enebro (Juniperus communis)
  • Saúco (Sambucus nigra)
  • Higuera (Ficus carica)

Líquenes

  • Evernia (Evernia prunastri) 


Para una revisión de las nuevas especies arbóreas presentes en la provincia de Segovia, ver el siguiente artículo:

Seis especies de árboles hasta ahora no citadas en la provincia
(Abedul, alcornoque, piruétano, roble carballo, roble orocantábrico y el sauce de montaña).


Apéndice 2 - textos
Textos tomados de los carteles informativos



Río Pirón, junio 2016
Valle del río Pirón

En el alto de Guadarrama, superando los 2100 m. de altitud, nace el río Pirón. En la Fuente del Mojón surgen las primeras aguas de este río de leyenda. Comienza su recorrido por valles y escarpes tapizados de pino de Valsaín, que será sustituido por el roble melojo a medida que desciende en altitud. La virulencia de sus aguas se amansa cuando llega a estas praderas flanqueadas por paredones calcáreas. Su caudal es estacional, aunque varias fuentes, como Fuentedura o Covatillas, le rinden sus aguas dándole aliento para continuar su viaje. Tras cruzar la campiña segoviana desemboca en el río Cega, ya en la provincia de Valladolid. Junto al río, formando parte del paisaje, viaja el “Tuerto Pirón”. La leyenda de este bandolero inunda de misterio todos los rincones de este valle y sus pueblos más cercanos.



Cueva de la Vaquera
Cueva de la Vaquera

Se encuentra en el término municipal de Losana de Pirón. El proceso cárstico unido a la circulación subterránea del agua han originado esta gruta espectacular. Está formada por tres galerías de un kilómetro aproximado de extensión. Aunque en su inicio estaban inundadas, el descenso del nivel freático las fue desecando. En la actualidad el agua tan sólo circula por la galería inferior. El manantial de
Mapa de la ruta
Fuente: Internet
Fuentedura, junto a la cueva, es la salida natural de éstas aguas transparentes que emergen claras, frescas e impolutas. En la cueva de la Vaquera, además de restos de hogares en los que se hacía fuego, se han localizado en su interior fragmentos cerámicos de botellas globulares, vasos de paredes rectas y cuencos semiesféricos. También se han hallado cuchillos y otros útiles líticos, así como punzones de hueso. Los estudios que se llevaron a cabo a finales de los años 80 fecharon estos materiales en la etapa final del Neolítico




Ermita de Santiaguito
La ermita de Santiaguito


En la ladera caliza, sobre el valle del Pirón, se abre una gran solapa rocosa cerrada por un tosco muro de piedra que delimita la ermita de Santiago o Santiaguito, como le llaman familiarmente los vecinos de los pueblos de la zona. Tanto la devoción como la propia ermita se remontan en su origen a la repoblación medieval de estas tierras. La austeridad y la sencillez remarcan la fuerza espiritual del lugar.


Cada 25 de julio se celebra la romería veraniega en honor al santo. La imagen es subida a hombros desde el río y la liturgia conserva con pureza su esencia religiosa.

Los fieles devotos se reúnen procedentes de los distintos pueblos del valle. Finalizada la misa y besada la imagen, se reúnen junto al río para bailar jotas y dar cuenta de una comida ya tradicional y disfrutar de la diversión.




Misa en la ermita de Santiaguito
Fuente: postes informativos


Interior de la ermita el 05/06/16



Puente de Covatillas
Puente y fuente de Covatillas

Aguas vivas, claras y frescas deslizándose por el cauce de este río mágico lleno de sorpresas. A pocos metros de aquí, valle arriba, se encuentra la fuente de Covatillas, un rincón de ensueño. Un gran manantial surge desde las entrañas de la roca y desciende entre avellanos y nogales hasta la fuente. Todavía se pueden distinguir las cabezas de los leones esculpidas en el azud y el escudo nobiliario de los Marqueses de Covatillas.

Al otro lado del río, escondido entre las encinas, se encuentra el caserío de las Covatillas. Uniendo ambos márgenes este magnífico puente que data del siglo XVI. Su construcción se relaciona con el antiguo camino real que unía Turégano con la ciudad de Segovia. Entre sus usos se encuentra el de contadero de ganado aprovechando la estrechez de paso de la zona central y más elevada.



Perfil de la ruta
Fuente: Internet







domingo, 29 de mayo de 2016

El Jardín Botánico y los invernáculos de Madrid

Jardín Tropical de la Estación de Atocha
Fuente: Internet
En ocasiones, acceder a los recursos de una gran ciudad como Madrid puede ser complicado, llevándonos a la conclusión de que no existen.

Este artículo sirve para dar una visión general de las exposiciones botánicas en la ciudad de Madrid, que no son tan pocas como parece.


Los principales invernaderos de Madrid

La Botánica y Madrid parecían estar reñidas durante decenios. Pero en 1992, con motivo de la capitalidad cultural europea de Madrid y los fastos del Quinto Centenario, se construyeron 3 invernaderos o invernáculos: el jardín tropical de la Estación de Atocha, el Palacio de Cristal de la Arganzuela y la estufa fría del parque Juan Carlos I.

Los dos primeros utilizando instalaciones previas para otros usos y el último de nueva construcción. Además, en 1993 se inauguró el invernadero Santiago Castroviejo Bolíbar del Jardín Botánico.

A pesar de todo, se olvidaron del único edificio histórico de Madrid específicamente destinado a servir de invernadero, situado en un entorno excepcional y con un pequeño lago enfrente: el Palacio de Cristal de El Retiro.


Palacio de Cristal de El Retiro.
Fuente: Internet
El Palacio de Cristal de El Retiro

En 1887, y siguiendo las corrientes francesa y británica de exponer sus productos de ultramar, el arquitecto Ricardo Velázquez construyó el Palacio de Cristal del Parque de El Retiro.

Se trataba de un encargo del Ministerio de Ultramar para albergar las plantas de la Exposición General de Filipinas de ese año, sirviendo de muestra de prestigio internacional.

Se construyó en estructura desmontable de hierro y cristal para portarlo a Filipinas a la conclusión, pero se decidió cederlo al Ministerio de Cultura para su gestión. Desde entonces no ha vuelto a albergar planta alguna.

El magnífico edificio ha sido objeto de diversos usos hasta su restauración en 1975, que le devolvió su aspecto original. No existe un edificio parecido en Madrid, idóneo por su belleza y representatividad para albergar una exposición permanente de plantas tropicales.

En vez de eso, se organizan exposiciones del Centro de Arte Reina Sofía de un más que dudoso interés, siendo el continente siempre más atractivo que el contenido. 

Puede ser técnicamente complicado y muy costoso acondicionar una instalación del siglo XIX para albergar flora alóctona en buenas condiciones, pero no olvidemos el principio del invernadero, que en condiciones de aislamiento apropiado es un sistema eficaz para mantener una temperatura y grado de humedad adecuados. Existe suficiente experiencia científica y técnica para evitar excesos de humedad y temperatura que produzcan pudriciones y enfermedades asociadas.

Enlace



Jardín Botánico de Madrid
El Real Jardín Botánico de Madrid

Los jardines botánicos son expresión de la naturaleza cultural de sus habitantes y sus administradores, y en Madrid, desde el siglo XVIII no se han prestado mucho a ello.

Hoy el Real Jardín Botánico de Madrid es un reducto del pasado, constreñido por el Paseo de la Castellana, mutilado por la Cuesta de Moyano y sus libros viejos, a beneficio del edificio del Ministerio de Fomento, y limitado psicológicamente por el uso lúdico del Parque de El Retiro, que debería ser su extensión natural. 

Urge un plan para extender los dominios de Jardín Botánico de Madrid al Parque de El Retiro, recuperando el Palacio de Cristal para la Botánica y adaptando sus inmediaciones al disfrute de una flora perfectamente identificada, ordenada y que sirva para su conocimiento.

Si nos fijamos en la belleza de otros jardines botánicos, nos daremos cuenta que son la variedad del color y la existencia de agua lo que los hace atractivos y algo de lo que adolece gravemente el pequeño botánico madrileño. 

No debe estar reñido el interés científico con la belleza, pues la afición se crea en los legos a través de los sentidos. Si empezamos amando las plantas, tal vez acabemos algún día estudiándolas.


Enlace



Los invernaderos del Real Jardín botánico de Madrid

El Botánico de Madrid ha contado siempre con invernaderos, dado el clima extremado de la capital y el origen tropical de muchas de las plantas traídas por la Real Armada de sus expediciones militares y científicas a lo largo y ancho del Pacífico, del Atlántico y del Índico.

El Pabellón Villanueva fue originalmente proyectado para servir de invernadero, sin embargo hoy sus usos son culturales. 

Actualmente hay dos invernaderos para exponer plantas:

En la Terraza del Plano de la Flor se encuentra el invernadero Santiago Castroviejo Bolíbar (1993), el cual está dividido en tres ambientes: Tropical, Templado/Subtropical y Desértico. A su derecha está La Estufa de las Palmas o Estufa de Graells (1856) 


Enlaces



Palacio de Cristal de La Arganzuela
Fuente: Internet
Otros invernaderos de Madrid







El desinterés y las malas actuaciones

La moda de albergar colecciones científicas y culturales en edificios ad oc, ha dado bellos edificios en toda Europa, y también en Madrid. Sin embargo, la falta de voluntad política, de dineros y la propia desidia de los interesados, llevó a que las instituciones científicas se estancaran y sus edificios languidecieran durante casi dos siglos.

Estufa fría, Parque Juan Carlos I
Fuente: Internet
En épocas más recientes ha sido diferente: había dinero y ganas de hacer cosas, pero museos como el del Ejército de Madrid y el de Ciencias Naturales, han sido liquidados y destruidos en su concepción más artística, exiliado político a Toledo el primero bajo la dictadura pictórica, y aniquilado en su concepción decimonónica el segundo, víctima de la iconoclasia obtusa de adolescentes políticos.

En el Museo Arqueológico Nacional el resultado ha sido dispar, pues mientras la entrada al museo se realiza a escondidas, evitando su grandiosa portada, su interior ha ganado en atractivo expositivo. 

La Botánica ha seguido igual mala suerte, porque el icono vegetal de Madrid en muchos decenios han sido los plátanos de sombra alineados en calles y parques. Y a veces también las rosas y el césped. Obviando la inconveniencia de la acuciante falta histórica de agua en la ciudad.

Y qué decir de las acacias plantadas por motivos de la secta discreta.

El caso es que para ver plantas españolas tenías que salirte al campo y para observar tropicales, pues … encender la tele.

Como muestra de lo antedicho, la Dalieda de San Francisco ha desaparecido. Su traslado desde el entorno de El Matadero no ha tenido ningún éxito, con ese afán de los políticos de remover lo que bien estaba y cargarse los aciertos de los otros.


Jardín botánico de Funchal, Madeira
Los jardines botánicos de otros países

En casi todos los países europeos y en muchos americanos, la existencia de jardines botánicos ha seguido la corriente científica y estética decimonónicas y ha contado también con invernáculos de bella factura en hierro y cristal.

Ya no sólo se trataba de coleccionar especies para su uso agrícola u ornamental, sino, sobre todo de dotar a las ciudades de unos estilos de ocio que a imitación de los grandes países industriales, hiciera sentir a sus súbditos como pertenecientes al progreso intelectual del que en la mayoría de ocasiones eran más testigos que protagonistas.


Invernadero en Curitiba, Brasil
Fuente:Internet
Algunos parques y jardines botánicos de otros países







El Jardín Botánico Universitario de Oslo es el más antiguo de Noruega, fundado en 1814 y administrado por la Universidad de Oslo.

Planten un Blomen, Hamburgo
Fuente: Internet




Cronología de los jardines botánicos más antiguos

El Real Jardín Botánico de Madrid fue fundado el 17 de octubre de 1755 por el rey Fernando VI en el Soto de Migas Calientes, cerca del río Manzanares.

Carlos III ordenó el traslado a su situación actual en 1781, junto al Museo del Prado, concebido inicialmente como Museo de Ciencias Naturales, aunque nunca llegó a ocupar el edificio. Es, por tanto, el emplazamiento continuo de un jardín botánico más antiguo de España.

Jardín Botánico de Kaisaniemi, Helsinki
Fuente: Internet
El segundo lugar más antiguo de España es el Jardín Botánico de la Orotava (Tenerife), que se sitúa en el Puerto de la Cruz. El mismo Carlos III mandó construirlo en 1788, 7 años después del traslado del Botánico de Madrid y con la finalidad de aclimatar especies de los trópicos en Tenerife.

En la actualidad el Botánico de la Orotava realiza una gran labor de investigación y conservación de la flora canaria y de las especies de diferentes partes del mundo.

Jardín Botánico de Barcelona
Fuente: Internet
Respecto a otros emplazamientos o fundaciones, Italia alberga las tres fundaciones más antiguas del mundo.

El más antiguo está en Padua, de los primeros meses del año 1545; el segundo fue creado en la República de Venecia, el 30 de Junio de 1545; y el tercero,  el 1 de diciembre de 1545 en Florencia, donde el Gran Duque Cósimo I encomendó la organización de éste a uno de los pioneros en el tema de la Botánica, Luca Ghini, creador  del primer herbario con registros.



Jardín Botánico de El Puerto de la Cruz
Fuente: Internet
Otros jardines botánicos de España




El Jardín de Aclimatación de la Orotava se crea por Real Orden de Carlos III de 17 de agosto de 1788, como consecuencia de la necesidad de aclimatar especies procedentes de los trópicos en un lugar del territorio español con la climatología apropiada. 





Destrozo en el Paseo de las Lilas
Historia breve violenta del Jardín Botánico de Madrid

El Jardín Botánico de Madrid fue fundado por el rey Fernando VI en 1755 cerca del río Manzanares. En 1781, Carlos III ordenó el trasladado al Paseo del Prado.

El jardín está constituido en tres terrazas escalonadas, con plantas de América, el Pacífico y de Europa.

El Jardín Botánico de Madrid ha sufrido los avatares políticos y climáticos de una ciudad que fue saqueada durante la Guerra de 1808 y que sufrió un tornado de intensidad F3 que destruyó 564 árboles el 12 de mayo de 1886.

Recordando una cita de Benito Pérez Galdós, contemporáneo del ciclón:

—En ellos estoy, Teresa Conejo, como lo estaba cuando te presté los mil reales, y te salvé de ir a la cárcel... ¿No te acuerdas? Fue el año y el día del ciclón, que arrancó los árboles del Botánico...— 

Misericordia (1897). Benito Pérez Galdós.


Efectos junto al Palacio de Vista Alegre
La intensidad en la escala de Fujita va de F0 a F5, y podemos considerar que se trató de un ciclón muy potente, salvando la distancia con los catastróficos que se producen en Estados Unidos.

En Madrid se contabilizaron 47 muertos y muchos desperfectos.

Ilustraciones: Destrozos en el arbolado junto al Palacio de Vista Alegre y en el Paseo de las Lilas.














El Jardín Botánico presenta a Japón

Ceremonia del té en el Botánico de Madrid
Gran Exposición de Ikebana y Cultura de Japón

25º Aniversario de la Asociación de Ikebana de España
13 al 16 de mayo de 2016

El rollo japonés mola: desde el ikebana, los bonsáis y el origami, … al arigato. Todo tiene nombres raros y sugerentes en japonés, y todo lo anterior, y más, estaba representado en el Botánico de Madrid el 14 de mayo.


Llegada al Botánico

Real Jardín Botánico de Madrid en mayo
El Real Jardín Botánico de Madrid es ese reducto verde junto al Museo de El Prado. Tengo afición a visitar jardines botánicos y se me antoja pequeño y poco atractivo, comparado con los que he visitado, y conozco muchos, desde la Macaronesia hasta la Laponia, y desde el Cantábrico hasta la Indonesia.

El Jardín Botánico de Madrid es de tipo medio entre los europeos, tirando a pequeño. Pues mientras el Jardín de Aclimatación de La Orotava, de su misma época, ocupa 2 ha, el de Barcelona 14 ha y el Loki-Schmidt-Garten de Hamburgo 25 ha, el madrileño tiene que conformarse con sólo 8 ha, con algún que otro espacio robado en el pasado para construir el actual Ministerio de Agricultura.

Tulipero de Virginia. Botánico de Hamburgo.
Latitudes y longitudes aparte, no tenemos otro y ocupa el principal lugar de mi ocio vegetal en Madrid, hurtada la posibilidad de la preciosa estufa fría de El Retiro, ocupada para exhibir chorradas varias del Reina Sofía y que le haría falta al Botánico para exhibir tropicales.

En el Botánico de Madrid no hay casi flores en mayo, porque hay mucha sombra, aunque los árboles no llegan a ser grandiosos. Hay, en cambio, algunos ejemplares interesantes, que superan a duras penas los doscientos años.

Tampoco las sendas están bien aprovechadas para la pedagogía botánica. El 12 de mayo de 1886, un ciclón de intensidad F3 derribó 564 árboles, tal vez hoy el jardín tendría otro aspecto de haberse conservado.


La exposición en el Pabellón Villanueva

El Pabellón Villanueva fue inicialmente construido como invernadero, elementos que faltan en Madrid; pues aparte del invernadero Javier Castroviejo en el mismo jardín, están el de la Estación de Atocha, el de Arganzuela, la estufa fría del Parque Juan Carlos I y poco más hay en la ciudad.

Pero ha sido un acierto incluir la Gran Exposición de Ikebana y Cultura de Japón en sus exiguos salones remodelados y a ello vamos.

Caminamos y nos recibe un taller de grandes tambores retumbantes (taiko). 

Dentro se exhibe con profusión el ikebana o arte floral japonés, en el que se mantienten las flores en el elemento líquido con soportes especiales.


La ceremonia el té en la Cátedra del Pabellón Villanueva

Dos chicas vestidas con kimonos nos enseñan la ceremonia del té (cha-no-yu). No llegamos a la representación, pero sí al ensayo posterior, del cuál son las fotos.

Van calzadas con los zori (sandalias hechas de algodón y cuero) y los tabi o calcetines tradicionales que separan el dedo pulgar del resto de los dedos para calzarse mejor la sandalia.

Joven con kimono  en la posición seiza
Una joven japonesa con kimono realiza la ceremonia del té en posición seiza sobre un tatami.

La ceremonia japonesa del té (cha-no-yu) es una forma ritual de preparar el té verde sirviéndose a un pequeño grupo de invitados en un entorno tranquilo.

Esta influenciada por el budismo zen y originalmente se celebraba en el jardín de la casa.

Los invitados esperaban en el jardín y caminaban a través de un sendero llamado roji, que había sido rociado con agua. Esto significa la limpieza de todos los problemas mentales. Además, los invitados se enjuagaban la boca y se lavaban las manos en un recipiente de piedra.


Ikebana en El Botánico de Madrid
El camino de las flores o ikebana

El camino de las flores o ikebana y el camino de la caligrafía shodo también estuvieron presentes. Otras artes que pudimos ver fueron el suiseki o paisajes de piedra y el origami o papiroflexia.

Algunos de los participantes ya estuvieron en Expomanga 2016 como la señora que popularizaba el shodo, pues la colonia japonesa de Madrid no es tan amplia y lo más conocido hoy por estos lares desde Heidi y Mazinger Z es el sushi, lo cual ya es mucho.

Kimono
El bonsái caló en los 80-90 en muy pocos, y en la mayor parte se redujo a un pobre árbol de regalo de bodas que con suerte sólo cumplía 2 primaveras. De aquella época muchos retuvimos palabras como zelkova*, que si bien no es japonés, bastantes lo suponían.

Internet también ha popularizado extrañas palabras que incluyen imágenes pixeladas sobre los asuntos más controvertidos.

Y manga es hoy más japonés que español, pues “corte de manga”, “manga ancha” y “Manga del Mar Menor” en el imaginario juvenil aparecen plagadas de Pikachus.

Japón es grande y el espacio del Botánico es pequeño. Habrá más ocasión en el JapanWeekend de Madrid el próximo mes de septiembre. 

Pues eso ¡arigato!






Glosario de términos japoneses


  • Domo arigato  どうもありがとう Muchas gracias.
  • Suiseki es una piedra sin ningún tipo de manipulación que recuerda un paisaje.
  • Koto es un instrumento de cuerda japonés de origen chino.
  • Ikebana (Flor viviente) es el nombre usado para denominar el arte japonés de arreglo floral.
  • Shodo (el camino de la escritura) es la caligrafía japonesa.
  • Taiko es un tambor japonés, tocado con baquetas de madera denominadas bachi.


Notas

*Zelkova es un género botánico de la familia de los olmos que se ha utilizado profusamente en el arte del bonsái.

Enlaces