viernes, 23 de febrero de 2018

Inauguración de Marina Gadea en Diferen-T

Marina Gadea en Madrid
Lo bueno de vivir en Madrid es que puedes subsistir todo un mes de lo que comes en las exposiciones. Hay tantas inauguraciones, que si llevas bien organizada la agenda, puedes pasarte de lunes a viernes zampando y pimplando gratis.

Ha habido una época de crisis momentánea en la que no ponían más que patatas fritas y rodajas de salchichón sin pan, y tuve que comer en casa, pero eso está cambiando poco a poco.

El ego de algunos que dicen sentirse artistas es tan grande que son capaces de pagar un ágape para dar a conocer sus obras, muchas de las cuáles suelen ser bodrios que sólo defienden sus propias madres en estado sobrio. Pero las expos con cóctel ¡han vuelto!

A uno lo invitan por diversos motivos: las más de las veces para que escriba algo, pero es un casi nunca lo hago, pues escribir a la fuerza es como cagar a pulso sin ganas. Otras porque amigos me llevan a rastras, y casi siempre me gustan; en otras ocasiones, exploro cosas nuevas, o simplemente tengo hambre.

Copias sobre las sillas
El caso de la exposición que visité el martes no fue excesivamente paradigmático, pues me invitaron a través de Facebook, la red que casi nunca uso pero que me reporta más satisfacciones. No sé quien lo hizo, porque aparecí solo por allí, a ver qué se cocía.

El restaurante Diferen-T es la Antigua Cervecería de Correos, y allí fue el sarao  relleno de culturetas, donde, a parte de las consabidas rajas de salchichón sin pan, había patatas con kétchup y un par de bocados sencillos de diseño: como un puré de patata con sabor a gamba y unas bolas fritas de algo irreconocible. El vino blanco era de los baratitos, pero correcto, no recuerdo la marca, para hostelería rondaría los 3 euros la botella.

A la entrada había unas bonitas reproducciones circulares en color de unas marinas abstractas: como de fotos del fondo del mar mediterráneo difuminadas. Se adivinaban corales, equinodermos, … y hasta calaveras de náufragos sumergidos, tales eran la pareidolias. A precio de 50 € la pieza en lonja, bien merecían un pared blanca en casa.

Marina Gadea, detalle
En el apartado de originales, los precios se inflaban hasta los 1600 € para la obra mayor, que parece excesivo para el caché de la autora, pero que si la disfrutamos de cerca, rebosante de colores, con buena técnica para el acrílico en lienzo, metacrilato o metal, con aspecto de laca, dominio de la paleta de colores y un excelente resultado estético, no nos parece ya tanto.

Desconozco si la autora practica el submarinismo, pero las sensaciones que he tenido son las de una día de buceo a 10 metros de profundidad en una pradera de posidonia con el sol del verano en todo lo alto.

Marina Gadea aspira a convertirse en una artista internacional, o al menos a vender su arte a los guiris, no sólo por aumentar el ámbito de sus ventas, sino también porque su temática submarina es elitista.

Poca concurrencia, ambiente soso.
El lugar elegido para la inauguración forma parte del área turística de Madrid, pero excepto dos despistadas e intrigadísimas asiáticas –que no probaron los embutidos- no había más que sonrientes jóvenes españoles, satisfechos consigo mismos de acudir a eventos culturales como aquél, pero casi ningún crítico, marchante, comisario o potencial comprador: el evento, mono, discreto y concurrido a medias, había fallado su target.

Aún así, valgan estas líneas para dar difusión a un gran trabajo estético, honesto, que logra crear emoción por sus colores, su técnica y su formato.



Falsos mejillones de espuma
de patata con sabor a marisco.
Realmente olvidables, aunque
muy conseguido el guiño.


La crisis no se ha ido
del todo, pero buen
embutido.


Bolas de algo sabroso,
la que falta acabó
en el gaznate.

Enlace

Marina Gadea, obra


Dónde

Colección Blue Inmersion
Restaurante Diferen-T
C/ Alcalá, 55
Madrid








martes, 20 de febrero de 2018

¡Ay, que me meo toa! Performance en el Retiro

Palacio de Velázquez (1883)
Parque de El Retiro
Había quedado para un pequeño picnic en el Retiro con una pintora amateur alemana y su hija, después de trotar por la Castellana en un día espléndido del invierno madrileño.

Mientras calentaba el sol, se estaba bien en pantalón corto a unos 12° sobre la manta trapera de colores; y las tarrinas de croquetas, filetes de pollo y ensaladilla brillaban felices esperando ser devoradas; pero al empezar a declinar el astro, se hizo mejor buscar cobijo por si salían los morlocks de las sombras. 


Empezamos de cojones

Como quien no quiere la cosa, entré en el Palacio de Velázquez (Velázquez, 1883), porque realmente me habían tendido una encerrona.

Fue construido a imagen del Crystal Palace de Londres, lo cuál es mucho decir, por sus dimensiones y los materiales empleados, pero la idea era servir para la Exposición Nacional de Minería de 1883.

Sobres abiertos en la exposición de
Esther Ferrer
Es el único edificio que perdura de aquello, con aspecto sólido por fuera, como de palacio, y con aspecto de barracón efímero por dentro. Hoy pertenece al Ministerio de Cultura y está dedicado a las insulsas exposiciones temporales del Museo Reina Sofía, como el cercano Palacio de Cristal del mismo parque.

Es posible que haya entrado más de ¿10 veces? a esa área expositiva sin resultado positivo alguno. Y en ninguno de mis periplos contemplativos y exploratorios he hallado más que una buena porción de legañas.

He estado en tantas exposiciones a lo largo de mi vida, aquí y allá … y puedo decir que ésta no era la peor, pero sí podríamos darle un puesto de honor por la dimensión física de la performance, el tiempo abarcado, la importancia de la institución y la fatuidad exhibida.


Piano blanco con frases
Esther Ferrer, encantada de conocerse

Antes de toparme con su cara y con su pubis no conocía a Esther Ferrer (San Sebastián, 1937). Su nacimiento ya nos da una pista de cuándo pasó los 20 años y también del contenido de su obra, apuntando que en 1968 tenía 31. 

Considerada como “una de las mejores artistas de su generación” da qué pensar sobre los calificadores y sobre la competencia … y también sobre el descaro de sus críticos. La Wikipedia le dedica apenas 10 líneas.

Su especialidad son las performances, disciplina por la que siento extremada debilidad y con las cuáles soy capaz de envolverme en la sordidez, el descaro, el engaño, la locura, … pero de las que no me trago la pose vana, la previsibilidad, la truculencia, la imitación y la ausencia total de la transmisión de sensaciones. Eso me ocurrió ayer viendo a la respetable Sra. Ferrer.

Dildo volante autopropulsado
Si a ello unimos que la reivindicación política me repele, especialmente en estos tiempos en los que la política embadurna cada exhalación en España, siento que esta representación estática me agrede como sujeto anónimo, como espectador. 

Ferrer y el comisario de la exposición han presentado un refrito histórico de ejercicios y deberes de delineación corporeizados, en forma de hilos que sustituyen a los trazos. 

Fotografías de la autora según el paso del tiempo y en consonancia warholiana en ByN. Y en pantalla baja: un vídeo que podría estar filmado en un nosocomio de crónicos neurológicos de la RDA.

Música celestial
Series numéricas como en la materialización de un trastorno obsesivo compulsivo, el pubis velludo de la señora artista como reivindicación de una desnudez que sólo tuvo sentido cuando molestaba a alguien y que ahora sólo representa un patético ejercicio de memoria sociológica. Nalgas, pechos y frases en el cuerpo, hoy de actualidad como las integrantes de Femen, muy avanzadas de un socialmente “muy” avanzado país como Ucrania, pero quizá demasiado hastiante y anacrónico para España y Occidente.

El discurso longitudinal de la exposición de Ferrer podría ser un ejercicio de antropología social interesante si estuviese ordenado para ello. Pero el libre albedrío genera caos mental en el observador.

El efecto óptico más interesante fueron unos picos blancos, que luego resultaron ser sobres de correos desplegados, un curioso truco que me hizo sonreír por su simpleza y efectismo.

Allí, sobre una mesa, había dos vasos de agua semi llenos, sobre los que no me atrevía a preguntar, pero que sin duda estaban medio vacíos, dejando bien a las claras mi ignorancia en esto del arte.

Esther Ferrer, fuente: Internet
El narcisismo de la buena de Esther queda patente en la exhibición insistente de sus pelambreras, de sus ojeras, de su dignidad como persona, como mujer, sí, pero es bastante poco y no es tampoco Dalí … 

Al final, en un rincón, después del piano blanco cubierto de frases en francés, qué cool … me reponía del efecto hueco de esa “performance”, cuando una polla voladora metálica me asalta por sorpresa … 

Allí estaba el dildo con alas de alambre, quién sabe si excavador de entrañas en el pasado … por si acaso estaba en una urna. En el lado opuesto una absurda, boba, fetichista, feminista y antimilitarista exposición de cañones de juguete que habían sido sustituidos por un pene de plástico … ¿Una agresión contra el macho? ¿Una lacra psicológica de la artista?

Beso a la eslava Breznev-Honecker, junio 1979
Faltaron vindicaciones contra los toros y una foto de Mariano Rajoy comiéndose el morro con Donald Franco, a la usanza Breznev-Honecker, que la autora sí vivió, tal vez con lúbrica y política emoción.

En descargo de la autora, como artista, diré que su calidad no desmerece la de otros muchos vistos bajo los techos del Palacio de Velázquez. Como persona y animal político me merece todo el respeto, pero como espectador de su exposición “Todas las variaciones son válidas, incluida ésta” he asistido hoy a un fake.


Tanques soviéticos avanzando sobre Braga ¿?
La guinda no hay quien se la coma

Con todo, lo peor de la exposición fueron los dos empleados que nos llamaron la atención dos veces: una por llevar mi acompañante una pequeña mochila a la espalda –ni que fuera a derribar un jarrón de la época de Hongwu- y otra porque su pequeña rapaz correteaba descalza sin molestar a nadie.

Se ve que a la organización las performances improvisadas de la alegría infantil le parecen demasiado transgresoras. Por cierto, sólo tienen un meódromo: hombres-mujeres-minusválidos y se forma una cola de la hostia, puede que intentando reproducir las colas en Alemania Oriental en 1968, o esperando que nos meemos en sintonía cósmica con el recinto.


Dos vasos.
Se desconoce si la artista vertió el agua.
Enlaces muy básicos







Aquí una muy buena performance:








Esther Ferrer no es la primera que se pone algo en la cabeza. No sé quién inició primero esa moda tan estúpida de aparentar tontuna, pero se extendió miméticamente, como queriendo pertenecer a una serie de napoleones por multicopista. Se conoce que alguien decidió encasquetarse primariamente un embudo y después algún avispado artista decidió cambiar el objeto.

La iniciativa triunfó y hoy se toma como símbolo de las pretendidas bellaquerías que se hacían con tal de llamar la atención y molestar al establishment.



Esther Ferrer con cosas
en la cabeza

A Gabriel García Márquez
le encasquetaron un libro
Dalí, muy surrealista
y descarnado










viernes, 16 de febrero de 2018

El Museo del Ferrocarril y el Mercado de Motores

Mercado de Motores en el Museo del Ferrocarril
Antigua Estación de Delicias
Recuerdos de ayer mismo

El ocio de los niños es diferente según las épocas. Hoy está muy mediatizado por tablets, móviles y consolas. Desde muy niños sus padres los ponen a su disposición para no tener que ocuparse de ellos, o convencidos de que es un buen entretenimiento.

Empiezan a enseñarles a jugar, rudimentariamente, primero en los móviles y luego en las tabletas y ordenadores, según las posibilidades de cada cuál. Por último, los niños acaban pidiendo una videoconsola por su comunión, y aquí se acabaron los juegos, las relaciones con los padres y con los amigos … si no son cómplices de su afición-adicción.

Mi infancia y adolescencia transcurrieron haciendo largos en la piscina, con el fútbol y con el tenis, el cross matutino en pantalón corto a temperaturas bajo cero, las expediciones para descubrir la ribera del río Duero en sus parajes arenosos y boscosos, el asalto a casas abandonadas, las clases de guitarra, las gamberradas y las escapadas para jugar entre los trenes de la estación de una ciudad del occidente de Castilla … 

De carbón o fuelizadas,
el botijo siempre acompañaba
Allí me familiaricé con las enormes máquinas diesel de la época: la diesel potente, la de maniobras, los ferrobuses, los Ter, los coches cama, los vagones de mercancías … Caminábamos sobre el balasto y las traviesas de madera, recogíamos tornillos gigantes y asistíamos a la enorme transformación de un parque móvil ferroviario obsoleto y a un trazado decimonónico, porque el ferrocarril era un gran olvidado en aquella época, pues estaba sucumbiendo al desarrollo de la carretera, que no paraba de ganarle terreno.


TER, automotor diesel Fiat, 1965
597-010-8
Gamberradas y juegos de ferrocarril

Los niños poníamos monedas sobre los raíles para que los trenes las aplastasen. Y algunos incluso piedras, y se escondían en los taludes. Uno de los descarrilamientos mortales con un ferrobús se dice que lo causaron las piedrecillas colocadas por los niños sobre las vías, algunas de las cuáles salían disparadas, con riesgo de herir gravemente a los inconscientes muchachos.

Meterte en un túnel y ver aparecer el tren, aplastarte contra una pared húmeda llena de hollín a menos de medio metro de la bestia de hierro atronadora, era una prueba de valor para nosotros. A veces encontrábamos refugio en los ensanches al efecto, pero el miedo era casi el mismo. Decían que el aire generado por el paso veloz del tren te absorbía ...

También nos arrastrábamos por los sumideros cuadrados de la estación, una acción realmente temeraria, porque podríamos habernos quedado atascados y nuestros gritos puede que no los llegara a escuchar nadie. En esas galerías a flor de tierra vi el pelado cráneo de una enorme rata, a modo de advertencia sobre el lecho arenoso y húmedo.


La estación de Delicias, sede del museo
En la estación, los viernes después de clase

Nos subíamos a vagones de carga con el portalón descorrido, nos metíamos debajo de ellos, con riesgo de vernos sorprendidos por las maniobras, y en una zona cerealista como la nuestra, las historias de muertos cercenados por los trenes y asfixiados en un silo de cereal se entremezclaban. El riesgo nos estimulaba.

Lo que nunca hicimos fue subirnos al techo de un vagón. Lo considerábamos peligroso y demasiado visible. Y tampoco se nos pasó por la imaginación pintarrajear aquellos corpachones inmensos de madera y hierro. No habíamos visto nunca un bote de spray, aunque los había.



Locomotora de vapor 030-2017
"El Alagón", Société Autrichienne,
Francia, 1861
El tren me lleva al campo

Mis primeras salidas naturalistas también tuvieron de protagonista al ferrocarril. Aquellos trenes regionales, que empezaban a ser eléctricos, me llevaban a las cercanías de donde vivía. Caminaba por los bordes de la vía, sintiendo el ventarrón al paso de un tren a toda velocidad por la llanura arenosa de pinares, entre dos ríos.

Los puentes de hierro de hacía más de 100 años, con sus remaches salientes y sus mil capas de pintura, sus óxidos, las grasas de los trenes, su ruido infernal, la luz cegadora de su único ojo … Un corpus de ingeniería y conocimiento de otro tiempo y también del nuestro.

La dignidad del ferrocarril de esa época estuvo en saber mantener en condiciones precarias una costosa infraestructura combinando líneas con traviesas de madera del siglo XIX, máquinas diesel y eléctricas con los modernos trenes Talgo.

La última máquina de vapor se retiró en 1975. Hasta entonces convivían las máquinas de vapor (carbón o fuel) junto con las diesel y eléctricas; anticuadas máquinas de sistema Mikado y modernos TAF y Talgo circulaban por las obsoletas vías españolas.


Interior del Talgo II
España, 1950
La visita al museo por el mercadillo

La inesperada visita al Museo de Ferrocarril de Madrid me devolvió todas aquellas sensaciones de una manera atávica. Había ido al reclamo del Mercado de Motores, que ya conocía de la Nave de Motores de Metro de Madrid

Sinceramente, me pareció un mercadillo mal montado y enormemente caro. Desde gafas de acetato de diseño andaluz y fabricadas en Italia a 89 € (de oferta) con una bisagra ciertamente cutre, hasta dulces y bollería más cara que si te la tomaras con un café en el mismo centro de Madrid con vistas.

Música en directo todo el tiempo, mala y estridente. Puestos como en el Rastro, con nulo estilo, y una zona abierta de terrazas, con más basura y manchurrones en el suelo que en un concierto punk al aire libre. Si quieres dar estilo, Sr. Organizador, primero da imagen, y la pulcritud es la primera de las imágenes. 

Muy acertado, eso sí, el vagón cafetería, con un café caro: 1,90 €, pero apenas 40 cts. de recargo por una sensación especial. En otro vagón, la empresa ferroviaria CAF exponía sus ciento y pico de años de historia, con paneles bilingües vascuence-español, en los que el vascuence aparecía destacado en negrita. No sé si se han dado cuenta de que en Madrid no lo entienden ni cuatro gatos. La política nacionalista hasta en la sopa. Interesante al menos.



Locomotora eléctrica 7507
Brown Boveri (Oerlikon-CAF, 1944)
Suiza-España

La instalaciones y el material ferroviario

Es verdad que las instalaciones se han quedado pequeñas para tanto material y necesitan mejores paneles informativos, guías o cicerones que no vi por ninguna parte, mejorar las salas anejas y que funcionen las maquetas de trenes, mejorar la didáctica y dar un mejor empaque al museo, por ejemplo mejorando su iluminación o vistiendo al personal de revisores y jefes de estación antiguos … mercadotecnia cutre aparte …

Pero fue toda una experiencia contemplar esas enormes máquinas antiguas o ver los interiores de los vagones restaurados. No vi al entrañable ferrobús, ni campanas, faroles u otro material antiguo propio de la estación, que aparece sólo como una nave industrial, en vez de cómo una verdadera estación de ferrocarril.

Allí estaban un Talgo II, máquinas francesas y británicas del siglo XIX, un TER y un TAF de Fiat, un vagón cafetería de Wagon Lits, gigantescas máquinas de vapor de sistema Mikado, vagones de madera de pasajeros y restaurante, … mucho material interesante. Ningún tren blindado o referencia a ellos.



Camioneta Fargo, Power Wagon
Modificada por Desquenne et Giral
Francia, 1957-58
Queda mucho por hacer para satisfacer a los que amamos el tren y los trenes, pero es un gran acierto haber reunido y restaurado vagones restaurante, coches cama, automotores y algunas locomotoras para su exposición, y que la celebración de Mercado de Motores me lo haya descubierto. Ánimo y a seguir mejorando para que ambos eventos compartan sinergias.

Enlaces

Mercado de Motores en Nave de Motores de Metro

Mercado de Motores

La última locomotora a vapor en España, 1975 
El 23 de junio de 1975 el entonces príncipe Juan Carlos apaga la caldera de la Mikado 141 f-2348 y cierra un ciclo histórico. La "f" significaba que estaba fuelizada.

Los trenes blindados en la República Española y en Rusia

Trenes blindados republicanos en España

Museo del Ferrocarril, Estación de Delicias




Brigada Ferroviaria
República Española













miércoles, 14 de febrero de 2018

Basura en las calles de Madrid: la indigestión del Ayuntamiento

Basurero en una calle de Madrid
Calle Emilio Muñoz, 2018
El signo de los tiempos

Dentro de las variadas clases de dictaduras que existen, la más perfecta es la democracia masónica, surgida de la revolución francesa, perfeccionada en Estados Unidos y Gran Bretaña y que ha sustituido a la dictadura nacional catolicista que predominó en España desde 1939 a 1975 y que no sobrevivió a su líder.

Los valores de la dictadura masónica son simples: crear la sensación de que los ciudadanos (a los que masacran a impuestos y sanciones) son libres de elegir a sus representantes. Éstos benefician a las élites que les han financiado sus campañas electorales, con objeto de que aumenten su poder económico e ideológico.

Y para que eso funcione se hace obligatorio el control de los medios de comunicación: periódicos, radios, televisiones, medios digitales, pintadas en las calles, cartelería de márketing trufada de propaganda subliminal, adoctrinamiento de menores y adultos en aulas y talleres de ayuntamientos, … Y un largo etcétera, porque vivimos en la Era de la Información, aunque realmente es la Era de la Manipulación y el Control. Una caricatura y exceso de esto es el proceso independentista en Cataluña, verdadero campo de pruebas para la nueva guerra de desinformación y propaganda planteada en las redes sociales por Internet.



Pintada en el barrio de Tetuán, 2018. Allí lleva meses.
El Ayuntamiento de Madrid

Gestionar un ayuntamiento como el de Madrid es difícil. Hay muchos intereses políticos, económicos y sociales, y es una ciudad grande, espejo de otras muchas. Por eso los partidos nacionales se afanan en conseguir la alcaldía.

Sin embargo todo eso no parece tener mucho sentido en la elección de los dos últimos alcaldes: Ana Botella, del Partido Popular -declarada católica- y Manuela Carmena, de Ahora Madrid, de ideología comunista. Dos personas de perfil político y gestor tan bajos que no parece que sean las alcaldesas ideales.

Da algo más que la sensación de que el PP estaba buscando intencionadamente una alternancia política, que es el santo y seña del bipartidismo político de la democracia masónica, como se hace en España desde finales del siglo XIX y en otros sitios de Europa y América aún antes.

Relaxing cup of ...
La gestión de Botella se vio en las calles, porque haciendo honor a su apellido, pasó de ser una ciudad bastante limpia a una urbe bastante sucia. Y su prestigio internacional como ciudad lo dejó por los suelos en la inefable presentación para la candidatura olímpica de 2020 en Buenos Aires. Por eso dejo aquí un enlace:



Carmena ha continuado por esa línea, trufada además de cabalgatas con Reyes Magos y semáforos ideologizados y sexualizados hasta el ridículo, espectáculos de títeres apologistas del terrorismo para los niños, peatonalizaciones y carreras populares que atascan el tráfico, declaraciones más dignas de una yaya senil que de una regidora, … Además de haberse rodeado de unos colaboradores que parecen más manifestantes y gamberros antisistema que gestores municipales con un mínimo de credibilidad, y que se han dedicado a hacer chistes sobre víctimas del terrorismo y enseñar las tetas en una capilla cristiana.

Semáforo para lesbianas en
Calle Alcalá
Carmena tiene cardado el pelo, como el de una muñeca pepona vieja, y haciendo honor a su apellido, cuyo verbo –carmenar- significa “Quitar a alguien dinero o cosas de valor”, les ha quitado la ilusión y el sueño a muchos madrileños. Esperemos que no sea cosa también de dinero, aunque con su sueldo anual de 101.000 € al año, ya podría hacerlo mejor. 

El Presidente del Gobierno español cobra 79.756 €, más o menos como el alcalde de Getxo (80.000 habitantes) por un trabajo presumiblemente con un poco más de responsabilidad.



La insalubridad de Madrid

El ayuntamiento de Madrid tiene una línea abierta en el microblogging Twitter para denunciar y comunicar circunstancias de la ciudad, hecho muy loable, si no fuera porque no vale para nada, para nada que no sea hacerse propaganda y dar la sensación “democrática” de que el contribuyente o pagador de los privilegios de los representantes políticos tiene cierto control o le hacen algo de caso.


No dejes tus quejas aquí, no vale para nada.
Por experiencia propia digo que no te hacen ni puto caso.

En Madrid me han robado 3 veces el teléfono móvil y una en casa. Las cuatro veces lo he denunciado a la Policía Nacional y nunca he recibido comunicación posterior. Han sido cuatro delitos no resueltos: un 100% de casos no resueltos. Todo un exitazo.

Por otro lado, me he comunicado con el Ayuntamiento de Madrid a través de su cuenta de Twitter @Lineamadrid cuatro veces: una, por la saturación por barro de una alcantarilla en Dehesa de la Villa: ni puto caso.

Las otras 3, por la existencia de un basurero en una acera de la calle Emilio Muñoz: ni puto caso. Pleno de nuevo: 4 denuncias no atendidas, efectividad 0%, lo mismo que mis denuncias en la Policía Nacional, por lo que ni el Gobierno ni el Ayuntamiento han atendido ni una sola de mis 8 razonables peticiones.







Plaza próxima a Tirso de Molina, octubre 2017
Vivir en una ciudad en la que no cuentas más que en época de elecciones, te roban y no te hacen caso, tienes las calles llenas de basura, te dificultan el tráfico, se beneficia a las minorías en contra de la mayoría, se llenan las calles de cámaras para controlarte y se ensayan experimentos de control de masas como hacer circular a los peatones en un solo sentido por las calles del centro, se hace verdaderamente difícil y se está convirtiendo en una pesadilla.


Un nefasto ejemplo de no gestión: @Lineamadrid

Realicé la petición de limpieza de una acumulación de basura en la calle Emilio Muñoz vía Twitter el 22 de diciembre, el 12 de enero y el 23 de enero. Estamos a finales de febrero y la mierda sigue ahí.


Buenas tardes, cursamos solicitud de limpieza con número de aviso 3267503. Hola, cursamos aviso de limpieza de la zona con número 3267215, gracias y un saludo. Hola, cursamos aviso de limpieza de la zona con número 3267215, gracias y un saludo. Hola, solicitamos retirada de enseres y limpieza con avisos nº 3253207 y 3253211. Un saludo Buenos días. Solicitamos limpieza y retirada de muebles con números de aviso: 3230223 y 3230225. Un saludo.


Edificio ocupado en c/ Emilio Muñoz
2018
Gastar 1000 € en un community manager que da imagen de modernidad y crea ilusiones es más barato que mandar a unos basureros clásicos y un camión a limpiar la mierda que unos okupas inmigrantes -Refugees welcome- acumulan ante el beneplácito, la insensibilidad y la estulticia de los regidores municipales.

Es el signo de los tiempos: cobrar mucho, no hacer nada y cacarear como si se hace algo, pidiendo el voto de incautos electores, desangrados por los impuestos y las multas más estúpidas.

Y la maquinaria propagandística a tope, para mantener a unos zánganos corruptos en los gobiernos municipales y autonómicos, verdadero lastre para el funcionamiento del Estado, cuya corrupción ya se encargan de ventilar otros.



Plaza Mayor, un
dormitorio de homeless


Maceteros antiterrorismo
llenos de basura


El ridículo tamaño de los
cubos de basura


Un atractivo
reclamo turístico


La política en el callejero.
Activista comunista asesinada por miembros
de extrema derecha.


Ocupas extranjeros
viviendo sin reglas.



Las fotos anteriores son algunas de las actuaciones más destacadas de la política municipal del equipo de Manuela Carmena, que apoyada por el PSOE logró desbancar del ayuntamiento al PP, el partido más votado, en un claro ejemplo de que los partidos se pasan por el forro de los cojones la voluntad popular en un alarde de ingeniería social tan burda y efectiva que hace que el programa más votado por los ciudadanos madrileños esté en la oposición.




Carmena, orgullosa comunista
Enlaces

Carmena orgullosa comunista mostrando su candidatura de 1977

Carmena fomenta el empleo basura 

El sueldo de los alcaldes de España

El sueldo del presidente del Gobierno





Nota del 16/02/2018

Apenas 48 horas después de la publicación de este artículo, pasé por el estercolero improvisado que denuncié líneas más arriba y ¡oh, sorpresa! habían limpiado la basura, quedando sólo un carro de compras con cuatro trastos. El aspecto deberá completarse con la restauración de la acera, pero lo más urgente, después de 2 largos meses, se ha realizado. No sé si el Ayuntamiento ha hecho caso de mi denuncia o de otras que hubieran puesto los vecinos. Da igual, lo importante es creer de verdad que no nos merecemos vivir entre la mierda.


Aspecto de la calle de Emilio Muñoz,
después de la limpieza.