domingo, 9 de febrero de 2020

Marcel Proust y una tarta de zanahoria de Singapur


Y del azar depende que nos encontremos con ese objeto antes de que nos llegue la muerte, o no lo encontremos nunca.

Marcel Proust en Por el camino de Swann


Tarta de zanahoria, fuente Internet
Uno de los pasajes literarios más bellos y evocadores que he leído, que nunca lo tuve en los anaqueles de mi biblioteca.

No recuerdo la cantidad exacta, pero llegamos a juntar en la casa de mis padres no menos de 3.000 libros, seguramente muchos más porque me cansé de contar. Y sin embargo no recuerdo ninguno de Marcel Proust.

En nuestra casa la literatura francesa estaba infrarrepresentada, pues si bien se leía desde Pierre Louÿs a Alejandro Dumas, lo francés nos parecía caduco, pervertido, chovinista y lejanamente sofisticado, además de manifiestamente antiespañol.

Tal vez tuvieron poco que ver las positivas experiencias de mi padre con la Legión Extranjera en el Sáhara y mi lejana ascendencia francesa por parte de madre y mucho las tensiones entre los dos países con los volcados de fresas, la cicatería en extraditar terroristas, la dificultades para entrar en la Comunidad Económica Europea, … y la historia conocida desde los conflictos en Italia en el XVI.

Marcel Proust
Cuando me convertí en estudiante la biblioteca aumentó profesionalmente, pero la literatura apenas incorporó más papel que algunos clásicos españoles para ambientarme en mi licenciosa vida salmantina. Una vez finalizada mi completa formación académica en las aulas y moral en las calles y sierras de Salamanca me mudé a la Villa y Corte, donde aprecié de veras tener espacio para mis libros, la mayoría de los cuáles viajaron conmigo.

Y fue en Madrid donde accedí al entretenidísimo ensayo Bravuconadas de los españoles de Pierre de Bourdeille y al libelo cuasianónimo de M.A.S. Contra los franceses o la nefasta influencia, el primero de ellos de divertido recuerdo y el segundo un amargo y largo trago que justificó mi sentencia sobre la literatura francesa de más arriba, y que, utilizando una frase de Pascal, puedo resumir:


Pretendían que tomásemos sus oscuridades por misterios
cuando sus claridades eran ridículas.


Y en esas estábamos cuando, abandonando por contagio toda esperanza en la literatura, me lancé en pos de los libros de viajes, retomando Darwin, Salgari y los exploradores españoles del mar de Joló.

Magdalenas de Commercy, como las de Proust
Me embarqué entonces hacia Singapur para experimentar algunas de las emociones de esos viajeros, y allí descubrí a Russell Wallace, cuyo Viaje al archipiélago malayo me abrió los ojos a las matanzas de especies en pro de la Ciencia y cómo se proveía a los fascinantes cuartos de maravillas y museos decimonónicos que tanto me gusta visitar.

Y sobre todo descubrí a Marcel Proust en un café cosmopolita y concurrido del aeropuerto internacional Changi metido en una tarta de zanahoria.

Han pasado 20 años y sigo evocando los sabores misteriosos de esa tarta irrepetible desde entonces. Fue mi primera comida en Asia y la última de aquel viaje de semanas por las islas malayas, como mixtura de Occidente y Oriente, pues lo que yo creía una receta nostálgica del Imperio Británico en aquel territorio ha resultado ser algo bastante más sofisticado.

Si a Proust sus extrañas magdalenas alargadas en forma de concha del peregrino mojadas en té le evocaron los más vívidos recuerdos de infancia con su tía Leoncia en Combray y una felicidad inesperada en su desmesura, a mí la tarta de zanahoria de ese café del aeropuerto me evocó las rosquillas fritas de mi abuela María de Ciudad Rodrigo, mis esencias patrias y mi apertura a los sabores nuevos y complejos de la Asia que estaba a punto de descubrir.

Hotel Inglaterra, Valladolid
Hoy mi abuela ya no está y el sabor especial de sus rosquillas ha desaparecido para siempre. Las rosquillas que hace mi madre están muy buenas, pero no saben igual, y yo ya no lo intento por lo costoso del proceso y la mediocridad del resultado.

He probado la tarta de zanahorias con café y té en España, Inglaterra, Alemania, Noruega y Finlandia y puede que en algún sitio más, pues siempre la busco, del mismo modo que pruebo el chorizo y el vino en cada pueblo de España que visito, pero ninguna como aquella de Singapur.

Recuerdo especialmente la del desaparecido Hotel Inglaterra de Valladolid, donde la probé por primera vez con té. También alguna otra en Göttingen en un café de viejas; la del café del Real, posiblemente la mejor de Madrid, y que he probado muchas veces; la interesante del Living in London que estaba en Alonso Martínez, pero no recuerdo especialmente ninguna de Inglaterra, la cuna de la tarta de zanahoria, donde seguramente no la encontré a mi gusto por el exceso de oferta y de turistas.

Salón de lecturas del Hotel Inglaterra, Valladolid
Las recuerdo esponjosas, o duras como bizcocho denso, en capas o simple, con trozos o sin ellos, con coberturas empalagosas con sabor a queso o mantequilla, dulzonas o insípidas, y muy pocas equilibradas en las partes críticas: esponjosidad, densidad, dulzor y cobertura. Las más acertadas lo conseguían en las tres primeras, pero naufragaban en la cobertura, que llegaban a intercalar en capas y se cargaban un buen bizcocho.

Sin embargo la rememorada tarta de Singapur conseguía la cuadratura del círculo: firme, esponjosa, con tropezones muy palatables, baja de dulzor y con una cobertura de crema densa que no mataba el bizcocho, sino que lo revivía, convirtiendo en un sacrilegio la separación de ambos, algo tan recurrido para salvar el tiempo de café que a veces ayuda a distinguir la personalidad del observado.

Terminal Jewel Changi en Singapur,
perfumada con té de orquídeas
Tal vez los ingleses no sepan mucho de cocina sofisticada, y los franceses sólo hablen de sí mismos en la literatura, al menos a ojos de este español más bien cultivado y algo convencional, pero el legado al arte culinario y a la literatura universales de su carrot cake y de Marcel Proust que conocí en aquella concurrida e impersonal cafetería en 2001 merecen ser exportados a la galaxia entera, y que en cada espacio puerto, con tu pedazo de tarta de zanahoria te adjunten un ejemplar de Por el camino de Swann, para que todos los extraterrestres sepan lo bien que se hacen algunas cosas en el planeta Tierra.

No tengo aún la receta de esa maravillosa tarta malaya, pero estoy en ello; mi pequeño equipo de investigación ha descubierto después de 20 años que aquél lugar sigue existiendo y es muy exitoso, y pronto tendréis noticias.


Enlaces

















jueves, 23 de enero de 2020

Hay vida en martes, pero puedes palmar de aburrimiento

Ilustración de portada del libro
Supernovas, una historia feminista
de la Ciencia Ficción Audiovisual
Supernovas, mujeres y Ciencia Ficción

Otra tertulia intrascendente en la Fundación Telefónica
21/01/2020 Madrid

Existe una expresión finlandesa muy esclarecedora para cuando escuchas a una persona que no dice nada a pesar de estar hablando todo el tiempo. Soy un gran fan de esa expresión y comparto la demanda de que si le dedicas tiempo a escuchar a alguien, que no te lo haga perder. En inglés es más expresivo, pero menos preciso, así que no ofenderé innecesariamente.

Si además de eso has de reservar entrada, pagar transporte, desplazarte dentro del atestado Madrid, renunciar a otras formas de ocio y prestar atención, al menos esperas que puedas sacar algún fruto de lo que escuchas, máxime si lo que van a presentar dos de cuatro sea un libro del que no puedes imaginar nada más allá del título si no te lo explican.

Desde la infancia que recuerdo me veo leyendo enormes pilas de tebeos (TBO, DDT, Din Dan, Mortadelo y Filemón, Tin Tin, … ), en la adolescencia cómics (Spiderman, Supermán, Dossier Negro, Zona 84, Creepy, …) y literatura romántica, fantástica y de terror (Bécquer, Goethe, Poe, Lovecraft, …) . En la adultez me di cuenta de que a eso lo llaman ahora novela gráfica y goticismo, y resulta que pertenezco al fandom de ambos, o mundo de los apasionados. No he construido mi vida alrededor de ello pero sí que he podido tener una idea muy aproximada de ese mundo y profundizar en mis aficiones, también opinando y divulgándolo.

Es por ello que soy un oyente y observador peligroso, porque no tengo mucha idea y sí un acendrado sentido crítico, que me hace repeler a los que ganan dinero criticando o escribiendo sobre ese mundo sin haberlo creado y se tienen por expertos. Si además desean pontificar sin explicar sus intenciones, la cosa se pone fea.

Cartel de la conferencia
Cuando en la entrada de una ponencia ves una mesa para vender un libro y el título de la ponencia es casi el mismo, uno se imagina que van a hablar de ese libro. Llamar a la ponencia con el título del libro y luego no hablar de él queda como muy feo, o más bien, desdeñoso … Y eso pasó hoy en Fundación Telefónica.

Pero cuando la presentadora te dice que se va a hablar de feminismo, creadoras gráficas y la mujer en el cómic y no se habla de nada de esto, te sientes encima burlado.


Cuando Jordi, Sergio, Carmen y Elisa divagaron y se encantaron de conocerse

Los auditorios merecen un respeto por su tiempo y los sujetos citados más arriba no lo tuvieron con quienes fuimos a escucharlos.

Puede haber malos ponentes, buenos y regulares, pero los peores son aquellos que no dicen nada.

Por ejemplo, Elisa McCausland, una de las autoras del libro, dio por supuesto que la conocíamos antes de ahora, y casi que habíamos leído su libro. Su fárrago discursivo versaba sobre palabrería hueca. Artefacto, complejidad, inclusivo, trending topic, arquetípico …, fueron sus palabras más recurridas, hasta media docena de veces cada una, como chorros de tinta de calamar para eludir entrar en materia, esto es: su libro y el feminismo, o de cómo su libro transita por esa idea.

Diego Salgado, su coautor, parecía absorto en su mundo y ni siquiera se afanó en darnos un trazo general de por dónde iban los tiros, él a lo suyo, chapoteando sobre divagaciones que tiene tan asumidas que ni se molesta en esbozarlas.

Los cuatro contertulios y la moderadora,
muy entregada al vacío cósmico
Carmen Méndez pasaba por allí y se quedó, en una tertulia en la que todos los ponentes parecían saber de lo que hablaban menos el auditorio.

Jordi Costa era el único conocido, al menos, por el que esto escribe, y se rindió –o mejor, ya venía rendido de casa- a la idea feminista, aunque no se desarrollara en absoluto, limitándose a asentir y a acompañar a Elisa con una sarta de pulp, fandom, distópico y utopía que dejó bien a las claras que no le apetecía tampoco entrar en materia, de lo mucho que se la sabía.

No deja de ser curioso que los que sabemos un “poco” de cómics no nos enteráramos de nada y escucháramos nombres tan bastante mal pronunciados que no éramos capaces ni de localizarlos en la Wikipedia.

Y todo sea dicho, la moderadora Laura Barrachina, naufragó en la conducción de la furgoneta distópica en la que se convirtió la ponencia.

Al final, por la pregunta de una de las personas presentes, nos enteramos de las preferencias de los contertulios:

Supernovas, una historia feminista
de la Ciencia Ficción Audiovisual
A Elisa le encanta Wonder Woman, su especialidad, a Diego las replicantes de Blade Runner, a Carmen las chicas moteras de William Gibson (suponemos que se refiere al padre del cyberpunk) y a Jordi, Dale Arden, novia de Flash Gordon y una tal Beck, o algo así, porque el acento de los ponentes nos tuvo tan torturados durante el acto que apenas sobreentendimos algunos nombres. Ni se acompañaron de un puñetero gráfico ni de una triste imagen, y eso que el rollo iba de cómics.

Para terminar, una petición: quienes acuden a una presentación de unas ideas pueden no conocer a los autores ni su trabajo, y tienen derecho, por deferencia, a que se haga una breve introducción de lo que va el tema. Eso favorece el intercambio de información.

Si a lo que que se va es a lucirse o hacer guiños a dos o tres del público, mejor que se queden en casa, o mejor aún, que avisen y nos quedamos el resto. Porque, como dicen los finlandeses puhun paska, o más cercano aún en la geografía: no es más que bullshit.








viernes, 27 de diciembre de 2019

Navidad en Madrid: NAVISURA

Plaza Mayor de Madrid,
mercadillo guarrete, diciembre 2019
La Navidad en Madrid comienza con el mercadillo de Adviento de la iglesia alemana de Colón y el encendido de las luces de la ciudad.

También se nota porque la avalancha proveniente de los barrios y la periferia hace intransitable el centro esos días para los que estamos acostumbrados a hacer el ocio en él.

Y con la avalancha humana llegó la basura.

Llama la atención que desde Ana Botella y Manuela Carmena la ciudad ha estado especialmente guarra, siendo una seña de identidad de la Navidad en la ciudad de Madrid la basura que se acumula en las esquinas, en el suelo y por todas partes, con los cubos a rebosar y los niños jugando y fotografiándose entre la mierda.

No quiero buscar culpables fáciles pero lo haré. Las ciudades con más emigración desde países desorganizados exportan ciudadanos desorganizados, que en Madrid hacen lo mismo que en sus países, tirar los papeles al suelo o difundir excrementos caninos, orinar en las calles y tirar papeluchos pegajosos de comida al suelo. Si añadimos que los españoles más guarros también quieren ensuciar y el ayuntamiento ha decidido no limpiar, pues ya tenemos NAVISURA, una palabra que debería registrarse en la Oficina Española de Patentes y Marcas con respecto a su Know how.

Plaza Mayor durante el mercadillo guarrete
de Navidad de 2019
Navisura es Madrid y Madrid es Navisura. El actual alcalde, el popular Almeida lo sabe y ha decidido no hacer nada. Tal vez porque no vive en el centro o no se desplaza a pie, o porque le trae al fresco.

Hay experimentos sociales, como el de la teoría de las ventanas rotas de  Phillip Zimbardo, de los que podemos colegir que unas calles limpias disuaden de tirar papeles a la mayoría de los viandantes. Aunque seguramente es un craso error pretender que en el Ayuntamiento de Madrid conozcan esta referencia.

Se lo pondremos facilito a los responsables municipales con este enlace tan poco sesudo pero esclarecedor: La teoría de las ventanas rotas de Zimbardo

Para ver experimentos posteriores, pueden clicar en



No había forma más elegante de poner las
vallas del Ayuntamiento
Los mercadillos navideños de Madrid llegaron a ser muy pretenciosos en la era Botella, incluyendo una pista de hielo en cada distrito del centro, y en algunos más alejados, por ejemplo Ciudad Lineal, pero siempre se olvidó de poner puestos realmente navideños y no simplemente sacar las tiendas a la calle como en la Verbena de la Paloma.

Los mazapanes y el vino caliente, los polvorones y el ponche, las rosquillas fritas ... Todos olvidados. Sólo los putos churros omnipresentes, como testimonio de una ciudad a la vez sofisticada, cosmopolita y celosa de sus tradiciones, con departamentos de investigación alimentaria que ... Para qué seguir. Era ironía (explicación sólo para los miembros de partidos políticos). 

A Botella (llenó de ellas Madrid) también se le olvidó pasar la escoba, algo que con la jueza yaya siniestra empeoró. La mierda adquiría caracteres dantescos y el menudeo de los manteros tapizó la ciudad con la anuencia de la abyecta regidora.

Almeida, el actual alcalde, debe estar siguiente las mismas consignas porque apenas hay más que ligeros cambios, que se revertirán cuando la gente se olvide de qué votó.

Cutre luces navideñas (?!) en Tetuán
Naviluz, Madrid 2019
Las careadas luces navideñas y sus árboles gigantes evitan la muerte de abetos y piceas gigantes, aunque consuman mucha electricidad, pero esos conos descomunales son repetitivos y aburridos.

Hay barrios sin luces suficientes, por ejemplo en Tetuán, donde misteriosamente las luces de Navidad se acaban cerca de la mezquita (para no molestar) y cuya decoración parece la de un circo o un cabaret de varietés de detrás del Telón de Acero.

La Navidad está de capa caída en España porque los mandatarios de los partidos son militantes del laicismo, en contra del sentimiento general de la población, pero también son globalizadores, aculturadores y castradores de la identidad española. Son élites de lacayos que sirven a amos de fuera de la Península con órdenes emanadas dentro de la Península.





Cuatro Caminos, el castañero,
algo típicamente navideño
que no encontrarás en los mercadillos.

Las hojas se recogen solas en el
Bº de Tetuán

Ah, no,
que los barrenderos
las dejan pa luego

Los sin techo le dan un aspecto más humano a la plaza por Navidad

Hay algún mercadillo con cierto estilo, pero carente de contenido atractivo

Pº de la Castellana
La iniciativa privada nos indica que aún hay esperanza para Madrid















Navidad en Valladolid

Iluminación en la calle Santiago 2019
Valladolid fue una de las ciudades más feas de las que he conocido en España. Sin monumentos destacables, con una catedral inconclusa, desaparecidos muchos de sus patios castellanos, con un centro abandonado en sus fachadas y una periferia industrial que recordaba a las ciudades británicas de los 70 o al mismo Bilbao de hasta hace bastante poco.

De hecho, un alumno de su prestigiosa escuela de arquitectura me dijo hace tiempo que en Japón ponían a la ciudad como ejemplo de destrucción del patrimonio arquitectónico. Recordemos que Valladolid llegó a ser sede real desde 1601 a 1606.

Pero eso pasó hace bastante tiempo. El plan especial del casco histórico de Valladolid de 1997 devolvió la ciudad a sus ciudadanos, que empezaron a sentirse orgullosos de ella preservando las numerosas fachadas del siglo XIX. También el pavimentado de las calles del centro, el remozado -polémico- de la Plaza Mayor, la mejora de sus jardines y alumbrado y -sobre todo- el soterramiento de los cubos de basura y el mantenimiento de las calles limpias por el civismo y los servicios de limpieza; todo ello ha hecho que mi opinión haya cambiado radicalmente.

Hoy luce como uno de los centros más cómodos y limpios de las ciudades de Castilla y León, hay un excelente escaparatismo y una cuidada iluminación de los monumentos que quedan (en 2018 fue considerada la ciudad mejor iluminada del mundo). Los concursos de tapas de diseño han hecho olvidar las aceitunas y las patatas fritas rancias de los bares abiertos por los prejubilados de FASA.

Es verdad que está un poco más sucia con el alcalde Óscar Puente que con Francisco Javier León de La Riva, pero viniendo de Madrid -en plena Navisura- es una minucia pronunciarse por esto a favor de uno u otro regidor.

Plaza Mayor de Valladolid, día de Navidad 2019
Da gusto pasearse por sus calles, e incluso el mercadillo navideño está montado con gusto. No han puesto la pista de patinar sintética pero hay más espacio, con buenos puestos de churros tradicionales (qué le vamos a hacer), artesanía e incluso -dicen- hay ponche caliente.

El día 25 de diciembre por la tarde se ve que el ayuntamiento no les ha obligado a abrir a todos y no pude acercarme a probarlo. Es sorprendente que en plena afluencia de público los tenderos se queden en casa. Sólo la tercera parte de los puestos estaban abiertos.

Lo que más éxito tiene en el centro son las casetas de petardos, muy bien surtidas, pero no parece el mejor sitio para hacerlos estallar por la interesante población de aves del parque de Campo Grande de al lado. Urge que no se permita el lanzamiento de petardos por la noche para no matar de un infarto a las aves que duermen.










jueves, 26 de diciembre de 2019

Aculturación: El mercadillo 'navideño' de Las Rozas.

Mercadillo navideño de Las Rozas (M), no es Kosovo,
y sin embargo más cutre sí se puede
Recuperar o copiar desde la indigencia cultural

Cuando uno no ha salido de su pueblo, el chorizo y el vino de allí le parecen lo mejor del mundo, o por el contrario puede decidir si los ignora, desconocedor de otros horizontes.

Los mercadillos navideños son una expresión cursi o muy de carcamales si has ido siempre y no te gustaban, o simplemente si te sugieren el tufillo a ‘familiar’, ‘amor’, ‘concordia’ o ’paz’.

Siendo adolescente suelen ser cosas que no apetecen por ñoñas, pues no hay música buena, ni cerveza, ni apenas nada que comer que no sean pijadas para niños y gorros para discapacitados carentes de subsidio.
Pista de hielo-cross en Las Rozas
Para fostiarse bien a gusto

Pero cuando has visto otros mercados de Navidad a lo largo y ancho de nuestro gran subcontinente y has podido beber sidra, cerveza o vino calientes, comido perritos calientes con salchichas y cebolla crujientes, hamburguesas de carne de alce, dulces navideños diferentes y puestos de cosas realmente útiles, acabas por desencantarte de las horteradas que hay en los mercados navideños a lo largo y ancho de la pequeña provincia de Madrid, donde encontrar mazapanes es imposible y pensar en vino caliente es una quimera. 

Bazar benéfico escandinavo 2019
Hotel Meliá, Madrid
Salvando el auténtico y entrañable mercado de Adviento que la iglesia evangélica alemana hace en Madrid cada año, y  los mercadillos benéficos de la iglesia católica alemana y el escandinavo, no conozco nada atractivo en ese sentido. He probado algún año en la casa húngara y en algún otro que no recuerdo, pero no he vuelto por allí.

Hace tiempo se hizo un mercadillo interesante en Majadahonda, pero desapareció, siendo la última vez que estuve en 2013. En Madrid cada día son peores aún desde entonces, pretenciosos y convertidos en tiendas de regalos en casetas.

El afán exploratorio me llevó esta vez a Las Rozas para ver su cacareado mercadillo y lo que me encontré fueron 4 puestos desangelados con una churrería más atascada en el tiempo que un hacha del paleolítico, superada por el I+D+i de las churrerías callejeras de Oslo y Copenhague. 

Si nos fijamos en los churros y en las latas de atún, veremos que poco ha cambiado el espíritu del empresario español, siempre agazapado en el beneficio seguro, hasta que sea engullido por las empresas más dinámicas que vengan de fuera y se quejará amargamente de la competencia desleal. Qué gran contraste con la empresa Cascajares, la de los pollos en cajas de cartón.


Cuando te pasas con las coles ornamentales,
consigues un campo de berzas
Al político nativo le pasa lo mismo, solo que si han existido avances de las corporaciones anteriores, su soberbia le lleva a derribar lo ya planeado o realizado, sin plantearse con humildad si algo tenía de bueno. 

Los mercadillos navideños en Madrid incorporan cada vez más elementos culturales ajenos, como árabes y suramericanos, olvidando lo autóctono; por ejemplo, en el barrio de Tetuán las mierdosas luces navideñas colgadas este año desaparecen misteriosamente a la altura de la mezquita, en una clara claudicación y afrenta de los laicos a los católicos del barrio (mayoría) y muy en sintonía con las consignas globalistas más abyectas, y siempre hay un puesto con frutas secas y pasteles árabes en los mercadillos pero ninguna de mazapanes;  tiendas de artesanía incaica ...


Sinterklaas en Madrid
Tradición flamenca
Se diría que el concepto de mercadillo en Madrid ha pasado de ser un espacio para favorecer las ventas del pequeño comerciante y contribuir al ocio del comprador a ser una plataforma de integración y reivindicación de la multiculturalidad promovida de la ciudad, enfangada de política, como todo lo que se hace en España desde hace varias décadas, para forzarnos a admitir en nuestra sociedad a nuevas identidades culturales que ayuden a disolver la preexistente y de paso crear alienación en los autóctonos, ya bastante desligados por haber emigrado desde otras regiones.

Tampoco las autoridades de otros municipios de la provincia se esmeran, aunque tengan medios y población mayoritariamente española. El 2018, el 10,3% de la población residente en España era extranjera, frente al 1,6% en 1998. En 2019 había en Las Rozas 95.573 españoles  y 8.682 extranjeros, es decir, el 9,08% casi en la media de el país. ¿Favorecer a las minorías a costa de las mayorías es razonable sin mediar la política nauseabunda?

Tren infantil muy hortera y muy estridente, con villancicos
cantados por castrati falsos con distorsionador de voz.
Es penoso ver que si un ayuntamiento rico como Las Rozas es capaz de hacer un bodrio de mierda y llamarlo mercadillo de Navidad es que está claro que el dinero no da la felicidad, ni la inteligencia. Señores políticos, tómense en serio el ocio de sus conciudadanos en Navidad. No es explicable que en toda Europa conserven y promevan su Navidad y Uds. sólo estén interesados en conservar sus asientos cumpliendo servilmente las consignas del Nuevo Orden Mundial que les marcan los líderes de sus partidos.


Enlaces

El pueblo con el mayor porcenjate de extranjeros
Espárragos cultivados en España con mano de obra extranjera y que se exportan casi todos fuera de España.










viernes, 20 de diciembre de 2019

Entrevista a Izara Batres, poeta del ser

Versos del poemario Sin Red
de Izara Batres
Los versos dentro de una botella que encontré en una playa

Dentro del panorama artístico madrileño podemos encontrar mucha oferta en forma de conciertos y exposiciones. Algunos excelsos y relajantes, y otros muy ruidosos.

Como la noche ya no es para mí por encontrarme en un período de homeostasis abúlica con el Cosmos y perdida recientemente la fe en el vino tinto con sulfitos de las inauguraciones, dejo que sean la cosas que me gustan las que se me aparezcan en forma y vibración físicas, y ya no voy en su busca.

Algo así ha debido de pasar con las vibraciones poéticas de Izara Batres, pues huyendo del ruido llegué a los poetas de las canciones, y desde ellos al cuento gótico, y desde ahí a los poetas sin música, y entonces me encontré con su poesía.


1.- Buenas tardes, Izara, ¿poeta o poetisa?

Realmente prefiero 'poeta'. 'Poetisa' tiene su parte mágica, como 'pitonisa'. Pero quizá mi preferencia por “poeta” tenga que ver con el cariño a Poe, apellido que yo me empeño en pronunciar en español, porque comencé a leer a este autor cuando era muy pequeña y asociaba el apellido Poe con 'poeta'.


2.- Nos presentaron en una reunión de amigos góticos y tú eras la profesora de una de ellos, ¿es obligado el pluriempleo para los poetas?

Sí, yo ahora mismo estoy trabajando en tres sitios y el año pasado estaba en cuatro. Con el sueldo que tenemos los profesores asociados de universidad, si quieres que te compense, tienes que trabajar en varios lugares, y luego hay que sacar tiempo para escribir. Tal y como está ahora mismo la sociedad, no nos dejan otra salida.


Presentación del poemario Sin Red de Izara Batres
por Antonio Barnés en La Casa del Libro 10/10/19 
3.-Las personas que escriben bien normalmente provienen de ámbitos acomodados, con ambientes culturales propicios, familiares que hablan bien, que escriben bien. No es el caso Miguel Hernández, pero ... ¿de dónde provienes?

Acomodado en cuanto a haberse educado en un ambiente con acceso a la cultura, puede ser. Pero yo diría más bien que se trata de desarrollar una sensibilidad que se educa en el amor, en la capacidad de soñar, en el anhelo de trascendencia, y ello permite que puedas crecer en la poesía, por lo que no se trata de ambiente acomodado o no acomodado, sino de sensibilidad e intensidad.

Yo no he sido rica y sí en cambio he tenido amor, mucho desarrollo de la sensibilidad en el ejemplo de mis padres. Y esa sensibilidad tan necesaria para la poesía por supuesto Hernández la tenía, pienso que a partir de alguna fuente de amor, de su capacidad para percibirlo.


4.- La poesía es posiblemente la más excelsa de las artes escritas, dicen que comenzó haciéndole loas a los dioses y al amor ¿En qué punto te encuentras ahora?

Para mí va unido, el amor está unido a la mística, porque no hay amor sin un sentimiento de trascendencia y viceversa. Mi anterior poemario fue más místico, todos los poemas estaban impregnados de eso. Este último poemario tiene más de surrealismo, crítica, metafísica, una reivindicación del derecho a ser, y en todo eso también hay amor, por supuesto.


5.-En una reciente reunión, después de la presentación de tu último libro, alguien preguntó que quién era Cortázar ¿cómo de importante es ese escritor para ti?

Cortázar para mí es mi amor, por lo identificada que me encontré con él desde los 18 años cuando leí “La vuelta al día en 80 mundos” y dije: existe gente que pensaba ésto, que era tan extraterrestre como yo, que no sentía que encajara en este mundo. Siempre les leo a los alumnos “Del sentimiento de no estar del todo” de Cortázar, para mostrarles por qué tenemos el anhelo de crear, de abrir intersticios en el continuo de lo real.

El choque y el sufrimiento contra la realidad deshumanizada es lo que te lleva a escribir. Todo está mecanizado y deshumanizado y no nos permite ser. Esto lo llegas a ver sólo si estás fuera de la realidad, “excentración” lo llama Cortázar.


Izara Batres en La Casa del Libro
6.-El estilo de algunos poetas contiene una gran crudeza bajo una superficie aparentemente aterciopelada ¿crees que es un riesgo estilístico que puede restar impacto al lector menos acostumbrado? ¿O puede concebirse como el velo inconsciente del poeta,  como con don Félix de Montemar para no querer ver/mostrar el rostro cadavérico de Elvira, o sea, la cruda verdad?

El lenguaje poético jamás oculta la verdad, al contrario, la revela en toda su esencia y su magnitud, va mucho más allá de la apariencia porque llega al corazón de las cosas. Transmite el núcleo, la llama. Yo no diría que es aterciopelada sino transfiguradora. La poesía transforma la realidad en imágenes y metáforas. Un poema puede ser sumamente desgarrador y transmitir dolor sin ser soez y sin dejar de estar escrito con un verdadero lenguaje poético. De hecho, tiene más intensidad por eso mismo. Si dices “una daga hirviendo divide en dos el fino vientre de las violetas” estás transmitiendo de manera mucho más vívida que si dices “qué triste estoy”.


7.-La musicalidad de una composición creo que ayuda mucho a guiar al lector cuando recita un poema, pero también puede hacerle olvidar el significado de las palabras, entretenido con el placer de la prosodia ¿Cómo crees que un poeta puede tener en cuenta este inconveniente sin renunciar a la belleza compositiva?

Creo que, en general, en la poesía, el lector percibe si la musicalidad surge de manera natural o no, a mí me gusta cuando surge del latido interno del autor. Los acentos marcan el ritmo y el poema pide tener un ritmo u otro, o no tener ninguno.

Yo tiendo al verso libre, aunque también tengo sonetos, y no tengo nada contra la rima o la métrica pero no creo que la poesía deba limitarse a esas estructuras sino volar más a través del lenguaje poético, imágenes, metáforas, etc. Creo que debe haber una franqueza en la cadencia de la poesía, no debe ser buscada de forma artificial, y en esos casos es cuando funciona.


Izara Batres, recital
8.- Voy a recitarte unos versos de Garcilaso, muy conocidos en otro tiempo:

Y aún no se me figura que me toca 
aqueste oficio solamente en vida;
mas con la lengua muerta y fría en la boca
pienso mover la voz a ti debida.
Libre mi alma de su estrecha roca, 
Por el estigio lago conducida,
celebrándote irá, y aquél sonido
hará parar las aguas del olvido.

El poeta Pedro Salinas (autor de La voz a ti debida) me llevó a conocer la poesía de Garcilaso por estos versos del que tomó su título, que también aparecen en el capítulo LXIX de Don Quijote ¿qué poetas anteriores puede llevarnos a conocer la lectura de Izara Batres?

En mi conjunto de poemas, solo recuerdo un ejemplo en el que he podido hacer alusión a algún autor… en “Avenidas del tiempo” tengo un poema que se llama “homenaje a T.S. Elliot”, porque me lo inspiró su “Canción de amor de J. Alfred Prufrock”, como indico en el título.


9.-Hablando con algunos alumnos alemanes de Filología Hispánica casi he llegado a pensar que la literatura española es hosca, poco amable para leer y de una parquedad insoportable, en contraposición al colorido y la alegría de las letras hispanoamericanas ¿Podrías desmentir ésto?

A mí me encanta el surrealismo latinoamericano y pienso que Lorca, Aleixandre o Valle Inclán tienen obras llenas de colorido también. Algunos ejemplos pueden ser “Poeta en Nueva York” de Lorca, “Espadas como labios” de Aleixandre, o Valle Inclán con su prosa poética de “La lámpara maravillosa”. También poemas de Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez o Pere Gimferrer (“Oda a Venecia ante el mar de los teatros”).


10.- Tienes ya cuatro libros de poesía en las estanterías ¿Hay alguna temática en la que englobes tus versos en cada uno de ellos?

El primero de todos es el libro más tierno e intimista, tiene algo de autobiográfico pero no todo. Lo releo en ocasiones y me recuerda a mi juventud.

El segundo, “Fuego hacia la luz”, es más metafísico y surrealista. “Tríptico” es el más místico y parte de una experiencia dolorosa, y del cuarto aún no tengo perspectivas; se trata de un trayecto en cuatro partes. Es un grito, una reivindicación del ser y tiene un poco de cada libro anterior.


Recital de Izara Batres en el Centro Sefarad-Israel, Madrid
A la guitarra José Luis Pardo
11.-Háblanos brevemente de tus otros trabajos literarios

De otras obras destacaría “Cortázar y París: Último round” porque mi tesis la hice de su obra “Último round” y en la obra de Cortázar hay muchos temas que analizar y, bueno, de ahí salió el libro. También “Confesiones al psicoanalista”, está en clave de humor porque lo escribí para desahogarme, haciendo una crítica de situaciones del sinsentido actual. 

Mi novela , “ENC o el sueño del pez luciérnaga”, es como un retrato de juventud de los treintañeros que buscaban cumplir sus anhelos, a los que decían que trabajando duro cumplirían sus sueños, pero habitualmente nos encontramos con un muro. Las personas están dejando de luchar porque sienten que el talento y la calidad no se valoran.


12.-Y por último ¿cómo ves la creación literaria en España, especialmente en los apartados del cuento y la poesía? ¿Hay calidad o sólo cantidad por la facilidad que existe hoy en día para publicar?

Pues mira, creo que ahora hay más cantidad que calidad. Entre la deshumanización y la mecanización del tipo de sociedad en la que vivimos, muchas veces no se concede importancia a la profundidad de los contenidos ni al verdadero lenguaje poético que recoge el alma de las cosas y realiza una transfiguración.

Estamos en un contexto de usar y tirar. Hemos pasado del jarrón hecho a mano y delicado al tupperware porque es más práctico. Entonces, lo que está ocurriendo es que la poesía se está haciendo más plana y pequeñita para adaptarse a un contexto plano y pequeño, cuando realmente el mundo debe crecer para acercarse al mundo de la trascendencia que brinda la poesía, para poder expresarnos en plenitud y no mutilarnos.

Desgraciadamente se tiende más al negocio y al contenido de usar y tirar, y muchas veces los escritores buenos no son alumbrados por los focos de la fama.

Izara Batres, Casa de Sefarad
Creo que la poesía se está adaptando a un tiempo devaluado, devaluándose a sí misma y con el signo de los tiempos. Parece que ahora todo vale y todo puede llamarse lenguaje poético. ¿Construiríamos un puente pervirtiendo los principios matemáticos de la ingeniería? Lo que pasa es que la mala poesía no mata a nadie ... ¿O sí?

Tal vez deberíamos morir ficticiamente sólo con la buena poesía, en la butaca de cretona de nuestro salón, para resucitar con una buena sopa de ajo o de la juliana más ligera. La mala poesía sólo es capaz de matar de aburrimiento y tal vez al poeta de inanición.

Muchas gracias, Izara, por esta esclarecedora entrevista en este café tan literario.

23 de octubre de 2019
Café Ajenjo, Madrid



Notas

Izara Batres estará junto Antonino Nieto en la Hora Cultural de TVE 24 horas el 12/02/2020 entrevistada por Antonio Gárate.