Un paseo por la naturaleza
madrileña
El Pardo, río Manzanares
11/10/2012
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| Bosquete de ailantos |
Comencé el recorrido a mediodía,
al lado de un acuartelamiento de la Guardia Real. Sobre el muro de la represa
que hay en esa zona del río, ya divisé una lavandera cascadeña y una lavandera
blanca, ambas con el plumaje nupcial, lo mismo que los ánades reales machos que
me encontré.
Las omnipresentes cotorras
argentinas pasaban incesantemente en escuadrillas, graznando escandalosamente
por encima de mi cabeza. Esta especie ya es muy común en lugares como La Dehesa
de la Villa y la Casa de Campo, habiéndola visto también sobre el Parque
Santander, Quinta de Los Molinos y muchos otros puntos de Madrid con arbolado. Aprecio una expansión
en los últimos dos años hacia zonas más urbanas. En El Pardo no la había visto
antes.
Otra especie invasora, ahora muy presente, es el ailanto o
árbol de China (Ailanthus altissima), que aparece en las cunetas de acceso al
pueblo desde Madrid, junto al mismo encinar. Algunos ejemplares tienen ya
troncos de varias decenas de centímetros de diámetro, e incluso existe un
bosquete junto al mismo río.
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| Brotes de ailanto al pie de una encina |
Un pequeño misil de azul verdoso
brillante pasó por delante de mí antes de calarme los prismáticos; era, claro,
un martín pescador. Y otro, o el mismo, pasó de nuevo y más cerca en dirección
a la presa del El Pardo, una hora más tarde.
Después de estar lloviendo
copiosamente durante una hora, comprobé cómo dos cangrejos rojos (Procambarus
clarkii) emergían boca arriba entre los vegetales sumergidos. Es ésta otra
especie invasora muy presente en este tramo del Manzanares.
Al atardecer y de fondo se oyen
los bramidos de los ciervos machos, en plena berrera en el encinar colindante
de El Monte de El Pardo. Y mucho más cerca, en la ribera, al menos dos piaras
de jabalíes gruñen y merodean hozando en los sotos del río.
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| El Manzanares en pleno chaparrón |
Por primera vez, desde que voy a
esta zona a ver aves, localizo una decena de rabilargos entre una agrupación de
jóvenes pinos piñoneros de repoblación. Y sobre uno de ellos, diviso a lo lejos
un pito verde, que luego bajó a tierra, tal vez en busca de hormigas. Una
grajilla solitaria acompaña su campeo, lejos de sus campanarios habituales.
Algunos mirlos comunes aparecen a
media distancia posados en tierra. También las palomas torcaces, muy abundantes
y asustadizas.
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Camino recreativo junto al río
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En el cielo, una gran garza real
grazna y vuela en dirección a la presa.
La vegetación del tramo que va
desde el pueblo hasta la presa tiene aspecto de salvajismo natural y llega a
ser muy densa en algunas zonas de ribera y en el mismo centro del río. Sin
embargo, he llegado a localizar olmo de siberia (Ulmus pumila) entre la misma.
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| Álamos negros en otoño |
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Espino albar fructificado
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Los escaramujos están en todo su
esplendor frutal; al igual que un espino albar, sorprendentemente, pues estamos
sólo a principios de otoño.
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| Restos de pernoctaciones |
No vi zarzamoras fructificadas, a
pesar de que por Navacerrada, la semana pasada todas las zarzas estaban
cuajadas de frutos rojos y negros.
Toda la zona aparece salpicada de
basura en los puestos de pesca, siendo las latas de cerveza y las botellas de
plástico un desagradable y antiestético muestrario de la estulticia humana.
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| Pinos piñoneros |
También se encuentran restos de
asentamientos temporales de rumanos y otros colectivos foráneos, que han dejado
constancia de su presencia con mantas y restos de basura en las zonas con menos
vegetación.
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| Ocultar la basura por pudor |
Urge una actuación de limpieza a
cargo del ayuntamiento y su vigilancia para que no se convierta este
valiosísimo enclave natural en un estercolero o en un jardín periurbano, lleno
de exóticas y acampadas.
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| Faroles de El Pardo |
Es cierto que los individuos y
colectivos que usan esta parte del río para divertirse, trabajar, residir,
acampar, depredar, pescar, ver aves, ir en bicicleta o simplemente pasear son
responsables de no arrojar basura ni destrozar las plantas, pero también el
ayuntamiento debe velar por su limpieza, conservación y respeto, y allí hay la
misma basura desde hace años, acumulándose y enterrándose por medios naturales
año tras año.
¿Qué pensarán los arqueólogos del
siglo XXXI de los habitantes de El Pardo? Que eran unos cerditos y les molaba
vivir entre la basura.
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Cubil de mamífero de mediano
tamaño con salida al río |
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| Gatos antropomorfizados |
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| Cenicero de coche vaciado |
Notas sobre los cangrejos en España
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| El Manzanares bajo la lluvia |
Las especies de cangrejos que han sustituido al autóctono son: El cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus) y el cangrejo rojo (Procambarus clarkii), ambas portadores del hongo Aphanomyces astaci, agente responsable de la afanomicosis.
El cangrejo rojo se encuentra limitado por barreras ecológicas (las aguas frías, poco productivas y de suelos duros) lo cual ofrece alguna esperanza para las poblaciones de autóctono acantonadas en las cabeceras (Gil Sánchez y Alba-Tercedor, 2001). Sin embargo, el cangrejo señal es una especie más afín que no tiene dichas limitaciones.
En la actualidad la mayoría de las poblaciones autóctonas se localizan en pequeños arroyos de cabecera, normalmente aislados por tramos secos, cascadas o diques. Es una especie omnívora, que en invierno mantiene un periodo de inactividad.
Enlaces
Permisos para cazar el cangrejo señal sin restricciones en Castilla y León
La orden de Junta afectará también a otras especies exóticas invasoras, en concreto al cangrejo rojo, lucio, lucioperca, percasol, pez gato, alburno y siluro.
El cangrejo de río
Cotorra argentina (Myiopsitta monachus).
Visones americanos en el río Manzanares.
Cisne vulgar (Cygnus olor) en el río Manzanares, El Pardo (Madrid)