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martes, 8 de diciembre de 2015

Hip, hip, HIPSTER

Aviator: No, it's not sunnyBowtie: it's a giftPolaroid is my camera, because my phone's camera is too high quality.I'm a fan of the pants and the positions of yoga.Whiskey: the cheaper, the better. I prefere English indie-pop from England town.It just sounds better on vinyl.Neutral colors go with everything.Food product grown chemically free, except some chemicals. I got these shorts for free. Older is always better.


Capullo que va de hipster
Ser hipster o no ser hipster

Me topé accidentalmente con el concepto hipster cuando una amiga de Estonia me lo llamó, viendo unas fotos mías mientras posaba con un famoso diseñador gráfico de Finlandia al que posteriormente hice una entrevista en un bar de fumadores.

Hace de ello no muchos años, pero no le di importancia, porque no sabía ni lo que significaba.

Etiqueta de garantía
Andando los meses, el concepto hipster me estrechaba y ya me lo decían hasta por las gafas. También me encontré con numerosos blogueros gilipollas en eventos de moda, en los cuáles hacían alarde de ello, así que intuí que debía de ser algo muy guay.

También en las revistas de moda salía un prototipo, a medio camino entre montañés y esquizofrénico, con una barba llena de liendres y camisa de leñador. Pero no me parecía.

Hipster americano macizo con bici
Debías usar bici retro  -tengo una trail, no sé si vale- llevar un gorro de lana verde en verano y pasar de todo, o hacer como que pasas, pero debes estar interesado en todo lo raro e inusual -excepto los platillos volantes- Humm, por ahí vamos bien …

Un poco de música de grupos muy exclusivos de países europeos raros, leer libros raritos de cultura urbana o de escritores malditos, apuntarte a un evento zombie, comer comida orgánica, zumos de frutas desconocidas, pan de quinoa y que te vaya el rollo de la relajación oriental, pero en secreto, en fin, todo muy cool, además de parecer pobre y descuidado, pero con una cuenta saneada que te permita estar rebosante de gilipolleces.


No necesariamente
Yo no sé qué soy

Lo cierto es que durante unos años me sentí algo hipster y algo guay también, aunque como nunca he conocido la exactitud del término, no he sabido si lo he sido realmente alguna vez y no he podido disfrutar en plenitud mi condición de tribu urbana.

Para más inri, otras amigas mías decían que no lo era en absoluto, pero ellas están menos enteradas del tema que yo del precio del pan en Hong Kong.

He hecho denodados esfuerzos por estar a la altura, así que aquí os dejos unos cuantos artículos, que os sirvan de pequeña guía a los que queréis ser hipsters.

Los hipsters según los medios: Kotze*
Espero que lo consigáis. Y si no es así, no os preocupéis, ser hipster no depende de uno mismo, sino de lo que os consideren otros, destacando por lo insoportablemente fatuos, desdeñosos y tontosdelculo que seáis.

Y no os castiguéis, a todo ello tenéis derecho. Porque hay tribus urbanas infinitamente más perniciosas para uno mismo y para los demás. Porque lo vuestro –lo nuestro- es sólo un pecadito de ego.

Y es que, además, hay mucho envidioso.


Nota
*El capitalismo tiene la rara habilidad de convertir los estilos individuales y de pequeños colectivos en tendencias de moda para hacerlos extensivos a un grupo grande de la población y que pague por ello, y acabar destruyendo su originalidad hasta llegar a hacerla vomitiva.


Para no saber más


Enlaces no recomendados













martes, 4 de junio de 2013

El mercadillo de los hipsters

Mercado de Motores, 
un mini rastro con paella.
1 y 2 de junio

Durante este fin de semana ha abierto de nuevo sus puertas el Mercado de Motores.

En el chaflán de la calle Valderribas y Sánchez Barcaíztegui se abre este sorprendente y elegante mini rastro. Varios diseñadores han montado sus puestos al sol de junio, por el parque y el interior de la nave. El aparcamiento se ha habilitado como mercadillo de oportunidades.

Allí compré un televisor digital por 5 euros, y me tomé un plato de riquísima paella de carne y verduras por 5 euros también. Por 3 euros te puedes pedir una Budweiser checa, y dentro de la nave -otra vez por 5 euros- te comes un buen burrito.

En el mismo local, un esforzado cocinero trata de preparar un sushi con la única higiene de un balde de agua ¿está esperando el ayuntamiento a que algún madrileño enferme para poner remedio?

Sin un fregadero no debería permitirse expender alimentos que no estén envasados. Es una verdadera guarrería.

Lo interesante de este rastro es la variedad de ropa y complementos nuevos que podemos encontrar, pero también sus cosas viejas, bien ordenadas y atractivas, si bien se echa en falta alguna cobertura de sombra que evite que el sol derrita coronillas y artículos.

La gente es muy distinta de la de cualquier otro rastro, porque básicamente no van a comprar, sino a tomar algo y pasar el rato al sol. Gente joven y atractiva, culta, educada, despreocupada y hipster, menos una tontalculo que colisionó conmigo, alegre y porfiada,  mientras filmaba en el interior.

Una magnífica iniciativa ésta, y con estilazo.



La Nave de Motores, una espectacular joya industrial


Desde 1923 a 1973 funcionó este recinto de enormes generadores eléctricos que alimentaban los trenes del metro de Madrid. Tres motores diesel de 1.500 cv cada uno que se utilizaban para solventar posibles insuficiencias en el suministro eléctrico de la red del suburbano.

Dónde:

En la Nave de Motores. Este museo industrial puede visitarse gratuitamente los viernes, sábados y domingos entre las 10.00 y las 14.00 horas.

C/ Valderribas, 49 – Metro Pacífico
Madrid



El Mercado de Motores

La Nave de Motores














ACTUALIZACIÓN 05/10/2013

El rastro del Mercado de Motores se traslada al Museo del Ferrocarril los segundos fines de semana de cada mes. 

http://www.espaciomadrid.es/?p=22696