Mostrando entradas con la etiqueta Navidad 2025. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Navidad 2025. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de noviembre de 2025

Navidad en Madrid, y eso que estamos en noviembre

El mercadillo de Navidad de El Corte Inglés en 2025
Madrid no es París, ni Londres, afortunadamente: ciudades masivas, multiculturales, inhumanas, sucias, caras y con zonas vetadas al común de los mortales si no estás en su lista o posees una cuenta corriente de 6 cifras ...

¡Oh, espera! Madrid es ya un hervidero de inmigrantes sin cualificar y de turistas baratos, masificada, con los transportes públicos saturados, con una oferta internacionalizada que ha sepultado los usos propios en la cocina y el ocio, cada día más sucia por la acumulación de basura, con peores servicios y espacios públicos y, sí, los precios cada vez más caros, lo que ha expulsado a decenas de miles de habitantes a la periferia y provincias limítrofes para seguir trabajando en Madrid. 

Los inmigrantes aún están contentos viviendo en pisos-pateras, pero ya verán, ya.


Entre la estulticia y la avaricia

La instalación de multinacionales, esas que tanto favorece el gobierno de la Comunidad de Madrid, ha incrementado la presencia de salarios altos en la ciudad y todos los establecimientos pujan por esos trabajadores, dejando inasequible la oferta de ocio a las clases medias (hoy clases bajas) o limitándoselo a unos pocos días al mes o a las actividades gratuitas del Ayuntamiento y el gobierno regional.

Hoy el ocio en el centro de Madrid ya no son los bares para tomarse un café, un vino o una cerveza con un aperitivo mientras cambiabas de bares, sacándole el jugo al sueldo. Hoy se va a cenar o a tomarse unas cervezas sin cambiar de sitio, de una manera cansina, aburrida y estática, por las modas, pero sobre todo por lo inabordable de salir a tomar algo en Madrid sin que te sajen la cartera.

Los hosteleros ya no son propietarios y tenderos, que se encargaban de atender al público. Hoy los camareros son mayoritariamente extranjeros de República Dominicana, otros países americanos y de Marruecos, la mayoría sin una formación mínima en hostelería, escasa en cortesía y muy alejados de la cultura previa hostelera de esta ciudad, que están cambiando gracias a los propietarios que los contratan, la mayoría españoles, todo hay que decirlo. Unos propietarios ávidos de enriquecerse rápidamente, a los que les importa una mierda el cliente, porque Madrid, no lo olvidemos, es una ciudad para ganar dinero -o fenecer en el intento- no para vivir.


El mercadillo de Navidad de El Corte Inglés
Una llamada de atención de un consumidor bastante harto

Oye, hostelero, ¿crees que un empleado temporal infra-cualificado podrá atender adecuadamente a tu clientela cuando un cliente tiene que explicarle lo que es un café con hielo, un cortado o un simple y jodido bocadillo de queso?

Visitando hoy el circo de El Corte Inglés de Castellana llamado pretenciosamente "mercado de Navidad", y que no es más que los departamentos de dicha cadena sacados a la calle con un montón de locales de restauración rápida, vi los precios:

Comida cutre a precio de cojón de mico: 17 euros por un bocadillo, 16 por una hamburguesa del cutre-pretencioso Dabid Muñoz y cifras por estilo; muy adecuadas para que, los que sólo se acercan una vez al año al centro de Madrid en Navidad, se fundan la paga extra, y para los que salimos a tomar algo casi cada día se nos pongan los dientes largos.

Para cojón, digo botón, una muestra:

Agotada la paciencia para tomar algo decente, asequible y reconfortante, pues empieza a hacer frío, nos marchamos del miercadillo navideño con el olor a fritanga en el pelo y los abrigos, nada de entrañables olores navideños a bollería, vino caliente o chocolate, ¡fritanga! que por estos lares debe recordarles a las ferias donde aún se escaldan las gallinejas con aceite rancio, eso sí, cambiando el suelo de tierra llena de papeluchos por unas alfombrillas rojas y villancicos de Bing Crosby, tan típicos de España.


Secrets, city food, a precios de Londres
La experiencia en el Secrets, city food

Bueno, a lo que vamos, buscando un sitio recalamos cerca de la Torre Picasso, en un cafetería moderna y elegante, aunque nada lujosa, no os vayáis a creer, donde vi unos croasanes y unas magdalenas grandes en la vitrina, no tenían más. Y pedí dos cafés, esperando una hostia por ellos, digamos con un diferencial de 1 € con el precio medio, que ya está bien por un puto café.

Pero hete aquí, que se me antoja la magdalena gigante y la pido, corrigiéndome el botarate del camarero diciéndome que se llama "muffin". Bueno, a estas alturas de la película globalista, es como en el chiste: toda la vida pensando que se dice "película" y es que se dice "flim".

Cuando pido la cuenta, me casca 11,90 € por dos cafés normaluchos y la magdalenita llamada Muffin, ya que ahora las bautizan.

El cuerpo del delito
Uno, que se sabe esto de la repostería y sus costes, no rechistó, a pesar de ser una puta estafa, que representa unas 2.000 pesetas de las de antes, tanto ha subido el "coste de la vida" y el ansia de estafa de los hosteleros madrileños.

La cuestión es que el precio no estaba puesto y el susto fue de aúpa, y quizá una pequeña venganza del inconsciente colectivo hostelero madrileño, roñoso en cuanto al servicio y avaro en cuanto al precio.

Hosteleros madrileños, empresarios todos, acordaos de esto: cuando los pocos pijos progres y empleados de multinacionales varias pasen a jubilarse, y no van a tener casi descendientes españoles (los demás se van), sólo quedarán los hijos de los camareros extranjeros que os sustentan para poder pagar vuestros abusivos precios, y creedme que no van a cobran tanto y os vais a comer un mojón. Y os lo tendréis merecido.

¡Ah! cuánto se va pareciendo ya Madrid a París y Londres.