viernes, 30 de marzo de 2012

España ¿una sociedad condenada?

REFLEXIÓN PARA ESPAÑA 2012



"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada.

Cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores.

Cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted.

Cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada."

Ayn Rand (1950)














jueves, 29 de marzo de 2012

Comisiones, los cojones, te los tocan en Madrid

La huelga general del 29 me tocó hace unos minutos en San Bernardo. Iba escaso de gasolina. Había intentado repostar hacía unas tres horas, pero se veían largas colas en las gasolineras, previendo la huelga de suministro. Después, la Policía me desvió por una calle lateral, no sabía si iba a llegar a casa con tan poca gasolina.


En un semáforo, la marabunta roja de CCOO, esos que viven del cuento y que se les acaba ahora, atacaron un taxi con pegatinas, anulando la visibilidad del taxista con pegajosos panfletos irremovibles. Se ve que les molestaba que el hombre trabajara.


A nosotros, una joven feminista de aspecto lesbiánico, por el mensaje de su camiseta, nos estampó violentamente una pegatina en todo el parabrisas, y luego, otras dos deformes izquierdosas comisionistas hicieron lo mismo en el capó, y otra en un lateral.


Mañana no haré la huelga, aunque tenía mis dudas. Ahora no me queda ninguna: no me identifico con gente violenta y con tan poca educación política. Deseo que los jetas y vividores representantes sindicales de UGT y CCOO pierdan sus privilegios, porque no han hecho nada más que pacer del pesebre durante al menos los últimos ocho años.











martes, 20 de marzo de 2012

El bacalado en Bilbado o la ultracorrección.

En la foto se ve un papelucho arrugado que perteneció a un sabroso Kinder Bueno, degustado por algún turista o residente mientras disfrutaba de la bella y soleada Plaza de Oriente.


Pero como todo se acaba, decidió que ese envoltorio, ya pringoso por el calor derretidor, debía abandonar su mano; pero hete aquí que no encontró una papelera más cercana de 20 m, a la misma vuelta, oiga, y sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, con la pena que le daba ensuciar el pulcro suelo, lo instaló entre las ramas de una cupresácea, así, por no dejarlo por los suelos, que es persona civilizada.


En cierta ocasión y cierto año, en un paraje bellísimo, montaraz y cuasi remoto de Castilla y León, a los pies de una formidable catarata, descubrí entre las rocas feraces y vegetales un hueco lleno de latas de coa-cola, como un cementerio de elefantes altamirano, donde los jóvenes que hasta allí llegaban, atléticos y amantes de la natura, depositaron sus envases por no cargar con las latas de vuelta y, claro, no era plan, tampoco depositarlas en el suelo, cuán bello era el paisaje. Así, con toda su carga de timidez, las escondieron de la vista, escamoteándolas también de la oxidación, lo que las llevó a perdurar en su juventud más de 10 años, a tenor de los modelos de laterío exhibidos.


Y qué peor que la descortesía, la exibición de su ultracivismo.











Cartelería bilingüe en Madrid

Madrid es una ciudad bien conocida por ser la capital de España. España es un país donde se habla español, cuya lengua es oficial en todo el país. Y precisamente en Madrid no hay ninguna otra lengua española oficial. Y, de momento, tampoco ninguna otra lengua extranjera.



Se da la circunstancia de que es una lengua hablada por muchos millones de personas que no son españolas y también que hay palabras casi universales que provienen del español, como "plaza". Otras palabras en español se parecen a otras francesas, inglesas, italianas, ... como "Oriente".



Pero los señores responsables de la cartelería de los monumentos en Madrid han considerado que, por ejemplo, "Plaza de Oriente" no lo entienden los angloparlantes y han decidido repetirlo -"en inglés"- justo debajo, para que esta vez sí se entienda, poniendo, con un par de arquetípicos huevos, exactamente lo mismo.



Pero señores, ¿no se acusa a los alemanes de cuadriculados? ¿De qué deberíamos acusarles a ustedes? Desearía que tan sólo hubiera sido producto de la rigidez mental y no fruto del más burdo servilismo, del más patético complejo de inferioridad.



Si alguno de ustedes que vaya por esos mundos de Dios detecta "traducciones" como la precedente, ruego una nota inmediata, para reducir la congoja que produce tener gestores tan proclives a la genuflexión y a ejercer de mentecatos, que nos sonrojan a propios y extraños.








lunes, 19 de marzo de 2012

Un joven muere al caer en el hueco de un parking

Qué cutre. Un joven se ha precipitado por un hueco que había en un aparcamiento porque -según dicen- alguien robó la rejilla para venderla en una chatarrería. A dónde hemos llegado a parar, Señor. ¿Sabe el ladrón que ha matado a una persona?



La Policía debe investigar y capturarlo para que lo acusen por homicidio por imprudencia y robo/hurto.



En la foto, nadie ha robado todavía la tapa de la alcantarilla. Lleva así más de dos meses en un terraplén que se ve desde la Pza. de España de Madrid, en la iglesia. ¿Quieren creerse que ningún policía municipal ha visto esta fuente de peligro?



A qué puto teléfono tenemos que llamar para que nos hagan caso. Hay un dicho muy acertado que reza así, una vez que un hombre se acercó a un precipicio: "Que ganas tengo de que alguien se caiga por aquí y se mate para que pongan una valla de una puta vez".



http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/03/18/madrid/1332107764_109954.html







Políticos de Madrid venden los nombres del Metro

Los políticos de Madrid, hartos de estrujarse el cerebro para conseguir ingresos, han utilizado el patrimonio de todos los madrileños -los nombres de sus estaciones de metro- para endilgarnos forzosamente -por huevos- la propaganda de unos teléfonos móviles coreanos.

Se trata de un atentado a la libertad de elección desde el capitalismo, neoliberalismo o como coñ ... quieran llamarlo que nos obliga a comulgar a la fuerza. Lo mismo que cuando te "colocan" un anuncio mezclado con las noticias, como pa que no te des cuenta.

Lo grave de este asunto es que el metro se utiliza por obligación, no por capricho, y la publicidad debe estar en su sitio. Si empezamos así, pronto repetiremos como papagayos la marca junto con la estación, inoculándonos las marcas sin defensa posible.

¿Acaso no se dió cuenta el imbécil promotor de aquesta modalidad que su libertad queda comprometida?

Metro de Madrid se confunde cuando permite la venta de discos piratas dentro de muchas estaciones, la venta de bolsos, ... cuando no es sensible a la crítica de su campaña cutre "Más por menos", cuando no abre al menos algunas estaciones 24 horas, cuando sube el billete sencillo un 50%, cuando día sí y día también las escaleras mecánicas no funcionan y se ven padres arrastrando los cochecitos de sus niños por las escaleras, los ascensores son irrespirables del olor y del calor, cuando en los vagones se cuece uno o se apiña como una sardina, cuando los revisores te acosan como perros de presa, en fin: el mejor metro del mundo, ...

Menos soberbia y más humildad para atender a los clientes, a los ciudadanos, a las personas.

Sólo falta ya que en la sopa de letras incluyan un software para que se ordenen, te den los buenos días y te vendan que el chorizo está de oferta en Mercadona.








sábado, 17 de marzo de 2012

Crítica a John Carter

Edgar Rice Burroughs y su Princesa de Marte



Estaba esperando ansioso el estreno de esta película de Disney, por el autor -Edgar Rice Burroughs- por las promesas de espectacularidad en efectos especiales y por ser Ciencia Ficción en estado puro.

John Carter está basada en "La Princesa de Marte" (1912), el primer libro de su famosa serie de Barsoom, que acaba con la teletransportación del capitán Carter a la Tierra. La segunda parte "Dioses de Marte" (1914) comienza con el regreso al planeta rojo, que es precisamente donde acaba la película "John Carter", 10 años después de salir de Marte, donde deja a su bella y racial Dejah Thoris, la princesa roja y a su pueblo Helium.


La película es un largometraje de 2 horas ambientado en el siglo XIX, donde un terco y rebelde capitán sudista no se acostumbra a la causa yanqui, causándole numerosos problemas. Y en un árido ambiente marciano.


Huyendo de los apaches en Arizona y en la búsqueda de una mina de oro, su primordial interés, entra en una cueva, donde tras un encuentro con un extraño ser, se transporta su copia al planeta Barsoom (Marte), donde es protegido por el líder Tars Tarkas de los verdes Thark, de una gran inteligencia emocional, muy distinto de sus súbditos.


En los cielos de Marte presencia un encuentro bélico entre naves de Helium y Zodanga. Su enorme capacidad para el salto, producto de su condición de terrícola en un planeta con menos gravedad, le lleva a combatir para salvar a la Princesa de Helium, a punto de casarse con el villano líder de Zodanga. El flechazo es inmediato.


Pero su rebeldía y terquedad -en ocasiones se insinúa su limitada capacidad de aprendizaje- hace que Carter tenga que huir con la hija de Tars Tarkas por los desolados e inhóspitos paisajes marcianos.


La intervención de unos extraños señores que controlan Marte e intentan impedir su destrucción complica el desarrollo, pues Carter se ha alineado con una de las facciones, lo que trastoca sus planes y lo hacen regresar a la Tierra forzosamente.


La película es producto de la influencia de Dune, Star Wars, Gladiator e incluso Flash Gordon, con una estética guerrera de tipo griego y marcada influencia del dibujante Boris Vallejo en los dos personajes principales. El tufillo shakesperiano y tarzanesco le imprime un pedigree identificativo que augura una más que deseada secuela y Burroughs se lo ha puesto fácil a los productores con su prolífica serie Barsoom.


Se echa de menos un capitán más musculoso, pues parece casi un alfeñique al lado de la espléndida y atlética amazona que es la princesa; o una princesa delicada y melancólica, más del gusto decimonónico que actual.


Me divertí enormemente viendo esta magnífica película de aventuras, muy bien hecha, aunque echaba de menos la sed, la fatiga y algo más de cientifismo explicativo, aunque nada se debería objetar a una película dirigida casi a todos los públicos.


La recomiendo ver con palomitas y sin novias.