martes, 6 de mayo de 2014

Quinta de los Molinos, el jardín de los mil almendros

Quinta de los Molinos.
Floración del almendro, 10/03/14
9 de abril de 2014

Mis visitas a este parque de la calle Alcalá vienen de lejos. La primera vez fue durante el esplendor floral de sus más de mil almendros, hace ya unos años. Este espectáculo es único en la ciudad de Madrid y no conozco otra ciudad de Castilla con semejante concentración de almendros florecidos.

Pero la importancia estética y lúdica no es el objeto de este artículo,  sino el valor del  enclave botánico como reducto para numerosas especies de aves.


Importancia de los jardines urbanos para la avifauna

Los jardines urbanos funcionan como oasis verdes dentro de lo inhóspito de los acantilados de cemento de la ciudad. En ellos, el tránsito de los coches, la competencia por el poco alimento, el estrés del ruido y la presencia de halcones y depredadores humanos desaparecen o se mitigan, ... y se producen nuevas oportunidades y peligros.

Esos parques contienen más alimento y más cobijo, y en general también más seguridad que las calles. Las podas, los fitosanitarios y las rapaces nocturnas son parte de los nuevos peligros. Los habitantes del jardín tienen entonces que adaptarse si quieren sobrevivir y procrear.

Para ayudar a proteger a esas especies que buscan refugio en esos oasis tenemos primero que conocerlas. Os las voy a presentar.


Las aves del parque de Suanzes

Pinar con pito real
En uno de nuestros paseos por este parque, situado junto a la parada de metro de Suanzes, el martilleo neumático y rapidísimo que los naturalistas calificamos de “tamborileo” delata la presencia de un pico picapinos; casi siempre es un fantasma, si no emprende el vuelo. Queríamos verlo hoy y disfrutar de su plumaje, así que comenzamos la búsqueda.

Pero donde el jardín da a la calle Dr. Zamenhof lo que apareció de repente fue un macho de pito real en todo su esplendor verdoso y rojo, con su refulgente bigotera, mientras rotaba sobre el tronco de un pino para esconderse del estridente volquete mecánico del jardinero.

Los sonidos guturales de búho de la paloma torcaz se oyen por todos los rincones y también los gritos de alarma del mirlo común, que a veces se pueden confundir con los del pito real, aunque éstos sean más estridentes. Las palomas domésticas también se ven, aunque predominen las torcaces.

Olmos, eucaliptos y algunas encinas y arces de Montpellier flanquean este camino lateral. A la izquierda, un bosquete de pinos altos y delgados son el hábitat preferido de aquel carpintero que vimos.

De un lado a otro del camino saltan sobre las ramas los gorriones molineros, pero ni un solo gorrión común. ¿Qué estará pasando con estos  gorriones?
Las urracas en todo lo alto, muy numerosas, como en el resto de Madrid, pues están en franca expansión dondequiera que vayamos.

En lo más umbrío, junto a unas tapias, localizo un jilguero macho, que busca el sol en la rama de un olmo y picotea sus semillas verdes. Y también un herrerillo común.

Ya en el paseo central, un pequeño párido, casi seguro que un carbonero garrapinos, pone punto y final a una extraordinaria excursión con 22ºC de temperatua y un sol radiante en el cielo.


Laguna de Quinta de los Molinos
La laguna de la Quinta de los Molinos

Se nota un cuidado creciente en el parque, que se hace más evidente en la laguna. La que conocí, no hace mucho más de tres años, era una puerta negra hacia el infierno: peligrosa, oscura y abandonada, como esas trampas en medio del bosque que intentan engullir niños atrayéndolos hacia sus orillas.

La de hoy luce un pequeño surtidor acampanado y unas riberas cuidadas y accesibles a los anfibios: al menos 30 enormes ranas comunes (R. perezi) se solazaban sobre su cemento. Al lado, una tortuga de Florida las acompañaba, mientras la superficie se poblaba de las pequeñas bocas de las carpas de colores con las que han decorado este estanque.

Hoy sus aguas son marrones y en algunos puntos se puede ver el fondo, que no parece que tenga mucho más allá de un metro de profundidad.



Los almendros en Quinta de los Molinos, según las estaciones 

18 de enero de 2014
10 de marzo de 2014
9 de abril de 2014

DESCRIPCIÓN DEL PARQUE

El parque de la Quinta de los Molinos fue en su origen una finca privada perteneciente al arquitecto alicantino César Cort Botí.

El núcleo inicial de la finca fue el entorno del Palacete y la zona situada al norte del camino de Trancos, donada como regalo del conde de Torrearias al señor Cort en 1920.

A partir de ahí, fue ampliándose sus superficie mediante diversas adquisiciones hasta los años 70, en los que llegó a alcanzar las 28,6 Has. de superficie.

El objetivo de César Cort fue recrear una finca de aspecto parecido a su lugar de origen, es decir, una finca agrícola del litoral mediterráneo, de ahí la presencia de cuadros de almendros, olivos y diversos elementos arquitectónicos, como son los molinos de viento para extraer agua.

El agua para regar la finca era extraía con los citados molinos desde pozos y manantiales subterráneos y después almacenada en albercas, que también tenían una función decorativa. Por esta finca circulaban dos pequeños arroyos. El de Trancos, al norte y el de la Quinta, al sur.

En 1925 se inició la construcción del Palacete, con marcada influencia de la llamada Secesión Vienesa, y en especial de la obra de Hoffman. También por esas fechas se realizaron la Casa del Reloj y unas dependencias agrícolas.

César Cort muere en 1978, llegando los herederos a un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid en 1982, por el cual, 21 Has. de la finca pasan a ser zona verde de uso público y las 7 Has. restantes serán para construcción de viviendas.


Nota legal:
Todas las fotografías son propiedad de Zenobita y no se autoriza su uso para ningún fin.




sábado, 3 de mayo de 2014

Torrijas del convento: una receta tradicional de Castilla y León

Maravillosas torrijas
En el calendario semanasantero, la torrija es la oración gastronómica más directa con el Cielo.

Si los humeros plateados de incienso saturan de santidad nuestras pituitarias, y cornetas, tambores, paños de terciopelo y luminarias mortecinas doman e incardinan el resto de nuestros sentidos, es la bendita torrija la más humilde y completa de las sensaciones, y la que menos hartazgo genera.

Desde siempre las he tomado en casa y en la de los vecinos, pero nunca me generó entusiasmos. Tal vez aquellos corpachones blandurrios, henchidos de leche con canela, que se desplomaban contra el suelo, me aterraban. En la época de torrijas te abofeteaban con ellas en todas partes.

Pero mi amor con las torrijas germinó, como germinan el amor y el sexo cierto día en el cuerpo de los adultos más vitales. Fue en Cuenca, la olvidada, esa  de Castilla donde hay casas colgadas, resolí e higadillos con perdiz.

Fui a ver una tamborrada y me comí todo lo que había de raro por cada rincón de la ciudad vieja. Al día siguiente, harto de tanta transgresión de la Cuaresma, decidí santificar la fiesta y en la zona nueva evangelicé mi estómago con un par de rotundas y rubias torrijas de pastelería casera.

La Virgen Niña se me apareció, surgiendo desde el interior de una torrija … ¿Quién eres tú, torrija, que mi amistad procuras? La torrija me hablaba como me podría haber hablado Santa Teresa, aunque luego supe que pudo ser el espectro de Lope el que me tentaba.

Un gusano hambriento devoratorrijas me recorre desde entonces cada Semana Santa en León y en Castilla, en las aceñas de Zamora, en la calle Tentenecio a orillas del Tormes, en las pedregosuras de Aliste y junto a las Cadenas de San Gregorio vallisoletanas. Ya no puedo más … voy en pos de la torrija …



Ingredientes de las torrijas
La receta de las torrijas

Durante el segundo visionado de la procesión de El Silencio de Zamora, engullía chipirones en el escaparate de un bar, mientras veía desfilar a los cofrades, más atentos al televisor de dentro del bar que de mirar para no tropezar con el hábito. Fútbol, chipirones a la plancha y procesiones: ¡La Santísima Trinidad!

A la mañana siguiente, después de una dormida en la Balborraz más villana, bajé a encontrarme con los capirotes blancos de La Esperanza, con mis brazos zombificados hacia adelante y las fauces babeantes, sorteando fieles ya desayunados … yo moría por una torrija …

Como la torrija es ese alimento simple y extraño que siempre se me resiste a la memorización –la leche me reblandece también el cerebro- he debido copiar la receta de un libro de monjes.

Es como las hago yo,  sin persignarme, pero reverenciando ese pan mojado en leche y frito, con el que ya Viriato debía desayunar cuando estaba con las cabras, y la emprendía a torrijazos contra los romanos enfundado en una capa alistana.


Por fin, la receta

-9 rebanadas de pan bombón, especial torrijas, o viejo de barra.
-Un cuarto de litro de leche entera.
-2 cucharadas y media de azúcar blanco.
-1 huevo.
-Harina.
-Canela en rama y en polvo.
-Aceite, preferible de oliva, pero no necesario.


Se calienta la leche en un cazo con el azúcar y un palo de canela. Antes de que hierva, se retira el cazo del fuego y se vierte el contenido con cuidado por toda la superficie de las torrijas, dispuestas en una fuente. Las dejamos media hora en remojo.

Después se rebozan las torrijas, en la harina primero y luego en el huevo batido. Se fríen en abundante aceite caliente hasta dejarlas doradas. Después se escurren y se dejan reposar sobre papel absorbente de cocina. Se pasan a una fuente y se espolvorean con azúcar (en polvo o no) y canela molida.

Si nos han quedado poco dulces, se pueden untar ligeramente con miel.


Nota

Recordemos que el pan puede llevar sal o no, por lo que deberemos ser conscientes de ello al añadir el azúcar: si nos quedamos cortos, sabrá más a pan frito que a repostería (que es el objetivo) y si nos pasamos, sabrá más a pastelería.

Y en cuanto a la leche, la medida ideal es cuando ya el pan no absorba más.


OTRAS RECETAS DE TORRIJAS ¡áins!





Enlace

Diferencias entre repostería y pastelería




sábado, 26 de abril de 2014

Semínka, una obra genuinamente checa en Madrid

Paula Ruiz en el papel de Blanka
CRÍTICA A SEMÍNKA (Semillas),
de 
Veronika Pospíšilová


El jueves 24 de abril tuvo lugar en Espacio Labruc la cuarta representación del drama familiar Semínka, de la autora checa Veronika Pospíšilová.

Digamos que, para muchos, ir a ver dramones a una sala de teatro requiere de mucha voluntad y ciertas dosis de masoquismo. Sin embargo, para otros, es una práctica necesaria para sentir que sus corazones palpitan.

En realidad, la vida parece una tragicomedia. Hay tantas situaciones angustiosas e hilarantes, que empaquetar la tristeza con el papelón de un drama sería injusto con la vida misma y un ejercicio de mortal aburrimiento.

Semínka no llega a ser una tragicomedia, pero sí un drama realista con humor, que se explaya en las vicisitudes de una familia checa de clase media durante la fiesta de celebración de la mayoría de edad de una joven hipersensible.

La fiesta de cumpleaños
Blanka es esa joven, una adolescente amargada por el peso de un secreto que guarda. Falsedad e hipocresía frente al anhelo ingenuo de vivir la verdad.

El resto de personajes son su alcoholizada madre, un padre tacaño en paro, un hermano hippie estudiante de filosofía, una tiíta cañón de clase pudiente y un mugriento artista de indudable atractivo para las señoras.

En esta obrita redonda de algo más de una hora, cada personaje tiene su momentazo de monólogo profundo. Blanka la vegetariana sermonea a su despreciada familia desde la seguridad de su nueva fe católica, a la que sus familiares de base socialista ven con desconfianza y preocupación.

Hasta  el hermano que la quiere –Martin- la tienta con Schopenhauer y ella se resiste. Hay mucho del mismo Arthur Schopenhauer en Martin, un pesimismo profundo, que contrasta con Blanka, casi una alter ego de la Adele del filósofo.

Sin embargo, es la misma Blanka la que practica la “voluntad de vivir” de su propio yo, frente al abúlico y fumeta, aunque bienintencionado, Martin.

Un extraño personaje que llega
La autora de esta obra, Veronika Pospíšilová ha hecho recaer todo el peso de la máxima schopenhaueriana “toda vida es esencialmente sufrimiento” en la desdichada madre de Blanka –Helena- una maruja histriónica y aficionada a la vodka, con la que algunos espectadores pueden sentirse especialmente catárticos.

El personaje de Helena es de una dimensión descomunal, con un inicio titubeante de la actriz que va ganando dimensión en la escena, pero que pierde intensidad, muriendo a la orilla misma del final de la obra debido a la necesidad de apremio del desenlace, cuando Vladímir irrumpe sensual e irresistible, con su embriagadora dicción de dandy pictórico.

El papá de Blanka es Jan, un vulgar, comedido y afable padre de familia que se encara con las aficiones caras de su mujer. Ésta envidia a la escultural tiíta Tereza, solterona a causa de su desmedida afición a cazar hombres que no le hacen caso.

Seis personajes unidos por un destino que sufren de las desatenciones de los demás, aunque se deseen o se quieran por una necesidad vital, donde los papeles masculinos salen mucho mejor parados en la obra que los femeninos, inmersos éstos en las necesidades monetarias, sexuales, espirituales y amorosas de una manera mucho más intensa, perversa y compleja. Un padre corriente, un adolescente atormentado y un bohemio enamorado, revestidos todos de gran honestidad.


Los actores

El exiguo escenario de Espacio Labruc se presta fácilmente a la interacción de los actores con el público, apenas esbozada por Blanka cuando busca invitar a los espectadores a su cumpleaños. Paula Ruiz está muy correcta en su papel, tan frágil y mística, pero de una gran fortaleza y, en ocasiones, de conmovedora problemática.

Paula Ruiz
Laura Fernández se esfuerza notablemente en dotar de toda su energía a un personaje muy exigente que necesita de mayor peso dramático y de un maquillaje más exagerado, en consonancia con la descomposición interna de Helena, por la que no llegamos a sentir pena ninguna a pesar de ser el núcleo de todos los pesares.

Jan es Yan Angosse, el padre comparsa, ajustado a un papel de poco recorrido y necesariamente eclipsado por su histriónica esposa. Echamos de menos en el libreto alguna reacción de angustia al recibir el mazazo emocional y un porte menos aristocrático que nos acercara a un hombre corriente de su entorno social.
El hijo hippie le queda muy bien a Mario García, tanto, que dudamos que fuera del escenario se dedique a otra cosa que no sea fumar porros, rasgar la guitarra y leer libros de Filosofía. Una gran aportación que impregna la obra y dota al personaje de la mayor unidad y coherencia de todos ellos.

El pintor Vladímir es la magnífica y sensual voz de Yan Nazca, suficiente para desmayar a cualquier señora de 15 años para arriba. Su rol es necesariamente limitado y hace saltar chispas entre él y la tiíta, pero falta química con Helena, a la que realmente ama.

Roberta Pasquinucci (i)
Dejaré para el final a la extraña Roberta Pasquinucci, la frívola tía* Tereza, todo un descubrimiento interpretativo. Eva Ruzickova ha hecho un gran trabajo con su vestuario. Representa fielmente el carácter perverso de una envidiosa autosuficiente, pero fracasada en el amor.

Su sentido del humor, sus expresiones comprometidas con cada escena, aunque no hable, sus desplazamientos ocupando todo el escenario y la complejidad conferida a su personaje me hicieron disfrutar y preguntarme si ese papel no ha sido uno de los más trabajados en sus textos y dramaturgia. El relato del culo del ciclista es realmente memorable.


La sala y la obra

Función del 24 de abril
La sala en L de Labruc no es un espacio amable para el actor, obligado a situarse y mirar de vez en cuando a su lateral izquierdo. Tampoco lo es para el espectador que ocupa esa zona, que se siente ignorado y se pierde los rostros en muchas ocasiones. Alguno de los focos deslumbra en esa zona y la iluminación es muy mejorable. Con todo, 7 asientos vacíos nada más quedaron esa noche.

Semínka es una obra corta pero intensa. Crear diálogos para seis papeles tan diversos y dotarlos de una acción coherente no está al alcance de todos los directores. Es cierto que contar con buenos actores como los criticados ayuda mucho, pero modular sus deseos y desdenes tiene mucho de dirección de orquesta, para que los timbales no eclipsen los violines, ni los fagotes al contrabajo, y para que lo que se oiga sea música.

La familia conoce el secreto de Blanka
Pospíšilová ha creado una obra de problemática familiar genuinamente checa y actual, donde muchos jóvenes regresan a la fe de sus abuelos, donde el divorcio se ve todavía mal y los matrimonios viven en la hipocresía más cruel para salvaguardar las comodidades. Y el alcohol, … esa vaselina de socialización que lo impregna todo.

Pero también es una problemática muy occidental, donde la envidia, la búsqueda del amor, la crisis de valores y los fantasmas antiguos que salen de los armarios nos amargan la escena.

Tereza se enfrenta a Martin
Las semillas de la espiritualidad y la genética están presentes en esta obra como su trasfondo y su mensaje. La semilla cultural de la abuela católica que germina en Blanka tras un paréntesis social ateo, la semilla genética de la pintura que la delata … 

Pero por encima de todo ello se yergue la necesidad del amor y de la familia, por lo que finalmente triunfan la cultura adquirida, la socialización y la necesidad de protección sobre todo lo demás. Felicidades.



Fe de errores


*La aclamada tía Tereza no es tal, pues su parentesco con la familia problema es inexistente. No se trata más que de la amiga íntima de Helena. Seguro que mi subconsciente me jugó una mala pasada.


Enlace

Entrevista a Veronika Pospíšilová, directora de Semínka


Dónde ver la obra

Semínka en Espacio Labruc, Madrid
Escrita y dirigida por Veronika Pospisilova








martes, 8 de abril de 2014

Observación e identificación de anátidas

Observatorio en Boadilla
La identificación de las hembras de anátidas es siempre controvertida.

Imaginemos por un momento que queremos acordarnos de una chica española que vimos fugazmente en invierno, que no se tiñe el pelo y que usaba pantalones y un abrigo oscuros. Seguramente la confundiremos fácilmente con otras muchas que vimos antes y que veríamos después. Con las hembras de los patos ocurre algo parecido.

Las libreas son generalmente pardas y mucho menos vistosas que las de los machos. Y si nos llegamos a considerar unos expertos en identificar patos por saber distinguir las especies por sus machos en verano, veremos si lo somos tanto identificando las hembras de la misma especie, con la dificultad añadida de la escasez de luz.

Bien, pues esto me sucedió al ir a observar patos cautivos a la charca artificial que hay a un escaso quilómetro de Boadilla del Monte, en dirección a Pozuelo de Alarcón.


Los habitantes de la charca

Patos colorados
Desde hace unas semanas he tomado su observatorio de aves como una magnífica oportunidad para refrescar mis conocimientos sobre los patos más comunes. Y también sobre sus hembras, un verdadero quebradero de cabeza. No olvidemos que el pato nada, anda y vuela y además tiene marcados dismorfismos sexuales.

En la charca hay porrones moñudos, patos colorados, porrones comunes o europeos (según la nomenclatura moderna) y ánades rabudos. Todos ellos tienen recortada un ala para evitar que se escapen, no son domésticos pero sí son patos cautivos.

Pato colorado hembra
También hay ánades reales, muy agresivos con todos los demás, y hasta un solitario pato pekín blanco o doméstico (Anas platyrhynchos domesticus). Todo bien, hasta ahora. Pero ya eran casi las nueve de la noche y empezaba a estar bastante oscuro.





Etología de un ánade extraño

La actividad de los patos era frenética. Y me llamó especialmente la atención una hembra, que identifiqué al principio como un porrón europeo. Sin embargo, sus infracobertoras caudales blancas indicaban otra cosa.

Estuve observándola un rato mientras nadaba, estirando el cuello cada poco para cazar … mosquitos al vuelo. Se comió al menos media docena durante los diez minutos que no le quité ojo con los prismáticos, … y sí, eran enormes mosquitos chupasangre de patas colgantes. Finalmente pude sacarle un par de fotos.


Porrón pardo hembra
Tuve que consultar varias guías para salir de la duda: iris pardo, dorso oscuro y diferenciado, popa blanca … Las guías de la SEO, la Jonsson y la Kosmos de Detlef Singer me sacaron de dudas: era una hembra de porrón pardo (Aythya nyroca). Aquí la Peterson falló por no tener representada la hembra, todo un desliz …

De la dificultad de todo lo que digo da fe la fotografía de un blog en la que aparece un porrón pardo macho y es etiquetada como … un porrón pardo hembra. Y eso en todo un blog de aves de Andalucía. Recordemos: la hembra de porrón pardo tiene el iris pardo y el macho el iris blanco. Es un rasgo muy distintivo.

Ver el error en:

http://avesenandalucia.blogspot.com.es/2010/05/porron-pardo.html


Nota: todas las imágenes de este artículo son propiedad de Zenobita, el autor de este blog. Pueden utilizarse sólo para fines educativos, citando la fuente y ajustándose a la información que aparece en cada foto.

Enlaces








jueves, 3 de abril de 2014

¿Cuál es la mejor guía de aves?

Análisis de las guías de uso común en Europa
03/04/14

Las guías de campo y el urbanita que se desplaza

Para salir a observar aves suele pensarse que hace falta mucha determinación. Por lo general, no disponemos de todos los días de la semana y cuando podemos ir hay que preparar la comida y el equipo el día anterior, levantarse pronto, coger un transporte e ir lejos.

Además, está el asunto de las guías y los prismáticos, y las botas … Si bien es cierto que esos tres aditamentos son básicos para añadir a nuestro equipo y disfrutar de una jornada completa, sólo con un calzado cómodo, ropa adecuada a cada estación, unas galletas, un botellín de agua y nuestros ojos y oídos entrenados nos será más que suficiente.

Y es que pasear por los parques y jardines de nuestras ciudades es lo mismo que hacerlo por nuestras calles y plazas: para enterarse de algo hay que mirar hacia arriba.


GUÍAS DE AVES, para qué quiero una guía

Los monumentos estáticos son fáciles de observar, y si somos asiduos paseantes, llegamos a reconocerlos enseguida. No ocurre así con otros “monumentos”, los móviles, los que se escabullen y que además cambian de librea cada estación, y que no están siempre … Si estabas pensando en otros monumentos es que no eres una máquina ;-) Pero nosotros nos referimos a unos pequeños seres emplumados y volátiles: las aves.

Muchas personas que pasean por su propia ciudad desde siempre, un día deciden que quieren saber más, así que se compran una guía donde se ofrece ubicación, historia, detalles que no se ven a simple vista … Algo muy parecido nos ocurre a los que queremos disfrutar de nuestros parques y jardines en plenitud, así que acudimos a comprarnos una guía de aves, pero ¿cuál elegir?

Este artículo va de eso: de elegir una buena guía para observar aves en la ciudad y, ya que estamos, que nos sirva también para salir por nuestra provincia, por nuestra región, por España peninsular e insular, … ¿y por qué no? hasta por Europa entera.


GUÍAS DE AVES, cómo elegirlas


La Peterson

Soy usuario de numerosas guías de campo desde hace bastantes años. La primera que tuve fue la Peterson de la editorial Omega, cuarta edición española de 1987.

Me ha dado muy buenos servicios y ha viajado conmigo desde Laponia hasta Canarias, y desde Holanda hasta los confines del este polaco, en invierno y en verano, en el interior, en las montañas y en la costa. Hemos pasado muy buenos momentos en Heligoland, Limiganlahti, Rügen, .... Cabañeros, Monfragüe, Cíes, Cabo de Gata, Irati, Santoña, La Albufera, … y siempre he encontrado ilustraciones y especies con comodidad.

Es verdad que está un poco envejecida en los dibujos, y tiene el serio hándicap de que ilustraciones y mapas están en secciones separadas. También es gruesa y pesada, pero sigue siendo indispensable para el viajero europeo. Puedes quitarle el guardapolvo para darle un toque retro a tu biblioteca y es una guía de origen británico, lo cuál es toda una garantía.



La Jonsson

En mis viajes por el norte de ambas Alemanias conocí a ornitólogos que utilizaban otras guías. Las de la editorial Kosmos son muy populares, sobresaliendo la Jonsson.

Yo uso la edición de 1993 cuando viajo a esa zona, pues su origen sueco facilita la identificación de las especies locales y de la región. Es más voluminosa que la anterior, con molestas esquinas de su tapa dura que te rompen los bolsillos laterales del pantalón y los dibujos son muchas veces poco claros, por su colorido apagado y la inclusión de hábitats pintados que estorban la memorización.

Las principales ventajas sobre la anterior son la inclusión de mapas de distribución en la misma doble página que la especie y los dibujos más grandes y detallados.


Otras guías

Otra guía de Kosmos que me acompaña es la primera de fotografías que he tenido, cuyo autor es Detlef Singer, de 2002. Las fotografías con excelentes, los mapas de distribución están en la misma doble página, aunque son muy pequeños.

Su formato flexible es más cómodo y sus solapas desplegables tienen información de mucha utilidad para el ornitólogo aficionado. Podemos decir que es una típica guía alemana de la Naturaleza, pues la guías entomológicas y botánicas son igual de prácticas y parecidas.

No le veo más hándicap que el cariño que le tengo a la Peterson y el atractivo de los dibujos de la siguiente que voy a comentar.



Mi primera guía de la SEO

Cansado como estaba de las guías británicas, suecas y alemanas, buscaba una con especies españolas. Eso de “guía de las aves de España y Europa” o de “Aves de Europa y del Mediterráneo” no me convencía.

Había dado con muchos compañeros con guías muy cutres e imperfectas y ya que conocía las buenas y me habían resultado parecidas, no estaba por gastarme de nuevo la pasta en la Collins de Lars Svensson, que no tengo el gusto de conocer aunque dicen que es la más “guapa” de todas.

Estaba flipando en aquella época con Lynx Edicions y los dibujos de Francesc Jutglar en un monográfico sobre Doñana. Así que localicé una guía nueva en la que la SEO y Lynx colaboraban y me decidí a comprarla.

Los dibujos de Juan M. Varela son excelentes y diáfanos. Nada que ver con los de la Peterson y la Jonsson. El formato es estrecho, en tapa dura, pero cómodo de meter en el bolsillo del pantalón de campo. Los mapas son grandes, en la misma doble página y locales, y viene –como no podía ser de otro modo- con un apéndice de accidentales.

Sin embargo, la información adicional es inexistente. Es sólo una guía rápida de campo. Además, su fea contraportada con propaganda le resta mucho encanto. Mi edición es de 2.000. A su favor diré que con ella no he fallado ni una sola identificación.


LAS GUÍAS REGIONALES

Siempre es conveniente llevar una guía de ámbito europeo y otra complementaria cuando se viaja a una zona concreta, nos ayudará a no tener visiones de especies “raras” y eliminaremos muchas dudosas.


Guía de las Islas Canarias

Otra excelente guía, tal vez precursora de la anterior, es la Guía de las Aves de las Islas Canarias (1988), de José Manuel Moreno. Su formato es más ancho y de tapas duras, como en la Larsson aludida, pero su interior es como en la SEO/Lynx, con especies y mapas en la misma doble página para los nidificantes.

Los dibujos no son muy buenos, pero son explícitos y útiles para la identificación. Tiene el gran valor de incluir no nidificantes, pollos, nidos, huevos y egagrópilas.



Para ir a Finlandia

En mis viajes a la costa y al interior de Finlandia he llevado conmigo la Suomen Linnut de Lars Imby, una sencilla y práctica guía de Gummerus (1990) con algunas fotografías, que me ha ayudado a conocer hábitats y especies asociadas.




Para ir a la costa oeste de Estados Unidos

Birds of Los Angeles, de Chris C. Fisher, Ed. Lone Pine (1997), es un claro ejemplo de lo que está todavía por hacer en España: una guía local con las virtudes de una de ámbito general, con mucha información y buenos dibujos, que se convierte en un libro de consulta en casa y en un compañero inseparable en la ciudad y los entornos periurbanos.

Para ir a Nueva Zelanda

No nos vamos a escapar de la sombra alargada de la Collins. Birds of New Zealand (HarperCollins, 1995), de Chlöe Talbot Kelly, es una útil y sencilla guía con dibujos de calidad media y unos hábitats muy ilustrativos –al revés que en la Jonsson- que es completamente imprescindible si queremos darnos una vuelta por allí.

Aunque hay muchas especies europeas, ni siquiera la totalidad de guías anteriores en nuestra maleta nos serviría para algo más que para fardar infructuosamente ante las ornitólogas de por allí.



Y qué hay de Madrid

El pequeño folleto grapado Aves comunes en los espacios verdes de la ciudad de Madrid (2006) es un modesto intento con excelentes dibujos, como no, de Juan Varela, patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid y la SEO, pero plagada de erratas, impropias de la institución científica que la avala.

A buen seguro que entre los numerosísimos turistas que visitan Madrid hay muchos a los que les encantaría llevarse un recuerdo como la guía anteriormente aludida de Los Ángeles y no un folleto de corte escolar como éste.




Un complemento imprescindible: la guía botánica

A lo largo y ancho del planeta, y de nuestro querido sustrato nacional, me he encontrado con ornitólogos científicos que cojeaban gravemente de los conocimientos botánicos más básicos.

No ya de saber qué especie concreta de encina o roble se hallaba ante sus ojos, pues el significado biológico para las aves es parecido, pero sí con la incapacidad casi absoluta de identificar una jara pringosa, una camariña, un cantueso o la especie de fresno desnudo que se encontraba ante sus propias narices.

Para ello, recomiendo la mejor guía que conozco de “bolsillo” La Guía de Incafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica (1993), de Ginés López. Un “tocho” que no es para llevarse a la tienda de campaña, pero sí a la casa rural, al hotel o para consultar los sencillos herbarios que nos confeccionemos en casa.

Y si a estas alturas estáis hechos un lío, como intuyo, recordad que alguien os puede prestar su vieja Peterson. Que si tenéis un poco de dinero, podéis optar por la aludida Collins. Pero que si lo que queréis es iniciaros de verdad, os vale con el folleto del Ayuntamiento de Madrid/SEO y unos prismáticos de 8x30, vais a disfrutar de lo lindo.


Bibliografía utilizada en este artículo

•Die Vögel Europas und des Mittelmeerraumes, Lars Jonsson. Franckh-Kosmos Verlags-GmbH & Co. (1993). ISBN 91-46-15371-3.

•Guía de las aves de la Islas Canarias, José Manuel Moreno. Ed. Interinsular Canaria (1988). ISBN 84-86733-05-7.

•Guía de Campo de las aves de España y Europa, Peterson, Mountfort, Hollom. Ed. Omega (1987). ISBN 84-282-0812-8.

•Birds of New Zealand, Chlöe Talbot Kelly. HarperCollins Publishers (1995). ISBN 1-86950-063-6.

•Suomen linnut, Lars Imby. Gummerus Oy (1990). ISBN 951-20-3557-X.

•Welcher Vogel ist das?. Vögel Europas. Detlef Singer. Franckh-Kosmos (2002). ISBN 3-440-07820-5.

•Birds of Los Angeles. Including Santa Barbara, Ventura and Orange Counties, Chris C. Fisher. Lone Pine Publishing (1997). ISBN 1-55105-104-4.

•Guía de las aves de España. Península, Baleares y Canarias, Eduardo de Juana. Lynx Edicions y SEO/Birdlife (2000). ISBN 84-87334-26-1.

•Aves comunes en los espacios verdes de la ciudad de Madrid. SEO/Birdlife y Ayuntamiento de Madrid. 2006.

•La Guía Incafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica, Ginés López. Ed Incafo (1993). ISBN 84-85389-34-4.


NOTA de 2024