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miércoles, 2 de agosto de 2017

Con el diafragma bien abierto: 100 años de Leica

Montaje con Nana, Place Blanche, de
Christer Strömholm
En la Fundación Telefónica

Zeiss y Leica han sido siempre marcas fotográficas míticas, unidas de una manera incompleta e imperfecta a mi vida de aficionado a la fotografía, pero yo ni siquiera había oído hablar de ellas de niño.

Mi padre ya había tenido una aparatosa Voigtländer, pero la cambió por un más manejable tomavistas Yashica de super 8. 

Esa acción me decepcionó cuando crecí, porque la marca alemana era símbolo de los fotógrafos de verdad en blanco y negro, y la japonesa era el no va más de la tecnología del cine casero mudo en color.

Más tarde descubrí que no tendría que renunciar a una óptica alemana porque el diseño de la cámara no me gustara, y que era una buena idea asociar marcas para conseguir altas prestaciones. Y así lo hizo Nokia con sus teléfonos de óptica Zeiss, de incomparables resultados.



Las ópticas alemanas en cámaras y móviles

Mi primer encuentro con Zeiss fue cuando tuve una compacta Kyocera Yashica T4 con una excelente óptica Carl Zeiss, que me daba ventaja frente a mis amigos cuando la utilizaba como cámara complementaria de mi réflex Minolta. 

Cuando la química dejó paso a las cámaras digitales, bajé un escalón en prestaciones, pero subí otro en óptica. Así, pasé de una Minolta Dynax 505Si, a la que no saqué todo su potencial, a una Panasonic con lente Leica.


Kyocera Yashica T4
con lente Carl Zeiss
Fuente: Internet
Fue en 2007: cansado de los revelados industriales de dudosa calidad y de los semiprofesionales y caros de la calle Fuenterrabía, me hice con una Panasonic Lumix DMC-FZ8, que es la digital más todoterreno que tengo aún, con una buena óptica Leica. Y desde entonces busco tecnología japonesa -o china- con ópticas alemanas.

Posteriormente adquirí un teléfono Huawei P9 con dos lentes Leica, pues ya había asociado esa marca a calidad óptica, y fue una excelente elección.

Como cámaras, las Leica siempre me han parecido feas y voluminosas, muy mecánicas (como mi Zenith rusa, un verdadero tanque T-34). Y he preferido siempre la electrónica japonesa. Pero ahora que soy un poco mayor, me he vuelto nostálgico de una época que no viví, y me atrae enormemente el vintage de los 50, con todo su glamour floreciente de la posguerra europea.



Jeanloup Sieff
Modelos de Pertegaz para Harper's Bazaar
Alemania pierde la guerra pero Leica la gana

Los invasores americanos de Alemania en el 45 redescubrieron Leica y la hicieron famosa mundialmente, siendo el uso de esta cámara tan manejable una revolución en las comunicaciones, junto con el uso del cable submarino y las nuevas técnicas de impresión.

La información fluía así con rapidez y las fotos podían imprimirse mucho más rápidamente. Podemos decir que nació el fotoperiodismo, con notables ejemplos precursores como los especuladores E.E. Friedmann y G. Pohorylle (ambos llamados Robert Capa) en la década de los 30.

La revista ilustrada fue el medio que globalizó las noticias y la vida de otros lugares, sin necesidad de leer los aburridos periódicos de textos interminables y ver las toscas y feas fotografías en blanco y negro.



Vestíbulo y ascensor
Fundación Telefónica 
La exposición en la Fundación Telefónica

En la exposición de Leica de la Fundación Telefónica se explica desde sus comienzos, con planos y esquemas de las primeras cámaras en facsímil, la historia de sus pioneros y una cuidada selección en fotos de lo que una Leica puede hacer en manos expertas.

Leica, además, hizo popular la fotografía, convirtiendo al ciudadano de a pie en un fotógrafo, y al turista en un nuevo fotoperiodista, que llegó a compartir con su familia y amigos sus pequeñas aventuras veraniegas.

Es cierto que Leica no hubiera sido posible como fenómeno social sin la aparición del carrete fotográfico AGFA, que prescindía de las enormes placas de entonces, pero los inventos que prosperan son los que son hijos de su tiempo. Una exposición inolvidable, a pesar del tieso pepito de azúcar que me sirvieron en la cafetería del centro para empezar con energía este periplo por la historia de la civilización occidental. 


Un poco de historia de Leica

La Leica fue la primera cámara compacta de película de 35 mm. Los primeros prototipos fueron construidos por Oskar Barnack en E. Leitz Optische Werke, Wetzlar, en 1914.

Barnack usó película estándar de cine de 35 mm, pero amplió el tamaño de la imagen hasta los 24x36 mm. Barnack eligió una relación de aspecto de 2:3, con una capacidad de 36 exposiciones por película.

Este concepto fue desarrollado posteriormente y, en 1923, Barnack convenció a su jefe, Ernst Leitz II, para fabricar prototipos que usaran ese tipo de película y de lentes.


De hecho, las primeras cámaras Leica surgieron como simples mecanismos para poner a prueba los objetivos elaborados por la empresa.

La cámara Leica I (de Leitz Camera) fue presentada en la feria alemana de primavera en Leipzig en 1925 y  fue un éxito rotundo.

Facsímiles de cámaras Leica
En 1930 apareció la Leica I Schraubgewinde con un sistema de objetivo intercambiable. La Leica II apareció en 1932, con un telémetro incorporado, acoplado al sistema de enfoque del objetivo. La Leica III agregó velocidades bajas de obturación hasta de 1 segundo.

El modelo IIIa agregó la velocidad de obturación de 1/1000s. Esta cámara fue el último modelo antes de la muerte de Barnack, y por lo tanto el último modelo desarrollado a su cargo.

Leitz continuó mejorando el diseño original hasta 1957. En 1954, Leitz lanzó la M3, un modelo con montura por bayoneta, un invento que por ejemplo, mi reflex Minolta y otras muchas marcas incorporaron, ahorrando fallos de encaje y abrasiones con viruta en la rosca de los objetivos intercambiables.

Conviene tomarse un tiempo en leer los paneles de la expo para entender qué ha significado Leica en el desarrollo de la fotografía y el periodismo.

La selección de fotos realizadas con cámaras Leica es lo de menos, pues muchas son mundialmente famosas y lo único reseñable es que fueron todas realizadas por estas míticas cámaras que congelan la vida en instantes ya inolvidables.


Dónde

Espacio Fundación Telefónica
Con los ojos bien abiertos. Cien años de fotografía Leica
C/ Fuencarral, 3 - Madrid










sábado, 13 de julio de 2013

Fin du siècle, crónica de una performance fotográfica

Bar La Inopia, Malasaña

Entro en la Inopia …

Una ristra de huevos negros estuchados en un gel transparente se descolgaja por las anfractuosidades de un vestido rojo. Sobre él, un rictus de carmín que me saluda.

La gran lámpara de hojas de roble da sombra a la escena artística, plagada de nacionalidades: coreana, australiana, checa, alemana, finlandesa … y vallisoletanías, aunque un madrileñismo muy camp compartía barra y palabras con una psicoterapeuta de París.

La serie “Arquitectura”  se intercalaba entre los bosques taurinos, mostrando el rico y amplio registro de la autora, muy de experimentar últimamente.


De la serie "Arquitectura"
Aunque su exposición de fotos era el leitmotiv, fue su performance social el principal objeto de interés: una colección abigarrada, un verdadero collage de al menos 3 psicólogos cuerdos, 2 músicos de jazz, un historiador caqui, una filósofa feminista, un actuario, un antropólogo hambriento, una motera en sandalias y ningún perro … Otros más que se acercaron creo que no me dijeron ni su profesión.

En el arranque de la trama de este vodevil, el antropólogo acabó con dos trozos de tortilla que yo le había pedido al camarero. Nada, excepto una sonrisa de caníbal satisfecho, lo delataba, pues no se dejó ni las migas sobre la barba.

Jutta ha agrupado una colección interesante, consiguiendo disecar varios viejos tigres asiduos de su escena. Otros bípedos inanes aparecieron luego, torpones y aterrados; y un bullicio tardo-maduro asentía los progresos de la Pfannenschmidt, la fotógrafa alemana-madrileña más chic del momento y una de las juttas más famosas de Google.



Proclive como estaba a rendirme al fin de siglo de Jutta, Christine Rendina me susurró una quedada para escribir de su técnica del siglo XX y un no sé qué transporte de una misteriosa y seductora obra suya desde una galería de Helsinki.






La convocatoria fue un éxito; las imágenes lucirán tres días colgadas para evitar su putrefacción, después saltarán a … aún no sé dónde, huyendo del cierre gubernativo por ruidos de esta sala con cañas, y así nuestras voces de hoy quedarán para siempre atrapadas y transportadas entre las esquinas duras de una obra fotográfica que es parte de la actuación continua y vital de esta artista feraz e ignota, aún.




Dónde y cuándo

Jutta Pfannenschmidt
Exposición "Fin du Siècle" en el Bar La Inopia.
Corredera Baja de San Pablo, 49. Madrid.

Sólo hasta el sábado 13 por la mañana por obras del local. A partir del domingo 14 la exposición será visitable en el bar La Jauría, en la cercana calle Colón.









martes, 12 de marzo de 2013

Live and Let Die, de Pfannenschmidt


Urgencias de un toro que late

La prolífica artista alemana inauguró el pasado 8 de marzo una exhibición de nuevo cuño: fotografías proyectadas en El Caffé, con el bosque y la tauromaquia como excusa.

Sin embargo, la realidad es que sus fotos bicromáticas hablan de la libertad, de la manumisión del astado, como símbolo de la vida frente a la muerte, frente a los rituales, frente a los convencionalismos de esta sociedad en la que vive.


Pfannenschmidt nos ofrece esta vez una fotografía más íntima, despojada de artificios, con la sencillez de una fuerza negra de la naturaleza que pasea por un parque-bosque de Madrid, como si la autora estuviera finalizando su catarsis.

Jutta Pfannenschmidt
Su fotografía brama ahora sus ansias de libertad y se erige en la protagonista libertadora, en la que contagia sus estados anímicos actuales, expansionistas, deseosos de alcanzar una madurez de liberación, y además desea gritárselo a los demás: ¡Vive!

Las imágenes expuestas conforman una unidad ajustada a la medida de su entorno, un elegante club de fumadores que desea que la imagen forme parte de la escena. Y no es casualidad que el lugar sea un sitio casi proscrito, con los humos de los cigarros flotando en el fluido transparente que respiramos. Su grito va ahora más hacia la libertad que hacia la vida: ¡and Let Die! –deja morir-.

La brutal sencillez de las querencias de esta extremadamente sensible autora queda patente en sus fotos, en la elección del paisaje donde podemos verlas transparentarse y en el maravilloso dúo que disipaba los humos de los presentes, muchos no fumadores.

Un contrabajista de renombre, Jirka Vaclavik y su acompañante musical favorita, la bellísima pianista y cantante coreana Sylph nos estremecieron con sus acordes, mientras los asistentes acabábamos de conocernos, de otros eventos, de otras exposiciones.



Allí estábamos críticos, periodistas, editores, actores, musicólogos y artistas como Aimo Katajamäki y Sergio Ramos, cantantes como brasileña Lucia Adrianni y hasta psicoterapeutas de París.

Cuando el arte es psicoarte es arte más verdadero, pues lo estético es manierismo y el sentimiento es sublimación.


Caffé
C/Santa Hortensia 54
28002 Madrid
8–28 marzo de 2013









miércoles, 2 de mayo de 2012

Jutta Pfannenschmidt expone en Malasaña.

La artista germano-madrileña Jutta Pfannenschmidt inauguró el pasado jueves 26 de abril en la sala Mejía Lequerica de Madrid su colección “Tudo beleza”. Sus fotografías llevan cosechando  éxitos de público y crítica a lo largo de todo este año 2012.


La obra expuesta es una cuidada selección de escenas urbanas y de viajes que representan distintos momentos por los que ha pasado su estado interior a lo largo de los últimos cinco años. Ella ha querido que esta espaciosa sala acoja un evento que aúne arte visual, auditivo y gustativo, tres de los principales sentidos presentes en su biografía como creadora. La luz del verano alemán, los atardeceres urbanos madrileños y sus paisajes brasileños brillan en esta excelente selección.



Durante la inauguración, el guitarrista polaco Mirek proporcionó la ambientación musical con temas muy del gusto de la autora, algunos de los cuáles le han servido de inspiración, tanto para los temas madrileños que fotografía como los de otras ciudades europeas y paisajes americanos que ha reflejado en su obra.



El cosechero ecológico italiano Fabio ilustró los paladares de los visitantes, siendo el vino otro elemento muy visible en esta exposición, con cuya degustación quiso obsequiarnos la autora.

Podrá visitarse hasta el 23 de mayo de 2012 en la calle Mejía Lequerica, 21 en Madrid.